Lunes, Abril 23, 2018
   
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Medicinas sin argumentos y promesas incumplidas

¡Si no es necesario tomarlos, es necesario no tomarlos! Con este juego de palabras quiero que se entienda este primer consejo de salud integrado en un díptico junto a otros siete más, cuyos autores son: la plataforma navarra Pastillas Las Justas, O.C.U. y organización cívica No-Gracias. Se refiere a los medicamentos, y pretenden fomentar su uso racional y alertar de sus potenciales peligros, a veces graves o fatales. Eliminar los medicamentos prescindibles es tan importante como tomar los imprescindibles, según nos aclaran los impulsores de la campaña. La plataforma Pastillas la Justas, por su parte, ha publicado una brillante tesis firmada por titulados en salud pública, farmacia y otras disciplinas.

Se estudiaron a pacientes poli-medicados, poniendo de manifiesto un dato muy preocupante: “la poli-medicación es un coctel de riesgo de imprevisibles consecuencias, que causa por año 14.000 fallecimientos”.

Yo me pregunto: si hay vacuna para esto, pues ¡mata 10 o 20 veces más que la gripe!

De otro lado los consejeros del Chief Medical Officer en el Reino Unido han realizado un informe titulado medicina realista (Realistic Medicin), donde se detallan las malas prácticas que deben eliminarse de la atención a pacientes. Destacan en su informe que el 30 o 40% ‘de las actuaciones médicas no están basadas en la evidencia científica’ y, por otra parte, esta ansiada evidencia no sirve en pacientes poli-medicados, también fijan su atención en la etapa final de la vida, dónde, los pacientes sufren a consecuencia de la fuerte relación inversa entre el buen morir y la cantidad e intensidad de las terapias medicas empleadas. Apuntan a los familiares de los pacientes como participes de problema y como parte integrante de la solución. Es aquí, pienso, donde se debe respetar mucho el techo terapéutico, es decir, el límite que éticamente no debe rebasarse durante el curso de este trance final por donde todos pasaremos cuando nos llegue el momento.
Parte del problema radica, según los expertos, en el hecho de que el número de enfermedades que se pueden curar con medicamentos es limitado. Tampoco puede ninguna pastilla arreglar ‘el efecto negativo de una vida no saludable’. Uno de estos expertos el famoso doctor argentino de salud pública Alfredo Zurita, asegura que, el aporte de la medicina al promedio de vida en una sociedad desarrollada es solo complementario, y mal utilizada puede ser más perjudicial que beneficiosa. Por otro lado, nuestro genial doctor Gervas es un crítico veterano que explica muy bien este problema en sus publicaciones donde reflexiona sobre "demasiada medicina”: Hay muchos ciudadanos que mueren por falta de atención médica y otros que mueren por excesos y sobre estudios in-necesarios. También es el caso de los que mueren por desnutrición y los que mueren por las consecuencias de excesos alimentarios.

El catedrático de farmacia J. Ramón Laporte, muy en línea con lo anterior denuncia que, las personas enfermas toman una gran cantidad de medicación..., se les debe hacer una descripción y una prescripción saludable. Hoy día se receta el doble que hace unos años, hemos pasado de 10 a 20 recetas persona año, y eso es también el doble de iatrogenia (termina Laporte). No se olviden que somos uno de los países europeos que más medicamentos consumimos. No es extraño teniendo en cuenta que el 95% de la educación continuada de los médicos se financia y controla por la industria farmacéutica. Con cada 1000 euros gastados con los médicos se aumenta un 0,3% el número de medicamentos recetados y un 0,5% el de estatinas (las “pastis” del colesterol).

