Domingo, Febrero 17, 2019
   
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El manifiesto de Valcárcel o el mercadillo de las palabras

Como en los más variopintos lugares de nuestra geografía regional donde se instalan mercadillos, donde la ganga se sitúa como objetivo del artista del mercadeo, pero… buscando la confianza de todos con una partitura de organillo, embaucar. Así se ha iniciado el mercadeo de la palabra en el Partido Popular murciano. Se ha dado el pistoletazo de salida a una carrera de estupideces y sandeces cuya ansiada meta se emplaza a dos años vista o la orfandad del liderazgo.

Hace dos décadas, hablar de política y de políticos eran palabras mayores; la inteligencia, las puras y claras filosofías de progreso inundaban los currículos de nuestros dirigentes, un concejal era una persona de capital hechura intelectual, cultural y como la mujer del Cesar….demostrada, que no “conveniada”, como diría alguna ilustrada concejala.  No digo el Alcalde/Alcaldesa, eso era de nota, lo más granado del municipio conformaba una sensata Corporación. Subiendo escalones alcanzábamos a los diputados regionales, donde lo más significativo de nuestra sociedad hacían discursos lógicos y formales, con el objetivo de desarrollar estables y fundamentadas políticas de mejora y el aprovechamiento de los recursos, una verdadera sopa de letras donde las ideas y los proyectos fluían como en el río más caudaloso de nuestra piel de toro, ese que no puede desperdiciar agua para dar vida a la vertiente mediterránea y se cae al mar, ese que ha sido y será moneda de cambio de mezquinos intereses a costa de la huerta murciana y el campo de Cartagena, o como ese AVE Fénix que no va a resurgir de sus cenizas en Murcia y mucho menos en Cartagena hasta sabe Dios cuando, o ese déficit permanente achacado a la cansina deuda histórica que ni el Santo del día se cree,  ¿esto es gestión?

Hablar de diputados nacionales, de ministros y del propio presidente, era más que palabras mayores, era el desarrollo intelectual de una nación conformada por los exponentes más hábiles y eruditos de nuestra sociedad. Hasta que…, el mal entendido liberalismo nos dio la patada en el culo a todos, cuando lo más mediocre de nuestra sociedad comenzó a desarrollar sus estúpidas entelequias de derechos y realidades en el marco político del desarrollo del país, contaminó todas las instituciones. Si ya, las elecciones municipales y regionales iban dibujando un marco representativo propio de un cómic social, las elecciones generales, aquel logrado “Sufragio Universal” del que hace décadas se comentaba en voz baja, por miedo, por ignorancia al futuro, por incomodidad o por temor e inquietud, derivó en  “Tramoya Universal”.

De tramoya se puede calificar este famoso “Manifiesto Valcárcel”, ¿de dónde procede?, sin duda nace de las vísceras del Partido en Murcia, ¿pero con qué objetivo?, mi opinión y análisis es que emerge del propio Valcárcel y de su círculo más allegado,  y el objetivo es ganar votos de confianza, una “Restauración” en una aciaga época. Todo basado en un guion estudiado y establecido, pueblerino, eso sí, desde el propio  partido se le exige que se quede, pero la gestión última ha sido banal, mediocre, producto, efectivamente, como dice el manifiesto, de su híper caudillismo y del que han ejercido sus lacayos de fortuna en el Gobierno, en las alcaldías y demás. Todos se han rodeado de gente mediocre, algunos en tránsitos judiciales, otros y otras “en el aire”, nadie quería sombras a sus alrededores y el egoísmo ha sido tan pragmático que ha derivado en prepotencia.

Nueve reproches que emanan desde dentro, o no. 1) Falta de compromiso con sus votantes, la dictadura del voto nominal y de lista impuesta. 2) la defensa de los intereses regionales, ¿Cuándo los ha defendido?, ¿o ha hecho las jugadas al gobierno central a conveniencia? 3) ¿´hipercaudillismo”?, se han quedado cortos. 4) Marcando desahucios. Y sin cortapisas. 5) Ahora designación rápida de sucesor, codazos y zancadillas, pero temo que de lo más mediocre de la arena política regional. 6) ¿Palmeros? Como si esto fuera nuevo en el PP murciano, bueno y en el nacional. 7) Y ahora el enaltecimiento de su figura. 8) Más enaltecimiento de su figura, ¿coherente? 9) y esto ya es de nota. ¿Respeto?

El partido Popular en Murcia está roto, descabezado y sin futuro, los que están  son ya labriegos de tierra quemada, los que valían la pena se bajaron del tren por dignidad y decadencia manifiesta y ahora, cuando la región de Murcia está a la cola de España, como siempre, en deudas, paro, y demás miserias sociales y económicas, algún iluminado se da cuenta y quiere hacer del Virrey un mártir, milongas las justas, como decía en anteriores artículos, hace falta tal refresco en las instituciones que habría que empezar de cero y, no sé qué sería mejor, que se fuera a Europa y se llevara a todo su sequito, aunque los deje por el camino arriados, o que se quedara.

Como aquel Ramonet de las mantas, aquel charlatán de Orihuela, nuestros políticos, nuestros dirigentes del más rancio abolengo institucional, son como charlatanes de mercado, sin la profesionalidad y la gracia de “Ramonet”, nos pretenderán vender más tonterías, más chabacanerías como este manifiesto que a nadie engaña y más estupideces, algunos ya se vanaglorian de ello y otros se aproximan al encerado. Recordando aquel político e intelectual del siglo XIX, y del que quizás algunos “políticos actuales” deberían aprender, Francisco PI i Margall; “Las convicciones políticas son como la virginidad: una vez perdidas, no vuelven a recobrarse”, y en este país ya no quedan muchos políticos/políticas vírgenes… de convicciones.

 

 

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