Martes, Junio 19, 2018
   
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La salud emancipada es un valor procomún

La salud emancipada es un anhelo perseguido por muchos ciudadanos y un valor muy deseable para toda la colectividad, aunque no exento de utopía, ya que los llamados Determinantes Sociales de Salud, entendidos como las condiciones sociales en las que las personas viven y trabajan, impactan sobre la salud de los individuos. El sueño emancipador sería como establecer un estilo de vida autárquico en la salud muy similar al vivido por nuestros abuelos en las zonas rurales, pero con un dispositivo de alarma que, en una situación de desequilibrio, pudiera rescatarnos para ser devueltos posteriormente a la normalidad. Unas Instituciones Sanitarias amables y personalizadas prestas a salvarnos que, en esos momentos de peligro o crisis, sí serían oportunas (sin renunciar por supuesto a los clásicos tradicionales como son los sanitarios de cabecera, cura- sicólogo y una botica holística de cercanías). En esta autarquía, el medio ambiente sano, las actividades de la vida activa al aire libre, alimentación mediterránea de productos no manufacturados o de poca elaboración, descanso regular suficiente, arraigo social y familiar, servicio a la comunidad… seria la receta perfecta para la buena salud emancipada que era algo muy natural en los pueblos de otro tiempo antes de la globalización.

Estos 'determinantes sociales de salud' son susceptibles de tratar y mejorar mediante Políticas de Salud Pública, pero escapan a la responsabilidad individual de cada persona. Esto se explica además porque  las estructuras y patrones  sociales forman u orientan las decisiones de las personas para ser saludables. El erudito universal Iván Illich rechazaba la idea de la salud como una responsabilidad solo individual. En su libro Némesis Médica el autor hace un exhaustivo análisis crítico sobre las tecnologías sanitarias institucionalizadas que por su continuo crecimiento atraen una desmesurada   demanda social en detrimento de la inversión en políticas de salud pública con interés general. El daño causado a los individuos por este fenómeno lo denominó Illich iatrogénesis cultural y social. Es importante ser muy conscientes de que los servicios médico-sanitarios no son la principal fuerza que deteminan la salud de las personas o de las sociedades, sino otro factor más que técnicamente recibe el nombre de acceso a la sanidad pública. los servicios sanitarios en los países desarrollados tienen un valor solamente complementario para la salud de los ciudadanos, según explica el profesor Zurita, experto en salud pública. Más veces de las que se reconoce, los servicios sanitarios son sobredimensionados, tecnológicamente muy demandados y deshumanizados, añadiendo un problema en lugar de ser una solución. Tanto el doctor José María Ordovás como el doctor Rafael Bengoa, por citar algunos de nuestros expertos internacionales, están de acuerdo en que se hace una medicina “reactiva” o de “rescate” sin anticiparse a las verdaderas necesidades de las personas.

La emancipación saludable entendida como el conocimiento necesario  para conseguir autonomía (independencia)  en el autocuidado de la  salud, es ahora más que nunca uno de los puntales necesarios  para  asegurar  el sostenimiento de nuestro  sistema  sanitario público, por tanto es un valor  procomún  ya  que  también  la sociedad  en su totalidad  gozaría  de su beneficio, dicho valor no debe ser socavado por las  corporaciones   tecnológicas, la política,  o  los profesionales  sanitarios  de las instituciones. La alfabetización en salud de los pacientes es una necesidad para alcanzar el objetivo de emancipación o autonomía, un concepto que dejó muy claro el doctor Albert Juvell junto con la brillante expresión afectivo- efectivo o la humanización de la sanidad (asociaciones de pacientes participativas en las decisiones sanitarias y enfermos que expresan sus deseos ante las alternativas de tratamiento son otros logros del legado del doctor Albert Juvell).

Terminado este prólogo me esforzaré en dar los datos que ponen de manifiesto el problema de la financiación, eficiencia y deshumanización de nuestro sistema sanitario (también vale para los demás países desarrollados). En el planteamiento es bueno elevarnos a una panorámica a “vista de pájaro “, como si viéramos un esquema del mapa meteorológico.  Desde la perspectiva que nos dan los números y los porcentajes alcanzaremos a ver el grado de enfermedad de nuestras inversiones en salud. La primera pregunta pertinente sería la siguiente: ¿Cuáles son los Determinantes de Salud?, es decir los factores que están involucrados en ella o que son  sus condicionantes.

