Martes, Agosto 20, 2019
   
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Recordando a un gran compañero de viaje

¿Quién en Cartagena no conocía a Gines Guillén? La respuesta es bien sencilla: 'Todo el mundo', por su honradez profesional al frente de su negocio de joyería y orfebrería en la castiza calle de la Caridad, y en el complejo mundo de nuestra Semana Santa como un gran Marrajo donde los hubiera.

Como otros muchos, siempre nos encontrábamos en sitios comunes, pero no sería hasta el año 1991 que pase destinado al Instituto Nacional de la Seguridad Social en la calle de su comercio, cuando nos veíamos a diario algunas veces dos y tres veces. Un día al bueno de Ginés le toco la campana de la jubilación como a todos, y tuvo la delicadeza de confiarme su tramitación. En el año 2007 marchamos con la agrupación de la Virgen California a un periplo por Italia, incluido en el una visita a su S.S. Benedicto XVI en Roma.

El día antes de la visita, fuimos nombrados Hermanos de Honor de la citada Agrupación en la Capilla de San Pedro del Vaticano por su presidente , Francisco Ramón Sánchez, pero el dato mas relevante fue cuando el día de la recepción en la plaza de San Pedro, como marca el protocolo, él y su esposa, Carmen, se presentaron con sus medallas marrajas, lo que dio pie para seguir su ejemplo otro matrimonio marrajo y el que esto escribe, lo que constituyó una magnifica lección para todos nosotros. En el transcurso del viaje el matrimonio tuvo la delicadeza de obsequiarnos a todos con unos rosarios de dedo, gesto este muy valorado por todos los expedicionarios.

Gozar de su compañía junto con el recordado artista Antonio López Chumilla y su esposa, María José, fue todo un privilegio y una experiencia irrepetible que por muchos años que trascurran siempre permanecerá entre mis recuerdos de Cofrade Viajero.

Hoy, por desgracia, van quedando pocos cofrades de la talla de Ginés Guillén y de Chumilla, con esa calidad humana que les imprimía ser grandes cofrades. Sirvan estas letras para unirme al dolor de tus familiares, por la pérdida para mí de un estimado amigo y cofrade. Pidiendo para ti el gozo y la gloria por tu ejemplar seguimiento como cofrade marrajo y un buen esposo y padre de familia. Descansa en paz.

 

Adiós a Paco Méndez García

Conocí al entonces alférez del Cuerpo de Tropas de Socorro de la Cruz Roja en la Asamblea Local de La Unión, en el año 1965.En aquellos años yo era alférez alumno en prácticas en la Asamblea Local de Cartagena. Como siempre he tenido intereses particulares en la Zona Registral de la Propiedad de La Unión, no he perdido nunca la ida por la venida a la ciudad minera y, por supuesto, el contacto con esa gran persona que era el amigo Paco Méndez.

Una época maravillosa que vivimos juntos en el puesto de socorro de Los Alcázares. En aquellos años yo andaba siempre alrededor del comandante José Garrido Rodríguez, del capitán Enrique Gijón Sánchez, el conductor Antonio Valencia y, por supuesto, con el alférez Méndez, entre otros. Con su nobleza, el gusto por hacer las cosas bien hechas, dando lo mejor de sí para nuestra querida institución y, por supuesto, la humanidad doliente, entre otros, fueron los artífices en forjar mi espíritu por amor a la Cruz Roja.

Muchas veces iba a buscar a Paco para saludarle sencillamente pues, ir a La Unión y no ir a saludarlo en su almacén de hierros era poco menos que un pecado para mí. Enseguida dejaba lo que tenía entre manos y nos enredábamos a hablar de todo menos de política, a pesar de que ambos teníamos posturas comunes.

En la década de los 90 estuve en comisión de servicio en la agencia de la Seguridad Social de la Calle Bailen,raro el día que no desayunábamos juntos. Cuando por necesidades del trabajo no podía ir a comprar las empanadillas recién hechas de la confitería de Marita, buscaba la forma que las tuviese.

Conforme fueron pasando los años a pesar de estar desmilitarizados y cambiar el esquema de la Institución tan querida para nosotros, nuestra amistad sincera sin tapujos ni cartas bajo la manga, se fue fortaleciendo a pasos agigantados.

Qué decir de la ayuda que me prestaste cuando estudiaba la carrera de Geografía e Historia en Murcia, las muestras de mineral para la asignatura de Arqueología, que aún conservo, los datos que me facilitaste y un largo etcétera más de cosas.

Hoy, con honda tristeza, tengo que recordar aquellos buenos tiempos que pasamos juntos, que para mí son inolvidables Paco. Sirvan estas líneas para reconfortar a tu esposa hijos y familia en una fechan tan dolorosa como representa tu perdida.

A buen seguro que en la 'Patria Celestial' te tropezarás con algún amigo (pues eras muy rico en ellos) o a alguien que le resolviste algo, pues tú siempre estabas dispuesto para todo. Descansa en paz amigo Paco.

 

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