Domingo, Febrero 17, 2019
   
Texto

Juego de tronos

Efectivamente, podría ser una metáfora de nuestra sin par Región, nació como una novela de fantasía ambientada en un curioso Medievo, no pensaba el estadounidense George R. Martin que de la fantasía  a la realidad solamente había un suspiro.

Así se mueven las sillas y sillones en esta tierra, una vez confirmada la siempre avisada huida hacia adelante del virrey Valcárcel, costó encontrar sustituto, hubo ruido de sables y hasta pedradas, simplemente porque las sillas de los juzgados estaban y están tan ocupadas por políticos de tres al cuarto que es complicado acercarse a la honestidad en esta disciplina, y las que quedan por ocupar que no serán pocas, no deja de ser un problema para las conciencias de los ciudadanos españoles o lo que seamos.

Así, como en la fantástica novela, aparecen en este mundo fantástico para unos y caótico para los más, la magia y las criaturas míticas del pasado que habían quedado en el olvido del ejecutivo regional y que han tenido que ser rescatadas por imperativo legal, toman protagonismo y para quedarse. Mientras, en el continente de Poniente,  donde según la novela las estaciones duran décadas y los inviernos son tiempos duros, se acerca el final del largo verano y se establecen paradigmas de poder. Pocos meses después de la “revolución europea” de nuestro expresidente que ha puesto fin a su virreinato, la dinastía política de Valcárcel sufre, y aquellos nobles y “noblas” de la realeza política murciana van poco a poco abandonando sus cúspides de papel charol, pero, como todo en esta tierra y en este país, el empacho de cargos bien remunerados nunca es rechazado, se elige el de gerente y se renuncia al de alcalde por la remuneración, pero luego se cobra por plenos y demás aficiones y desvaríos locales, sin ir más lejos, les sonará la fórmula matemática utilizada por nuestra electa diputada nacional. Habida cuenta de que los empachos de poderes son bienvenidos, dícese poner a un alcalde en ejercicio al frente de una importante área de salud, un área saneada con palos y cañicas y sin memoria económica alguna, pero sin incompatibilidad de puestos y de rangos. Increíble. Las pugnas por el poder entre las principales casas nobiliarias que aparecen en la novela serían casualidad asimilarlas a esta región, pero salen cada vez más abiertamente a la luz. Además, inquietantes sucesos acontecen en el Este a orillas del Mare Nostrum, más allá del gigantesco muro que separa los reinos con historia de las tierras salvajes del noroeste, y así, sucesos como el cese cuasi inmediato de un valedor de los intereses portuarios de la región como es Adrian Ángel Viudes no tienen amparo lógico, quizás está la mano negra de la mística bruja de turno detrás.  Y como en la novela, todo hace pensar que el equilibrio en Poniente está a punto de romperse de nuevo, se cayeron de las listas los participantes de las primera fotos  cuando el consejero, bueno, uno de los consejeros imputados por la justicia se presumía líder de la revolución y merecedor de sustituir al virrey. Luego llegaron las cábalas y los empujones, fotos y más fotos, pero todos fuera.

Tal y como está el territorio feudal, cualquiera puede, producto de las maquiavélicas y licenciosas jugadas de ajedrez, alzarse con el dominio del reino, eso lo saben en San Esteban en santa Florentina y en Gonzalez Adalid, entre otros lugares.

Y mientras las mazmorras se llenan de gentes de las oposiciones trasnochadas y carentes de juicio y personalidad, siguen con discursos vacíos, metafóricamente se van cayendo al pozo del olvido, justo al lado del de los deseos. Pero las traiciones son el denominador común de esta herética historia de mezquinos personajes de quimera feudal y unos pagan y otros se aprovechan.

Pero ahora, y para adornar más los misterios de esta historia de personajes de fábula catapultados a la realidad actua,  en los territorios de Levante por poner comillas a la novela, aparecen los fantasmas de las imputaciones. Imputaciones que en menos de un mes han de proyectarse sobre la invicta alcaldesa de Cartagena, una misiva envenenada de la cual la historia debe ser testigo, ¿es un forcejeo de farol entre la Magistratura y la Fiscalía, o verdaderamente son ruidos de sables traidores que han sucumbido ante las presiones? Cartagena no merece esto. Decía mi padre que cuando el bicho está herido de muerte, el resto del rebaño vaga perdido…

Pero hagamos sucinta historia…,  el desarrollo en la gestión tuvo un gran efecto en el avance de la ciudad departamental, tampoco lo tuvieron difícil, ya que los sociatas de entonces, -algunos “jetas” todavía hoy se permiten dar recetas políticas-, traicionaron la confianza de los cartageneros, los humillaron con su aséptica y dolosa gestión, con lo cual no lo tuvieron difícil los populares de entonces, alguno todavía y después de casi veinte años siguen en la nómina, no sé qué aportará, ¿es un trabajo o una labor social muy remunerada? Es una vergüenza.

