Viernes, Agosto 23, 2019
   
Texto

Todo está "ferpecto"

Fabricando el propio empleo

Por la misma regla de tres por la que ponemos el grito en el cielo del desempleo cuando las cifras crecen, hay que estar contentos cuando sucede todo lo contrario. Sin embargo, los árboles no deben taparnos el bosque y no hay que pensar que todo ya marcha como debía.

La estacionalidad, los inmigrantes que regresan a sus tierras de origen y los autónomos tienen mucha más influencia en este capítulo que lo que están haciendo nuestros políticos. En su día abaratar el despido facilitó el aumento del paro y todavía se espera auténticas medidas que abaraten la contratación que no se sabe si llegarán alguna vez.

Mientras, muchas trabajadores que están sin oficio ni beneficio han decidido 'pasar' de nuestros gobernadores y buscar las soluciones desde ellos mismos. Es decir, se fabrican su propio trabajo y lo hacen como autónomos.

Si vemos las cifras en que se ha reducido el paro en julio en la Región (2.272 personas), en la comarca (2.109) y en Cartagena (1.101) y las comparamos con los autónomos que se dieron de alta durante el segundo trimestre del año (2.000) pronto encontraremos una lógica relación.

''El que quiere un mozo fiel se sirve él'.

 

De las leyes inamovibles a las de quita y pon

Las leyes que rigen la aplicación de la Justicia en nuestro país no son inamovibles. Ahí están las pruebas de las modificaciones que han sufrido costas y tasas, pese a la oposición popular. Sin embargo, pese a las peticiones de la ciudadanía, otras no se tocan, con lo que al final la sensación que se siembra es que el dinero manda por encima de la seguridad.

Entre esas leyes intocables figuran las que permiten que delincuentes habituales sigan provocando el terror entre los vecinos urbanos y rurales. Hace unos días publicamos que 'El Porras', detenido por atracos en los barrios cartageneros de Virgen de la Caridad y El Ensanche, acumulaba 25 arrestos por hechos similares… pero seguía en la calle. En La Aljorra siguen los robos, el último en un estanco a punta de escopeta. Desde la racional Asociación de Vecinos de dicha población se ha insistido muchas veces en un cambio de leyes, pero son palabras en el desierto porque los sabios que se encargan de esas modificaciones no hacen nada. Así que por muchas protestas y muchos arrestos, la sensación popular es de indefensión y que entran por una puerta y salen por la otra porque los jueces no pueden ir más allá de los parámetros que tienen escritos.

Pero es que, encima, se siguen escuchando cambios en las leyes por otros asuntos. Uno de los que se prepara es el que afecta al 'juego sucio' en el deporte, como son los apaños de partidos, que actualmente apenas tienen castigo judicial. Se quiere que esa modificación esté funcionando antes de final de año. ¿Por qué ésa sí y no la que mantiene en la calle a un tío al que le place amargar la vida a personas (la gran mayoría) honestas?, pues no hay nada más fácil que vivir a costa de los demás.

También tiene su capítulo la Ley de Plantas. Comulgo plenamente que mientras en el borrador figure el texto que conlleva la centralización de los juzgados en las capitales de provincia hay motivos para temer que pueda ser realidad. Luego vienen los políticos que han parido la idea diciendo que no será así, pero mientras esté escrito no me convencen en absoluto. Soy partidario de que Cartagena sea provincia y de esa forma no habría problemas con la Ley de Plantas, pero una solución local no quitaría que seguiría siendo igual de 'disparate' para la gran mayoría de españolitos. Hace unos años se proclamaba lo importante que es una justicia próxima al ciudadano y ahora se trata de convencer que lo conveniente es centralizar. 

Al final resulta que entre el ciudadano y la justicia hay un mundo. Penoso.

 

La seguridad en colores

Robos en La Aljorra, Los Dolores, Los Nietos, Pozo Estrecho… Son noticias que en las últimas fechas vienen recogiendo los periódicos La Opinión, La Verdad y nosotros, Cartagena de Ley. Si refundimos toda la información en una sola, la situación es preocupante al menos, pues el calificativo alarmante también tendría hueco.

Hace unos años, cuando se vivían recrudecimientos de esta índole, el asunto derivaba en un cruce de acusaciones entre la Policía Local de Cartagena y las fuerzas de seguridad nacionales (Guardia Civil y Policía Nacional) respecto a que si la seguridad ciudadana era competencias de unos, de otros o si de ambos. Sucedía esto porque los locales estaban bajo el amparo de un gobierno local azul (PP) y los nacionales dentro del gobierno nacional rojo (PSOE). Ahora, como todos son 'azules' no pasa nada. Ya nadie pone en evidencia la labor de los otros, sino que callan. Así, las quejas se escuchan menos, pues se quedan en el eco que los medios informativos hacen de las denuncias de los vecinos de las zonas rurales y urbanas.

Sin embargo, pese a esa aparente 'balsa de aceite', hay que exigir y esperar que el esfuerzo de los fuerzas de seguridad se multiplique. Todos queremos una Cartagena (y me refiero a su ámbito municipal) segura o, por lo menos, que lo parezca, aunque luego las leyes sigan siendo 'light' para los cacos, aunque ése ya es otro asunto, que no menos grave.

