Martes, Mayo 30, 2017
   
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'Museo Regional de Arte Moderno. Un museo para todos'

Continuando con esta somera visión que les vengo ofreciendo sobre los museos de nuestra ciudad, hoy quiero acercarles el Museo Regional de Arte Moderno, y creo que nunca mejor empleado el verbo "acercar", les explicaré el por qué. En primer lugar, su ubicación dentro de la ciudad no es la más idónea, pues se haya algo apartado de los "circuitos turísticos". Además, pese a que  la situación se está revirtiendo en parte, los últimos tiempos han sido de un fuerte deterioro de la zona, en diversos aspectos, que no hacían del barrio un lugar agradable por el cual transitar. Afortunadamente, como digo, conscientes del problema, se están haciendo esfuerzos en solventar la situación que están dando resultados notables.

A este problema geográfico, vamos a llamarlo así, se añade el propio de la idiosincrasia de este museo que, pese a contar con una colección permanente, no tiene una continuidad en su exposición, por tanto, no tiene una pieza insignia, o varias,  que le sirva de gancho y atracción para el visitante como ocurre con muchas instituciones. Pero también esto se está solucionando pues se ha expuesto la colección, en parte, de forma temporal y volverá ha hacerse en el próximo año, a la espera de que una ampliación del museo permita su exposición constante. En definitiva, un museo difícil de llevar, lo cual, sin duda y paradójicamente, le da un valor añadido a sus responsables y trabajadores (menos de los que se quisieran y con menos medios de los que deberían, ¿les suena?) y, por qué no, también le ofrece al visitante una recompensa distinta de la que ofrecen los museos permanentes. Me refiero, aunque sea obvio, a que la visita al MURAM, en cortos periodos de tiempo, son visitas nuevas en las que veremos, sí o sí, algo diferente a la vez anterior.

Este dinamismo requiere una lucha constante desde el primero al último miembro del museo. Me parecieron muy significativas al respecto casi las primeras palabras de don Juan García Sandoval, responsable del museo con el que tuve el placer de entrevistarme para la preparación de este artículo: "Aquí todos hacemos de todo". Por si esto fuera poco, el MURAM se halla inmerso, empeñado y decidido en otro esfuerzo titánico: La accesibilidad y la inclusión de todas las personas en la experiencia museística, pero, y aquí viene la dificultad, sin aislarlos ni separarlos, sin hacerlos "otros", sin que el que se haga algo especial para ellos sea diferenciarlos de los demás, piénsenlo, no es nada fácil. Fruto de esta labor, por ejemplo, ha sido la reciente exposición, "El mundo fluye: Dos miradas sobre una misma realidad", en colaboración con la Fundación ONCE, en la que se pudieron ver una selección de obras de la Bienal de Arte Contemporáneo de dicha fundación, obras de artistas con algún tipo de discapacidad o que usan estas como tema de inspiración. Además, los talleres y visitas adecuadas para determinadas grupos, pero no exclusivas para ellos, son continuas, casi tantas como las exposiciones que se suceden en el museo; ¿otro botón para muestra?, las visitas especiales "El Palacio de Aguirre a la vista de todos" para "cualquier interesado, incluidos invidentes y personas con alguna discapacidad visual",  o las visitas especiales para la tercera edad, "acompañados o no por familiares más jóvenes", talleres infantiles, de cine, de fotografía,  y otras muchas actividades, que como vengo insistiendo , van cambiando, y que por obvios motivos de espacio y paciencia del lector no puedo desarrollar aquí. Bravo por todos los que hacéis posible que el museo sea de todos.

Pero curiosamente, y vuelvo a evocar mi conversación con don Juan García Sandoval, este "todos", tiene que basarse en el "uno", en el ciudadano de Cartagena, en el vecino. "Tenemos que empezar por hacer que la vecina quiera venir al Museo y luego ir expandiendo los círculos. Aunque sea un museo denominado regional, tenemos que empezar por hacerlo local". Para ello, el empeño es "sacar el museo a la calle", hacerse visible en los eventos de la ciudad, gritar, decir: "aquí estamos, vengan a vernos, conózcanos, merece la pena".

Lo dije al hablar del Museo del Teatro Romano, y lo vuelvo a repetir, es triste que toda esta ilusión, ganas, sacrificios y esfuerzos, dependan al final de unos números, pero los números salen: ¡este año ya se ha triplicado con creces el número de visitantes con respecto al año pasado!, ¡enhorabuena!. Y si los números te hunden cuando no salen, cuando salen, creo, hay que mostrarlos y con orgullo, por que son el resultado de muchas cosas que ni se miden, ni se cuentan, ni se pesan.

Este incremento de visitantes, ha sido propiciado, en gran parte, por la afluencia del turismo de los cruceros. Eso había que conseguirlo a base de grandes nombres como Rafael Chillida o Mateo Charris, cuya exposición "Los Cosmolocalistas" sigue presente hasta el 8 de enero de 2017. Igualmente, por supuesto, tienen aquí su casa otros artistas que quizás aún no tengan el renombre de otros de cara al gran público, pero cuya obra, sin duda, merece la pena conocer. Sin ir más atrás en el tiempo, Nicole Palacios, francesa de nacimiento, pero afincada en Cartagena, acaba de inaugurar "Hiroshima Mon Amour", que podrán visitar hasta el día 15 de enero del próximo año.

No quisiera despedirme del Museo Regional de Arte Moderno sin hablar de lo más antiguo de él, el Palacio de Aguirre, pues el Museo se encuentra ubicado en una ampliación moderna del mismo, conformando un mismo conjunto. Adentrarme en la historia y el arte de este inmueble merecería otro artículo aparte, solo quiero picar su curiosidad, espolearle, pincharle, animarle, a día de hoy es el único palacio modernista visitable de la ciudad...¿se lo van a perder?, no deberían.

Como siempre, serán muchas cosas las que me han faltado por decir y, pese a que modestamente lo intente, las palabras se acercan muy poco a las sensaciones. Lo mejor que pueden hacer para solucionar estas carencias es ir al MURAM, visitarlo, verlo, tocarlo, oírlo, sentirlo...¡vivirlo!

A modo de posdata: Mi agradecimiento público a don Juan García Sandoval, como
autor del artículo, por su amabilidad y su paciencia, como amante del arte, por su entusiasta labor en el MURAM.

 

 

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