Miércoles, Noviembre 21, 2018
   
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El Rosell: satisfacción y sorpresa

Satisfechos y sorprendidos son las dos sensaciones que tenemos tras el pleno celebrado ayer y el tratamiento del que ha sido objeto.

Satisfechos, porque de nuevo la ejemplar movilización de la ciudadanía cartagenera el pasado día17, ha obtenido una primera rentabilidad: parar la marcha de toma de decisiones que el Gobierno del Partido Popular pretendía adoptar en el Rosell. En particular en Urgencias, Psiquiatría, Rayos y Laboratorio. Descartada la mala fe, sólo queda atribuir al desconocimiento el que se interprete que la oposición en el Ayuntamiento ha reducido sus exigencias satisfecha con el simple aplazamiento, ya que PSOE, IU-Verdes y MC en su solicitud de Pleno Extraordinario, reclamaban desde el rechazo al cierre de la Puerta de Urgencias, la paralización de cualquier decisión del Servicio Murciano de Salud respecto al Rosell, es decir, lo mismo que el Pleno terminó aprobando.

¿Es que alguien se cree, que sin movilización, sin Pleno Extraordinario, sin unidad de acción de la oposición y sin presión social y ciudadana, el PP hubiese aceptado lo pretendido?. Debe ser, por tanto, objeto de satisfacción haber logrado parar los hechos consumados, y sin haber conseguido el objetivo final, que no es otro que tener dos hospitales a pleno funcionamiento, situar la negociación a emprender, desde un inicio más favorable o ¿hubiese sido lo mismo empezar a negociar con Urgencias y Psiquiatría trasladados?. Este pequeño logro no es de la oposición. Es de los 17.000 cartageneros que salieron a defender el Rosell.

Sorprendidos sin embargo, porque conociendo lo que la oposición pedía, algunos pretendan que el Pleno fuese “la lucha final” o “la lucha de todas las luchas”. El Pleno fue uno (uno más) de los muchos pasos y acciones que se han dado y se darán hasta conseguir el objetivo final. Sorprendidos porque las expectativas no alcanzadas difuminen la importancia del parón, su valor y el reconocimiento de la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública como interlocutor para “conocer y compartir”, es decir, negociar, cuantitativa y cualitativamente los servicios sanitarios en nuestra Área de Salud. No es poco y es un mérito compartido por toda la ciudadanía que hemos conseguido hacer rectificar al PP y a la señora Barreiro que hasta hace cuatro días, defendía a pies juntillas los argumentos de la consejera para cerrar la puerta de Urgencias, anteponiendo doctrinas políticas a la defensa de los ciudadanos de Cartagena.

No debe pesar ni causar vértigo la responsabilidad para participar en esa negociación. El derecho a la misma no es una cesión, es un logro, que además reconocido por el Pleno como instrumento, se ve legitimado para informar a éste del curso de ese diálogo. El recurso a la movilización esta presente en esta realidad compleja y estará ahí siempre justificadamente, como en la defensa del Rosell, deba ser ejercido.

A partir de ahora, la Asamblea Regional debe posicionarse frente a sus propios acuerdos. El debate público, con esa negociación, debe ser alimentado con razones y argumentos en la mesa de negociación, de la que esperamos resultados, que no pueden ser otros que el pleno funcionamiento como hospital del Rosell, al cien por cien de sus posibilidades como se acordó en la Asamblea Regional, aunque en su caso alguien nos señale como responsables de haber aceptado sólo, frente a las muchísimas reivindicaciones en el ámbito sanitario, que el Rosell funcione como lo que debería ser: Un hospital.

 

Historias de Alumbres (XXII): Banda de corneta y tambores

Alumbres goza de larga tradición en el campo musical, de manera que se tiene constancia escrita de haber disfrutado de banda de música propia en distintos períodos de los siglos XIX y XX.

Antes de 1900, hay varias noticias que confirman la existencia de Banda de Música de Alumbres, aunque de corta duración. En 1874, en la crónica de la procesión de la Soledad desde la iglesia de Alumbres al Calvario de Cartagena, se menciona a una banda de música de Alumbres que la acompaña junto a una orquesta y coro, y en 1876 esa misma banda de música participa en la inauguración del primer casino del pueblo, cuyo presidente fue  Antonio Sánchez. También en 1885, hay una banda de música formada por “hijos de Alumbres” en las fiestas celebradas por terminación de la epidemia de cólera, y que al parecer no es la misma de antes.

Foto: Se diría que a las agrupaciones musicales de Alumbres les persigue el signo de la inestabilidad, y en 1903 se menciona a una “Banda de música que empieza a desarrollarse”, lo que significa que la anterior se habría disuelto.

De la misma manera se tiene constancia de la fundación de una banda de música por la Sociedad de Fomento y Cultura Minerva a mediados de los años 20, y que a finales de esa década, hacia 1929, se formó una agrupación musical dirigida por Salvador Mercader en la que llegaron a participar un número aproximado de 30 músicos, pero duró poco tiempo, según parece por escasez de recursos económicos. En esta banda de música de Alumbres tocaron los músicos de la tierra siguientes: Salvador Mercader, Pedro Martínez Aranda, Juan Meca Mercader, Antonio y Domingo Ojados Sánchez, José Verdú, Fulgencio García Heredia, Pedro García Heredia, Juan Ros Ros, Antonio Martínez Sánchez, Tomás Egea, Patricio López Jiménez, Juan Expósito Camachos, Pedro Meroño Peñalver, Diego Montalbán Pérez y Pedro Pérez García.