   

Tributos encubiertos en ruta

Pagas pero no te dan factura. Tienes que solicitarla, aportando diversa documentación, si quieres después aportarla para rebajar 'un par de euros' el pago trimestral del IVA. Lo he vivido en un peaje y en una cafetería. Me parece increíble y siento que es otra forma de 'pagar impuestos' encubierta.

Hay dos formas de tributar para autónomos y empresas. Una es la oficial, que consiste en abonar la diferencia del IVA cobrado y pagado cada trimestre. Otra, la oficiosa, es complicar la justificación del IVA que se descuenta. Me explico de la forma más sencilla posible. Si he cobrado 300 euros en el trimestre y he pagado 130, deberé pagar 170 euros. Sin embargo, si de lo que he pagado sólo tengo justificantes para que me descuenten 140 euros, esto supone que el Estado se quede con 30 euros que en condiciones normales serían de un servidor.

Ahora vamos a los casos concretos. Peaje de Burgos (AP-1 Europistas). Pago 21,05 euros (IVA incluido) con una tarjeta de débito (es decir, que actúa sobre el saldo de mi cuenta, nada de crédito) y hasta ahí todo normal. La sorpresa me la llevo cuando pido factura. ¡Cómo pude ser tan osado! ¿A quién se le ocurre pedir una factura cuando paga? Serán manías mías…

Bueno, en serio (si es posible por el fondo del asunto), el caso es que me dicen que no me la pueden dar y me entregan un folio con datos a rellenar para solicitarla. ¿No será más cómodo y barato un tikect que todo ese papel? Le muestro el DNI mientras le explico que si yo (bien identificado) pago con una tarjeta a su nombre y la maquinita acepta la operación bancaria, lo normal es que se lleve un justificante. Me dicen que no, que no insista y que lo solicite por escrito.

Segundo caso. Cafetería en un área de servicio de tierras de Madrid. Tras tomar refrescos y cafés, se abona al camarero los 7,10 euros que reclama y otra vez tengo la 'inusual' petición de factura. Me dice que la reclame por Internet y en el recibo que me da leo en la parte inferior: ¿Necesita una factura? Visite http://tpvvares.com/f

La falta de sentido común me deja boquiabierto en todo este asunto. En el primero de los casos, llamo a la oficina del área de peaje y me explican que, debido a la nueva Ley de Protección de Datos, sólo pueden emitir facturas una vez que confirman la identidad del solicitante y el pago, por lo que debo enviar por correo fotocopias del DNI y de la tarjeta de crédito, entre otros documentos. Digo yo en mi ignorancia, ¿no es más peligroso esto para la protección de 'mis datos' que lo que hice, es decir, identificarme a la persona que estaba en el peaje? Así se lo expreso, pero tengo la sensación que le hablo a un muro.

Finalmente he llevado a cabo ambas gestiones, que su tiempo (bastante) conlleva, y he conseguido que me justifiquen nada más y nada menos que 28,15 euros, lo que supone recuperar 4,88 euros en el próximo pago del IVA. ¿Creen ustedes que merece la pena tanto follón para tan poco beneficio?

Pues eso, que mientras estamos pendientes de si nos suben este u otro impuesto por allí, nos las están 'metiendo' por acá. La sensación de que el Estado es cada vez más un 'enemigo' que un 'amigo' crece porque nuestros políticos y gestores públicos se empeñan en menospreciar al ciudadano y verlo sólo como 'paganini'. Es mi opinión tras este último ejemplo. Si usted tiene una explicación diferente, no dude en exponerla, pues ahora sólo veo lo que veo. Así de simple.

 

Silencio en la sala

La frase del titular de este artículo es popular para muchos por las películas de juicios americanas que han visto. Es bueno el silencio para el desarrollo de la vista oral porque permite una mejor audición de todo lo que acontece sobre el asunto principal. Lo malo viene cuando no se escucha, en este caso, lo que sufren espectadores y medios de comunicación en la sala de vistas de la sección quinta de la Audiencia Provincial desde hace, al menos, por la experiencia de quien suscribe, desde el año 2006.

Vamos a situarles. La sala es rectangular y tiene en su ecuador situada la puerta de acceso para testigos, que crea una especie de barrera sonora por la que se escucha más lo que sucede en el exterior que al fondo del recinto, donde se sitúan jueces, fiscales, abogados y acusados y testigos, aunque éstos están algo más próximos a la zona de asientos para los espectadores.

Hace unos años sí se instaló al fondo de la sala un cajetín para que tomaran sonido los medios televisivos y radiofónicos, pero nunca ha funcionado. Los informadores pedíamos algo más simple, un par de pequeños altavoces en esa zona que, a un volumen que evite acoplamientos, reprodujese lo que los protagonistas están diciendo y que sí se graba en cintas con un sistema ya instalado, por lo que bastaría con darle salida a ese par de altavoces. Algo similar a lo que hay en el salón de actos del Colegio de Abogados de Cartagena y que funciona sin problemas.

Desde hace años, los periodistas nos hemos quejado de esta situación a través del Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia, pero parece que el problema va a continuar, pues si en la época de 'vacas gordas' no se acometió, complicado parece ahora que la 'vaca ha adelgazado tanto'. Sin embargo, una vez más, hacemos la petición a la gerencia territorial del Ministerio de Justicia, pues parece mucho más lógico, razonable y racional que pedirle a jueces, abogados y fiscales que hablen a gritos (o se pongan de pie andando por la sala en plan americano) para ver y oír cómo en este país se aplica la justicia.

   

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