Viernes, Febrero 21, 2020
   
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'Una nueva profesión'

En otras épocas sería impensable que los suicidas requirieran apoyo humano y científico para cumplir su propósito autodestructivo. También era inimaginable la existencia de “clínicas” habilitadas con el casi exclusivo propósito de destruir la vida humana antes del nacimiento.

Todos tenemos conocimiento de escenas desgarradoras, con chicas jovencísimas  practicando un aborto en manos de viejas brujas curanderas, utilizando  horribles instrumentos que, con frecuencia, llevaban a la muerte tanto al inocente feto como a la inocente/culpable  embarazada.

Tras los conocimientos científicos adquiridos a lo largo de la Historia, y tras las enseñanzas éticas, la Medicina se ha esforzado, con desigual éxito, en curar cuando era posible, en aliviar cuando no lo era, y en consolar siempre. Los diversos juramentos y los compromisos personales han salvado a lo largo de los siglos ese comportamiento  en la inmensa mayoría de los médicos, de una u otra ideología, de una u otra cultura..

Ahora, en un mundo en el que las verdades coinciden obligadamente con lo que dictan las leyes y, en definitiva, con la opinión de unas determinadas mayorías, hay una tendencia evidente a que la legalidad y los organismos e instituciones que forman la sociedad colaboren tanto en el logro autodestructivo (eutanasia activa o pasiva, colaboración al suicidio) como en la actuación abortiva. La inmensa mayoría de los médicos, de los biólogos y de los enfermeros nos desgañitamos gritando la individualidad de la nueva vida, del feto, desde el momento de la concepción. De un ser absolutamente distinto de la madre y del padre, con un código genético diferente y único. De un ser humano - aunque aún no de un” hombre”- que solo requiere ser protegido y alimentado en el seno materno, para convertirse en un señor o una señora.

Desafortunadamente, las verdades solo lo son si están respaldadas por un número suficiente de votos ...o de periódicos. Por eso  los legisladores se limitan a recoger en leyes lo que representa “ la paz social”, aunque eso represente la destrucción de cientos de miles de seres humanos inocentes .

Estos días, está en el debate y en las Cortes españolas una ley para la “regulación” de la eutanasia, equívoca palabra para legalizar el homicidio (¡porque el  suicidio nunca ha sido penado!).

No es este el  momento para valorar legítima, legal y éticamente dichos comportamientos sociales. Pero si lo es para plantearse si la demanda de implicar a los médicos en esas acciones está legitimada.

Es evidente que la misión que han venido realizando los médicos a lo largo de la Historia no se identifica con esas otras  propuestas, por lo que no es lógico incluir las acciones eutanásicas o abortivas entre las obligaciones o misiones médicas.

Durante el estudio de las materias médicas los estudiantes siempre hemos sido seducidos, interesados o fascinados por la Medicina Legal y por la Medicina Forense, materias dotadas de misterio, de viejas y apasionantes historias y de modernos y esclarecedores avances. Aunque  con muy amplias funciones, la tanatología, el estudio de la muerte, siempre estaba presente entre los jóvenes estudiantes que miraban a sus profesores con respetuoso alejamiento.

Pero si bien la tanatología es el estudio de la muerte, tampoco los tanatólogos pueden tener entre sus atribuciones la realización de técnicas destructivas, porque su misión consiste en  justamente lo contrario: obtener toda la información posible de los fenómenos  relacionados con la muerte para conseguir  proyectarlos en el mejor ejercicio de la Medicina, esto es en aquello que mencionábamos de “curar, aliviar o consolar”. De ahí que la honrosa denominación de “médico tanatólogo” no sea aplicable a esa nueva demanda social.

A falta de una más afortunada denominación, la propuesta de  “ Diplomado o licenciado  tanatologísta” parece reunir las condiciones necesarias para definir esa profesión homicida.
Se tratará así de una nueva profesión totalmente ajena a la que ejercemos los médicos y la enfermería.

Los futuros tanatologistas se llamarían así al unir el sustantivo  de origen griego “tanatos” (muerte) con el sufijo “ista”” que indica la dirección , la tendencia y el propósito: tender hacia la muerte, propiciar la muerte, matar.

Ciertamente, los futuros tanatologistas necesitarán una vocación aún mayor que la de los médicos porque resulta mucho más gratificante  salvar vidas, ( o simplemente aliviar y consolar existencias) que trocear un feto indefenso en el supuesto refugio del seno materno, o añadir cianuro en la sopa  de un indefenso viejecito.