En 2011 se crea la Fundación Ciudadana CIVO en España, que ha publicado un revelador estudio al hilo de la cuestión, donde dice: ocho de cada diez euros que gastan las farmacéuticas en los médicos españoles son opacas. El nivel de opacidad de estas partidas económicas destinadas a honorarios, viajes, congresos, etc., es mayor que la suma de las cantidades empleadas en médicos alemanes y británicos juntos. Por otro lado, el gasto destinado por farmacéuticos a médicos españoles es de 181 millones año, más que la suma de los colectivos de Alemania y Reino unido juntos. (¿sabrá esto el señor Montoro?). En Washington solo el 31% de los médicos aceptan el contacto con los delegados farmacéuticos mientras que en España asciende AL 90%. Un estudio publicado en la revista médica PLOS ONE alerta que: "se debe ayudar a los profesionales sanitarios a comprender que no se puede garantizar la neutralidad si se mantiene el contacto con los delegados comerciales". Pero esto ya lo sabía Ulises cuando tapo los oídos a sus marineros para que no escucharan los cantos de sirena. Estos cantos llegan hasta las sociedades científicas españolas que también dependen económicamente de la financiación privada de los laboratorios y paga honorarios a sus representantes, creando conflictos de intereses. Por ejemplo, un estudio firmado por científicos italianos asegura que como mínimo el 50% de las guías científicas basadas en la evidencia, sufren defectos metodológicos, tienen contenidos cuestionables, y contenidos divergentes de los esperados. Añaden que, además, las guías emitidas por estas sociedades, (que oficialmente se encargan de hacerlo), son de menor calidad que las de otras instituciones públicas sin ánimo de lucro.

Y ahora, las editoriales medicas más importantes: THE LANCET Y NEW ENGLAND MEDICAL JOURNAL. Sus editores jefes dimitieron en los últimos años por hartazgo profesional, desconfiaban de la veracidad de los estudios que se publicaban. Estos artículos influirán en profesionales de buena fe que tendrán que decidir lo mejor para sus pacientes en base a la mejor información, pero desgraciadamente esto hoy día no es posible, (también por el canto de las sirenas).
Pues sí señor lector, yo también me indigno, pero ya nos va quedando a todos poco espacio para el asombro pues ¡estamos curados de espanto!

Hemos llegado a un punto donde el uso y abuso de los medicamentos y del resto de servicios sanitarios en países desarrollados es la tercera causa de muerte evitable en la población, (en los EEUU se lleva por delante a 300.000 personas al año). ¿Se puede imaginar usted que cada vez que un ciudadano muriese por esta causa se contabilizara como se hace en los casos de gripe o en los accidentes por carretera?, nadie se acercaría por una farmacia. Pocas personas conocen este, y otros datos que deben hacernos reflexionar. Pero para más cifras, esta otra: una de cada tres visitas a urgencias en personas mayores se debe al tratamiento con medicamentos, ¡ojo con nuestros abuelos!

La Sociedad Española de Salud Publica comunica en un estudio que se subestima el impacto de los efectos secundarios del uso de productos y servicios sanitarios. Este daño secundario se denomina ‘Iatrogenia’. Para defender a la población de este efecto indeseable se crea en los años 90 el concepto de ‘prevención cuaternaria’.

Pero no quiero dejar al reputadísimo doctor Laporte que en declaraciones califica el estado de cosas en lo farmacológico como un fracaso, y aconseja que se haga una selección de medicamentos esenciales en función de las condiciones médicas..., pensar más allá de los fármacos pues, se tiene la idea de que los nuevos son siempre más eficaces, afirma. Esto contribuye a que seamos el primer país europeo en consumo de medicamentos nuevos. Refiere Laporte que se ha creado incertidumbre sobre la relación riesgo-beneficio de los nuevos medicamentos.

Echemos ahora un vistazo a la guía de medicamentos de la revista independiente francesa prescribe: se puede leer que el 51.8% de los medicamentos aprobados en Francia entre el 2002 y 2012 son irrelevantes, no aportan nada sobre los anteriores-excepto su elevado precio-. el 14% de ellos son peligrosos, no compensan el riesgo con el supuesto beneficio.