El cambio de siglo nos trajo un descenso en la gestión municipal y en su nómina alcanzando valores mediocres no antes conocidos, la curva decrece hasta alcanzar cotas complicadas, por no decir casi pecaminosas en la actualidad. Si escudriñamos el panorama político local, además de acojonarnos, no tardaremos en descubrir las lacras que hay y los que realmente solucionan los problemas, ¿?, y a esto, el votante y militante de a pie mira y no participa, sufre y no opina, eso es el “statu quo” de nuestros partidos políticos, una corte feudal con sus enanos, brujas, bufones y séquito sumiso, una feria donde el que se mueve se cae de la foto, una corte que ha conseguido que los españoles estemos hasta las narices por no decir hasta los cojones de tanta mediocre clase política, que encima se permiten darnos lecciones de moral, el caciquismo en pleno siglo XXI en estado puro.

Que con un cajón sin fondo de parados y sin vistas cercanas, 6.000 menos son un éxito de gestión…, que 800 menos en la Departamental son otro éxito de gestión…, que 50 millones de pesetas a un festival murciano no justifica los apoyos a la cultura internacional de las más rancias tradiciones…, que cerrar hospitales por capricho territorial o por incompetencia en la gestión, y ambos argumentos son validaos, ¿no es de reprochada amoralidad?, en lugar de consentida. Y el debate hoy es; donde pongo la estación del AVE en Cartagena y si llega soterrado a  Murcia, ¿Cuándo?, el cuento de la lechera, somos una región tercermundista, con políticos ineptos e instituciones incompetentes y además con direcciones negadas.

Quizás más que un juego de tronos inventado deberían efectuar un verdadero juicio interno de valores y aptitudes, y ya veríamos los resultados, probablemente la mayoría de los ediles y edilas, diputados y diputadas, consejeros y consejeras, serían refutados, por improductivos unos y unas, y caducos otras y otros.

No se les debe ninguna gratitud a este gobierno, simplemente han cumplido con su obligación y no con toda, algunos quizás más exigentes que otros pedimos más, para eso cobran, exigimos más moral y beligerancia en la gestión, es nuestro derecho de votante y de ciudadano y queremos a los mejores ahí, no a los que se inventen en una noche de fortuna, a los que más graciosos sean y más condescendientes concurran en una fiesta feudal. No se les debe nada y no se les está agradecido, es su obligación y creo que últimamente están faltando a ella, más trabajo y más gestión aunque esto sea una utopía. Cartagena ha sido, es y será una gran ciudad que no merece ser mancillada por gestiones de mercadillo,… medieval, eso sí, la realidad siempre supera la ficción y veremos más.

 

Otra lección de dignidad

Decía Confucio: "Cuando estamos frente a personas dignas, debemos intentar imitarlas. Cuando estamos frente a personas indignas, debemos mirarnos a nosotros mismos y corregir nuestros errores." Y ahí radica el espíritu de este artículo, en aplaudir en papel electrónico, en dar un grito silencioso en nuestro castellano impoluto sobre la dignidad de nuestro protagonista, al que intentamos imitar día a día. Manuel Asensio Montilla, persona humilde donde las haya, trabajadora y dadora de ejemplos. No es casualidad que esta cincuentenaria generación haya roto moldes, el esfuerzo y la constancia, adornado con un sentido serio de la responsabilidad son las suertes de tan singular arte.

Este sustantivo, que establece el respeto y estima que una persona tiene de sí misma y merece que se lo tengan las demás personas, choca con la mediocridad humana en la que nos vemos envueltos, producto de la falta de preparación actual y envidias que, la vulgaridad ha inundado por doquier. La dignidad de Manolo se establece en estrecha correspondencia con el mérito y condición de él, y así, se erige su entidad como persona respetuosa y seria, que no es otra, que la que se refieren a la formalidad de las personas a la hora de cumplir con los compromisos adquiridos, y eso hoy es complicado de ver.

Así Manolo, inició un camino complicado en una carrera contra el tiempo, aquellos años de la transición no eran fáciles para nadie, sin embargo, gracias al esfuerzo, a la educación adquirida y aprendida en su familia, Manuel Asensio fue culminando exitosas etapas amparadas en constancia y el trabajo, ya que nadie le regaló, ni a día de hoy, le regala nada.

