Miércoles, Septiembre 18, 2019
   
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Antonio Bermejo Hurtado, cura obrero

Antonio Bermejo, cuando se ordenó sacerdote, abandonó en su día las comodidades como valor prioritario, prestando siempre su alegría en los destinos que el sr. Obispo le ha mandado. Pero, ciertamente, su gran labor y actividad que ambas lleva en marcha desde el año 1968, a pesar de estar jubilado de un comercio de artículos de limpieza, pinturas y cosmética (lo que vulgarmente se conoce como una droguería perfumería).  Esta vocación de servicio le impide abandonar la barriada de Vista Alegre y puede servirnos como ejemplo la consecución del alumbrado público y la iglesia, construida en su totalidad en forma de trabajo comunal los fines de semana por doscientos vecinos. Y él era el primero amasando, transportando materiales como un peón mas.

Cuando no había casa del médico su vivienda suplía su función y qué decir de la sala de reuniones discoteca para la juventud.

El 'Titi, el colega', aunque parezca paradójico expresiones dirigidas a un siervo de Dios. Hay colectivos que las interpretan como una irreverencia al clero, pero eso es totalmente incierto, pues demuestran no conocer a este buen hombre de Dios dirigiendo un equipo de fútbol infantil, escuchando sus problemas o dirigiendo el colectivo VISAL, incluida la representación de obras de teatro. Lo que es cierto es que se trata de una persona multidisciplinar, a quien los niños y la gente joven, entre otros, adoran, quieren y respetan. Son sus mejores amigos. Otro ejemplo muy claro: “Cuando Jesús necesitó colaboradores íntimos los buscó entre jóvenes del pueblo".

Pero lo cierto y fijo es que el cura Antonio Bermejo salva a diarios verdaderos casos de angustia en el Vista Alegre de su alma en la manera que puede inclusive con gran parte de su pensión de jubilación, para evitar los temidos cortes de fluido eléctrico y suministro de agua potable.

Por otro lado está también luchando en la recogida de alimentos, para que aquella barriada muy castigada por el desempleo, debido al cierre que se produjo de empresas del Valle de Escombreras en su día, pues muchas familias se asentaron en esta localidad por razón de proximidad ya que entonces los medios de transportes dispuestos para ellos los recogían cerca de sus casas.

Recientemente marchó a Madrid a hacer un curso sobre la teoría de la liberación, pues los curas obreros se les puede considerar como uno de los fenómenos precedentes de ella.

Aunque parezca cosa de película, el pueblo estaba huérfano hablando el sentido figurado, no eran de extrañar expresiones como estas: "Viene el sábado" y "Está al venir, yo creo que el domingo lo veremos por aquí". Eso no es otra cosa que el cariño, afecto y respeto que se ha ganado con su lucha sin cuartel a brazo partido, dando la cara por los demás, que no siempre ha encontrado un camino de rosas en la Administración y en las puertas que ha llamado  haciendo suyas las causas justas ajenas a las que no ha sido nunca insensible.

Como historiador, es mi obligación de dar a conocer quiénes son los sacerdotes obreros. Como movimiento eclesial, nace en Francia en 1944 y se extendió a España en 1964. El movimiento fue perseguido en el territorio francés por el Vaticano en los años 50, pero fueron rehabilitados tras el Concilio Vaticano II, promovido por Juan XXIII. Entre los curas obreros franceses destacó el Abate Pierre fundador de los Traperos de Emaús.

En España muchos de estos curas participaban en actividades  desarrolladas en la oposición del anterior  régimen político  sirva como ejemplo el Jesuita Padre Llanos como  sindicalista, colaborador activo del sindicato CC OO y del PCE. Su labor en el Pozo del Tío Raymundo fue muy fructífera y aun recordada a pesar del tiempo transcurrido.

Los primeros curas obreros españoles surgieron en el foco industrial  vizcaíno, importante a nivel nacional y cercano a la frontera con Francia país de donde procedían. Otro cura obrero sindicalista famoso fue Diamantino García Acosta, fundador del Sindicato de Obreros del Campo Andaluz.

Todos ellos preocupados por la clase obrera, pues ellos viven en viviendas humildes entre los pobres y son muy realistas con la miseria que nos azota. Con esta exposición pretendo demostrar, la figura del  cura obrero Antonio Bermejo Hurtado, una persona muy modesta que va por  nuestras calles y plazas haciendo el bien, sin alzacuellos ni otros distintivos de clérigo, a él le va al pelo lo de 'lo del hábito no hace al monje'.

 

 

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