Seguimos en Francia con el profesor emérito de la universidad de Paris y antiguo miembro del comité científico de seguridad del Ministerio de Sanidad francés, Dr. Philippe Even: Declara que uno de cada tres medicamentos usados en Francia son completamente ineficaces, otro tercio pueden causar efectos secundarios por estar mal empleados o mal tolerados, y el tercio restante, es el realmente util.se lamenta Even de que "hace mas de 20 años que no se fabrican medicamentos para salvar vidas".
Debemos conocer que las patentes caducan cada 10 años y es por eso que deben salir entonces los nuevos medicamentos, (así se actualizan los beneficios).

Culpa el profesor Even, en primer lugar, a la Agencia Europea del Medicamento (E.M.E.A), por autorizar esos medicamentos, en segundo lugar culpa a las farmacéuticas y finalmente a los médicos por dejarse influir.

No debería prescribirse o financiarse un medicamento solo por demostrar que es mejor que el placebo. Sabemos que los delegados comerciales utilizan medios materiales y métodos de empatía personal para conseguir sus objetivos comerciales. En España la Agencia Catalana de Calidad y Evaluación Sanitaria (AQUAS), rechazo recientemente, sin ningún criterio científico, la recomendación de evitar el contacto de los profesionales sanitarios con los delegados farmacéuticos. esta recomendación fue realizada por el grupo de ética de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar. También se ha pronunciado en este sentido el doctor murciano y presidente de la organización civil ‘No-Gracias’, Abel Novoa. Sentenció el doctor que: los fines de la medicina no pueden ser alcanzados si el sistema sanitario está dominado por los intereses privados.

En mi humilde opinión, ha sido una suerte que la EMEA no se viniese a nuestro país fijando la sede en Barcelona como pretendía, pues mi intuición me dice que tendrían más oportunidad de influir en las decisiones sanitarias de nuestro ministerio de sanidad y de las comunidades autónomas. En el año 2001 las ganancias reportadas por la compañía farmacéutica en todo el mundo fueron de 400.000 millones de dólares. Pero en plena crisis, llegado el 2014 su beneficio ascendió a casi un billón de dólares, eso es una suma equivalente al PIB español de todo un año. Comentaba antes la dimisión de la Editora Jefe de la revista médica inglesa, la doctora Marcia Angel. Tras 15 años de mandato hace un balance muy triste de lo sucedido en los estudios científicos de la última década, tal es su enfado que ha escrito un libro (visionable on-line): “La vedad acerca de la industria farmacéutica”. Me hizo pensar el paralelismo que hizo en uno de los capítulos:"¿qué hace un gorila gigante de 350 kilos?", nos preguntaba..., y ella misma responde:"¡lo que le da la gana!, y continúa diciendo: eso mismo se puede aplicar a un gigante que vende solo en los E.E.U.U. más de 350.000 millones de dólares por año. En su libro desmonta las clásicas falacias argumentadas por los laboratorios acerca del elevado precio de los medicamentos en América, el alto coste de la investigación el escaso porcentaje de fármacos que llegan a ser aprobados por las agencias gubernamentales. Marcia Angel pone números a todo, y aclara que, la partida muy mayoritaria es la del marketing comparada con la dedicada a investigación real.
Por fijarnos solo en primeras espadas, pueden leer la entrevista hecha al Premio Nobel de Medicina Dr. Richard Robert: "La industria se centra particularmente en los medicamentos destinados a enfermedades crónicas pues, es el sector más rentable, y es normal que el capital privado se dedique más a esta parte de la investigación". Nos previene el laureado doctor de que "están más preocupados por su cartera que por su salud".

Uno de los más beligerantes por haber trabajado 8 años en laboratorios, es el doctor y bioquímico Peter Gotzsche, un profesor danés que colaboró en la creación de la Cochrane (instituto formado para crear y reunir evidencia medica ratificada). Solo el título de uno de sus libros en castellano lo dice todo: "Medicamentos que matan y crimen organizado", su publicación fue una bomba internacional que precedió a otro sobre los medicamentos nuevos en psiquiatría.
También en el Reino Unido se alzan voces para denunciar la excesiva influencia que tienen los laboratorios sobre los médicos.

