Martes, Febrero 19, 2019
   
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'Cartagena Cofrade'

El sentido de la Semana Santa es conmemorar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, siendo su expresión principal sacar a la calle las imágenes que plasman esas escenas. A partir de ahí, es secundario el adorno floral, la belleza de tronos o la música, por poner unos ejemplos. Sin embargo, ese papel de 'actores de reparto' no le quita su importancia, porque la tiene, principalmente para captar espectadores, como en la faceta de proyección turística de muchos desfiles pasionarios.

En ese terreno, también es importante el mundo de la comunicación actual. Una Semana Santa del siglo XXI ya no tiene un gasto de cera como el que tuvo cientos de años atrás, pero sí hay facetas a cuidar, pues estamos en una época en la que además de ser hay que proyectar.

Los elogios hacia los desfiles pasionarios de Cartagena siempre se quedarán cortos, pero su escaparate también debe ser de un interés sin fronteras. Además del esfuerzo que supone sacar las procesiones, es importante cuidar actualmente asuntos como la divulgación, pues como es el lema de este diario 'Lo que no se conoce no existe'.

Estamos en un tiempo en el que la ciudadanía se divide entre usuarios de internet y del papel. En esto último ha sido muy positiva la puesta en marcha de una revista anual por parte de la Junta de Cofradías, pero también sería interesante tener un portal web propio (ahora se cubre con el creado por el Ayuntamiento) con un mantenimiento llevado por profesionales (como periodistas), aunque sea en determinadas épocas del año. No me vale como sustituto las redes sociales, pues el papel de éstas es más doméstico.

En esa página se volcarían los reportajes audiovisuales, básicos en estos tiempos en el mundo de la gran Red. Por ello, me apena muchísimo que el portal 'Cartagena Cofrade' se haya (casi) desactivado. Durante cuatro años ha aportado una riqueza audiovisual impresionante a nuestra Semana Santa, pero resulta que en esta tierra hay demasiados 'saca barrigas' y pocas empresas que realmente apoyen iniciativas pese a disponer de complejos tan impresionistas como el de Escombreras. En su día el Museo de Semana Santa se quedó en un 'quiero y no puedo' por falta de patronos. Ahora, con una inversión mucho menor, tampoco es viable mantener el trabajo de 'Cartagena Cofrade'. Triste, muy triste.

Así lo pienso, aunque lo mismo estoy equivocado y resulta que todo está 'ferpecto'.

 

Jubilarse antes que consumirse

Estos días es comentario en bastantes tertulias el nuevo real decreto que permite a los agentes de la Policía Local la posibilidad de jubilarse a los 59 años de edad si acumula 37 años cotizados. Los debates se centra en el trastorno que va a suponer a las plantillas de los agentes municipales, en si son unos privilegiados y otros enfoques. Un servidor también tiene su particular visión, que no es otra que desear que esa fórmula se expanda para llegar al retiro todavía con fuerzas.

Una persona que lleva 37 años trabajando bien se merece descansar. Es más de la mitad de su vida. Si se jubila con 59 años, tuvo que empezar a currar con 22 años de edad y no ha tenido que dejar de hacerlo en todo este tiempo. Por tanto, pienso que es más que merecido esa jubilación a esa edad.

Y también considero que quizás no está bien enfocado el tema del retiro en nuestro país. Parece que todo pasa por retrasar la edad de jubilación de los que más trabajan para que sigan cotizando. Eso no es humano. Un servidor aboga por fijar la jubilación no en la edad natural sino en la laboral. Me explico (o cuanto menos lo intento): Cuando se hayan cotizado 37 años se podría dejar el trabajo diario, ya se tengan 59, 62 o 67 años. Si se ha trabajado menos, hay que aguantar hasta los 70 años (por poner un ejemplo). Creo que quien ha estado viviendo de ayudas públicas o de sus familiares o amigos no ha tenido el mismo desgaste físico y mental que los que asumen una obligación diaria, que con el paso de los años le ocasiona problemas de salud y de convivencia con sus seres queridos.

Además, esta fórmula creo que también generará otros aspectos positivos. Por un lado, las retiradas de personas con puestos de trabajo facilita que los hereden nuevas generaciones. Por otro, como lo que cuenta es el tiempo cotizado, el trabajo con 'dinero negro' debe sufrir una importante reducción y surgirán más cotizantes.

Todo esto es una mera opinión desde una perspectiva general (tendría casos específicos que precisarían otra norma) sobre un tema que creo que actualmente no está bien planteado, pero lo mismo resulta que estoy equivocado y todo está 'ferpecto'.

 

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