Viernes, Mayo 24, 2019
   
Texto

'Tengo derecho a leerlo'

"Siguiendo la información regional ayer por la tarde y esta mañana, me parece muy significativo no haber conocido ningún comentario sobre lo inaudito del consenso anunciado en la Comisión de Reforma del Estatuto, en esta desgraciada y fallida región española -los datos socio-económicos así lo atestiguan-.

 

¿Se te ocurre -amable lector- algún otro rincón de la geografía española en el que partidos como Podemos y PP acuerden algún asunto? ¿La 'línea roja' de Ciudadanos respecto a la colaboración con PSOE está vigente en toda España con la única exclusión del Sureste español? ¿Conoces algún otro foro ciudadano o institución política en el que Podemos, PSOE, PP y Ciudadanos voten favorablemente un acuerdo?. Si es así, te ruego que lo hagas público para saberlo.


Y aún peor... ¿sabes de algún texto político que sea completamente desconocido para la ciudadanía, veinticuatro horas antes de su anunciada aprobación, el día en que finaliza una legislatura?. ¿Acaso nos niegan el derecho a leerlo?.

Yo no voté a mis representantes políticos en la Asamblea Regional de Cartagena para que me negaran el pleno conocimiento o la participación en el proceso de reforma del Estatuto de Autonomía. Una buena amiga me sugirió que cuando no comprende alguna actuación política 'sigue la pista del dinero'. Quizá esa podría ser una razón de un potencial acuerdo tan injusto, erróneo y vejatorio .

Alguna razón deben tener quienes, al margen de toda lógica y de la tendencia política nacional, pueden decidir aprobar un texto que excluye un racional y equilibrado desarrollo armónico y sostenible, a través de la reorganización del territorio de la CARM en dos provincias.

Como maestro me he sentido obligado a luchar enérgicamente contra todas las eventuales semillas del odio colectivo. 'Cuanto más pequeño es el corazón, más odio alberga' (Víctor Hugo). Una de las mentiras más indignas de ciertas personas que calificaré -sin intención peyorativa- de 'murcianistas' es tratar de hacer creer a toda la región que los 'murcianos' son odiados en Cartagena, cuando es perfectamente todo lo contrario.

Recordando a Séneca 'la ira es un ácido que puede hacer más daño al recipiente en la que se almacena que en cualquier otra cosa sobre la que se vierte'. Por el bien de nuestra salud, continuemos actuando según la razón, no la ira. El éxito requiere de persistencia, la habilidad de no rendirse en la cara del fracaso. Creo que el estilo optimista es la llave a la persistencia.

Los diputados de la Asamblea Regional de Cartagena protagonizan un peculiar proceso de colonización interior, un ejercicio de ingeniería social deliberada, que construye una identidad y una región a la carta de determinados intereses -una 'murcianía' infundada-. Tratan de colonizar toda la región, también Cartagena, ocultando con sigilo sus deliberaciones sobre la reforma del Estatuto... están tratando de 'construir murcianos', no 'ciudadanos'.

Sé que el cartagenero es un ser que se ha pasado la vida siendo cartagenero y español cien por cien y le han dicho que tiene que ser murciano. Estoy completamente convencido de que en el futuro, en Cartagena se seguirá cultivando Historia y la Cultura, esa que se define como el 'conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico'. Si es así, si se cumplen mis expectativas... se continuará reivindicando que en beneficio del Sureste peninsular, en beneficio de España, 2es+.
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"Hasta la mariposa más hermosa debe pasar una metaformosis antes de volar"
Ernest Hemingway".

 



 

“44 a 1… 30 a 70”

No es un acertijo, ni un  pasatiempo.
Se trata de guarismos, en sí mismos anodinos y “neutrales”, pero que representan gran parte de la decadencia que sufre nuestra región, nuestra malhadada CARM, que lucha denodadamente con Extremadura para lograr ser la última en datos relacionados con el bienestar  y la riqueza regional… y la primera en datos de paro y desigualdad de oportunidades.

Dura competición en la que, al principio de “la partida”, comenzábamos  con evidente ventaja, basada ésta en nuestra privilegiada posición mediterránea; en  la industria naval; el gran foco industrial y energético; la agricultura privilegiada por el clima, la tierra y  el agua trasvasada y protegida por el artículo 149 de la Constitución…  Y pese a esos “privilegios” previos, otorgados por la naturaleza y por los sucesivos gobiernos de la nación, continuamos en la triste competición regional  para “eludir el descenso” a la estricta pobreza.

Pero, además de la “lucha” con la querida Extremadura, tenemos también nuestra lucha interior: la de la desigualdad y la del privilegio.

Dentro de nuestra Comunidad Autónoma de la Región de Murcia convivimos 45 municipios. Y se dice erróneamente  “convivimos” porque las relaciones entre 44 de ellos es solamente la que, afortunadamente, mantienen personal y privadamente vecinos y amigos. La pérdida de la Diputación Provincial tras la creación (¡sin votación popular!) de la CARM  acabó con la participación  de los 44 municipios en la gestión económica y social, así como en la distribución de los gastos y los ingresos de cada ayuntamiento. Esa gestión económica-social fue asumida  en exclusiva por el propio gobierno regional. Gobierno residente en el 45º municipio, esto es, el de la capital.  

Y si  antes del Estatuto de Autonomía la Diputación Provincial constituida por los 45 municipios elaboraba, parcialmente, los presupuestos asignados, posteriormente éstos están siendo “distribuidos” por el gobierno regional, con sede, naturalmente, en la capital. Y allí se “distribuye”.

“Se distribuye” de forma que el 30% del mismo (no alardeo de exactitud, ni mucho menos) van a las manos de las corporaciones locales de  esos 44 municipios… y el 70% “restante” se dedica a la capital. Bien es cierto que  no todo en gastos e inversiones municipales sino también en los propios del gobierno regional, aunque también es de justicia señalar que la mayor parte de los cuales se realizan en el municipio  45º,  en la capital de la CARM. 

Ante la, al parecer inminente, reforma del Estatuto Regional, parece inevitable atender, entre otras, a esas llamativas desigualdades.

Y la ”añorada” Diputación Provincial se recuperará cuando la Región –ahora uniprovincial- se  amplíe a dos.
Porque  2 es +

 

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