Martes, Julio 16, 2019
   
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Decepción

Decía Moliére que “somos fácilmente engañados por aquellos a quienes amamos”, y en este caso por analogía de  quien confiamos políticamente o de quien recibe nuestro voto “universal”. Ese es el sentimiento que me embarga y me “fastidia por no decir, me jode”, un sentimiento de insatisfacción que surge cuando no se cumplen las expectativas y te machaca día a día, una DECEPCIÓN.

DECEPCIÓN porque los ricos siguen siendo más ricos y los pobres abundan cada vez más, ya no solo a nivel nacional, sin ir más lejos, en la decepcionante Región de Murcia, feudo del Virrey Valcárcel y su anodina corte, con su decepcionante gobierno del PP, y sus decepcionantes lacayos y lacayas consistoriales, se amplía la grieta social, las desigualdades son monstruosas, ya que hay más de 400.000 murcianos condenados al umbral de la pobreza, y en el país las grandes empresas y fortunas concentran el 72% del fraude fiscal, 42.000 millones al año, datos de escándalo y para muestra un botón, aquí en Murcia casi el 40% de los ingresos fueron para los más pudientes, que se establecen en un 20% de los murcianos y mientras, en esta decepcionante región, con estos decepcionantes políticos, en los ayuntamientos siguen dilapidando innecesariamente el erario en cargos designados a “dedo” y beneficiándose de sueldazos indecentes.

DECEPCIÓN porque lo que ha traído la crisis han sido menoscabos en unos pocos, los de nómina, y así, el Ministerio de Hacienda dirigido por el señor Montoro, en lugar de prescindir por decreto de la mitad más uno de los políticos en el Congreso y en el Senado, de la mitad más uno de los concejales en los 8000 municipios de la Nación, prescindir de la totalidad de los diputados de las 17 taifas y principal agujero de despilfarro del gasto público. En lugar de desenmascarar las grandes fortunas y los resultados de las grandes empresas como las eléctricas que nos ahogan, en lugar de gestionar los recursos de los más débiles en contra de los más fuertes, se ha dedicado a perseguir a la honrada y sufridora  clase media, al honrado funcionario y al honrado pequeño y mediano empresario, eso sí, con chabacanas medidas como amedrentar con impuestos y ya le circo, perseguir las bodas y bautizos, mientras en su casa el dinero se escapaba por las ventanas de Génova.

DECEPCIÓN porque el año próximo a los jubilados les van a subir, al más pintado 4 euros, un 0.25%, y a la viuda más desgraciada, ni tan siquiera uno. Vomitivo y se atreven a salir en el Congreso como perroflautas de la Moraleja a dar lecciones sociales, este no era el mensaje del voto, así sale de la crisis hasta Zapatero que muy despejado no es.

DECEPCIÓN porque hay asesinos en la calle con sorna, y a pesar de las demagogas explicaciones del gobierno, no entendemos los plebeyos que nos dirijan estamentos ajenos al Territorio Nacional. ¿Continuismo zapateril o incompetencia pepera?, creo que algo de las dos derivadas. Si esto pasara en Francia o  Alemania ¿hubieran salido estos asesinos desmedidos a la calle?, seguro que no, luego algo falla en nuestro sistema y en nuestros dirigentes.

DECEPCIÓN por los problemas de la gestión sanitaria, por el copago, que al pobre, le afecta más pagar un euro que al rico treinta. Por desvirtuar la gestión pública de la sanidad sin argumentos que a nadie convence, por engañarnos con “liquidadoras” que justifican las innecesarias necesidades de la gestión pública, y una reata de gestores imputados por oprobio.

DECEPCIÓN por el sectarismo centralista de esta Región que con el beneplácito silencioso de nuestro Ayuntamiento en desamortizar a lo Mendizábal la sanidad cartagenera, y otras permiten acabar con el Rosell de manera nefasta  mientras se mantienen centros triviales como la 7 TV o la millonada del fracaso del aeropuerto internacional, entre otros. Y yo pregunto, ¿Por qué no cierran uno de los hospitales de Murcia?, o ¿es que renta más la venta de los terrenos?, porque esos terrenos se vendarán para ajustar las dilapidadas arcas regionales.  O ¿es un tema de votos regionales?