Después de la guerra, el reducido grupo que quedó volvió a reorganizarse y durante varios años estuvieron actuando en las Fiestas de San Roque, y en los diversos bailes que frecuentemente se organizaban en el pueblo, con instrumentos tales como el tambor, bombo, platillos, trompetas, saxofones, fiscornos, clarinetes, oboes, tubas y trombones.

Más tarde, en 1980 se fundó la Banda de Cornetas y Tambores de Alumbres, cuya iniciativa estuvo a cargo de Teodoro Egea García, Juan y Antonio Bermejo, Francisco Pérez y Andrés García aunque posteriormente atravesó por un largo período de oscuridad, durante el cual apareció en cortas etapas para volver a desvanecerse. Por esas fechas, Pedro Aranda Aranda formó un grupo de majorettes, que compartió actuaciones con la banda.

De hecho, a mediados de los años ochenta la banda se disolvió como un azucarillo, y volvió a dar señales de vida efímera en 1994, y nuevamente resurgió en 1998, para volver a evaporarse enseguida, hasta que hacia 2003 resurgía de sus cenizas como el Ave Fénix, pero fue algo así como un espejismo más, porque aún no habíamos terminado de restregarnos los ojos por el agradable asombro que nos producía su resurrección, cuando al poco volvió a desaparecer.

LA ÚLTIMA ETAPA HASTA LA ACTUALIDAD

No obstante, en 2005, por iniciativa de Antonio Solano Hernández, José Martínez Ros, Carmelo Hernández Ojados y otros, se empezaron a dar los primeros pasos para la refundación de la banda de música y tenemos que congratularnos de que se haya consolidado y siga deleitándonos con sus marchas.

Parecía lo mismo que en ocasiones anteriores, pero los objetivos de ésta sobrepasaban a las formaciones predecesoras. Lo primero que se hizo fue realizar un llamamiento a la población pidiendo su apoyo al proyecto y aclarando que se pensaba federar a la banda por los beneficios que podía reportarle, seguidamente se creó un fondo con ayudas de algunos establecimientos comerciales y aportaciones individuales de los promotores y futuros músicos de la banda. Se establecieron normas de funcionamiento comprometiendo a los músicos a cumplir con una mínima disciplina interna y  a la asistencia a ensayos y actuaciones, tanto a los mayores como a los menores de edad (en este caso  se comprometió a sus padres), se adquirieron instrumentos a cuenta de la organización,  mientras que la compra del vestuario correría a cargo de cada uno de los músicos, pero además se llevó a cabo la federación de la banda, con el principal objetivo de tener actividad la mayor parte del año entre ensayos y pasacalles, y a la vez contar con unos ingresos que permitieran disponer de algunos recursos económicos.

Entre finales de enero y principios de febrero de 2006 se aprobaron los Estatutos de la Asociación y se fundó la Banda de Cornetas y Tambores “San Roque”, cuya primera directiva estuvo compuesta por:

Presidente: José Martínez Ros

Vicepresidente: Mariano García Escobar

Secretario: Carmelo Hernández Ojados

Tesorero: Sebastián Ardid García

Maestro de la Banda: Antonio Solano Hernández

Más tarde se incorporó como vocal Raúl Escobar García

Tenían necesidad de un local para ensayos, reuniones, oficinas y almacén, y como al lado del viejo polideportivo había construidas algunas salas que estaban infrautilizadas, se pidió a la Junta Vecinal que se las dotara de agua, corriente eléctrica, y aseos y se las cedieran para uso exclusivo de la banda. Pero además pidieron que se arreglara el exterior de acceso al polideportivo con bordillos y aceras, y que se colocaran focos exteriores con mandos desde el interior de las instalaciones, con el fin de utilizarlos en ensayos nocturnos. También pidieron que la carretera de acceso se señalizara como peatonal, y la verdad que fueron unos apuntes muy acertados, pues la zona hoy, está mucho más urbanizada y transitable.

Al principio de su fundación se contabilizaron entre 50 y 60 músicos, hoy todavía se superan los 40, y los instrumentos con los que se cuenta son, cornetas llave, cornetas normales, cajas, timbales y bombos y en el variado repertorio musical que toca la banda se contemplan, marchas militares, religiosas, pasodobles,… como La Lola, Al Paso, Himno Nacional, La Marcha de Boda, Himno de la Alegría, Pregúntame, Perdona a tu Pueblo, La Salve, Saeta, María del Carmen, La Barca, etc.

Hasta ahora han actuado en numerosos pueblos de la región y fuera de ella, en todas las fiestas de Alumbres, La Unión, Albujón, San Antón, Bullas, Murcia, Almanzora, y otros pueblos y ciudades.

Hay detalles que definen más que ninguna otra cosa el carácter altruista, cultural y de puro divertimento de la Banda de Cornetas y Tambores de Alumbres, y es que aquí nadie cobra por el desarrollo de sus funciones,  ni siquiera por enseñar a tocar los instrumentos (en la actualidad, Salva Caparrós enseña a tocar la Corneta y José Martínez Ros el tambor), o por cualquier otra cosa, y además nadie paga cuotas por pertenecer a ella.

 

Nota: Mi agradecimiento a Antonio Solano Hernández y a José Martínez Ros por su colaboración.

 

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