Miércoles, Septiembre 18, 2019
   
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El Carnaval, unas fiestas para recordar

El Carnaval es una fiesta multicolor que, concretamente, trata de la fantasía de los sueños en Cartagena, al igual que en el resto de España y todo el mundo lo cual se hace realidad con la llegada del mes de febrero, exactamente el día de la Candelaria, y como cada año una vez más, ese embrujo de ilusión que llevamos dentro va a estallar al igual en todas las partes del mundo. En España, y más en Cartagena, no existen largos períodos sin fiestas e incluso en los meses aparentemente vacíos entre la Navidad y Semana Santa, y mira por donde aparece el Carnaval. Unos días en los que naturalidad y con una alegre sonrisa en los labios, uno se encuentra por la calle con todo tipos de personajes, caballeros medievales, piratas y un largo etcétera más

Pero lo que no hay que olvidar que el motivo central del Carnaval es el disfraz y la máscar. Nuestro carnaval cartagenero no es como en Venecia, que es estéticamente precioso a la vez que hermoso pero muy distante, no es excesivo y no está centrado en el baile como en Brasil. Se trata de una fiesta amable en que participan persona de todas las edades e inclusive cuando uno tiene poco dinero se lo pasa pipa. Se trata en cuestión de un juego que permite adquirir una identidad y un comportamiento distinto, pues es más libre que el resto del año.

Solemos usar los disfraces en proporción a los recursos que disponemos, en donde juega un papel importantísimo la imaginación, saliendo a celebrar durante el día y sobre todo la noche durante unos días locos en los que nada ni nadie es lo que aparece,¿y por qué no ser el personaje que siempre has soñado?.

Los orígenes del Carnaval español son muy antiguos y para ellos tenemos que remontarnos a las festividades romanas. Se extendió por toda Europa durante la Edad Media. Su existencia se debe a la Cuaresma en ese periodo  del año en que se imponía la austeridad en la materia de moral y de los alimentos. Como una manera de dar salida a las pasiones y consumir la ultima carne en mucho tiempo, se toleraban unos días de fiestas sin control en la que los papeles sociales se alternaban y se comía y se bebía sin ningún tipo de mesura para compensar la rigurosa Cuaresma. El sentimiento del carnaval se hace patente en los siglos XVIII y XIX en Cartagena

Por nuestras calles no faltaban los habituales puestos que daban importancia a las fiestas. Las casetas de buñuelos, juguetes perfumadores se encontraban en las calles más concurridas. Otro dato curioso para el recuerdo las mujeres  durante el año iban guardando los cascarones de huevos, que llegado el Carnaval rellenaban de confeti, con el fin de que sirviera de munición para las batallas que se hacían cargadas de colorido.

Otro personaje popular era el ´tío de bando', con su vestimenta peculiar salía por nuestras calles anunciando el tiempo dedicado a las fiestas y  al jolgorio.

Por otro lado, el pregonero era el encargado de leer el bando que debía ser mostrado en las calles plazas y balcones montado en un burro desde el día 2 febrero hasta el 'domingo de piñata'.

¿Y qué decir de los bailes de salón? En el Casino, La Palma Valenciana, donde el Maestro Álvarez compuso el famoso pasodoble 'Suspiros de España', el Ateneo y el Teatro Principal, entre otros locales de esparcimiento y diversión.

Así era como pasaban nuestros antecesores los días previos a la  Cuaresma.

Con el paso del tiempo, las nuevas circunstancias en que se hallaba hundido nuestro país después de la Guerra Civil de 1936, hicieron que desaparecieran las fiestas de  Carnaval prohibidas por las autoridades. Fue una época en la que se veía en peligro la continuidad de los festejos, quedando roto el profundo arraigo que habían conseguido. Durante más de medio siglo en Cartagena no se escucharon las coplas que alegremente se cantaban en la época de Carnaval las ocurrentes críticas que se prodigaban. Pero en silencio impuesto por Orden Gubernativa no consiguió que se borraran de las mentes los festejos populares  que estaban  incrustados en el espíritu bordesico.

Con  la restauración democrática en nuestro País renacen las costumbres de antaño.

La reaparición del Carnaval en Cartagena en el año 1981 supuso un giro de 180 grados, tanto para los cambios las innovaciones, entre ellas la programación de actos como en su innovación.

Aparece en escena la Comisión de Carnaval tomando el testigo de la nueva etapa festiva colocando nuestro Carnaval entre los más destacados de nuestra Región.

El trabajo constante de las personas que se hicieron cargo de la organización y participación dio sus frutos, dieciséis años después, con la integración dentro de la Fundación Europea de Ciudades Carnavalescas.

Y por aquello que cantaba D. Hilarión en la Zarzuela La Verbena de la Paloma ("Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad"), los pregoneros ya no montan en burro, pero siguen dando comienzo a la fiesta, y concretamente en Cartagena en el Pabellón Municipal, como en años anteriores, este año hará el pregón la edil de la Mujer, Clara Heredia, y en dicho acto será elegida la reina de nuestro Carnaval.

 

Y con ese caldo de cultivo, parecerán las comparsas, el concurso de chirigotas (que cada año está contando con más adeptos) y qué decir del gran día del desfile donde el humor   sano y el ingenio no exento de picardía en los grupos y participantes están servidos dispuestos para  uso y disfrute de los cartageneros y para aquellos que nos honran con  su presencia.

 

 

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