Ejerce, no sin pocas zancadillas, el cargo de inspector jefe de la Policía Local de Cartagena desde 2009, aunque lleva más de 30 años de servicio activo en la Policía Local. Además, es Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración y, además, ejerce como profesor asociado de la Universidad de Murcia. Fruto de su experiencia y sapiencia es conferenciante sobre temas profesionales y colaborador en publicaciones técnicas criminólogas. Su afición al deporte en general y a las técnicas de defensa personal completa su equilibrio personal. Y además su horizonte es defender las libertades y los preceptos democráticos, casi nada, y otros fariseos y fariseas dándonos lecciones.

Así que, como decía el periodista británico Philip Gibbs, "si hay algo que he aprendido, es que la piedad es más inteligente que el odio, que la misericordia es preferible aún a la justicia misma, que si uno va por el mundo con mirada amistosa, uno hace buenos amigos” y ese es el paradigma de este personaje con mayúsculas que enriquece nuestra cantera local, otro cartagenero ilustre, otro notable y con esa cita remarco sus tres guías: «Trabajar, Respetar y Motivar».

Como a toda persona vinculada a los cuerpos de seguridad y las FAS, las menciones y reconocimientos civiles suelen tener otro aroma, otro sabor, quizás más dulce, y sin duda, una de las que más merecidamente luce es la Gran Cruz de Caballero de Santiago, y lo demuestra eficientemente con su implicación en El observatorio de víctimas y medios de comunicación.

Desde el 2009, siguió aguas a la restructuración del cuerpo de Policía Local de Cartagena a su antecesor, pero siempre a más, y producto de ese esfuerzo cabe destacar la colaboración con los demás cuerpos de seguridad que ha sido constatada en la Ciudad Departamental, y sobre todo la imagen ciudadana del Cuerpo. Destaca su carácter dialogante, su compañerismo, su independencia de criterio, imprescindible para mantenerse airoso, y su defensa de una renovación interna para mejorar la especialización y la imagen pública de los agentes, lo cual ha conseguido y con nota, a pesar de las zancadillas. Como decía Aristóteles; “El sabio no dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice”, fundamental hoy en una sociedad bastante politizada.

El socialista Joan Lerma especificaba acertadamente que “Los cambios sociales y económicos de las sociedades industriales han provocado un alarmante retroceso de los valores éticos: honestidad, solidaridad, sentido del deber, reconocimiento del esfuerzo leal y del trabajo bien hecho”. Y esto es lo que choca con Manolo y otros grandes personajes de nuestra Trimilenaria, que mantiene la honestidad, la solidaridad y un alto sentido del deber, a pesar de las trabas políticas con las que se suelen tropezar en el camino, quizás ese sea uno de los principales problemas que nos encontramos en esta ciudad. Los intereses del partido de turno que usan las fuerzas de seguridad locales como verdaderas huestes personales, casi feudales, donde se sitúan aquellos que Pio Baroja describía, dentro de las siete clases de españoles, como “los que aparentan que saben y los que triunfan sin saber”. Injerencias negativas del político de turno en un mundo profesional dónde los efectivos llegan a esos cinematográficos 300.

Por otro lado, y más destacable si cabe, es la obra humanitaria de Manolo que llega más lejos, siempre acompañado de su conciencia con nombre de mujer en perfecto engarce dorado y acompañamiento. Colaborador incansable con la Parroquia de San Diego, con las ONG´s  involucradas en el desarrollo del Casco Antiguo y la integración social, con las ONG´s de los propios policías locales que hacen de su profesionalidad un esfuerzo extra en un siglo XXI lleno de desgracias. Todo un hito.

Desde que hace alguna década y producto de la mediocridad política que nos adormece, y del propio cinismo popular, muestra de ello son las campañas en las urnas que parecen más comparsas de payasos, la seriedad y la responsabilidad se han convertido en defectos, resulta que estos personajes, tan necesarios, hoy más que ayer, están de más en nuestra anodina sociedad. Son luchadores dentro y fuera de su particular albero, y siempre la mesura y la humildad han sido su estandarte, como decía el polifacético Pascal Balise; “La grandeza reside en saber reconocer su propia pequeñez” y eso hace Manolo, nos hace grandes a todos y no merece ser lapidado como San Esteban por ignorantes de farándula en este, nuestro renovado Sanedrín.

A pesar de que la amistad sea un igualdad armoniosa como decía Pitágoras. Es determinante que, los que ocasionalmente tenemos la oportunidad de elevar al éter críticas, apártennos nuestras vanidades y también hagamos acto de contrición y reconozcamos públicamente las grandezas ocultas en esta sociedad de los personajes que pasan de puntillas dejando un enérgico y exitoso rastro.

 

Humildemente me despido con una frase de Favaloro a modo de metáfora. “Proceder con honestidad en aras de la dignidad del hombre es el compromiso más trascendente en nuestro corto paso por este mundo”. Humildemente…

 

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