El eminente cardiólogo Dr. Malhotra, apoyado por el ex-presidente del colegio de médicos y doctor personal de la reina Isabel II, Sir Richard Thompson, junto a un nutrido grupo de científicos de peso, están liderando un debate sobre esta problemática. En conclusión, si insistimos en un gasto farmacéutico y sanitario sin critica, corremos el riesgo de desnudar a un santo para vestir a otro, pues se desvían partidas de un lado para cubrir otras que también son importantes. Al final, lo que no debe perderse es la sostenibilidad y se ha visto que, llegado un punto, y por mucho que se incremente el gasto, no aumenta la calidad sino que se pierde.

Se ha estudiado la sostenibilidad de la aseguradora americana Medicare, pronosticando su quiebra en la próxima década, (¡cuando las barbas de tu vecino veas cortar...!). Debemos reducir nuestra dependencia de los medicamentos, tanto por salud como por economía también del resto de los servicios sanitarios sobre utilizados. La atención primaria tiene que atender con el 20% del presupuesto al 80% de la población mientras que, la atención hospitalaria se gasta el otro 80% para atender solo al 20% de los enfermos.

Es conveniente intentar otras alternativas no farmacológicas antes de iniciar un nuevo tratamiento o para eliminar uno prescindible, si es necesario pedir otra opinión facultativa. No confiar en el último medicamento en llegar y poner extremo cuidado en la poli-medicación. Es bueno avanzar en nuestra educación para la salud y el consumo meditado, primero en la prevención: El primer paso es volver a la dieta mediterránea tradicional que selecciona alimentos frescos naturales preferiblemente poco elaborados.

Se excluyen los alimentos y bebidas ya sean azucarados o ligth, así como los alimentos industrializados (empaquetados), que deben ser la excepción y no la base, porque en estos últimos están contenidos los tóxicos dañinos: azúcar, edulcorantes, glutamato sódico, colorantes, grasas trans, margarina, precocinados con grasas hidrogenadas, salsas...

Aumentar la actividad cotidiana que se puedan hacer de pie, salir al sol y a la luz para caminar y oxigenarse..., son propuestas saludables para este nuevo año. ¡A su salud!

 

El doctor Ioannidis, otro sabio griego irrepetible

Empiezo este artículo con esta sentencia final del irrepetible doctor Ioannidis porque, aunque solo tengamos presente esta idea, ya seriamos más sabios que ayer: "La ciencia es un esfuerzo sublime que reporta poca recompensa. No estoy seguro de que algo más que un pequeño porcentaje de la investigación médica, pueda llevar a obtener avances importantes en los resultados clínicos o en la calidad de vida de las personas. Deberíamos tener muy presente este hecho. Es decir: solo nos servirá un poco de lo investigado, el resto simplemente, no nos va a ser útil, será un sublime esfuerzo no recompensado.

Se preguntarán quién es este señor Ioannidis y es triste porque debería estar en televisión casi todos los días. No hace mucho tiempo que leí algo de el en la red, me gustó tanto que ahora no puedo dejar de mencionarlo cuando surge el momento.

Se trata de un griego nacido en 1965, se crió entre padres científicos que le inculcaron su amor por las matemáticas los tres años sumaba con decimales, a los 19, en tierra de Pitágoras, ganó el premio nacional de La Sociedad Matemática Griega. Se graduó el primero de su promoción en la Escuela Superior de Medicina de Atenas, es un buen escritor de literatura de ficción desde los 8 años. Tras su graduación a los 25 años de edad, formo un equipo de trabajo para llevar a cabo estudios superiores dentro de la Universidad Griega de La Loannina. Algo más tarde protagonizaría la gran historia que intentaré contarles lo mejor que sepa. Ocurrió en la bonita isla griega de Sikinos junto al Egeo, cuando nuestro consagrado investigador tenía en torno a 30 años. Corrían los finales de la década de los 90 cuando decidió retirarse a ese lugar para tomar ‘inspiración’. Contaba que la isla es un lugar genuino lleno de tradiciones y viejas historias. Él tenía muy presente el lema dominante de la literatura griega (que tan bien conocía), ¡Tenemos que buscar la verdad sin importar a dónde nos lleve!