DECEPCIÓN, no por la marcha del Virrey, más que anunciada y aplaudida, sino por su relevo que, a día de hoy, entre imputados y negados, no acierto a ver un bizarro relevo. Quizás porque se alejan de mi corta entendedera.

DECEPCIÓN por los mediocres baños de masas que se darán este diciembre en Murcia con el beneplácito del Presiente en un  escenario de cuento y farsa donde los asistentes irán, unos a sacar la barriga y otros de figurantes en un contexto de plastilina.

DECEPCIÓN porque se han de pronunciar en breve en Cartagena por el ¿posible? relevo en el liderazgo del PP y el banquillo actual de Santa Florentina no es, ni de regional preferente y nos gustaría a algunos cartageneros que nuestra Trimilenaria ciudad militara por lo menos en la división de plata, la de oro imposible, ya lo sé.

DECEPCIÓN por la escasa o nula gestión del deporte cartagenero, hay más deporte importante de base y no solo futbol y fotografías de fotonovela, que por ignorancia o negación se ignora. Pero claro de donde no hay no se puede sacar, y se mantienen  los intereses arcaicos en las gestiones.

DECEPCIÓN porque la oposición regional y municipal es mediocre a rabiar, los partidos satélites son eso, satélites de la oportunidad, y estamos huérfanos de ideas y líderes, como si de una feria se tratara.

DECEPCIÓN porque hemos perdido la poca libertad que teníamos, somos perseguidos como delincuentes y vigilados como forajidos. En palabras del Ilustre “con mayúsculas” Decano cartagenero, “Estamos aquí porque hoy la  Justicia no se imparte, se vende”, ahora ya, ni respirar podemos, las leyes que deberían resguardar al ciudadano honrado le hacen sentirse perseguido y menoscabado, y hasta la justicia se resiente, las tasas hacen inviable los recursos y las defensas y aquí, al otro lado de la Cadena sufriendo otra vez los vaivenes del totalitarismo centralista. ¿Dónde quedó aquél Palacio de la Justicia?, y a esto, nuestro Consistorio calla y asiente, no como corderos y corderas sino como sirvientes del mecenazgo del Partido. ¿Sabe nuestra alcaldesa que se le votó para que defendiera los intereses de Cartagena?, a veces tanto tiempo en los puestos hacen confundir los objetivos y desvirtúan la realidad, no para establecer cámaras y multas para pagar sueldos exagerados a mediadores municipales, por ejemplo.

DECEPCIÓN por el reparto de cromos en el CGPJ, “a lo Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como”, y me dicen por ahí que la Justicia se establece en la pura democracia…

DECEPCIÓN por la gestión ineficaz de empresas estatales como Navantia que han perdido el tren de la competitividad por menoscabo en la gestión comercial de la misma y en los desarrollos productivos del siglo XXI, Calidad, Procesos, Producción… para muestra la pérdida franca de contratos.

DECEPCIÓN por los recortes en Educación y en una ley que a nadie beneficia, basada en promiscuas rencillas ideológicas, con esta ley no se desarrolla la cultura del esfuerzo, no se establecen las pautas interinas laborales necesarias y se desvirtúan los recursos necesarios, no los virtuales del 2.0 que es una milonga.

Alguien dijo que la vida es una constante ruleta de fracasos y decepciones, de tristezas y de lágrimas, sin embargo, también existen los buenos recuerdos, entonces nos gobernaban otros y no precisamente los del PZOE. Y por si alguien exhala una sonrisa al viento en esta lectura de cinismo, parafraseando…, esto no son celos ni rabia escondida, ni mucho menos envidia, simplemente es DECEPCIÓN.

 

 

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