Lunes, Marzo 25, 2019
   
Texto

Juego de tronos

Efectivamente, podría ser una metáfora de nuestra sin par Región, nació como una novela de fantasía ambientada en un curioso Medievo, no pensaba el estadounidense George R. Martin que de la fantasía  a la realidad solamente había un suspiro.

Así se mueven las sillas y sillones en esta tierra, una vez confirmada la siempre avisada huida hacia adelante del virrey Valcárcel, costó encontrar sustituto, hubo ruido de sables y hasta pedradas, simplemente porque las sillas de los juzgados estaban y están tan ocupadas por políticos de tres al cuarto que es complicado acercarse a la honestidad en esta disciplina, y las que quedan por ocupar que no serán pocas, no deja de ser un problema para las conciencias de los ciudadanos españoles o lo que seamos.

Así, como en la fantástica novela, aparecen en este mundo fantástico para unos y caótico para los más, la magia y las criaturas míticas del pasado que habían quedado en el olvido del ejecutivo regional y que han tenido que ser rescatadas por imperativo legal, toman protagonismo y para quedarse. Mientras, en el continente de Poniente,  donde según la novela las estaciones duran décadas y los inviernos son tiempos duros, se acerca el final del largo verano y se establecen paradigmas de poder. Pocos meses después de la “revolución europea” de nuestro expresidente que ha puesto fin a su virreinato, la dinastía política de Valcárcel sufre, y aquellos nobles y “noblas” de la realeza política murciana van poco a poco abandonando sus cúspides de papel charol, pero, como todo en esta tierra y en este país, el empacho de cargos bien remunerados nunca es rechazado, se elige el de gerente y se renuncia al de alcalde por la remuneración, pero luego se cobra por plenos y demás aficiones y desvaríos locales, sin ir más lejos, les sonará la fórmula matemática utilizada por nuestra electa diputada nacional. Habida cuenta de que los empachos de poderes son bienvenidos, dícese poner a un alcalde en ejercicio al frente de una importante área de salud, un área saneada con palos y cañicas y sin memoria económica alguna, pero sin incompatibilidad de puestos y de rangos. Increíble. Las pugnas por el poder entre las principales casas nobiliarias que aparecen en la novela serían casualidad asimilarlas a esta región, pero salen cada vez más abiertamente a la luz. Además, inquietantes sucesos acontecen en el Este a orillas del Mare Nostrum, más allá del gigantesco muro que separa los reinos con historia de las tierras salvajes del noroeste, y así, sucesos como el cese cuasi inmediato de un valedor de los intereses portuarios de la región como es Adrian Ángel Viudes no tienen amparo lógico, quizás está la mano negra de la mística bruja de turno detrás.  Y como en la novela, todo hace pensar que el equilibrio en Poniente está a punto de romperse de nuevo, se cayeron de las listas los participantes de las primera fotos  cuando el consejero, bueno, uno de los consejeros imputados por la justicia se presumía líder de la revolución y merecedor de sustituir al virrey. Luego llegaron las cábalas y los empujones, fotos y más fotos, pero todos fuera.

Tal y como está el territorio feudal, cualquiera puede, producto de las maquiavélicas y licenciosas jugadas de ajedrez, alzarse con el dominio del reino, eso lo saben en San Esteban en santa Florentina y en Gonzalez Adalid, entre otros lugares.

Y mientras las mazmorras se llenan de gentes de las oposiciones trasnochadas y carentes de juicio y personalidad, siguen con discursos vacíos, metafóricamente se van cayendo al pozo del olvido, justo al lado del de los deseos. Pero las traiciones son el denominador común de esta herética historia de mezquinos personajes de quimera feudal y unos pagan y otros se aprovechan.

Pero ahora, y para adornar más los misterios de esta historia de personajes de fábula catapultados a la realidad actua,  en los territorios de Levante por poner comillas a la novela, aparecen los fantasmas de las imputaciones. Imputaciones que en menos de un mes han de proyectarse sobre la invicta alcaldesa de Cartagena, una misiva envenenada de la cual la historia debe ser testigo, ¿es un forcejeo de farol entre la Magistratura y la Fiscalía, o verdaderamente son ruidos de sables traidores que han sucumbido ante las presiones? Cartagena no merece esto. Decía mi padre que cuando el bicho está herido de muerte, el resto del rebaño vaga perdido…

Pero hagamos sucinta historia…,  el desarrollo en la gestión tuvo un gran efecto en el avance de la ciudad departamental, tampoco lo tuvieron difícil, ya que los sociatas de entonces, -algunos “jetas” todavía hoy se permiten dar recetas políticas-, traicionaron la confianza de los cartageneros, los humillaron con su aséptica y dolosa gestión, con lo cual no lo tuvieron difícil los populares de entonces, alguno todavía y después de casi veinte años siguen en la nómina, no sé qué aportará, ¿es un trabajo o una labor social muy remunerada? Es una vergüenza.

El cambio de siglo nos trajo un descenso en la gestión municipal y en su nómina alcanzando valores mediocres no antes conocidos, la curva decrece hasta alcanzar cotas complicadas, por no decir casi pecaminosas en la actualidad. Si escudriñamos el panorama político local, además de acojonarnos, no tardaremos en descubrir las lacras que hay y los que realmente solucionan los problemas, ¿?, y a esto, el votante y militante de a pie mira y no participa, sufre y no opina, eso es el “statu quo” de nuestros partidos políticos, una corte feudal con sus enanos, brujas, bufones y séquito sumiso, una feria donde el que se mueve se cae de la foto, una corte que ha conseguido que los españoles estemos hasta las narices por no decir hasta los cojones de tanta mediocre clase política, que encima se permiten darnos lecciones de moral, el caciquismo en pleno siglo XXI en estado puro.

Que con un cajón sin fondo de parados y sin vistas cercanas, 6.000 menos son un éxito de gestión…, que 800 menos en la Departamental son otro éxito de gestión…, que 50 millones de pesetas a un festival murciano no justifica los apoyos a la cultura internacional de las más rancias tradiciones…, que cerrar hospitales por capricho territorial o por incompetencia en la gestión, y ambos argumentos son validaos, ¿no es de reprochada amoralidad?, en lugar de consentida. Y el debate hoy es; donde pongo la estación del AVE en Cartagena y si llega soterrado a  Murcia, ¿Cuándo?, el cuento de la lechera, somos una región tercermundista, con políticos ineptos e instituciones incompetentes y además con direcciones negadas.

Quizás más que un juego de tronos inventado deberían efectuar un verdadero juicio interno de valores y aptitudes, y ya veríamos los resultados, probablemente la mayoría de los ediles y edilas, diputados y diputadas, consejeros y consejeras, serían refutados, por improductivos unos y unas, y caducos otras y otros.

No se les debe ninguna gratitud a este gobierno, simplemente han cumplido con su obligación y no con toda, algunos quizás más exigentes que otros pedimos más, para eso cobran, exigimos más moral y beligerancia en la gestión, es nuestro derecho de votante y de ciudadano y queremos a los mejores ahí, no a los que se inventen en una noche de fortuna, a los que más graciosos sean y más condescendientes concurran en una fiesta feudal. No se les debe nada y no se les está agradecido, es su obligación y creo que últimamente están faltando a ella, más trabajo y más gestión aunque esto sea una utopía. Cartagena ha sido, es y será una gran ciudad que no merece ser mancillada por gestiones de mercadillo,… medieval, eso sí, la realidad siempre supera la ficción y veremos más.

 

 

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