Viernes, Agosto 23, 2019
   
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Confiesa que asesinó a doña Isabel, pero responsabiliza de su acción a la droga

Ismael ha reconocido, en la primera sesión del juicio que se celebra en la Audiencia, que fue el autor de la muerte por asfixia en 2017 de una vecina de 71 años de edad que estaba acostada en su domicilio de San Pedro del Pinatar, indicando que entonces por su alta adicción a los estupefacientes “era una bomba”, mientras que las acusaciones tratan de demostrar que era consciente de lo que hizo esa madrugada. Los otros dos investigados en esta causa por el robo con fuerza niegan cualquier participación.

  • El jurado popular tiene una composición mayoritariamente femenina con siete mujeres y dos varones


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El primer juicio con jurado popular de este año en la sección quinta de la Audiencia Provincial, con sede en Cartagena, ha comenzado en la jornada de hoy con una sesión que se ha prolongado hasta bien avanzada la tarde. El primer capítulo fue la constitución del jurado popular, que ha quedado formado por siete mujeres y dos hombres, más dos féminas más como suplentes.

 


Los datos básicos previos son las peticiones del fiscal y del abogado de la acusación particular, Juan Francisco Canales, de 20 años de prisión para Ismael por el delito de asesinato más 5 por el de robo con violencia en casa habitada. En cuanto a la responsabilidad civil, el ministerio público solicita 120.000 euros de indemnización para el hijo de la fallecido y de una cantidad por determinar por los daños y efectos robados del domicilio. Por su parte, la acusación que representa a los dos hijos, pide 400.000 euros por el primer concepto y 250.000 euros por el segundo, según una peritación que han llevado a cabo. La defensa, que lleva el letrado Fermín Guerrero, indicaba inicialmente en su escrito que no participó en los delitos, pero después sí ha efectuado el reconocimiento, por lo que hay que remitirse a su petición subsidiaria en la que pide que se apliquen las atenuantes de tener sus facultades mentales mercadas por toxicomanía.

Para los otros dos encausados se reclaman al tribunal que preside José Manuel Nicolás penas de 5 años por el robo con violencia, mientras que sus defensas, que llevan los abogados Fuencisla Martín de Oliva (del despacho Ruipérez Abogados) y Francisco Bernal piden que sean absueltos, rechazando cualquier tipo de participación en ese delito. 

El tercer capítulo ha consistido en la exposición de las partes de sus posturas. Ha comenzado el fiscal exponiendo que el proceso ha tardado más de dos años en llegar a la sala de vistas “porque los acusados no han colaborado en que la justicia fuese rápida”, para después exponer que los tres investigados han cambiado bastantes datos de sus versiones en las diferentes declaraciones efectuadas ante la Guardia Civil y ante el juzgado de Instrucción número 4 de San Javier en marzo, agosto y diciembre de 2017. Ha sido rotundo en aseverar que os tes legaron a la casa de la víctima con la intención de robar y ha elogiado la minuciosa investigación llevada a cabo por la Guardia Civil.

Esto último también lo ha resaltado la acusación particular, apuntando que los encausados “confesaron cuando ya estaban señalados por las pruebas”. También ha expuesto que tuvieron la sangre fría de regresar al domicilio de la mujer tras vender lo que habían cogido en la primera visita y que después trataron de escabullirse “cambiando los tres de teléfono móvil y abandonando sus habituales lugares de residencia, marchando a otros lugares de la geografía española”.

“Mi cliente va a reconocer que entró en la casa a robar y que mató a esa persona”. Así ha comenzado su intervención el abogado de Ismael, añadiendo que ninguno deseaba la muerte de doña Isabel y resalando que su cliente “es una víctima de la droga. Tenía entonces 24 años y consumí desde que tenía 13 de forma ininterrumpida y progresiva. Fue ese desemesurado consumo de droga lo que le llevó a hacer lo que no quería hacer, pues tenía cariño a doña Isabel”. Fermín Guerrero se ha centrado en este enfoque, indicando que días antes robó en la empresa que tenía su padre con otro socio, llevándose 30.000 euros de material que vendió por 500 euros (“otro ejemplo de lo que le afectaba la droga”) y también que había sido expulsado de Proyecto Hombre. “Es la sociedad la que permite que esté en la calle una persona que es un peligro”, ha dicho, al igual que su familia “prefiere que su hijo esté en prisión y salga rehabilitado. No nació así, pero son las circunstancias que genera la droga. Tiene que pagar por lo que ha hecho, pero también es víctima”, concluyó.

Después han hablado los letrados que, de oficio, representan a los dos investigados por el robo. Fuencisla Martín de Oliva ha hecho hincapié en que hay que diferencia a uno y a otros. “Estos señores no mataron a nadie”, ha remarcado, añadiendo que ni entraron en la casa ni robaron ni sabían a dónde iban ni ejercieron funciones de vigilancia, además de que lo que el jurado popular debe tener en cuenta son las pruebas, “pues sólo ellas pueden alterar la presunción de inocencia”, ha indicado la letrada y su compañero Francisco Bernal, quien también ha expuesto que no conocían a Ismael. “Aceptaron ir de juerga con gastos pagados, pero no preguntaron de dónde venía ese dinero”.

