Martes, Noviembre 20, 2018
   
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‘Moros, el castillo de todos que nadie quería’

Fue en 1706 durante el asedio de los franceses a Cartagena, en donde se acantonaban los ingleses, partidarios de los Austrias durante la Guerra de Sucesión, cuando se pone de manifiesto la importancia de controlar la altura del antiguo cerro de Mercurio, desde donde Escipión veinte siglos atrás dirigiera la toma de Qart Hadast. En esta ocasión la artillería gala desde el cabezo de los Moros abrió una brecha en las defensas de la ciudad y anuló el fuego de su castillo, tomando la población esa misma noche para la causa de los Borbones.

Las obras de construcción del Castillo de los Moros las dirigió Mateo Vodopich, iniciándolas en 1773 y acabándolas en 1778.  No se trata de un castillo propiamente dicho, ni un hornabeque como lo describió el general López Domínguez durante la sublevación cantonal, sino una “obra coronada”, es decir un baluarte central unido a dos medios baluartes laterales, por sendos lienzos de murallas, una obra única en Europa, según declaró la Asociación de los Amigos de los Castillos de España en la década de los 50 del pasado siglo.

El castillo estaba unido a la plaza por un “camino cubierto”  o trinchera, que partiendo de la puerta del Socorro en la muralla, a los pies del Real Hospital de Marina, desembocaba en su foso seco que.

La fortaleza estaba diseñada para impedir que nadie pudiera tomar este punto estratégico, pero en caso de que el enemigo se hiciese con él, debía ser totalmente inútil para los atacantes. De hecho las piezas de artillería solo podían disparar a la “campaña” y no se las podían girar hacia la ciudad, por otra parte la potencia o grosor de los merlones o almenas que lo coronaban era considerablemente mayor de cara a la campaña que en la parte que daba a Cartagena, además se trata de una obra maciza, por lo que no ofrece refugio a quien lo posea.

Este erizo de espalda dura e inaccesible y barriga blanda y vulnerable tenía su espada de Damocles en el cercano Castillo de Despeñaperros. El fuerte caballero sur de San José o Despeñaperros tenía tres finalidades, de una parte proteger la entrada en la ciudad por las puertas de San José, por otra servir de torre de homenaje para conseguir una rendición honrosa en caso de caer en manos enemigas los baluartes que se hallan a sus pies y por último, y esta tiene que ver con nuestro castillo, ser el encargado de barrer del Castillo de los Moros a un hipotético enemigo que lo tomase. Aprovechando que tienen la misma altura y que como ya está dicho, ni los cañones de los Moros pueden volverse contra la ciudad, ni la fortaleza ofrece refugio, sus débiles muros expuestos a la artillería de Despeñaperros no serían capaces de resistir ni proteger a quien osase tomarlo.

Pero no fue Despeñaperros quien ha dejado este monumento al borde de la ruina…

Declarado de inutilidad militar en 1901 pasa en 1922 a pertenecer al ministerio de Hacienda. Dos años después empiezan los trabajos para urbanizar la zona, al tiempo que se pide al Ministerio de Hacienda que ceda el castillo a la ciudad para convertirlo en cárcel al haberse quedado pequeña y anticuada la que existía en San Antón.                              

Pero es en 1929 cuando el Ministerio de Hacienda le cede el castillo de los Moros y los terrenos limítrofes al excelentísimo Ayuntamiento de Cartagena, para convertirlo en un parque de recreo.

Sin embargo esto nunca se llevaría a cabo, más bien al contrario pues empiezan a prodigarse cuevas y chabolas en torno al castillo, llegando a ser más de 500 las cuevas en las que mal viven sus moradores, a los que lejos de ayudar se les hostiga, como denuncia el diario “La Tierra” en 1931,  en que da noticia de un señor que se dedica a cobrar el alquiler de las cuevas en nombre de un supuesto  consorcio llamado “Compañía del Ensanche”.

En noviembre de 1954 el concejal y cronista oficial de la ciudad don Eduardo Cañabate presenta en el pleno municipal un estudio sobre el estado de la fortaleza, y anima a buscar algún uso para  su posible restauración, así como saber la magnitud de las obras necesarias. El pleno acuerda, que se pase el informe a la comisión de Fomento para su estudio y posterior dictamen.

Mucho tendría que estudiar esta comisión, pues hasta 1979 no se hace nada, fecha en la que se desmontan las chabolas que rodean el castillo, se tapan algunas cuevas y se vuelan otras.

En la sesión ordinaria del Excelentísimo Ayuntamiento de Cartagena de 25 de abril de 1994 se presenta una moción sobre la recuperación del antiguo Jardín Botánico situado en la falda del Cabezo de los Moros, proponiéndolo como germen de una futura Facultad de Farmacia en Cartagena, la moción es aprobada por unanimidad, pero nada se hizo.

En el pleno del 2 de marzo de 2006 se presenta una moción para la rehabilitación del Castillo de los Moros. La moción fue desestimada.

En el pleno del 23 de noviembre de 2009 se presenta una moción de urgencia para su limpieza y acondicionamiento, nuevamente la moción fue desestimada

El 8 de marzo de 2010 se aprueba la propuesta de la concejala de Cultura para la adhesión a la “Asociación Internacional de Ciudades y Entidades del Foro de la Ilustración” pero alguien expone lo iluso de esta adhesión ya que el patrimonio de los siglos XVII y XVIII a que hace referencia esta época de la Ilustración está abandonado, poniendo como ejemplo el Castillo de los Moros, de propiedad municipal desde 1929.

Posteriores mociones hechas por la oposición para la recuperación de nuestro castillo, fueron nuevamente rechazadas.

DAPHNE, la asociación patrimonialista a la que pertenezco, solicitó a la CARM que se cerrase el castillo y se abriese al público uno o dos sábados al mes. La Dirección General de Bienes Culturales respondió que las dos limpiezas anuales dado el buen estado del monumento eran suficientes y que si queríamos mejoras que se las pidiéramos al propietario.

La intención de DAPHNE al pedir el cerramiento y posteriores visitas organizadas era la de ir integrando este enclave y sus alrededores a la ciudad, de manera que los Moros dejase de ser una barrera entre Los Mateos y Cartagena y se convirtiese en un puente.

Se me ocurre que si a lo propuesto por DAPHNE le unimos una escuela taller para su recuperación integrada por vecinos de la zona, sería la cuadratura del círculo.

 

 

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