Martes, Diciembre 10, 2019
   
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Historia de la Pascua Militar

Este 6 de enero, un año más, he acudido, en compañía de dos amigos a la celebración de los actos de la Pascua Militar. Puntuales como el cañonazo de las 12 horas nos encontraremos en la Puerta de Murcia, frente al Palacio de Capitanía, para presenciar la llegada de las fuerzas que rendirán los honores de ordenanza a nuestra máxima Autoridad Militar. Tenemos esa buena y sana costumbre porque entendemos que es el Día de honrar a nuestra patria y a nuestros ejércitos, garantes en todo momento de nuestro Estado, como muchos de los cartageneros allí congregados.

Un año más nos inclinaremos al paso de nuestra enseña nacional y aplaudiremos a nuestra primera autoridad militar cuando se retire para la celebración del acto castrense.

La celebración de la Pascua Militar constituye un solemne acto castrense con el cual se inicia el año militar. En dicho acto se realiza un balance de las vicisitudes del año anterior y marcan las líneas de acción que se desarrollarán en el siguiente. Además, se imponen condecoraciones militares a aquellos civiles y miembros de las fuerzas armadas que se han hecho acreedores de estas durante el año vencido.

Como historiador es inexcusable pasar por alto sus orígenes. El 7 de febrero de 1782 la isla de Menorca retomaba la soberanía española, tras el victorioso despliegue de las tropas nacionales, contra las británicas de ocupación, embarcadas en la escuadra hispanofrancesa aprestada para tal fin compuesta de 52 velas que llevan a bordo 8000 soldados.

El rey Carlos III tenía motivos para la satisfacción y quiso extenderla al ejercito de España-la metrópoli y el resto del Imperio, también como muestra de aprecio personal . Ordenó a los virreyes, capitanes generales y gobernadores que el día 6 de enero, festividad de los Reyes Magos, reunieran a las guarniciones y presidios y notificasen en su nombre, a los jefes y oficiales de sus ejércitos su regia felicitación por la Pascua y las mercedes que se había dignado concederles con ocasión de la fiesta; que en adelante habría de llamarse Pascua Militar.

Desde ese momento hubo concesión de títulos nobiliarios, ascensos, condecoraciones, regalos y, para los huérfanos e hijos de militares, bandoleras de guardia de Corps, charreteras de subteniente, cordones de cadetes y destinos sustanciosos para veteranos generales, como los de administrador de órdenes militares, de maestranzas de caballería y de fincas del Real Patrimonio. La fiesta fue solemne en todas partes; una fiesta ampliada a la tropa según dispusieron los coroneles.

La Pascua Militar era a la inversa de la costumbre; consistía en que fuese el rey quien cumplimentara a la oficialidad y ésta quien lo hiciera a la tropa. En Madrid, en los virreinatos y capitanías y gobiernos, la oficialidad acudía a los palacios reuniéndose en la estancia más capaz para ello y saliendo el monarca o las autoridades respectivas a saludar, felicitar y a conversar con los oficiales. Por la noche se celebraban banquetes, exclusivamente militares, ofrecidos por la superioridad.

Con el paso del tiempo, la fiesta como tal fue adaptándose a las circunstancias políticas de cada época, pero conservando la característica de que los agasajados eran inferiores. El rey Fernando VII creó la Guardia Real para sostener el absolutismo, porque desconfiaba del resto del ejercito, limitó el agasajo a los oficiales de dicha guardia.

La Pascua Militar sigue aun viva en la esencia de su origen, y permanecerá mientras España sea una Nación orgullosa de su Historia. El principio de esta fiesta ha revestido una delicadeza, una finura de sentimientos, un estilo y una forma tan hidalga y conforme con la de entraña 'profesión de las armas', que es intrínseca a los fastos militares.

 

Historia de la Lotería Nacional

Rara es la familia que en el Sorteo de Navidad y en el Sorteo Extraordinario del Niño no haya pillado algún 'pellizquito' y, en el peor de de los casos, la devolución. Pero nunca nos hemos parado a conocer su historia, la de los niños cantores del colegio de San Idelfonso, el sorteo del Niño, solo sabemos que estos elementos tan necesarios están ahí, puntuales a la cita anual con los españoles año tras año.

La Lotería Nacional nació en España durante la Guerra de la Independencia como un medio de aumentar los ingresos del erario público sin ningún tipo de quebranto para los contribuyentes, de la mano del ministro del Consejo y Cámara de Indias, Ciriaco González Carvajal. Fue aprobada por las Cortes de Cádiz el 23 de Noviembre de 1811 por unanimidad. El 4 de marzo de 1812 se celebró en Cádiz el sorteo de la nueva modalidad de Lotería, que fue denominada por el pueblo 'Lotería moderna', para diferenciarla de la Lotería de Número instituida en 1763 por el Rey Carlos III.

La venta de Lotería Nacional fue extendiéndose desde Cádiz al resto de España al mismo tiempo que fueron retirándose los ejércitos de Napoleón. El primer sorteo celebrado en Navidad tuvo lugar el 18 de diciembre de 1812, en la ciudad de Cádiz. El primer 'Gordo' fue para el número 03604. El precio del billete fue de 40 reales y premio consistió en 8.000 pesos fuertes.

La primera vez que apareció la denominación de Sorteo de Navidad fue el 23 de diciembre de 1892 y sustituyó a la leyenda 'Prósperos de Premios'. Actualmente, el sorteo extraordinario de Navidad el día 22 de diciembre es el mas importante y popular de todos los sorteos más populares realizados en España.

Pero unido a esto, como una pieza importante e imprescindible, son los niños de San Idelfonso, quienes llevan más de dos siglos cantando los números de la Lotería Nacional. El primer sorteo en que tomaron parte los niños como extractores fue el 7 de marzo de 1771.

El colegio de San Idelfonso es la institución de Madrid dedicada a la infancia más antigua, con más de 500 años de existencia. Sus orígenes datan de 1543 año, en que Carlos V concedió una Real Cédula que dotaba al colegio de los bienes precisos para atender a sus fines.

Para actuar en los sorteos de la Lotería se seleccionan aquellos niños y niñas que tienen buen timbre de voz y pronunciación clara, a los que se les ejercita para la fácil y rápida lectura de los números y se les adiestra en el manejo de las bolas de los sorteos mediante ensayos continuos con material que la Lotería Nacional tiene a disposición del colegio.

Pero, avanzando por el túnel del tiempo, nos va a conducir al Sorteo Extraordinario del Niño, también conocido como Sorteo o Lotería del Niño. Hasta el momento ha sido difícil determinar con exactitud la fecha inicial de los sorteos de esta denominación, ya que ni en los programas respectivos, ni en resoluciones insertas en publicaciones oficiales ni aun en las listas de los números premiados, figura el título de sorteo de 'El Niño', un extremo que queda subsanado a partir de 1966.

Hay constancia que fue institucionalizado en 1941, por el entonces director general del Timbre y Monopolios, general F. Roldán, y a raíz del rotundo éxito que supuso el primer sorteo celebrado (antes de la celebración de la Epifanía del Señor), se decidió al año siguiente 1942 transformarlo en sorteo extraordinario, configurándose así el sorteo con personalidad y denominación propias hasta convertirse en el segundo sorteo en importancia de la Lotería Nacional, tras el de Navidad.

 

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