Miércoles, Septiembre 18, 2019
   
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De mi puño y tekla: Podemos (una incógnita a despejar)

Que en España, con seis millones de parados, surjan partidos como 'Podemos' puede ser considerado como algo perfectamente normal, circunstancia que permite el que aparezcan personajes como Pablo Iglesias, totalmente decididos a buscarse un puesto en el proceloso y complejo mundo de la política. Es una forma de ejercer de emprendedor en el siglo XXI, como así lo ha demostrado a la vista de los resultados obtenidos por su formación política, consiguiendo nada menos que cinco eurodiputados.

Al parecer, mencionado Pablo no disponía de recursos ni financiación alguna para poder realizar una campaña electoral en condiciones con asesores, utilizar el avión en sus desplazamientos y autobús de lujo con canapés, etc. pero si la habilidad suficiente para figurar como tertuliano, prácticamente en todos los canales de TV donde se realizaban debates, en mangas de camisa y su coleta progre, para contar lo malo malísimos que son los ricos, gordos y fumadores de puros,  dedicados exclusivamente a la explotación de trabajadores para amasar grandes fortunas, bla, bla….y además, como de tonto no tiene ni un pelo, obsérvese su frondosidad capilar, llevarse un sueldecito diario de 400 euros por intervención, que a final de mes suponía una pasta, comparativamente con el magro salario percibido de 800 euros como profesor de universidad.

Este espabilado antisistema, repetidor de sus argumentos hasta la saciedad  sin aportar nada nuevo, conocía perfectamente que la mayoría de los votantes , y menos aún los pertenecientes a la franja a la que él se dirigía, no leen periódicos pero si están dispuestos a tragarse todo lo que salga en televisión, incluidas lógicamente las tertulias, en los cuales repetía las maldades del capitalismo que es lo que querían oír.

Burla burlando y pronto muy pronto, apenas en cuatro meses de intenso trabajo y dedicación, el mencionado Pablo se ha convertido en eurodiputado con unos emolumentos en torno a los 17.000 euros mensuales entre sueldo, dietas y otras percepciones, con una limitada deducción del 22% y trabajando o apareciendo en Bruselas de lunes a jueves, viajando a España en primera clase y pasando a formar parte de unos de esos malditos privilegiados a los que tanto ha criticado.

Iglesias, versión pobre del político gallego Beiras, ha logrado al amparo de la rex pública, garantizarse un puestazo blindado por un contrato que, sin alcanzar la categoría de indefinido durará cinco años, que moviéndose adecuadamente pueden solucionarle el porvenir, a no ser que opte por ceder su acta de eurodiputado y dedicarse “full time” al partido y preparación de las próximas elecciones generales del 2015 que sería lo suyo. En sus manos queda la decisión. En cuanto a su intención de presentar en el Parlamento Europeo una petición de reducción de sueldo, no deja de ser una falacia de cara a la galería, dado que sabe perfectamente que su propuesta no prosperaría jamás.

Cuestión aparte ha supuesto la durísima 'mordida' de 1.239.133 votos obtenidos por Podemos, que en gran parte provienen del desnortado PSOE, tal como dignamente lo reconocieron  Rubalcaba y Elena Valenciano. No siendo así por parte de Rajoy y los suyos en cuanto a la pérdida de 2,6 millones de votos, alegando estúpidas justificaciones. Obviamente, el limitado Cayo Lara de IU también se resentirá, o quizá, porque no, pactar con Podemos, si bien todo es muy prematuro y ejercer de oráculo de Delfos en estos momentos no es precisamente lo más adecuado.

 

Todos los populismos son fascistas y viceversa. Recordemos una vez más que todo parecido entre elecciones europeas y generales, en cuanto a  niveles y consecuencias, son mera coincidencia. Nos encontramos ante un complejo futuro y con la sensación de sentirnos totalmente desorientados, con el agravante de carecer de los líderes necesarios y con capacidad suficiente para superar lo que aparentemente nos espera.

 

Monasterio de San Ginés: Carta abierta a la alcaldesa

Sra. alcaldesa de Cartagena:

Es a todas luces evidente que las obras del monasterio de San Ginés de la Jara no se desarrollan a un ritmo que pueda detener el deterioro que afecta al monumento y pueden acabar permitiendo que el edificio se derrumbé definitivamente.

Es evidente igualmente que el convenio urbanístico con Hansa no es el instrumento más adecuado para atajar los males de un edificio histórico que tiene patologías muy graves y que precisa de una actuación expeditiva.

