Sábado, Septiembre 22, 2018
   
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Historias de Alumbres (XVIII): La Salle Minerva, nacimiento (1978) a disolución (2000)

Del nacimiento de La Salle Minerva a 1978
El origen de La Salle Minerva se encuentra en una serie de conversaciones previas a su fundación realizadas entre los directivos del Minerva y los de La Salle Enpetrol, que concluyeron en un acuerdo de fusión entre las dos sociedades deportivas, por medio del cual, La Salle pagaría los arbitrajes y proveería al club de jugadores, y el Minerva ponía el vestuario del equipo, las instalaciones deportivas y además pagaría los desplazamientos.

Pedro Rubio Francés, José Ojados Roca y Francisco Martínez Albaladejo, por el Minerva, así como José Valverde García y Antonio Llor Bueno, profesores del Instituto de La Salle, fueron los principales artífices de esta importante obra deportiva.
Los Estatutos del Club llevan fecha del 15 de junio de 1973, y entre otras cosas de interés dice que el uniforme reglamentario será camisa azulgrana con pantalón azul.

Los objetivos que se habían marcado los promotores de esta nueva etapa deportiva estaba fundamentada en la atención y desarrollo del fútbol base, hasta alcanzar las máximas cotas en la categoría de juveniles. 

Y tenían razones para albergar esperanzas, pues Alumbres disponía de una afición al fútbol envidiable y unas instalaciones deportivas que se podían ir mejorando de acuerdo a las necesidades, y el Instituto de Escombreras de La Salle adscrito al Isaac Peral, sin duda alguna, era una fuente inagotable de futbolistas en perfecto estado para su explotación.

La década de los setenta, fue el inicio de la etapa más brillante del fútbol alumbreño a nivel nacional, nada menos que 27 años en la cima del fútbol juvenil de la región.
La aventura deportiva empezó en la temporada 73/74, en la que La Salle Juvenil quedó Campeón en el Grupo 5º  del Campeonato Regional de 2ª Categoría, pero fue el Petrelense quien ascendió al ganarle la promoción de ascenso a dos partidos.                          

La campaña 74/75 volvió a proclamarse Campeón del Grupo 1º, y esta vez sí consiguió ascender a 1ª División de Juveniles tras derrotar al Águilas en la promoción de ascenso disputada a doble partido. En la clasificación final de la competición de 1ª División de la 75/76 queda en 4ª posición pero una reestructuración en la competición juvenil nacional por parte de la Directiva de la Federación Española de Fútbol del Sr. Porta hace posible que Murcia, Elche, Hércules y Minerva asciendan y disputen por primera vez la Liga Nacional de Fútbol Juvenil.  La Salle Minerva tuvo el honor de ser el primer equipo de la comarca que participó en la Liga Nacional de Juveniles de 1976/77 y también en la siguiente de 1977/78.

Por esas fechas, el equipo de Alumbres se había convertido en el centro de atención de los jóvenes futbolistas de toda la zona, y en sus filas había ciento y pico chavales repartidos entre cuatro o cinco equipos, juveniles en Liga Nacional, juveniles de 2ª Categoría Regional, infantiles y alevines.

De 1978 a 1988
La década de los ´80 está marcada por el purgatorio que hubo que pasar desde 1978, año en que La Salle Minerva descendió de la Liga Nacional tras la memorable derrota ante el Granada por 0-2 en El Secante, hasta 1988 que volvió a ascender, y en esos diez años milita en 1ª Categoría Regional.

Es la época en la que el Kalise Frinca sustituirá al San Luis y convivirán equipos filiales que ostentarán la nueva denominación con otros de La Salle Minerva. En esta etapa hay renovación de directiva y Anastasio Oliver Meroño será el nuevo presidente hasta 1993.