Son cuatro los determinantes: estilo de vida, biología humana (sexo, edad y herencia), medio ambiente   y, por último, por increíble que parezca, el menos importante, el sistema sanitario. en porcentajes lo expresaremos esquemáticamente para su mejor comprensión:
determinantes de salud:
1º. Con un 50% de influencia sobre la salud…… el estilo de vida (con solo el 1,2% de inversión sobre el gasto total en salud). ¡esto es de locos!!
2º. Con un 20% de la influencia total en la salud… BIOLOGÍA HUMANA………Con un 6,8% de la inversión.
3º. Con un 20% de la influencia total en la salud……MEDIO AMBIENTE… con solo el 1.5% de la inversión sobre el gasto total dedicado a salud. ¿Qué les parece esto?...
4º. con solo un 10% de influencia total en la salud… el sistema sanitario…se destina un 90,5% del gasto total en salud (las cifras varían poco de unas fuentes a otras) ¿lo pueden creer?


Por tanto, salta a la vista que el Estilo de Vida es donde más podemos mejorar nuestra salud a nivel personal pues depende de las decisiones que tomamos a diario (pero ojo, que como ya sabemos los patrones sociales condicionan o afectan nuestras decisiones). A este capítulo  dedicamos la  cantidad  menor  del gasto, siendo el de  mayor importancia (asignaremos un artículo más a este tema).

En el capítulo de la biología  humana   el doctor  Ordovás  (genetista español de fama mundial que trabaja en los E.E.U.U), está convencido de que la investigación de los determinantes biológicos y la epigenética, (puente entre el ambiente y los genes que explica como los hábitos y la nutrición pueden hacer modificaciones en los genes), serán clave para mejorar la salud individual en el  futuro. De hecho, el doctor investigó como la dieta mediterránea impide la expresión (activación) de un gen presente en determinados individuos, que es capaz de aumentar los riesgos de hemorragias cerebrales. Mantener y recrear las tradiciones ancestrales pueden ser la manera de ir por el buen camino. Integrar la biología con el medio ambiente personal  y social es esencial  para mejorar la calidad de vida. Los desajustes en el reloj biológico es posible que contribuyan a las enfermedades crónicas. La medicina del futuro debe ser predictiva, personalizada, participativa y preventiva. La nutrición la biología y la salud están relacionadas. En 2020 los diabéticos serán el 7% de los habitantes, deberá hacerse más énfasis en la prevención de enfermedades crónicas y adaptarse a la tercera edad (asevera el doctor Ordovás).

El doctor Eliot P. Joslin (fundador del instituto que lleva su nombre y pionero en el estudio de la diabetes), escribió: los genes cargan el arma, pero el estilo de vida tira del gatillo (nadie crea que su genética le condena irremediablemente).

Un estudio hecho en Navarra por el equipo del doctor Ordovás calculó que el gasto promedio por habitante y año es de 1275 euros y que buena parte de las estancias hospitalarias e intervenciones eran el resultado de hábitos dietéticos inadecuados. Por tanto,  si la  epigenética  explica que la nutrición y el estilo de vida condicionan la genética, podemos poner está bajo un cierto control voluntario. Esta es una gran noticia para motivarse por los buenos hábitos pues este capítulo (la biología del individuo) determina el 20% de nuestra salud.

En el medio ambiente solo se gasta el 1,5% del presupuesto de salud, esto es insólito pues el medio ambiente nos condiciona la vida y nos da la vida, (el medio ambiente actual condiciona la salud en un 20%).

Con esto llegamos a la parte más amplia y dura de la crítica que apunta a los servicios sanitarios responsables de un enorme 90,5% del gasto nacional asignado a salud.  Prevaleciendo sobre el resto, ésta partida confisca  casi todos los recursos dejando al desnudo las otras necesidades elementales. Esta desproporción en el  gasto afecta también a la equidad social   y  pone de manifiesto el abuso de las tecnologías  emergentes sin la debida eficiencia ni evidencia, pues  al fin y al cavo  solo aspiran  a condicionar el 10%  del conjunto de nuestra salud (por eso decía el doctor Zurita que los servicios médicos tienen un papel solo complementario en la salud de  las sociedades desarrolladas, refiriéndose el profesor a ese acotado valor). Pero lo que es aún peor,  es que el 4% de la población gasta el 60% del dinero disponible para salud  y ha  llegado  un momento en que por mucho que se incremente  la inversión, (que va en aumento), no aumentará la calidad del servicio y el daño es ya  mayor que el beneficio (debido a la iatrogenia y la contra-productividad). Esto también es injusto y perjudica a los jóvenes que son los que sostienen económicamente los servicios de salud. Según el doctor Bengoa, se admite que el 30% del gasto es ineficiente y que 6 de cada 10 muertes se producen en el hospital (un indicador no deseable sobretodo en la tercera edad). Con el 80% de lo presupuestado en salud se atiende solo al 20% de la población (dentro de los centros hospitalarios), mientras que los centros de atención primaria atienden AL 80% de la población con el 20% del dinero restante, una atención primaria esencial que con escasos medios debe hacer el gran trabajo. Por último, según Bengoa la diabesidad (mezcla de las dos condiciones de salud diabetes y obesidad) aumenta el gasto por paciente y año en 1400 dólares adicionales según cálculo realizado en los E.E.U.U (si sumamos los 1275 euros medios por año, sale el doble de gasto por paciente año).

