Viernes, Febrero 22, 2019
   
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Juan El Apóstol

Hoy,  27 de diciembre la Santa Madre Iglesia, celebra la festividad de San Juan Apóstol y con toda solemnidad lo hacemos en las Agrupaciones de nuestras Cofradías Hermanas.

A él lo vemos en nuestras procesiones de Semana Santa y durante el  año  en nuestras capillas. Pero rebobinado y metiéndonos en el túnel del tiempo nos encontramos con Juan el Apóstol en hebrero 'Yohanan' (el Señor es Misericordioso “fue, según  diversos textos neotestamentarios (Evangelios, Hechos de los Apóstoles, Epístola a los Gálatas) uno de los discípulos más destacado de Jesús de Nazaret, los Evangelios se han encargado a hablarnos de sus orígenes y la personalidad de este pescador de oficio en el mar de Galilea, como de otros apóstoles. La mayoría de los autores  lo consideran el más joven del grupo “de los Doce”. Probablemente vivía en Cafarnaúm compañero de Pedro.Junto a su hermano Santiago, Jesús los llamó Bneý-rë n  arameo,  Bnéy  Ra´am en hebrero, que ha pasado por el griego al español como ”Boanerges”y  que significa hijos del trueno, por su gran ímpetu: Juan pertenecía al llamado “circulo de los dilectos “de Jesús que estuvo con él  en ocasiones  especiales tales como la resurrección de la hija de Jairo, en la transfiguración de Jesús y en el huerto de Getsemaní, donde Jesús se retiró  a orar en agonía ante la perspectiva de su pasión y muerte .También fue un testigo privilegiado  de las apariciones de Jesús  resucitado y de la pesca milagrosa  en el  Mar de  Tiberiádes

Según de los Hechos de los  Apóstoles, Pentecostés  encontró a Juan   él  Apóstol  en  espera orante, ya como uno de los máximos referentes junto a Pedro de la primera  comunidad. Juan acompaño a Pedro, tanto en la predicación inicial en el Templo de Jerusalén donde, apresados llegaron a comparecer ante el Gran Sanedrín por causa de Jesús, como en su viaje de predicación a Sumaría.

La mención del nombre de “Juan” antecedido por el de “Santiago y el de  “Cefas”( Simón Pedro), como uno de los “pilares” de las Iglesia primitiva por parte de Pablo de Tarso en su  epístola a los Gálatas es interpretada por la mayoría de los estudiosos como la presencia de Juan  Apóstol en el Concilio de Jerusalén.

Las polémicas que sobre él se abatieron  y aún se abaten ( en particular, si Juan Apóstol y Juan Evangelista fueron o no la  misma persona, y si Juan Apóstol fue autor o inspirado de otros libros del Nuevo Testamento, como el Apocalipsis y las Epístolas joánicas-Primera ,Segunda y Tercera  no impiden    ver la tremenda personalidad y la altura espiritual que a Juan se le adjudica, no solo en el cristianismo sino en la cultura universal. Muchos  autores lo han identificado como   el discípulo que Jesús amaba, que cuidó de María Madre de Jesús a petición del propio Crucificado(Stabat  Mater) .Diversos textos patrísticos le adjudican el destierro en la isla de Patmos durante el gobierno de Domiciano y una prolongad estancia en Éfeso   constituido el fundamento de la  vigorosa “comunidad joánica en cuyo marco   habría  muerto a una edad avanzada. A través  de la historia, su figura ha sido asociada con la  cumbre de la mística experimental cristiana. Su presencia en artes tan diversas como la arquitectura la escultura, la pintura, la música la literatura y últimamente en la cinematografía.

Es la  iglesia católica, la ortodoxa  y la anglicana  entre otras las qaue lo celebran en distintas festividades.

El águila es probablemente el atributo más conocido  de Juan, como símbolo  de la devoradora pasión de espíritu que caracterizó a este hombre

 

Adviento y Navidad 2013

Querido/a  hermano/a:

Un año más me cabe el honor de dirigirme a ti en estas fechas próximas a la Natividad de Jesús Nazareno, fechas tan entrañables para la familia, incluida la marraja, en la que los cristianos hemos de preparar la fiesta de la esperanza. Precisamente nuestro Pastor Diocesano nos presenta para este curso su carta pastoral, titulada «Salvados en la Esperanza. El cielo no está vacío».

La tarea encomendada a los cofrades como parte de la iglesia ha de ser encontrar la luz de Dios, que es la Esperanza; en primer lugar, como nos recuerda constantemente nuestro querido Obispo, ha de ser principalmente a través de nuestro testimonio personal, y seguido con la palabra. En nuestra comunidad fraterna hemos de vivir según el Proyecto de Dios, estando alegres en Jesús Nazareno y manteniéndonos siempre en actitud vigilante. Nos aprestamos desde la Cofradía a preparar el camino, todos los domingos de adviento con el encendido de las velas y con el Pregón de la Navidad.

Y como línea de acción, no nos olvidamos de la Caridad, que a su vez es sostenimiento de la Esperanza, y volveremos a congregarnos para la tradicional recogida de alimentos en el Palacio de Nicodemo (almacén de tronos) el próximo día 14 de diciembre, solicitando para ello tu implicación una vez más, en la espera de contribuir con nuestra aportación a todas aquellas familias nuestras que mas lo necesitan a través de Caritas, testimoniando con ello los marrajos a la sociedad que los problemas no se arreglan solos, sino implicándonos de una manera u otra para hacer el bien a los que lo necesitan, siendo solidarios con sus problemas. La grandeza de nuestra Cofradía no está solamente en la belleza plástica, estética y cultural de nuestros desfiles e imágenes, sino que esa grandeza se encuentra principalmente en la labor solidaria y esperanzada en la fe, que como verdaderos seguidores de Jesús Nazareno hemos de testimoniar con humildad, pero a su vez con fortaleza en la acción. Nuestra Cofradía ha sido siempre un claro ejemplo y un fiel reflejo de solidaridad, unidad desde la diversidad, respeto y ayuda a los demás desde un desprendido amor al prójimo que aumentará nuestra capacidad de amar a Dios, a las personas y a todas aquellas cosas nobles del mundo.

Finalizamos pues un Año de la Fe, un año donde hemos conmemorado 350 años de la catequesis de nuestra Cofradía por las calles de nuestra ciudad, un año donde hemos ido creciendo poco a poco en nuestra formación cofrade, en la implicación de los jóvenes mediante las actividades, pero sobre todo, y gracias a tu solidaria generosidad, en la sensibilidad de la labor caritativa y asistencial hacía los mas desfavorecidos, labor esta que junto a la desempeñada por nuestra Fundación Marraja nos tiene que llenar de satisfacción y alegría, pero sobre nos ha de comprometer aún más, si es posible, en ir procurando mejorar todas aquellas situaciones de injusticias sociales, ya que el deseo sincero de Paz que Jesús Nazareno pone en nuestro corazón nos debe llevar a evitar todo aquello que cause división y desasosiego. Por eso acudamos siempre a la Virgen, nuestra Madre, para no perder nunca el espíritu de la fraternidad, la alegría y la serenidad, siendo capaces de la sincera reconciliación con nuestro hermano, para intentar llegar a imitar lo que Cristo con los suyos: «los amó hasta el fin» (Jn 13,1).

Te deseo una muy Feliz Navidad, recibe mi más sincero y fraternal abrazo.

 

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