Lunes, Diciembre 10, 2018
   
Texto

El peligro de la verdad

“Una mentira no tendría ningún sentido a menos que sintiéramos la verdad como algo peligroso”. Como si de la cita se tratara hoy, la misma que Alfred Adler publicó menesterosamente sobre el “complejo de inferioridad” o de cómo, el sentimiento en el cual, de un modo u otro, una persona se siente de menor valor que los demás, por analogía muy subjetiva, la mía y el señor Sánchez, “el quiero y no puedo”, “el quiero llegar y no me dejan entrar” y al final, la catástrofe sociata de la antagónica santísima trinidad tétrica e infernal, Zapatero, Sánchez y Narbona, ahí lo dejo… Las mentiras que relatan estos novelescos por bufones personajes sirven para completar eficazmente las limitaciones y frustraciones de la vida real, y así, como envueltos en una ficción, en nuestra propia mentira, se nos ataca la poca inteligencia que nos queda al respetable. Desde la fracasada clase política se nos atenta permanentemente contra nuestra integridad, moral y espiritual, base de la económica y la social. Base de nuestra cada vez más peregrina existencia, y cuanto más a la falsa izquierda tardo burguesa nos acercamos, mas ruin y denigrante es la intención, el guion y los actores, y actoras, que no actrices.


Nos encomendamos cada cuatro años a una serie de elementos y elementas que, se supone, van a velar por los intereses de la Nación, de las regiones o CCA a modo de taifas y de los municipios, de los españoles en general y no, no es país para españoles…, es país para inmigrantes y de los ilegales, para chorizos, delincuentes y mangantes, con corbata, con coleta y rastas llenas de mierda y también polos de marca. Es país de y para delincuentes sediciosos, facinerosos y golpistas, y es país de favores a putas y putos vascos y vascas terroristas y asesinos. No, no es país para españoles, pero nada más lejos de la realidad, cada uno hace su agosto, por esto de la lealtad mal entendida y, -que no me muevan el sillón-, así se rodean de los elegidos y elegidas, mal elegidos y mal elegidas, de lo más cercanos, sean indigentes intelectuales, crápulas de fortuna o simplemente objetos. Y así nos va.


Tras un cambalache constitucional, indigno y sacrílego, este señor absurdo y digno protagonista de un folletín sudamericano, y perdón por lo de señor…, este caradura de Sánchez, este indecente e indigente de la moralidad más básica, este delincuente de la dignidad se ha alzado en adalid de la mediocridad y la farsa institucional, en emperador frustrado de un imperio imaginario aderezando su villano reinado con el apuntalamiento efímero de delincuentes, delincuentas y delincuentos –por los neutros-  separatistas y separatistos, reos y reas, terroristas y terroristos y sus camadas, mendigos y mendigas morales, vean la majadería de genero a modo de ejemplo pragmático de las estupideces lingüísticas en las que se establecen estos neo progres de la sintaxis, y además, quieren cambiar el diccionario, imbéciles no, son retrasados mentales y con paguica.


Hablando de “paguica por tonto”, una siempre recurrente cortina de humo es el ataque al dictador, aunque media España no sepa de lo que se habla, ni quién era, síntoma de que no sería tan maquiavélico el tema como lo pintan. El intento servil y pecaminoso de cambiar la historia y plasmarla en libros de texto es normal para imbéciles fracasados y fracasadas de estos tardo republicanos bananeros, pero la evidencia está presente en la historia, y tras una letanía de pillaje, asesinatos, favoritismos y el despotismo más radical de la republica de los años 30, llamada la segunda…, fue un levantamiento, una revolución en contra del absolutismo radical de las izquierdas más bastardas de la época con su mochila de asesinatos a las espaldas a pesar de querer disimularlo hoy, y visto lo visto, y el olvido se resiste a imponerse, seguimos un siglo después con el tole-tole de la venganza peregrina y miserable, y de aquellos lodos quedaron; El desarrollo industrial del país con epicentro en Cataluña, por si jode. La nulidad de parásitos en las calles –por cierto, ley de vagos y maleantes republicana-. La palabra “paro” paso a ser una desconocida invitada esporádica y temporal. La palabra Montoro estaba desterrada y había dinero para infraestructuras y canalizaciones básicas y esenciales que evitaban conflictos entre cuencas y taifas. Se instauraron las pagas extraordinarias y el desarrollo del comercio y el turismo a pesar del boicot de Europa que fue grandioso, el mismo boicot que sufrimos en la actualidad, a pesar de las payasadas de nuestros presidentes y representantes en las instituciones europeas y el falso equilibrio europeo basado en la permanente equidistancia de intereses, -por momentos parecen tardo-republicanos y republicanas en el sigo XXI buscando la revancha bajo la frustración del siglo XX-, y además, a las pruebas actuales me remito, se trabajó para establecer un cambio gradual de Sistema de Estado, claro que, si esto se hubiera hecho con dictadores convergentes cono los bananeros de Cuba, Venezuela, Colombia, Perú y demás…, o, bajo los auspicios, otra vez, del absolutismo comunista de Lenin o Stalin y sin uniformes, no serían dictadores y hubiera sido la revolución de la rosa o del capullo de alelí.