Los médicos estamos satisfechos con nuestra actual denominación: Licenciados o doctores en Medicina y Cirugía. No queremos más titulaciones.

 

‘Vergüenza algareña’

Siempre he sido un seguidor de casi todas las clases de deporte (que no un buen deportista), pero creo que lo que esta temporada está haciendo la AD Algar Surmenor compitiendo en la Liga Iberdrola es lo más grande deportivamente hablando que le ha sucedido al deporte algareño (sin desmerecer otras prácticas deportivas y sus logros). Pero luego leo en prensa acerca de los problemas económicos que la AD Algar Surmenor está sufriendo por falta de patrocinadores y se me cae el alma al suelo…

Que un deporte minoritario (y femenino en la sociedad machista en la que vivimos) como es el Voley haya puesto a El Algar en el candelero nacional deportivo (por algo que no sea negativo, dramático o catastrófico) debería ser la apoteosis deportiva para el pueblo, y sin embargo noto mucha desafección o pasotismo entre la vecindad algareña hacia este tema, tanto que posiblemente la próxima campaña (si no descienden deportivamente, cosa alto difícil pero que aún puede suceder) la AD Algar Surmenor deberá dejar de competir en la máxima categoría nacional por motivos económicos, y eso es algo para mí, imperdonable que ocurra por no tener el suficiente apoyo económico institucional (y también vecinal).

Si se desciende por motivos deportivos, es lo que toca, fastidia, claro, aunque así es la competición, unos suben y otros bajan, pero que se descienda por motivos económicos mientras tratan con desigualdad a unos con respecto a otros clubes deportivos, es despreciable e injusto.

Soy partidario de quien quiera fiesta, que se la pague (Carnaval, Semana Santa, Cartagineses y Romanos o fiestas patronales), pero también soy un firme defensor de la Justicia ante todo, y en la relación que el Gobierno Regional tiene con los clubes deportivos que participan en las máximas categorías de diferentes deportes, está siendo injusto y discriminatorio con la AD Algar Surmenor, siguiendo la línea discriminatoria al deporte cartagenero por tener su sede éste en la ciudad de Cartagena, alguna diputación perteneciente a ella o el club esté inscrito en la Comarca Natural del Campo de Cartagena, a diferencia por como trata el Gobierno Regional al deporte de élite radicado en la ciudad de Murcia.

San Esteban anunció recientemente que destinará más de medio millón de euros al UCAM Murcia de baloncesto para patrocinar la marca Costa Cálida durante los dos próximos años, (sin saber si descenderá esta temporada y la próxima la disputará en una categoría inferior), pero a equipos que literalmente están radicados en la costa o en sus inmediaciones (caso de la AD Algar Surmenor), desde el Gobierno Regional que sí destina miles de Euros a Clubes de la ciudad de Murcia, no recibe dinero alguno ni el mismo trato que los clubes con sede en la ciudad de Murcia.

¿Cuál es el motivo de tal discriminación, geográfica o sexista?, porque en lo referente a la AD Algar SurmenorR se cumplen ambas opciones, y ambas son muy graves...

La marca turística Costa Cálida solo está promocionando al deporte de élite de la ciudad de Murcia, pero no es un hecho que sea exclusivo de ahora, pues lleva años dándose…, por ejemplo, en 2016 y 2017 la marca Costa Cálida destinó más de 250.000 euros a El Pozo Murcia, mientras que dicha marca e inversión económica brillaban por su ausencia en el Plásticos Romero F.S. y ahora en el Jimbee Cartagena F.S., equipo cartagenero (que con diferente patrocinador) militaba y milita en la misma categoría de fútbol sala que El Pozo Murcia F. S. que sí recibe y ha recibido dinero de la marca turística Costa Cálida.

El UCAM CB percibía en la misma época (2016 y 2017) otros 500.000 euros por el mismo concepto patrocinador turístico, y nuevamente en breve, el baloncesto murciano recibe otra inyección de más de medio millón de Euros “por promocionar una costa cálida que resulta invisible para los clubes cartageneros de élite y del resto de la Comarca”.

El agravio en aspectos económicos entre clubes deportivos radicados en la ciudad de Murcia y los del resto de la provincia es manifiestamente notorio.

Del mismo modo que para el UCAM C.B. se van a destinar 550.000 Euros para las próximas temporadas se pueden destinar de igual modo a la AD Algar Surmenor, es cuestión de voluntad política y de Justicia, nada más y nada menos. ¿La tendrá por fin ya el Gobierno Regional con la AD Algar Surmenor?

 

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