Miércoles, Agosto 15, 2018
   
Texto

La vergüenza. Letrillas

Es curioso como vemos hacer pusilánime deleite en mítines y declaraciones a las señorías de la política española amparándose en la vergüenza o, el sentimiento de pérdida de dignidad causado por una falta cometida o por una humillación o insulto recibidos, estos y estas que no la tienen ni la han conocido. También haba la REA del sentimiento de incomodidad producido por el temor a hacer el ridículo ante alguien, o a que alguien lo haga, y creo que en este sentido del ridículo es donde se establecen estas señorías de tres al cuarto que, travestidas de inteligentes y producto de nuestra mediocre democracia hacen gala de protagonismo inmerecido, la misma mediocridad democrática que permite que, insultantes personajes de la farándula circense ocupen escaños en el Congreso, estas concubinas de la política podemita, esos nuevos patricios de la república tardo romana española del siglo XXI donde no hay discriminación de clase, rezo y conjura, donde se adaptan al capullo y al vuelo de la gaviota sin recato, al morado del sacrifico cuaresmal por interés o, al naranja mecánico basado en los resultados electorales catalanes, estos y estas, voceros y voceras, membrillos y membrillas de la política, sienten vergüenza. ¡Vergüenza!, sentimiento que no han conocido en su  vida y en el que se amparan, ¿hablamos de vergüenza?

 

Vergüenza, es la situación actual de esta España de prostitutas y prostitutos políticos que se venden por un puñado de votos en un sustento desorbitado, manipulando fácilmente al pueblo con discursos erráticos y ambiguos a la par que groseros e insultantes, disfrazando la corrupción organizada y cuasi mafiosa de los partidos y sus traperías, el descalabro social y la discriminación laboral, el caos vergonzoso de las pensiones y la puta, con perdón, ruina de los pensionistas. Los desiguales y bajos salarios discriminando el esfuerzo y la preparación laboral, sobre todo en los hemiciclos y contextos políticos. El descarado enriquecimiento brutal de una minoría casi exenta de impuestos, pero de riqueza impoluta. El deterioro de la clase media sustentadora del avance económico o, mirar para otro lado ante los actos de sublevación y la traición a un pueblo históricamente rico y maltratado, el español, esquilmado y saqueado por una clase política sin alma ni vergüenza.

 

A mí me da vergüenza ver a los podemitas y sus estúpidas “portavozas” hacer apología del feminismo amparada en su propia y vomitiva ignorancia y en su sometimiento al harén político de partido, producto directo de su concubinato con el mesías de plástico, el mismo que sentía envidia de Venezuela, paraíso de la democracia, tócatelos y que cobran sueldos estatales descomunales, estúpidas a la par que cobardes, son capaces de desnudarse en una iglesia, pero no se atreven en una mezquita, o ¿es que para ellos hay diferencias religiosas en su discurso y el laicismo va por barrios en un acto grandilocuente de cinismo? …

 

Me avergüenza el desprecio a un símbolo, a algo más que una identidad de país. Una bandera, que, elegida por Carlos III para la marina allá en la lejanía del tiempo, no ha logrado ser aceptada por una buena parte de la sociedad, quizás por el demerito de algún partido o por el desamparo de otros, aunque probablemente sea por el capricho de venganza de la vetusta izquierda y de la nueva política española que se han empecinado en seguir quebrando España, Machado es eterno; “Ya hay un español que quiere //  vivir y a vivir empieza, // entre una España que muere // y otra España que bosteza. Españolito que vienes // al mundo te guarde Dios. // una de las dos Españas // ha de helarte el corazón”.

 

Yo si siento vergüenza por haber permitido que estos 40 años los presidentes de este país hayan permitido por intereses partidarios que algunos catalanes y vascos se crean el culo del mundo cuando no son más que parásitos sociales en busca del parnaso social, pero a costa del resto de los españoles. Pero más vergüenza me produce el que no hayamos aprendido nada de nuestra rica historia y la desmenucemos e inventemos como si fuera un juego de construcción. Y más vergüenza es perimir que el idioma de Cervantes de disuelva en un vaso de bicarbonato independentista sin acción alguna por parte de los gobiernos, prostituido por un puñado de votos y la complicidad esporádica de estos socios de fortuna.

 

Me avergüenza la cara dura con la que nos roban nuestros políticos, no hay color, azul, morados, rojo y naranja, todos aprenden rápido el menudeo caciquista y mafioso, las hemerotecas hacen de notarios y los telediarios manipulados por las cadenas hegemónicas dan muestra diaria. Luego, líderes de barro como la marioneta del presidente de Murcia, las caricaturas de los protagonistas consistoriales cartageneros, la estupidez gallega de Rajoy y sus aláteres, solo visionando la poltrona, con su demagogia populista que ha sabido jugar y ganar con el comodín del populismo. Los chapuceros de la oposición como el mediocre y trivial Sánchez, absurdo como un belga por soleares que diría Sabina. Un Podemita con coleta perdido como una monja en un burdel, rememorando al cantautor y, un Rivera borracho de inventiva e ímpetu, pero corto de miras, solo y vacío , como el corazón del rico, como el bolsillo del mendigo o como los putos besos de alquiler…

 

Me avergüenza sentir en  mi corazón las injerencias costumbristas de un Tribunal Europeo de Derechos Humanos …, agasajando a delincuentes y criminales como los terroristas de ETA, asesinos con derecho a amparo bananero y la mezquina condena  a los verdaderos héroes de esta sociedad incivil en la que nos hemos precipitado, Policía Nacional, éstos, en un 194 aniversario tórrido por inanición gubernativa y, a la Guardia Civil, ejemplos de Sacrifico y Honestidad en desuso en nuestra sociedad,  demostrado día a día con su exposición a la peligro su dignidad.

 

Cuando escucho y veo a estos perroflautas de la sociedad del siglo XXI española sentirse avergonzados, tacándose las narices y otras cosas, con discurso absurdos y triviales dignos de patio de colegio, haciendo de su ignorancia una ofensiva social y, con miles de euros a las costillas a costa del pensionista y del verdadero currante…, no sé si llorar, vomitar o micionar…

 

Tejió de piernas de araña //su barba un Colegial, // pensando con ella el tal // gobernar a toda España. // Cuando el impulso le engaña // de las partes que no tiene, // pisándose a Madrid viene // la barba desde Sigüenza: // ¡tenga vergüenza!...

 

El marido de la bella // que nos vende por fiel, // vistiéndose aquello él // que gana desnuda ella, // paciente sus labios sella, // buscándole ella por eso // entre dos plumas de hueso // una de oro en rica trenza: // ¡tenga vergüenza!

 

La mayor legalidad, // si el preso tiene dinero, //salvadera hace el tintero, // salvando su libertad; // que mentira es la verdad // del que es litigante pobre; // gato, aun con tripas de cobre, //no habrá gato que no venza; // ¡tenga vergüenza!, de Luis de Góngora por el Parnaso.

 

 

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