El caso es que desde la transición y desaparecidos ya los protagonistas de aquella, las siguientes generaciones de gestores políticos de uno y otro lado, de uno y otro color, se han convertido en farsantes teatrales de una quimera ideológica sustentada por el poder, el protagonismos banal de festival nocturno en agenda veraniega más, las reformas palaciegas más que caseras y el dinero, siempre el dinero, lo demás, rodea la más petulante mentira y su verdad, la creencia de la verdad de las mentiras, no caer vencido por la verdad y ganar con la mentira que sentenciara Gandhi, y ahora, para que la farsa cómica no tenga fin, una “troup” de payasos y payasas escenifican en el circo de la actualidad política más surrealista su última obra, la puesta en escena de un batacazo amparado por 84 tristes escaños, que no tigres ni tigresas, certificado del fracaso manifiesto de un Pedro Sánchez denostado por los propios y de un partido socialista degradado por la mezquindad, la mediocridad y la delincuencia, a pesar de adornarlo de figurantes ministeriales de las fotonovelas de los 70´s y de alojar a histriones y bufones en su pista central, no deja de ser un gobierno atemporal y malogrado, con nombres diversos, la vulgaridad cultural sigue instaurada, la deficiencia intelectual arraigada, las derivas judiciales remarcadas y las soberbias económicas establecidas.

 

De que nos sirve un astronauta en el gobierno o una tecnócrata europea teniendo a la “vicepresidenta” o la protagonista directa del más puro teatro de lo absurdo de Godot con hechuras zapateristas poniendo absurdas notas de color e insultando en permanente bucle marmotero la inteligencia de los españoles y el lenguaje de Cervantes, que pena de cuerpo que diría mi madre.


Lo dicho, estos perroflautas con coleta, corbata, pistola y lazo amarillo del nuevo frente popular que nos gobiernan por casualidad, donde el objetivo principal es la foto con un emigrante y desalojar a Franco del Valle de los Caídos, que por otro lado fue decisión real, además de asegurarse el sustento a modo de bocadillo, pero no de mortadela sino de jamón de Jabugo que es lo que acostumbran estos socialistas y sindicalistas en jaranas y comilonas, se han sumergido en un falso mar, un océano lleno de mentiras y se las han creído hasta tal punto que, en escasas semanas sus mentiras se han convertido en sus verdades y joder, los que seguimos viendo las mentiras de sus novelas de terror político parecemos imbéciles cuando no hay más imbéciles, imbécilos e imbécilas que ellos, ellas y …, ello…, por lo del neutro y ambiguo


España necesita un refresco político, pero nuevo y que no esté contaminado, necesita que absolutamente ninguno de los que hoy ostentan cargos políticos vuelvan en breve a obtenerlos, ninguno, y así, y solo así, empezaremos a creer en ellos, a creer no…, pero a soportarlos más livianamente y soportado todo ello por unas verdaderas y licitas elecciones generales, esas mismas que prometió –mentira cochina-  Sánchez y de las que huye ahora como la lepra. Necesitamos creer en alguien digno, cabal y leal a nuestros principios, hasta donde hemos llegado, vivimos en una irreal mentira de papel cauche.


Todo es una mentira. “Entre el gobierno que hace el mal y el pueblo que lo consiente, hay cierta solidaridad vergonzosa”. Victítor Hugo.


Buen verano, si os dejan estos impresentables, impresentablas e impresentablos, y aquí en la región y en la ciudad de Cartagena y su Mar Menor, debido a su ineptitud manifiesta, y a su incompetencia supina, ni están si se les espera fuera de saraos y festejos.

 

 

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