Jueves, Julio 27, 2017
   
Texto

‘Apuntes sobre San Ginés’

Como si de un guion preconcebido se tratase, esta historia, rodeada por las brumas del tiempo y la leyenda, comienza en las mágicas y hermosas tierras gallegas.

Santiago de Compostela. Finales del siglo XII
En primer lugar, pues, se ha de visitar en Arlés por los que se dirigen a Santiago... En su venerable y magnífica iglesia descansa el cuerpo de San Ginés, mártir muy preclaro. Pues hay un arrabal junto a Arlés, entre los dos brazos del Ródano, que se llama Trinquetaille, en donde existe detrás de la iglesia una columna de magnífico mármol, muy alta y elevada sobre la tierra, a la que según se cuenta, ataron a San Ginés y lo degolló la plebe infiel; y ahún hoy aparece enrojecida por su rosada sangre. El mismo santo apenas hubo sido degollado cogió su cabeza con sus propias manos y la arrojo al Ródano, y llevó su cuerpo por medio del río hasta la iglesia de San Honorato, en donde honrosamente yace. Su cabeza, en cambio, corriendo por el Ródano y por el mar llegó, guiada por los ángeles, hasta la ciudad española de Cartagena, en donde ahora descansa espléndidamente y obra muchos milagros. Su festividad se celebra el 25 de agosto.
(Códice Calixtino. Libro V. Capítulo VIII)

Arlés (Francia). Comienzos del siglo IV dC
Al parecer, con una innata facilidad para la escritura, un joven entra al servicio de Roma como "notarius", destacando rápidamente en su oficio, pero el destino quiere que la que iba a ser una brillante carrera que probablemente podría haberle llevado a Roma junto al emperador, se trunque de manera definitiva. En este punto son dos las versiones de los hechos, y estos a su vez, contradicen en algunos datos a lo escrito en el Codex Calixtinus.

Las Actas, textos narrativos de la muerte de los mártires también llamadas Acta Martyrium, más antiguas que hacen referencia a San Ginés de Arlés, nos hablan de una huida cuando se decreta la persecución de los cristianos, al no poder ya ocultar su religiosidad, pues habría solicitado con anterioridad su bautismo al obispo. Descubierto, fue ejecutado junto al río Ródano

Posteriormente, sería San Paulino de Nola, ordenado sacerdote en Barcelona, quien matizaría un tanto la historia, dotándola de un aire de heroicidad. Aquí, San Ginés no se limita a huir, sino que al tener que copiar el decreto de persecución como parte de su trabajo, se niega y arroja las tablillas a los pies del magistrado. Evidentemente, el final fue el mismo.

Existen otras versiones completamente distintas, incluso en su datación, que nos habla de la llegada de San Ginés a las costas de nuestra región tras haberse salvado milagrosamente de un naufragio en torno al año 800. El lugar de su desembarco, o quizás el de la aparición de sus restos, será el que se conozca como Rincón de San Ginés.

Roma. Siglo XVI
El italiano Alejandro Farnesio asume el papado bajo el nombre de Pablo III. Será uno de los pontífices más destacados por, entre otras cosas, convocar el Concilio de Trento que daría un giro a la historia de la Iglesia y por extensión en aquella época a la historia universal. Rafael Sanzio o Tiziano, lo inmortalizarían con sus pinceles.

En 1541 reconocerá la santidad de San Ginés y establecerá los oficios religiosos en la festividad de San Ginés de la Jara el 25 de agosto.

Cartagena. 1677
De nuevo una terrible epidemia está asolando la ciudad. En esta ocasión, además, ataca con especial virulencia a los niños. La situación es angustiosa y cualquier ayuda es válida y por encima de todas, la de la fe. Cuenta la tradición que los gobernantes deciden apelar a la clemencia del patrón de la ciudad, pero por extraño que pueda parecer hoy en día, nadie tiene razón de él. Se busca en los archivos, se indaga... Cartagena no tiene patrón. Se introducen en una cántara los nombres de diversos santos y se le pide a uno de los niños enfermos que sea él quien saque uno. San Ginés de la Jara surge como patrón de la ciudad y su primer milagro será sanar a aquel niño.

Cartagena. 27 de agosto. 2016
Comienza la romería en honor de San Ginés como desde hace siglos. La religiosidad, la fe, el amor por las tradiciones y las ganas de pasarlo bien, por supuesto, se aúnan en esta festividad popular. Quizás algunos no conozcan la historia del santo, es probable, no importa, son leyendas, mitos, tal vez no, no es cuestión de ciencia sino de fe. Se dirigen hacia el monasterio de San Ginés de la Jara...bueno, a lo que queda de él. Se le pide por la familia, por los amigos, algún enfermo, algunos que se fueron...Incluso algún soñador imagina que al llegar al monasterio este se presentará tal y como fue, tal y como debería ser, sin la lacra de la ruina y la dejadez que lo ha ido devorando con el paso del tiempo.

 

 

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