Ni la situación económica general, ni la situación jurídica del entorno en que se encuentra el monumento, afectado por una investigación penal y por un contencioso administrativo peculiar, en el que la empresa alega que ha hecho “lo que el ayuntamiento le ha pedido; auspician mayores ritmos de ejecución, porque ambas situaciones pueden prolongarse durante muchos años, que el edificio no podría soportar.

Es preciso adelantarse a los acontecimientos y evitar males mayores y para ello Vd. tiene todos los medios en su mano.

Tiene Vd. la titularidad del edificio, que Vd. aceptó en condiciones precarias, cierto es, pero que se ha consumado con su inscripción en el registro; un convenio urbanístico que teóricamente asegura la recuperación del monasterio, aunque ahora resulta que la empresa y el Ayuntamiento están dispuestos a esperar a que se ejecute la urbanización; y unos avales que garantizan la ejecución de las obras. Pero sobre todo tiene Vd. la responsabilidad moral y la autoridad que le confiere su condición de alcaldesa de Cartagena, una de cuyas obligaciones es proteger el patrimonio histórico –el general y en especial el propio- como entidad local colaboradora del máximo órgano administrativo, que es la Dirección General de Bienes Culturales de la Región de Murcia.

Dispone Vd. de los medios técnicos y humanos necesarios para hacer una inspección técnica “exhaustiva” del edificio y valorar los daños que ha sufrido y para asegurarse por medio de un informe contrastado de que no hay riesgo de ruina y de cuales son las actuaciones inmediatas que pueden evitarla. Puede Vd. auditar el convenio que le liga a la empresa Hansa y decidir cual es la estrategia legal más conveniente para defender los intereses públicos de Cartagena en lo que se refiere al Bic de San Ginés de la Jara.

A la luz de ambos informes, arquitectónico y jurídico, puede Vd. abrir un expediente sancionador para luego establecer las actuaciones urgentes que sean precisas, con cargo a los avales o a presupuestos de urgencia, que luego podría reclamar a quién fuera menester una vez resueltos los distintos contenciosos que afectan el edificio. Esto último es lo que aparentemente iban Vds. a hacer cuando anteriormente han hablado de una “ejecución subsidiaria” pero esa ejecución es imposible de ejecutar, si antes no existe ese informe exhaustivo del que le hablaba antes y si antes no han abierto el necesario expediente sancionador. Porque sin ese informe y sin ese expediente sancionador que les exige la propia empresa HANSA, no puede Vd. intervenir en San Ginés con la celeridad que el monumento precisa.

Sabemos que es un proceso complejo pero hay que iniciarlo y cuanto antes mejor porque cada año que pasa estamos más cerca de tener una ruina más en nuestro termino municipal. Han pasado siete años desde que se firmó el convenio urbanístico que Vd. misma presentó a bombo y platillo como la prueba de su actuación en San Ginés, pero el hecho es que lo ejecutado en este tiempo es tan insignificante que casi no se aprecia.

Ha sido Vd. instada por el Defensor del pueblo y por la Dirección General de Bienes culturales a actuar en San Ginés. ¿Por qué no les hace caso y actúa de una vez?

Además me permito recordarle que el Bic de san Ginés de la Jara no está constituido solamente por el monasterio, sino también por el entorno ajardinado, también ruinoso, que lo circunda, en el que podrían intervenir mañana mismo, si Vd. lo ordenara, los servicios de jardinería municipales; y las ermitas del monte Miral, que pertenecen a otro propietario, al que también habría que urgir para que tome las medidas necesarias para detener la ruina de los eremitorios, que es aún más avanzada que la del monasterio, si cabe.

¿Qué le impide a Vd. actuar en estos dos entornos que no se ven afectados por el convenio urbanístico de Hansa? A ese otro propietario que no actúa en el Monte Miral debería Vd., servir de ejemplo de como hay que cumplir la ley y proteger el propio patrimonio histórico.

Cartagena vive en gran medida en la actualidad de ese patrimonio histórico que algunos agoreros consideraban "una rémora para el progreso" en los años 80, por ello es inexplicable que siga permitiendo Vd. que los miles de turistas que visitan la Manga y nuestro litoral accedan al mismo por ese “portal histórico” tan deteriorado que es la curva del monasterio y las ermitas del monte Miral.

La Dirección General de Cultura tiene que autorizar la intervención y colaborar en la orquestación de las medidas para salvar san Ginés, pero la iniciativa es sin duda alguna del ayuntamiento de Cartagena, que no puede dar lugar a males mayores.

 

Hemos atendido hasta ahora sus razones y los argumentos que nos ha ido dando pero es evidente que los planes no se han cumplido y que ahora hay que pasar a la acción

 

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