A las 14.50 horas se ha llevado a cabo un receso para el almuerzo, reanudándose la sesión a las 14.45 horas con las declaraciones de los tres investigados.

Durante una hora ha estado respondiendo Ismael. “A día de hoy todavía no me creo lo que he hecho; en mi mente aún no existe”, ha afirmado. Ha reconocido la larga ruta de locales de ocio que recorrieron y que en un momento determinado dijo de ir a San Pedro del Pinatar para buscar dinero. “Pensaba pedirlo a alguien que vende droga, pero al pasar por delante de su casa –en referencia al domicilio de la víctima– dije de parar”, pues conocía esa vivienda, pues ahí residía la abuela de quien había sido su pareja. Dice no recordar que saltó el vallado y sí que abrió la puerta de una fuerte patada, quedando la puerta abierta, “ella estaba al entrar a la derecha en la cama, de lado. En su día pensé que decía ‘Ismaelico, Ismaelico, ¿qué haces aquí?’, pero con el paso del tiempo pienso que podría referirse a su hijo Manolico. La puse la almohada en la cara para que no se oyera, pero tropecé cayendo sobre ella. En esos momentos no pensaba si tenía problemas de movilidad. Después salí a fumar un cigarro y dije a los dos que me acompañaban: ‘La he matado, la he matado’. Ellos no se lo creían. Regresé a la casa y saqué las joyas en una camiseta, que luego vendí en el barrio de La Charca”.

Ha negado que regresara posteriormente a la vivienda, pese a que el fiscal ha insistido en que la ubicación de los teléfonos móviles sitúa a los tres durante más de dos horas en San Pedro del Pinatar. También ha respondido de forma negativa que haya dicho en prisión a otros presos que mató a la mujer por venganza por la mala relación con su familia y que haya amenazado a los otros dos encausados. Las acusaciones también han tratado de demostrar que al ser el conductor esa noche de la furgoneta, no iba tan mal como afirma.

El encausado ha repetido varias veces que iba “drogado perdido”, como cuando el fiscal le ha expuesto que a la mañana siguiente compró una zapatillas en una tienda y que, supuestamente, dijo que era para evitar que lo cogiesen por las huellas. “Sigo tratando de recomponer piezas porque aún no sé lo que he hecho. Nunca me lo he creído”. Ha continuado preguntando la acusación particular, quien ha desvelado que en 2016 había sido condenado a dos años de alejamiento de su expareja. Cuando le ha vuelto a cuestionar por lo que hizo, ha reiterado: “No sé ni por qué entré ni por qué hice todo eso”.

Su abogado se ha centrado en su fuerte adicción a las drogas desde los 13 años de edad. “Yo era una bomba. Consumía cocaína todo el día y ya no comía. Parecía que alguien me llevaba de la mano”, ha dicho. También ha expuesto que por el mismo motivo robó entre siete y diez veces la empresa que tenía su padre con un socio, provocando la disolución de la misma. Ha cerrado su intervención pidiendo perdón a la familia de la víctima, “aunque ya sé que no vale para nada; ni para ellos ni para mí, pero pido perdón”.

Las declaraciones de Ismael en momento alguno han implicado a los otros dos investigados, afirmando que la furgoneta se detuvo a unos cien metros de la vivienda del suceso, lo que ha reforzado la postura de las defensas de ambos sobre que sus clientes no efectuaban labores de vigilancia. A su vez, éstos han reforzado el alto consumo de drogas y alcohol del autor confeso esa noche, “cuando iniciamos la salida ya venía de comprar droga cerca del juzgado de San Javier y luego siguió comprando en ‘supermercados’ que hay dentro de las discotecas, siendo abusivo su consumo, aunque íbamos todos igual”.

JMBG y LSG ha insistido en que ni sabían dónde iban, ni entraron en la casa, ni vigilaron ni hicieron nada. El primero, sobre si fueron amenazados por Ismael, ha dicho que no, que si tenía miedo era “por la situación” y que en un primer momento, cuando declaró como testigo sin abogado, lo negó todo para no verse inmerso en este ‘marrón’, del que no tenía nada que ver. Le preguntaron sobre esas más de dos horas en que la señal de los móviles estuvieron en San Pedro del Pinatar. “Lo que sucedió llevó una media hora, ¿dónde estuvieron el resto del tiempo?”, ha preguntado el fiscal. “Dando vuelta por las calles y parando para consumir”, ha respondido, negando que regresasen al domicilio en una segunda ocasión. Ha confirmado que Ismael compró nuevas zapatillas y que tiró a un contender las que llevaba, “pero no sé por qué lo hizo”.

Y respecto a cuando les dijo ‘La he matado, la he matado’, ha comentado, tras preguntas de su abogada, que no le dieron credibilidad, “pues esa noche dijo muchas barbaridades”.

Este martes toca la segunda jornada, en la que el protagonismo lo toman los resultados de las investigaciones llevadas a cabo por la Guardia Civil.

 

 

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