El economista Enrique Costa Lombardía pone números a esta quiebra del sistema y explica que acumula un déficit de 29.000 millones de euros desde 2011 en España. La crisis económica 'no es responsable del déficit' sino que ha puesto en evidencia su quiebra. El sistema no está insuficientemente  financiado sino que existe exceso de demanda. Ni la izquierda ni la derecha han hecho sus deberes para hacer los cambios estructurales necesarios para su sostenibilidad. se ha de hacer frente a una demanda ilimitada con recursos limitados (los recursos financieros no tienen que crecer continuamente en un sistema de salud sano). No se requiere copagos ni recortes, pero tampoco inversión sin límite (recetas de una y otra índole política), los cambios deben de hacerse dejando de un lado los intereses privados de las corporaciones, evaluando el uso de las tecnologías que galopan sin límite y buscando la eficiencia.  Landon  Winner   nos explicaba  que  Vivimos en un sonambulismo producido por la innovación tecnológica que transforma la medicina y la ciencia haciendo daño a la sociedad. Se ha estudiado la evidencia científica que avala  las tecnologías que se emplean en el tratamiento cotidiano de pacientes, dividiéndolas en tres grupos: clara evidencia, dudosa evidencia  y muy baja evidencia. el grupo de tecnologías de dudosa evidencia unido al grupo de muy baja evidencia, suman más que las utilizadas con clara evidencia científica. Daniel Callahan en su incansable reflexión filosófica nos avisa de que las tecnologías animan el sistema de salud por ser la principal causa de crecimiento del gasto y la ineficiencia. El asunto no es que hayamos alcanzado un punto de máxima salud sino que nuestros problemas son cada vez menos sensibles a las acciones médicas (los  anteriores artículos disponen de una amplia información de cada uno de los temas de interés relacionados). El doctor Donald Berwick expresa su enfado diciendo que los sistemas de salud están confiscando la riqueza de los países simplemente porque pueden, se sobreponen a las políticas no sanitarias capaces de crear salud y equidad.

Nuevamente el paciente debe volver a ser el único interés de la medicina y su razón de ser para cumplir con sus objetivos. Es necesario gastar en Políticas de Salud Pública destinadas a todos los ciudadanos con debida equidad (medio ambiente, condiciones socio- laborales, ocio y tiempo libre, investigación pública, alimentación y fomento de buenos hábitos). Es importantísimo invertir en el control  de los Determinantes de la Salud mencionados con la debida proporcionalidad y reflexión filosófica. Mi deseo es  haber podido sintetizar los problemas generales más importantes de nuestro sistema sanitario y sus finanzas, así  como sus posibles rutas de solución de interés para la generalidad de usuarios.  Para desarrollar el Determinante del Estilo de Vida emplearé otros artículos   donde se sorprenderán, al igual que yo, con algunas muy buenas noticias, pero tengan en cuenta que todos los artículos anteriores guardan relación entre ellos y son aspectos integrantes del mismo problema con   informaciones complementarias.
¡A su servicio!: Juan Hidalgo Caballero.

 

La ley de Vivienda contiene soluciones, la de Ciudadanos, promueve el odio

El pasado 20 de marzo, el partido de Albert Rivera se alió con el PP en la Mesa del Congreso para impedir la tramitación de la Ley Vivienda PAH. Una propuesta de ley realizada por las mismas familias afectadas que durante los últimos 9 años han parado desahucios a pie de calle. Una propuesta que, de aprobarse, acabaría con la emergencia habitacional. De este modo, PP y Ciudadanos pretendían impedir que una ley necesaria para salvar vidas en juegos ni siquiera se debatiera en el Congreso, protagonizando uno de los ataques más grotescos a la democracia.


Por si fuera poco, el mismo día en que Ciudadanos daba la espalda a las familias vulnerables, registraba en el Congreso una propuesta de ley para agilizar los desalojos forzosos de familias que se han visto en la necesidad de ocupar. De nuevo, Ciudadanos demuestra no tener ningún tipo de visión sobre la problemática habitacional actual. Los precios del alquiler han aumentado un 40% sólo entre 2013 y 2017. Más del 60% de los desahucios son actualmente por impagos de alquiler, porque las familias no pueden hacer frente a los precios desorbitados. Y las personas vulnerables que se ven en la calle, encuentran cerradas las puertas de la Administración pública, la cual solo cuenta con un 1% de parque público en todo el Estado para realojar a las 600.000 familias que han sido desahuciadas desde 2009.


