Domingo, Agosto 18, 2019
   
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Cartagena o el tramposo socialismo de pandereta

Decía Winston Churchill, al que algunos deberían imitar en esta España de pandereta y de imbéciles con acta de concejal, de diputado y hasta de senador que; “los primeros cristianos decían, todo lo mío es tuyo, los socialistas dicen, todo lo tuyo es mío”. No veo reflexión más apropiada para determinar la filósofa parasitaria y tramposa a la que nos venimos enfrentando desde hace tiempo y ahora sometiendo, todo ello basado en un absentismo improductivo al que este gobierno fracasado del PP nos ha llevado y aquí no hay excepciones, en Madrid esta decantado como el vino, y en esta santa región no se puede ser políticamente y socialmente más vulgar, mediocre y ordinario, pero la palma del santo imberbe se la lleva Cartagena y sus tres veces milenaria historia con el enemigo siempre en casa, ahora revivida con un pregón de fotografía que ha costado un millón de euros a costa de las pocas infraestructuras municipales, el ansia de protagonismo no tiene fin, las soflamas de la alcaldesa por casualidad no son desconocidas, el ridículo majestuoso del que hace gala y la sonrisa de retrato tampoco, pero su mediocridad socialista es hasta nociva, aunque más venenosa es la de su contrincante por naturaleza Aznar, un equipo de labriegos de la moral política que han alcanzado la miseria social en su gestión o des-gestión, denigrando al que fue un partido socialista medio solvente y condenando a esta ciudad por inútiles e incompetentes al ostracismo más mundano.

 

Si nos basamos en la génesis de este desastre político, del que las hemerotecas son implacable e impecable notario, hay que culpar, como siempre, a un PP decaído y ahorcado por sus propios intereses y por las hipotecas del nepotismo ilustrado que ha servido como decálogo de su desarrollo, del que hace gala desde décadas, si bien, la María Castaña lucense –Barreiro- sabia gobernarlos e incluso, someterlos a los designios e intereses del partido provinciano y del suyo propio, la elección por el virrey murciano como alcaldable y no perder lisonja feudal en la trimilenaria la llevaron a repetir “lista” junto al reo malogrado de Sánchez en la región, en un desesperado intento de cuasi-legislatura con un decadente resultado electoral con sus 10 eméritos conejales elegidos que no aseguraban el gobierno y ni tan siquiera en coalición ya que, no saben mucho de repartir  responsabilidades en este PP, y así, la caperucita negra salió huyendo “punicamnete” hacia un refugio aforado del Senado, dejando huérfanos de oportunidades de mejora al PP cartagenero, ya descabezado y sumido entonces y ahora en una guerra de tronos que se limita al bocadillo de mortadela en general de Espejo, Ortega.., ahora Arroyo la paracaidista y al de jamón  ibérico de Segado en particular, antítesis de la cultura del esfuerzo.

 

De estos mimbres se consigue un destartalado cesto a través de un pacto de barra de bar para llevar a MC y PSOE al gobierno municipal…, o al desgobierno, ora si, un sinfín de ineptidudes voceras y chulescamente mediocres, amparados en el trasiego desafortunado y nepotico de amiguetes a puestos de relevancia son el denominador común de ambos partidos, el favoritismo y la ineptitud consumada y demostrada consiguen alcanzar la mediocridad institucional municipal, el decrepito resultado de una boda anti natural que solo el ansia y la soberbia consiguieron establecer. Poco tiempo hasta el divorció, tras la amenaza de las múltiples enajenaciones legales de un partido hoy mudo en clara estrategia preelectoral pero, al cabra siempre tira al monte…, la amenaza del sombrío expediente de la fonda del sopapo de Cuatro Santos hizo de resorte a la diva de Pozo Estrecho para dinamitar la boda y conducirse a un divorcio aséptico y ruin donde se queda con casi todo, digno exponente del socialismo cartagenero, “aséptico y ruin”, argumento de un folletín sudamericano con piscina y fotonovela en un tránsito de amiguismo propio de las repúblicas bananeras más mediocres extrapolado de Moncloa y alrededores, eso sí, amparada toda la escenografía provinciana por la prensa del régimen, la seria, la prensa mantenida y sustentada económicamente como las cortesanas.

 

¿Merece Cartagena tal cumulo de ignorantes dedicados a la política?, quiero pensar que no, los argumentos son sencillos, un retraso de más de un quinquenio, una Cartagena llena de basura, los vecinos de las 600 y San Antón, “fueraparte” los sufridos oriundos del campo de Cartagena o el decrepito y abandonado Mar Menor, entre otros, amotinados contra la inseguridad ciudadana y la delincuencia manifiesta, y la basura…, como gestores gozamos de unos concejales inútiles e incompetentes que solo saben hacer como su jefa, reírse para la foto en un tren hibrido de juguete engañoso, mientras, la economía y las derivadas empresariales en Cartagena perdidas y un sustento emanado de las tasas multimillonarias del Valle de Escombreras y los impuestos de los ciudadanos se despilfarran en portadas de fotonovela y en tramposos arrebatos de ocurrencias absurdas basados en seis concejales, “pa mear y  o echar gota”,  y como ya hiciera el PP con sus jefes feudales, estas/os sociatas da pandereta haciendo la ola al “indecente” okupa de la Moncloa con 85 diputados gracias a los golpistas y sangrientos pactos, como la Castejón y el Sánchez Perez-Castejón, curioso apellido, con los peores resultados de un partido podrido por la miseria política, el nepotismo y la corrupción, donde la dignidad se ha perdido por el protagonismo de un cargo, alcaldesa o presidente por accidente, la moral al servicio del interés personal.

 

Ya se acercan las tristes sombras de las próximas elecciones, sombras oscuras, tramposas, tétricas y lúgubres donde se esconden frustraciones y soberbias, traiciones y mezquindades en busca de un sillón en el pleno, entre unos y otros la elección será difícil entre tanto incompetente, se desgranará poco a poco, no tengan dudas, cruzaremos con la implacable pluma sin hipotecas ni favores la frontera del cinismo y del olvido, bajo el paraguas de un socialismo de pandereta, ese que sube la energía –recibo de la luz- sin parangón alguno, el que sube los impuestos desmedidos sin despeinarse y engañándonos, los que mecen la cuna de la inteligencia armamentística, o confabulan con las cloacas del espionaje español bancario, el que estafa plagiando tesis y tesinas y en Cartagena toxinas…, ese socialismo de broche nepótico, de amiguismo con sueldo millonario, donde los currículos son pasajeros y los estudios irrelevantes mientras se sea adepto al régimen populista, peligrosamente populista. “El socialismo que fracasa cuando se les acaba el dinero..., de los demás”, que diría Margaret Thatcher, del que quieren subir el gasto a costa de nuestro dinero, no del suyo. Ese socialismo de pandereta y de sainete irreverente que Churchill definió con acierto como “la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia y el evangelio de la envidia cuya virtud”, donde vamos camino de alcanzar en esta España de soflama y pandereta “no es otra que la distribución igualitaria de la miseria”, y donde en Cartagena tenemos muy vivos exponentes, sin tesis, que no síntesis. Un pregón, dos fotografías y la frase estrella sociata, como presidente del gobierno…, como alcaldesa de Cartagena…, pero se les olvida una cosa, que no han sido elegidos, no tienen la confianza de las urnas, son un fraude, fracasados/as y aupados por las miserias de esta democracia y sus indignos, vulgares y licenciosos pactos y alianzas.

 

“El socialismo pone delante de sus planes de controlar a la sociedad por la fuerza una cortina de buenas intenciones”, Murray Rothbard.

 

 

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