Como resultado del trabajo y el esfuerzo, consecuencia de aquel buscado retiro, ocurrió algo inesperado y extraordinario 10 años después que, marcaría un antes y un después en la historia de la ciencia moderna. El inteligentísimo investigador, a la cabeza de su equipo, lanzo dos estudios meta-analíticos demoledores. Fue en el año 2005, había necesitado 10 años para publicarlos en la revista médica ‘Plos Medicine’. Estos artículos son los más mencionados por el resto de autores en toda la historia de la revista hasta el día de hoy. ¿Pero qué contenido resultaría tan asombroso para la ciencia y los científicos?... Me ceñiré a las palabras del doctor y ustedes juzguen:
“El fraude, la parcialidad, la dejadez y la ineficacia están en todas partes y ahora tenemos estudios que cuantifican la magnitud del problema… (y sigue diciendo)…
Sabemos que, más de 200.000 millones, correspondiente al 85% del gasto mundial en investigación, son desperdiciados rutinariamente en estudios mal diseñados o redundantes, también sabemos que gran parte de la evidencia medica es ‘contradictoria y poco fiable’, como, por ejemplo, tratar de demostrar que casi todos los alimentos que comemos ‘son la causa, o previenen elcáncer’…. ¿Cómo se quedan?; asombroso, ¿no?

En números concretos, el primer artículo decía: “son erróneos el 80% de los estudios aleatorios (los más comunes), el 25% de los aleatorios (patrón oro) y también el 10% de los grandes estudios aleatorios (patrón platino)."
En el segundo artículo famoso del ‘Plos’, revisa el autor los 49 hallazgos más importantes procedentes de destacadas publicaciones de gran tamaño. Se remonta hasta los trece años anteriores a su meta-análisis, que eran los más citados por los distintos autores en sus publicaciones, constituían el escalafón más alto de la pirámide de la investigación conocida en ese momento. Al respecto de ellos dijo Ioannidis: “Entre un tercio y la mitad son falsas o exageradas (esto lo publica J.A.M.A. la principal revista médica americana). Estos estudios, en su mayoría nunca se habían revisado. Llama la atención que cuando se desvela un error tarda años o décadas en retirarse”.

Con estos textos en la mano, el consumado investigador entra con autoridad en el santuario de la ciencia moderna, para corregir errores, pero a la vez, señaliza un camino nuevo y da soluciones. Las desafiantes declaraciones de Ioannidis no han tenido consecuencias desagradables para él, a pesar de que ha sacado los trapos sucios de la intocable ciencia moderna. Confiesa el maestro que, "esperaba consecuencias, pero no las hubo”. Algunos presentes de sus conferencias, comentaron que ni ellos ni sus compañeros se habían sentido ofendidos ni provocados, pues se trataba de problemas que a todos afectaba. Ioannidis cree que, de alguna manera, hablando en tono general, sin particularizar en nadie, les animó a que ellos mismos también "cacarearan" sobre cosas que les ocurría a sus compañeros, (más fácil que hablar de sus propias cosas).

Pero visto después de transcurrido el tiempo y a la vista de lo que paso después, podemos inferir que el buen doctor había hecho algo mucho más grande que señalar ‘un nuevo camino, había hecho de redentor’, es decir: libró a sus compañeros de reconocer sus propios errores ante una sociedad que podría no perdonar o castigar sus inexactitudes y corruptelas. 

Ioannidis, bondadosamente, tomó la voz por todos ellos y lo explicó como un problema inherente a la ciencia, por eso se sintieron aliviados y lo ensalzaron. “Es necesario equivocarse(dijo), la ciencia no debe escribirse en piedra".