Estas cifras de la vergüenza son obra de las políticas del gobierno del PP que tanto protege Ciudadanos. Resultado de años de ausencia de políticas públicas que aseguraran el Derecho a la Vivienda, unido al bloqueo sistemático de cualquier iniciativa ciudadana que ofreciera soluciones reales. Un contexto donde las familias tienen que acabar decidiendo entre vivir en la calle con sus hijos, u ocupar por necesidad. El gobierno del PP es quien ha provocado e incitado que las familias se vean forzadas a ocupar. Una decisión que acarrea momentos de desprotección jurídica y tensión emocional para las familias, ya que se encuentran en una situación de incertidumbre e irregularidad.


Ciudadanos, en vez de ofrecer soluciones que aumenten el parque público y regulen los precios del alquiler, registra una ley que se centra en permitir a la policía entrar a la fuerza en viviendas ocupadas sin ninguna orden judicial para identificar a los ocupantes. Más aún, esta propuesta incluye que las familias que ocupen viviendas ya no puedan acceder a ayudas públicas durante períodos de 6 meses a un año, con lo que dejan a las familias en una completa desprotección que les incita a reincidir en la ocupación para poder sobrevivir. Y repitiendo de este modo un bucle de criminalización que no ofrece soluciones. Además, endurece gravemente las penas de cárcel, amplía el plazo de prescripción del delito, y permite a los Ayuntamientos desahuciar. El único objetivo de esta iniciativa es proteger el conjunto de pisos vacíos que acumulan los bancos tras haber desahuciado a cientos de miles de familias. Hablamos de pisos vacíos que acumulan a precios elevados, para así elevar el precio del mercado y especular con la vivienda.


La Ley Vivienda PAH sí que ofrece soluciones, porque resuelve el auténtico problema: la ausencia de políticas públicas que garanticen el Derecho a la Vivienda. Con este afán, proponemos en primer lugar la creación de un parque público de alquiler, forzando a los bancos a que cedan sus pisos injustificamente vacíos a las Administraciones municipales. En estos pisos cedidos se podría realojar a las familias en emergencia, con alquileres sociales de 10 años por un 18% de sus ingresos. Con lo que las cesiones no costarían nada de dinero de los presupuestos del Estado, e incluso podrían representar una entrada de ingresos de las Administraciones municipales a través de estos alquileres sociales.


Nosotras ya estamos haciendo efectiva esta medida mediante la campaña de la Obra Social la PAH, en la que realojamos familias en pisos vacíos de entidades financieras que han sido rescatadas con dinero público. Cada uno de estos realojos es una recuperación de una vivienda que debería ser pública, devolviendo su función social y rescatando a las personas en vez de a los bancos. A día de hoy, hemos conseguido realojar a más de 4.000 personas. Lo que demuestra que es cuestión de voluntad política que estas victorias, conseguidas desde abajo y sin recursos, sean convertidas en una ley que nos proteja a todas.


Y aún llegamos más lejos, proponiendo en la Ley Vivienda PAH que existan mecanismos de primera oportunidad que garanticen el acceso de las familias a un alquiler asequible. Este objetivo se alcanzaría dotando a los Ayuntamientos de la capacidad de crear índices de referencia, con los que establecer baremos que marquen los precios adecuados de los alquileres según las características de las viviendas y la capacidad adquisitiva de la población. Una medida que ya funciona en Alemania, y que permitiría evitar procesos de expulsiones de vecinas de sus barrios y municipios de toda la vida por no poder hacer frente a los alquileres.


Con estas medidas en marcha, las familias no se verían forzadas a ocupar, porque el Derecho a la Vivienda estaría garantizado para todas nosotras y las futuras generaciones. La buena noticia, es que todavía existe la posibilidad de debatir democráticamente la Ley Vivienda PAH en el Congreso. A pesar de que Rivera y Rajoy se aliaron para impedir su tramitación y que así continuarán los desahucios, ahora existe la opción de presentar un recurso frente al Congreso. Este recurso obligaría a que la Mesa del Congreso volviera a valorar la necesidad de tramitar nuestra ley, lo que sería un mínimo democrático.


Es inadmisible que dos partidos políticos establezcan una frontera en el Congreso entre lo que se puede hablar y lo que no. Ciudadanos pretenda que sólo se pueda hablar de criminalizar a las familias vulnerables, mientras impide que se hablen de soluciones de sentido común que ya funcionan en el resto de la Unión Europea. En democracia, la voz de la ciudadanía, y especialmente de aquellas personas más vulnerables, debe ser escuchada. Nosotras lo tenemos claro. PP y Ciudadanos pretenden secuestrar la democracia, pero nosotras la recuperaremos en las calles. Seguiremos en pie, desobedeciendo leyes injustas, hasta conseguir una ley de justicia.


¡Sí Se Puede!

 

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