Domingo, Mayo 19, 2019
   
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'Mucho más que una rifa benéfica - Centenario de la Casa del Niño'

Habiendo conocido, a través de la prensa, los detalles de la conmemoración del centenario de la Casa del Niño, impulsada por la alcaldesa, Ana Belén Castejón, y por Mercedes García, presidenta de la Fundación Casa del Niño, temo que se ha desperdiciado una buena oportunidad de valorar justamente el alcance educativo y social que supuso esta innovadora iniciativa de la sociedad cartagenera de principios de siglo XX.

La vitalidad de la ciudad de Cartagena en ese momento era tan grande que todos los proyectos por innovadores y complicados que fueran, tenían  acomodo. Una de las realizaciones más singulares y hermosas fue la atención a la infancia desvalida. Según testimonios de la época era habitual ver por la ciudad muchos niños y niñas abandonados y sin atención familiar. Estas situación despertó sentimientos de solidaridad y al mismo tiempo dar una respuesta social y educativa a la situación.

Así nace el día 16 de diciembre de 1907 en los locales de la Real Sociedad Económica de amigos del País una ‘Asociación protectora de  niños abandonados’. Entre los proyectos de la Asociación estaba la creación de una nueva escuela, albergue y facilitar ropas y comidas. La presencia de Enrique Martínez Muñoz, maestro director de las Escuelas Graduadas de la calle Gisbert  es un hecho demostrado y se discute la de Félix Martí Alpera en este primer impulso.

Una vez más se demuestra que Cartagena se adelanta a la acción oficial. Ésta se realiza con la publicación del ‘Reglamento de la Ley de protección a la infancia’ el 24 de enero de 1908. Las localidades como Cartagena están obligadas a constituir las Juntas locales de protección a la infancia y represión de la mendicidad. La de Cartagena se crea el 18 de marzo de 1908. El secretario de la Junta ya es Félix Martí Alpera.
Los primeros años de actuación de la Junta fueron más bien decepcionantes por las carencias económicas y a propuesta de Félix se organizará la Rifa benéfica en febrero de 1918. Esta idea mereció el interés de  otras ciudades, como Madrid.

Enrique Martínez Muñoz y Félix Martí Alpera habían viajado por Europa en 1902, a costa del Ayuntamiento, estudiando instituciones escolares (un precursor ‘Erasmus’ municipal). Félix lanzó la idea de la construcción de la «Casa del Niño» que no sólo tendrá funciones escolares sino que acogerá a los niños y niñas totalmente abandonados y a los parcialmente desatendidos. Como acción primaria se pretendía dar de comer a los niños hambrientos que como consecuencia de la crisis correteaban las calles de la ciudad y a partir de ahí fomentar una educación integral. Por tanto la «Casa del Niño» acogerá diversas instituciones mantenidas por la Junta con finalidades integradas en solucionar problemas concretos de los niños.

Las construcciones que hoy denominamos «Casa del Niño» son así una serie de edificios distintos que se van añadiendo en un ‘Proyecto global educativo’ que tiene Félix Martí Alpera -el primer ‘kindergarten’ (jardín de infancia) de España-. El solar sobre el que se construirán estos edificios se llama desde antiguo ‘El retal’ y estaba situado entre las rampas de acceso a Galeras y el Teatro Circo. La calle resultante se nominó Tolosa Latour en honor de un insigne médico madrileño. Con las sucesivas edificaciones se va cerrando la manzana.

Salvo la escuela, la mayoría de espacios se deben al arquitecto Víctor Beltrí, pero todo el conjunto responde  a los criterios estilísticos iniciales.

La ‘Cantina escolar’, era una obra que Félix estaba empeñado en conseguir y ahora ve realizada. Baste decir que en 1923 se servían unas 608 comidas diarias. Luego se crearán otras en algunas diputaciones.

Se organiza también el ‘Ropero escolar’ en 1918. En él trabajó Carmen Conde.

Así surgirá una ‘Escuela al aire libre’ para -entre otros- los niños que comían allí y que por diversas razones sanitarias e higiénicas necesitaban ‘aire puro’.  La hizo el arquitecto Lorenzo Ros como escuela graduada de seis secciones y además con biblioteca, museo, sala de conferencias, taller de trabajo, sala de vistas. En 1920 ya funciona la escuela Graduada San Fulgencio dirigida por Félix Martí Alpera.

A partir de 1921 se intenta construir una escuela de párvulos y de niñas en los terrenos colindantes y será Beltrí quien la diseñe. La construcción se inicia en 1928 y se terminará en 1930.

Al edificio también se añadió luego la llamada ‘Gota de leche’ cuyo objetivo era atender la lactancia infantil y evitar muertes asociadas a la enteritis. Se pone en marcha en la casa de Expósitos y luego se adjunta y construye un anexo especialmente diseñado para esta función en  la Casa del Niño.

Finalmente, en el mismo edificio se tienen ‘Consultas médicas para los niños’ e incluso un ‘Instituto de maternidad’ para la  observación y atención a las embarazadas que nace en febrero de 1931.

Si algún edificio de la ciudad ha sido símbolo a lo largo de la historia de buenos sentimientos, éste ha sido sin duda, la «Casa del Niño». Desde el principio concita un consenso social básico y un apoyo de las fuerzas ciudadanas y políticas que hacen posible un espacio ciudadano que concentra los sentimientos de solidaridad de la ciudad con la inestimable participación del pueblo sencillo que colabora con la rifa.

 

 

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