El primer equipo de Alumbres había bajado de categoría sí, pero nadie podía quitar ya los méritos contraídos por el club y los jugadores que protagonizaron ese corto pero intenso período que empezó hacía entonces solamente cinco temporadas, y además nada indicaba que se hubiera acabado aquí la historia de La Salle Minerva, sino todo lo contrario, porque había razones para creer que se podía volver a la Liga Nacional en un breve espacio de tiempo.

Diez años de competición regional en los que La Salle Minerva dejó también su sello, pues la mayoría de las temporadas quedaba clasificado entre los cinco mejores del campeonato. La primera oportunidad de  ascender la tuvo la temporada 78/79,  pero sucedieron algunas cosas extrañas y en el último encuentro del campeonato perdió su partido y las opciones de ascender a favor del Imperial y quedó en 2º lugar de la clasificación final. De manera que hubo que esperar a la temporada 1987/88 en la que conseguía proclamarse Campeón del Grupo II y ganaba la promoción de ascenso al Júver que fue Campeón del Grupo I consiguiendo así volver a la Liga Nacional.

De 1988 al año 2000  
Las dos primeras temporadas, la de 1988/89 y la 89/90, estuvo militando en Liga Nacional, la 90/91 en División de Honor, categoría ésta en la que también le cupo el honor de ser el primer equipo de la comarca que participaba en la máxima competición Juvenil Nacional, y tras descender a la Liga Nacional volvió a subir a la siguiente, permaneciendo la 92/93 y la 93/94 en la División de Honor.

Fue en el mes de mayo de 1991 cuando se firmó un acuerdo entre el Ayuntamiento de Cartagena (PCAN) y la empresa DUERNA S.A., por el que se permutaban unos terrenos de Los Nietos en suelo urbanizable a cambio de dos parcelas rústicas situadas en los alrededores de Alumbres, una de las cuales tendría como destino la construcción de un campo de fútbol, y la otra para instalar el repetidor de la televisión. Con el repetidor no hubo problema, se instaló enseguida, sin embargo, 14 años después, en 2005, cuando el dinero obtenido por los terrenos en Los Nietos ya estaría a buen recaudo, lo del campo de fútbol estaba olvidado y no había ni siquiera proyecto, por lo que desde que tuve conocimiento del contenido del documento, no he desaprovechado ninguna ocasión para recordar por todos los medios que me ha sido posible, entre otros en mis libros de Alumbres, que había que darle al pueblo lo que se acordó ante notario, el compromiso incumplido, hasta que hace un par de años se decidió la instalación de un polideportivo que aún no está terminado.

En esta misma época asoma su sombría cabeza la gran crisis económica que padece la comarca y que se manifiesta nítidamente en las depauperadas arcas del club de fútbol alumbreño, por lo que en 1993 Anastasio Oliver Meroño abandona la presidencia y es sustituido por Pedro Villada, además,  patrocina el club Frigoríficos Morales, por lo que el equipo adoptaría el nombre de Frigoríficos Morales Minerva.

Dato deportivo de interés es que, el 31 de octubre de 1993, el R. Madrid juvenil, en partido del campeonato de la División de Honor, ganaba al Minerva en el viejo Secante 0-4 y 3 de esos goles fueron marcados por Raúl González que ya empezaba a pedir un sitio en el primer equipo.

En 1994 La Salle Minerva descendió a la Liga Nacional y permaneció en ella hasta 1998, año en que bajó por última vez a 1ª Categoría Regional de juveniles y en el verano de 2000, después de 27 años de historia, el club desaparecía de Alumbres y todos sus efectivos se trasladaban a la vecina ciudad de La Unión, donde adoptaría el nombre de Asociación Deportiva La Unión Minerva, con cuyo nombre competiría la 1ª temporada 2000/01, en la categoría de 1ª Regional Juvenil donde le correspondía competir al Relesa Galvame Minerva de Alumbres.

