Viernes, Mayo 26, 2017
   
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Rafita saca los colores a la Justicia

Hace diez años, cuando contaba con 14 años, participó con otros tres jóvenes en la violación de Sandra Palo, a quienes asesinaron tras atropellarla y quemarla con gasolina en Getafe. El 'Rafita' era menor de edad y sólo estuvo cuatro años encerrado en un internado. Salió en libertad y desde entonces ha sido detenido en numerosas ocasiones por robos con violencia, alunizajes, intimidación, agresión sexual, etc. La última tuvo lugar hace unos días por robar un coche e intentar atropellar a un policía local de Getafe. Ha ingresado en prisión en situación provisional hasta el juicio.

Esta noticia ha propiciado muchos comentarios a nivel de calle. "¿Por qué ha estado en la calle seis años una persona con ese historial delictivo?, ¿Cuenta algo para hacer Justicia las familias que ha destrozado y sigue destrozando?". Son dos preguntas que se hacen muchos. Con la Ley en la mano no se puede poner un pero a las decisiones judiciales tras cada fechoría. Nuevamente, como tantas veces piden vecinos que sufren atracos y robos en nuestra zona, las leyes se distinguen por ser blandas y situarse más al lado de los malos que de los buenos. Que los que tienen poder se dejen de excusas y endurezcan las penas de una vez, porque si así es la Ley… apaga y vámonos.

 

Jugando con la salud

Ya estamos otra vez con que si se cierra o no el hospital del Rosell. Ojalá quede en falsa alarma, pero la mosca vuelve a estar volando detrás de la oreja. Cartagena y su gente no merecen, ni siquiera, que se plantee esa posibilidad ni que se reduzcan aún más sus servicios.

La alarma la ha encendido el comunicado socialista, que detalla el proceso de desintegración final del hospital del Rosell basado en 'fuentes fidedignas', respondiendo escasas horas la nota 'pepera' aseverando que nada de nada y criticando el alarmismo desatado por los primeros. Los contenidos los reproducimos íntegramente en la noticia anterior a esta artículo y desde la perspectiva de unos trabajadores y unos ciudadanos perplejos en tanto cruce de afirmaciones de nuestros políticos más votados. Muy delicado es lanzar una noticia como ésa sin una base y muy arriesgado es afirmar lo contrario si se piensa hacer otra cosa.

Lo que sí tengo claro es que en una balanza los motivos para ni plantearse el cierre del Rosell pesan mucho más que los argumentos para hacerlo siempre que se piense (realmente) en el bien ciudadano.

Para empezar, si la ciudad de Murcia cuenta con cuatro centros hospitalarios y nada se escucha de cierres, ¿por qué en Cartagena, donde hay hospital y medio (tras la reducción de servicios en el Rosell) sigue tan latente? Dicen que en la capital del Segura cada hospital se rige por diferente gerente y que en Cartagena los dos que hay están dentro de la misma gerencia. No me vale como excusa, son cuatro contra uno y medio.

"Seis horas estuve esperando ser atendido en Urgencias de Santa Lucía". La frase me la dijo un paciente días atrás. Si tenemos en cuenta que la actividad también está desbordada en Urgencias del Rosell, no creo que una mente sana sea capaz de cerrar una de las puertas y acumular dos 'excesos' en uno.

Los recortes en Sanidad lo están notando la sociedad en hospitales y centros de salud. Alguien dijo una vez que con la salud no se juega. Pues bien, se equivocó. Ya se está haciendo al reducirse la mano de obra (a la vez que aumenta la carga de trabajo) y teniendo algunos servicios, como Urgencias, bajo mínimos y con el personal cruzando los dedos porque no suceda 'algo gordo'. Por eso, enfermeros y auxiliares se han curado en salud (y nunca mejor dicho) avisando de esas carencias a sus superiores, pues ya se sabe que si un día pasa algo serán los primeros señalados. 

Si la actividad en el Rosell se ha reducido es porque se le quitaron servicios. Es decir, no sería coherente quejarme de que mi hijo está muy delgado si le estoy negando la comida.

Otro motivo. Queremos una Cartagena de la 'champions' en el turismo, por lo que un servicio sanitario que no fuese ágil y de calidad no estaría en consonancia.

Más argumentos se pueden plasmar, pero vamos a ver la tortilla por el otro lado. ¿Qué me hace pensar que sí es posible el cierre?, pues otros factores, además de esa crisis que 'todo lo habilita'. Por ejemplo, la capacidad que tiene el político de justificar lo injustificable y, encima, apoyarlo en cifras. Dos más dos son cuatro pero también se puede llegar al mismo resultado con una complicada ecuación (que liará a propios y extraños), por no hablar de lo habitual de ofrecer cifras parciales e interesadas.

Otro factor es la pasividad ciudadana, pues no ha existido realmente un clamor popular en la calle contra el cierre, lo que da alas a los políticos con tijeras. En cada 'manifa' que ha tenido lugar en Cartagena hemos visto, principalmente, sólo a los del gremio afectado. Cada uno a lo suyo. Los docentes para asuntos de enseñanza, los sanitarios para las protestas de Sanidad… y así (casi) siempre. La presión popular es mucho más.  

Y entre el cierre y el no cierre está seguir mutilando el Rosell. Eso de que preparan más cambios que no pasan por potenciar su capacidad no da buen espina. El tiempo lo dirá y nuestra salud (para bien o para mal) lo notará.



 

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