Miércoles, Agosto 15, 2018
   
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El Esperpento

El esperpento, según el mundo retórico, se conoce como el producto de un proceso de deformación que convierte a los héroes clásicos, perfectos, física y moralmente, en figuras grotescas al reflejarse en un espejo cóncavo. Ramón María del Valle Inclán denominó literariamente “esperpento” a la deformación de la realidad, presentándola como extravagante o ridícula. Fue hace casi cien años cuando ya comenzaron a redefinir a estos seres grotescos de circo que abundan en la política local, regional y nacional. Y me vienen a la mente y a la búsqueda electrónica, aquellas obras que estudiamos, aquellas “Luces de bohemia" que expresaba irónicamente una visión dramática del mundo, o aquel “Ruedo Ibérico”. Sin héroes ni ideales, con personajes convertidos en simples fantoches producto de su propia egolatría, sin dignidad ni moral, al igual que este mundo superficial en lo que se ha convertido la política en este país, caricaturas de sus propias vanidades.

 

Este es el nombre que dará Valle Inclán a su nueva visión de la realidad en el arte dramático, esperpento, y este es el nombre que les doy yo a las figuras de plastilina, por alusiones, que han ocupado y ocupan el consistorio cartagenero, el palacio de San Esteban, la Asamblea Regional el Congreso de los Diputados y ahora, por cansino protagonismo, al “parlamento catalán”, esperpentos. Grotescas figuras de tramoya vulgar y ordinaria.

 

Por donde queramos hay circo y en competición permanente. Hay circo en Cartagena, con saltimbanquis, tramoyistas, domadores y domadoras y sobre todo payasos. La dignidad perdida, si alguna vez la tuvo de un Movimiento Ciudadano acomplejado por la frustración y el ridículo más extremo ahogado en su propio fracaso, ganado a pulso por irreverente e incompetente, demostrando que ha sido un partido político que se ha clasificado como un grupo de amigotes, que no amiguetes que durante unos años viven de la política –de nosotros- los más, y otros, del bocadillo de rancho, estos que han desatendido una ciudad necesitada de dignidad, que han vapuleado las instituciones y a los funcionarios y han ahondado en la desidia y en el interés personal, y esto, además de opinión está argumentado y dan cuenta las hemerotecas. La dejadez de las calles cartageneras clama en lloro impotente cada madrugada, perdidos en lo profundo del nauseabundo vómito del fracaso, ahora consumado cual karma espiritual, a pesar de mendigar colaboración popular para recuperar el sustento que le ha sido negado por una cónyuge de oportunidad, un partido socialista venido a menos y sin más horizonte que el casual y viviendo la herencia de lo que fue, ahora célibe, un fraude disfrazado de rancia fotonovela sudamericana a golpe de fotograma, la carencia de las concejalías vacías por la nefasta contabilidad electoral les hace crear nuevos puestos de confianza y mantener los antiguos, carísimos, que hemos de pagar los cartageneros. El resto inoperante, PP sin regeneración y con divisas judiciales azules, herederos de Barreiro, Pedro Antonio Sánchez y Valcárcel, tanto en Murcia como Miras, presidente por accidente a la cabeza, no son precisamente ejemplos de regeneración ni de frescura ni de liderazgo, solo rancio y vetusto, si bien, Arroyo la de cada vez más generosa ostentación… y Segado, ahí es nada, sin más pasado que el trivial, sin más  presente que la duda y la sumisa incompetencia y sigue buscando el futuro dentro de una familia política afín, no son nada más que producto del mas oscuro y clientelar partido popular.

 

El circo catalán suma y sigue, la puesta en escena del nuevo parlamento roza con lo pueril de los representantes catalanes, a modo de infantil teatro de guiñol que ya aburre, una ciudad como Barcelona y una comunidad como Cataluña gobernada por indocumentados semi-analfabetos como la Colau y el Puigdemont, sin más experiencia que la protesta caricaturesca de la primera o el robo consensuado institucional del partido de Pujol y Más, el “hazmerreír” de Europa, en tonto vividor a costa de una ciudadanía que vive del humo y la mentira, robados y condenados a la pobreza gracias al éxodo masivo del capital empresarial, y  acentuado con la ironía de Boadella y su Tabarnia de juguete, subrayando la ingenua “republica de Cataluña”, como en “Viva mi dueño” de Valle Inclán en su obra el “Ruedo Ibérico”, y no el de Jabugo, en la que Valle-Inclán aborda la agitada situación española de la época, condicionada por la cambiante influencia de los palaciegos en compleja trama, que complican las ambiciones de los partidos donde desfilan personajes grotescos y acciones esperpénticas.

 

“Proclamada la Ley Marcial por hacer inexorable el castigo de los conspiradores, aquellos más comprometidos se apañaron escondite a las esperas de ocasión y disfraz para fugarse de España. El Coronel Lagunero, con patillas de boca de jacha, catite y zorongo, salió tocando la guitarra por el Puente de Segovia. Fernández Vallín abandonó el halago de una prójima para hacer el gato en los desvanes de las Madres Trinitarias…”

 

La regeneración política debe ser total para recuperar la confianza en la verdadera clase política y no los fantoches de fortuna que se dedican a la política por moda o frustración, cualquier reminiscencia de los actuales partidos, incluido el oportunista de Podemos, sin más intención que quebrantar el sistema democrático establecido es una rémora a salvar.

 

Mientras con una Moncloa atascada y sumida en un año judicial comprometido, con devenires de sorpresas angostas que, sin duda, ponen al partido gobernante en una perspectiva distanciada, siendo blanco de ironía e indiferencia mediática, la misma que en su día uso Valle Inclán en sus esperpénticos relatos, Cervantes en el Quijote, Quevedo en sus sátiras, Larra en sus artículos satíricos y especialmente, e incluso Goya en el campo pictórico con sus Caprichos. Los aspirantes a “escribidores de fortuna”, tontos contemporáneos que tenemos Fe y Esperanza en que la lógica y la clase vuelva a nuestras instituciones, seguiremos malversando lo grotesco para convertirlo en más esperpéntico, si cabe, ya que, como decía el maestro Valle-Inclán; “La imagen más bella es absurda en un espejo cóncavo: la deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta. La verdad yace bajo estas formas esperpénticas de lo incongruente y lo grotesco, es una redefinición del sentido trágico de la vida y ...”  Parece que estos protagonistas de la farándula política española que son muy puntuales se miran poco al espejo…, pero como decía Groucho “Hay personas que a pesar de ser puntuales se les nota el retraso".

 

 

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