El documento de disolución de la Salle Minerva lleva fecha del 24 de julio de 2000 y el de fusión con La Unión del 27, tres días después, y ofrecen la paradoja, de que alguno de los que firmaron para la desaparición de La Salle Minerva, y que antes no reclamó la ejecución del acuerdo mencionado de 1991, entre DUERNA y el Ayuntamiento de Cartagena para la construcción de un campo de fútbol, luego se presentaría como salvador del fútbol alumbreño fundando la Escuela de Fútbol de Alumbres en 2004.

 

El cierre de Librería Escarabajal

Ayer pasé por la puerta y estaba cerrada. Después de 125 años por fin ha conseguido cargársela. No habían podido con la librería a lo largo de su historia ni varios incendios, ni espectaculares inundaciones del centro de la ciudad, ni una guerra civil, ni una posguerra devastadora, ni robos de diversas escalas, ni crisis variopintas como las de la Primera Guerra Mundial, la del 29, la de la autarquía franquista, la de la reconversión industrial... No, nada de esto había podido con ella, pero ha llegado ella, la iluminada, la que siempre ha hecho su santa voluntad y se la ha cargado, ayudada, eso sí es justo reconocerlo, por las circunstancias actuales, aunque no sólo por ellas.

Internet, la crisis económica, los nuevos hábitos de consumo… Pero ¿dónde dejamos la responsabilidad empresarial y personal? ¿Dónde el buen o mal trabajo que haya hecho la empresaria y los trabajadores por ella 'dirigidos'? (es una ironía lo de dirigidos).

-"VII Premio Librero Cultural 2005". Muy pocos saben lo que costó aquello en dinero, trabajo, tiempo, etc. Y mientras tanto el resto de la librería no era importante, que cada sección fuera como pudiera, que cada trabajador, en función de su voluntad y de su mayor o menor responsabilidad, hiciera lo posible para atender a los clientes (eso sí, si faltaba dinero para algo, no era para las actiividades culturales): había que traer autores, hacer conciertos, lecturas, etc. pero si no se podía traer un libro que necesitara un cliente, pues que se esperara.

-"Premio de la Cámara de Comercio de Cartagena a la mejor ejecutoria empresarial 2008". Los premios Juan Palomo, yo me lo guiso yo me lo como, pues entre los propios empresarios cartageneros se otorgan un premio para alimentar su ego.

El ego. La perdición de un negocio. Todo ha estado en función de esto. Hay que hacer cosas para salir en "los medios" (como decía una que yo sé). No se trata de llevar a cabo una trayectoria ordenada, coherente y acorde con tu negocio o función y que la prensa, reconociendo tu esfuerzo, te dedique algo de espacio. No. Se trata de hacer eventos constantemente para estar constantemente en la prensa, en la radio, en la televisión... Se trata de llamar a todas horas a los periodistas para recordarles "lo bien que lo estamos haciendo", "lo que nos preocupamos por la cultura de la ciudad", .... Y de paso, como las cosas no son gratis, libros regalados a los periodistas que acudían a las ruedas de prensa que, según decía, pagaban las editoriales (puede que sí, puedo que no, habría que verlo), cafés, almuerzos, ...

Y mientras tanto, cientos de clientes sin atender, proveedores maltratados, personas que llamaban por teléfono o que acudían a la librería para hablar con ella a las que se negaba a atender con excusas, mentiras y otras artimañas. Y mientras, también, los trabajadores tapando agujeros, dando la cara por alguien que no nos ha pagado ni un céntimo de lo que es nuestro (ya no indemnizaciones por despido, sino hasta sueldos trabajados y no cobrados), sufriendo en nuestra salud y con nuestras familias una situación totalmente injusta.

En fin, quiero terminar con un dicho de un compañero mío jubilado hace ya bastante tiempo y que la conocía prácticamente desde que nació: "Soy Ana Escarabajal, todo el mundo al suelo".

* En recuerdo de los 125 años de la librería, a mis 22 años allí y, especialmente, a estos dos últimos años. Supongo que es una forma de desahogarme.

 

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