Martes, Octubre 22, 2019
   
Texto


El teléfono de la UNED

Dedicado a mis tutoras:

Pilar Barreiro Álvarez

María Luisa Martínez Jiménez

Isabel Soto Torres

Hasta hace unos años, los estudiantes de la Universidad Nacional a Distancia (UNED), se informaban del resultado de sus calificaciones, a través del número de teléfono 902 25 26 01, que por aquel entonces era el medio más rápido.

Cuanta ansiedad, cortes de digestión, subidas de tensión y alferecías llegó a producir entre los estudiantes el dichoso teléfono 902 25 26 01. Por ello no me resisto relatar una historia, un tanto surrealista, que podría haber acontecido a cualquier alumno de la UNED.

Para ello pongámonos en situación. Imaginemos que ha transcurrido más de un mes desde que finalizaron los exámenes y las notas aun no están disponibles. La incertidumbre y zozobra se disparan entre los estudiantes de la UNED, cuyas obsesivas reflexiones son de este tenor: “ahora que caigo, creo que me equivoque en la última pregunta y la segunda tampoco me salio muy bien……, uf, anda que la tercera… un desastre….; será posible que cuando salí del examen pensaba que estaba para un 8 o un 9 y ahora creo que he palmado…..”

Por fin, un día decido llamar al fatídico número 902 25 26 01 de la UNED y, al cabo de unos instantes, que parecen siglos, surge del aparato una “señorita robot”, sugerente, sensual, tipo estilo Corte Inglés, que recreándose en la suerte, te insinúa suavemente:

“BIENVENIDO A LA UNED, POR FAVOR MARQUE SU DNI O PASAPORTE SIN LETRA”

Subyugado y trastornado por esa voz aterciopelada, metes atropelladamente tu DNI, pero en ese mismo instante compruebas que has marcado el número de afiliado a la Seguridad Social. Inmediatamente rectifico y espero la respuesta con el inalámbrico aplastado en todo el oído medio para que nada escape del ámbito del campo auditivo.

La “señorita robot” continúa hablando y con exquisita finura va señalando con suma delicadeza las fases del proceloso camino a seguir:

“SI SU DNI O PASAPORTE ES………, PULSE 1, EN CASO CONTRARIO PULSE 2”

Un servidor, al borde del infarto y como si de un bingo se tratara, pulsa obedientemente el UNO, pero hete aquí que el hechizo se deshace en un plis-plas, porque después de soltarle el capón al mismísimo UNO del teléfono, aparece otra voz diferente, cansina y lejana que repite y repite sin cesar………..:

“NO EXISTE INFORMACION PARA SU DNI O PASAPORTE SOLICITADO. MUCHAS GRACIAS POR LLAMAR A LA UNED.

Pese a que la “señorita robot” se despide con mucha educación y cortesía, en aquel preciso momento sufre una tremenda desilusión. “Una pasta gastada en teléfono para nada ¡En fin, esperemos que mañana haya más suerte”!

Durante los días siguientes llamo febrilmente una y otra vez al teléfono de la UNED, pero la “señorita robot” sigue impertérrita y anclada en su cantinela monocorde.

“BIENVENIDO A LA UNED, POR FAVOR MARQUE SU DNI O PASAPORTE SIN LETRA

“SI SU DNI O PASAPORTE ES………, PULSE 1, EN CASO CONTRARIO PULSE 2”

“NO EXISTE INFORMACION PARA EL DNI O PASAPORTE SOLICITADO. MUCHAS GRACIAS POR LLAMAR A LA UNED”

Y empiezan los problemas. Las facturas del teléfono fijo se disparan súbitamente hasta tal punto que ONO, en un gesto que le honra, me incluye, para estimularme, entre sus clientes platino y hasta su mismísimo Presidente me envía una carta personal muy cariñosa el día de mi Santo, animándome a alcanzar el nivel diamante, privilegio de unos pocos.

Son días de mucha angustia y agonía. Todos los días y a distintas horas llamo a la UNED, pero mi conversación siempre acaba con esa voz hermética que martillea mis seseras:

“NO EXISTE INFORMACION PARA EL DNI O PASAPORTE SOLICITADO. MUCHAS GRACIAS POR LLAMAR A LA UNED”.

