Miércoles, Junio 19, 2019
   
Texto

“44 a 1… 30 a 70”

No es un acertijo, ni un  pasatiempo.
Se trata de guarismos, en sí mismos anodinos y “neutrales”, pero que representan gran parte de la decadencia que sufre nuestra región, nuestra malhadada CARM, que lucha denodadamente con Extremadura para lograr ser la última en datos relacionados con el bienestar  y la riqueza regional… y la primera en datos de paro y desigualdad de oportunidades.

Dura competición en la que, al principio de “la partida”, comenzábamos  con evidente ventaja, basada ésta en nuestra privilegiada posición mediterránea; en  la industria naval; el gran foco industrial y energético; la agricultura privilegiada por el clima, la tierra y  el agua trasvasada y protegida por el artículo 149 de la Constitución…  Y pese a esos “privilegios” previos, otorgados por la naturaleza y por los sucesivos gobiernos de la nación, continuamos en la triste competición regional  para “eludir el descenso” a la estricta pobreza.

Pero, además de la “lucha” con la querida Extremadura, tenemos también nuestra lucha interior: la de la desigualdad y la del privilegio.

Dentro de nuestra Comunidad Autónoma de la Región de Murcia convivimos 45 municipios. Y se dice erróneamente  “convivimos” porque las relaciones entre 44 de ellos es solamente la que, afortunadamente, mantienen personal y privadamente vecinos y amigos. La pérdida de la Diputación Provincial tras la creación (¡sin votación popular!) de la CARM  acabó con la participación  de los 44 municipios en la gestión económica y social, así como en la distribución de los gastos y los ingresos de cada ayuntamiento. Esa gestión económica-social fue asumida  en exclusiva por el propio gobierno regional. Gobierno residente en el 45º municipio, esto es, el de la capital.  

Y si  antes del Estatuto de Autonomía la Diputación Provincial constituida por los 45 municipios elaboraba, parcialmente, los presupuestos asignados, posteriormente éstos están siendo “distribuidos” por el gobierno regional, con sede, naturalmente, en la capital. Y allí se “distribuye”.

“Se distribuye” de forma que el 30% del mismo (no alardeo de exactitud, ni mucho menos) van a las manos de las corporaciones locales de  esos 44 municipios… y el 70% “restante” se dedica a la capital. Bien es cierto que  no todo en gastos e inversiones municipales sino también en los propios del gobierno regional, aunque también es de justicia señalar que la mayor parte de los cuales se realizan en el municipio  45º,  en la capital de la CARM. 

Ante la, al parecer inminente, reforma del Estatuto Regional, parece inevitable atender, entre otras, a esas llamativas desigualdades.

Y la ”añorada” Diputación Provincial se recuperará cuando la Región –ahora uniprovincial- se  amplíe a dos.
Porque  2 es +

 

Cartagena está en Cartagena y Murcia está en Murcia

Era una mañana muy temprano. Acababan de abrir el mercado de Barceló, en Madrid. Un sábado de primavera. Hace años. Nunca voy al mercado, pero mi mujer dijo que si le podía acompañar. Estábamos cerca.
El que despachaba  el fiambre se acordó de que yo era de Cartagena. No sé por qué. En el mostrador esperando dos hombres de mediana edad, que se lanzaron pronto y me dijeron:
-¿Usted es de Murcia?
-No. Yo soy de Cartagena.
-Pero, ¿Cartagena no está en Murcia?
Se divertían con el diálogo, pero yo repenticé y les contesté:
-Cartagena está en Cartagena y Murcia está en Murcia.
Y es que en muchas mentes equivocadas Cartagena está en Murcia pero Murcia no está en Cartagena. Creen que son dos cosas diferentes como región y como ciudad.
Y son dos ciudades diferentes. No una es de otra aunque esté administrativa y políticamente en la región.
Cuentan que el torero Rafael el Gallo fue a torear a San Sebastián y un miembro de su cuadrilla se quejó:
-Qué lejos está Sevilla, maestro.
Y El Gallo, como siempre, sentenció:
-Lo que está lejos es esto. Sevilla está donde tiene que estar.
Y lo mismo Cartagena:
Cartagena está donde tiene que estar.
Aclarado el tema, Cartagena y su “Comarca natural del campo de Cartagena” restituida la provincia, podrá tener su histórico contorno y Murcia –y la suya, deben estar juntas, para sumar y beneficiarse ambas de las ventajas que ello proporcionara a todos.
Es decir, la Biprovincialidad.
Y acabar ya con esa política “para  Murcia  todo”. A Cartagena muy poco.  Y para los demás municipios poquísimo, o apenas nada.
Y que la democracia triunfe –la Asamblea tiene la oportunidad de hacer justicia- y Cartagena disponga de la oportunidad de defender, con su población,  sus derechos y de multiplicar su riqueza…al igual que lo haría a la vez Murcia.
Y pintaríamos algo en España que ahora la Región de Murcia no pinta nada.
Regiones con menor población e incluso menos recursos naturales, están por encima y deciden nuestra vida porque están convencidos de sus derechos y los defienden históricamente y con firmeza y gran voluntad.
Recordemos la derogación del trasvase del Ebro, por no tener representación mayor en el Congreso y Senado que sería posible con dos provincias. Y la  que nos cae encima con las actuales graves restricciones al trasvase Tajo-Segura.
Juntos somos más. Juntos nos multiplicaríamos. Y el encaje de Cartagena en la Región se conseguiría. Encaje que no existe ahora.
Miren al llamado País Vasco y aprendamos todos un poquito. Y a otros muchos territorios.
Menos Región de Murcia, Comunidad de Murcia, Autonomía de Murcia, Gobierno de Murcia… (Murcia, Murcia, Murcia y nada más que Murcia...). A todos se les olvida poner Región delante del nombre de la capital. En la legal denominación de Cantabria, Asturias y La Rioja, no sucede esto y está todo correcto y además constitucional. Y en ninguna de ellas la parte nombra al todo.
Y eso es hacer más sitio justo para Cartagena.
Se debe acabar la mentalidad de yo tuerto, sí, pero tú ciego. Que nos demos cuenta de que lo que es bueno para Cartagena, es bueno para toda la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia.
Tenemos que colaborar todos y terminar ocupando el sitio que nos corresponde en España.
Que estamos en una esquina, pero no en un rincón.
Que la provincia de Cartagena tiene muchos más recursos y posibilidades que otras muchas.
Y no hablemos de historia…El núcleo más antiguo es el que hace aflorar y configura la Autonomía.   
Cada minuto que se pierde en aprobar la provincia es una sangría para la región, para la ciudad y para España.
Que oigan nuestro clamor en la Asamblea.
Y que aprueben un Estatuto justo. Un castigo injusto para Cartagena del siglo XIX no puede perdurar en el XXI.
Será bueno para todos.
Hay que olvidarse de las rencillas y poder y querer.
Y saber lo que se quiere.
Y saberlo defender.
Y hacerlo con inteligencia, capacidad, argumentos y voluntad férrea.
Y no olvidarse de que Cartagena está en Cartagena y Murcia está en Murcia. Dos fuerzas no enfrentadas sino unidas, para progresar juntas. Y lograr superar el difícil futuro.

 

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