A medida que les relato esta fascinante historia real, me viene poderosamente a la mente la gran frase: ¡El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra! Tampoco viene mal recordar ahora como el joven maestro Jesús de Nazaret, se hacía oír en las sinagogas enmendando la plana a los ancianos maestros y doctores de la ley. Finalmente, Jesús pone orden en el templo usurpado por el comercio de los mercaderes, (Él si lo hace enojado, látigo en mano, sin paños calientes, seguro de la verdad que le asistía).

A partir de entonces Ioannidis fue llevado en" predicamento “de la ceca a la meca, invitado de honor a congresos y reuniones del mayor nivel. La revista The Atlantic lo ha considerado ‘uno de los científicos más influyentes de la actualidad’. Su éxito es colosal, todos quieren trabajar con él, ha publicado artículos con 1328 co-autores en 538 instituciones por 43 países. En un año ha recibido más de 100 invitaciones para participar en congresos. (tanto ha viajado que unos vértigos auditivos le han obligado a bajar la marcha). ¡Esto es algo colosal que debe ser contado y recordado por ciudadanos y profesionales!

A pesar de todo, Ioannidis es un hombre modesto y se hace la siguiente reflexión: “Temo que al final no habré hecho mucho por mejorar la salud de la gente y que es difícil cambiar el comportamiento cotidiano de los médicos, pacientes y gente sana".

Creo que el buen Ioannidis nunca será plenamente consciente de la obra que ha comenzado y de las consecuencias tan positivas que aun están por venir para beneficio de todos y para su mayor honra.

La doctora Tatsioni dice que no es que el profesor piense que los médicos actúen siempre basados en la evidencia, esto es imposible porque los tratamientos son complejos, pero, si la evidencia no es buena, los médicos y los pacientes deben saberlo. Tampoco los médicos tienen mucho tiempo para revisar la evidencia de los fármacos y a menudo, esos fármacos no son mejores que el placebo. Médicos e investigadores se cuestionan si el usuario y el público general debe conocer estos problemas de la ciencia y la medicina, ya que muchos escépticos están pensando en tratamientos alternativos o rechazan la mayoría de las intervenciones médicas. Tampoco se les escapa que el aumento del escepticismo social puede afectar a la cuantía de los fondos de investigación.

Ioannidis sí lo tiene claro: “si no decimos nada a la gente sobre estos problemas, no seremos mejores que los que no son científicos y afirman falsamente que pueden curar. Si un fármaco no funciona o no estamos seguros de algo, ¿por qué deberíamos decir lo contrario, por cuanto tiempo podríamos engañar a la gente? El problema podría mejorar si la gente dejara de esperar que los científicos tengamos razón. Podemos equivocarnos siempre que se reconozca el error en vez de disfrazarlo de éxito. mientras que las carreras profesionales estén supeditadas a la producción de investigación disfrazada para aparentar ser mejor de lo que se es, los científicos seguirán haciendo eso”. “cuanto mayor sean los intereses financieros, menos probable es que los resultados sean verdad, todo ello lleva a conflicto de intereses y a una epidemia de médicos y pacientes mal informados.

Esto se llama cientifismo o pseudo ciencia; yo la llamo ciencia-ficción.
Ioannidis es hoy un líder carismático, es el jefe del Centro de Investigación Preventiva de Stanford. Sus máximas son muy elocuentes y muy a tener en cuenta:
"En general, no solo los resultados de investigación son falsos, sino aún peor, la mayoría de los resultados verdaderos no son útiles. Hacer investigación sin utilidad no tiene sentido, hace tiempo que el sistema debería haberse reformado."......., sigue diciendo enfadado: “Las personas siguen muriendo y son dañadas debido a declaraciones médicas falsas, no por curanderos, sino por errores de investigación médica”.

Gracias maestro por comenzar esta nueva senda que espero tenga cada día más seguidores. ¡A su salud!

 

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