Inasequible al desaliento, no me rindo y diseño una nueva estrategia. Ahora en vez utilizar el teléfono fijo probaré con el móvil, a ver si es posible que cambie mi suerte, pero ni por esas. Lo único que consigo es que también VODAFONE me elija cliente de honor del 2º y 3º trimestre por haber acumulado 35.000 puntos, por cuyo mérito me hacen entrega, en un acto institucional, de una riñonera computerizada a pilas.

Una noche tengo una horrible pesadilla; sueño que he suspendido Derecho Mercantil con un 4.99. Inmediatamente me levanto de la cama exaltado; las sienes me hierven, como cuando me tinto el pelo sin escatimar tinte y me dirijo al salón; aunque el reloj marca las 4 de la madrugada, se que la “señorita robot” permanece detrás del teléfono aguardando a que alguien la llame. Echo mano del inalámbrico y comienzo a pulsar el 902 25 26 01. De inmediato, se pone la “señorita robot” al teléfono que, como siempre y pese a la hora tan intempestiva, se muestra despierta y cariñosamente responde:

BIENVENIDO A LA UNED, POR FAVOR MARQUE SU DNI O PASAPORTE SIN LETRA. SI SU PASAPORTE ES…………….PULSE 1, EN CASO CONTRARIO PULSE 2.

Con pericia y habilidad oprimo el “UNO” y rápidamente pego el auricular al oído, pero, de pronto, el corazón se acelera como un turbo y mis orejas comienzan a segregar vapor.

Estoy conmocionado, mi pulso se dispara y mis glándulas salivares se bloquean porque ahora la “señorita robot” no interrumpe su conversación y continúa con su cansina retahíla:

ESTE SISTEMA LE OFRECE LAS CALIFICACIONES DE LA CARRERA DE DERECHO EN LA CONVOCATORIA DE JUNIO. DERECHO MERCANTIL UNO………..

De repente compruebo horrorizado que todavía no estoy preparado para recibir un hipotético suspenso, por lo que brusca y violentamente cuelgo el receptor segundos antes de que la “señorita robot” me comunique la calificación obtenida. Siento haberla dejado con la palabra en la boca; espero que sepa disculparme, pero estoy angustiado ¿Habré suspendido?

Quiero huir, pero solo dispongo de la bicicleta estática de segunda mano que tengo aparcada permanentemente en la terraza de mi casa que, por cierto, para que no se enrobine, en un golpe de inspiración, decidí cubrirla primorosamente con unos paños de cocina.

Pese a mi persistente artrosis trufada de artritis, de un brinco monto a la primera en la bicicleta y empiezo a pedalear durante mucho tiempo hasta que, por fin, caigo rendido y extenuado. Dejo la estática quieta y con las piernas temblándome por el esfuerzo, me pego un trago de agua ionizada para reponer mi habitual vigor.

“No tengo más remedio que enfrentarme a esta tensa incertidumbre que me atormenta y corroe, pero eso si, con dignidad y decoro, a la par que con elegancia”, y como si de un ritual se tratara, me enfundo el traje de torna boda “Príncipe de Gales” que, aunque lleva ocho lavados en seco, todavía, un suponer, resiste. A continuación, elijo mi corbata de seda natural, a propósito, llena de lamparones por culpa de los langostinos congelados que incluyen en los menús de bodas y comuniones que, cuando desnucas al crustáceo, suelta una “chorrá” de liquido amarillento. Por último, me calzo mis zapatos italianos de suela blanda, fabricados, casualmente, en Elda. .

De esta guisa, me observo en el espejo a lo Humphrey Bogart y exclamo ¡Ahora si que estoy preparado para aguantar lo que sea! Agarro el teléfono y en un acceso de súbita euforia controlada contacto con la UNED. Concentrado sigo fielmente las instrucciones que recibo de la “señorita robot”, que con ternura navideña me informa que he aprobado el Derecho Mercantil I, con una nota de 6,40. La “señorita robot” me dijo la parte entera 6 y su compañera, que al no ser fija solo da los decimales, el 0,40.

Y colorín colorado, este cuento exagerado de la UNED ha acabado.

 

 

Prohibida la publicación de fotografías de este diario digital con la marca 'CYA' en cualquier publicación o en Internet sin autorización.

 

 


Login Form

Este sitio utiliza cookies de Google y otros buscadores para prestar sus servicios, para personalizar anuncios y analizar las visitas en la web. Google recibe información sobre tus visitas a esta página. Si visitas esta web, se sobreentiende que aceptas el uso de cookies. Para mas informacion visite nuestra politica de privacidad.

Comprendo las condiciones.

EU Cookie Directive Module Information