Miércoles, Octubre 23, 2019
   
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El Carnaval, unas fiestas para recordar

El Carnaval es una fiesta multicolor que, concretamente, trata de la fantasía de los sueños en Cartagena, al igual que en el resto de España y todo el mundo lo cual se hace realidad con la llegada del mes de febrero, exactamente el día de la Candelaria, y como cada año una vez más, ese embrujo de ilusión que llevamos dentro va a estallar al igual en todas las partes del mundo. En España, y más en Cartagena, no existen largos períodos sin fiestas e incluso en los meses aparentemente vacíos entre la Navidad y Semana Santa, y mira por donde aparece el Carnaval. Unos días en los que naturalidad y con una alegre sonrisa en los labios, uno se encuentra por la calle con todo tipos de personajes, caballeros medievales, piratas y un largo etcétera más

Pero lo que no hay que olvidar que el motivo central del Carnaval es el disfraz y la máscar. Nuestro carnaval cartagenero no es como en Venecia, que es estéticamente precioso a la vez que hermoso pero muy distante, no es excesivo y no está centrado en el baile como en Brasil. Se trata de una fiesta amable en que participan persona de todas las edades e inclusive cuando uno tiene poco dinero se lo pasa pipa. Se trata en cuestión de un juego que permite adquirir una identidad y un comportamiento distinto, pues es más libre que el resto del año.

Solemos usar los disfraces en proporción a los recursos que disponemos, en donde juega un papel importantísimo la imaginación, saliendo a celebrar durante el día y sobre todo la noche durante unos días locos en los que nada ni nadie es lo que aparece,¿y por qué no ser el personaje que siempre has soñado?.

Los orígenes del Carnaval español son muy antiguos y para ellos tenemos que remontarnos a las festividades romanas. Se extendió por toda Europa durante la Edad Media. Su existencia se debe a la Cuaresma en ese periodo  del año en que se imponía la austeridad en la materia de moral y de los alimentos. Como una manera de dar salida a las pasiones y consumir la ultima carne en mucho tiempo, se toleraban unos días de fiestas sin control en la que los papeles sociales se alternaban y se comía y se bebía sin ningún tipo de mesura para compensar la rigurosa Cuaresma. El sentimiento del carnaval se hace patente en los siglos XVIII y XIX en Cartagena

Por nuestras calles no faltaban los habituales puestos que daban importancia a las fiestas. Las casetas de buñuelos, juguetes perfumadores se encontraban en las calles más concurridas. Otro dato curioso para el recuerdo las mujeres  durante el año iban guardando los cascarones de huevos, que llegado el Carnaval rellenaban de confeti, con el fin de que sirviera de munición para las batallas que se hacían cargadas de colorido.

Otro personaje popular era el ´tío de bando', con su vestimenta peculiar salía por nuestras calles anunciando el tiempo dedicado a las fiestas y  al jolgorio.

Por otro lado, el pregonero era el encargado de leer el bando que debía ser mostrado en las calles plazas y balcones montado en un burro desde el día 2 febrero hasta el 'domingo de piñata'.

¿Y qué decir de los bailes de salón? En el Casino, La Palma Valenciana, donde el Maestro Álvarez compuso el famoso pasodoble 'Suspiros de España', el Ateneo y el Teatro Principal, entre otros locales de esparcimiento y diversión.

Así era como pasaban nuestros antecesores los días previos a la  Cuaresma.

Con el paso del tiempo, las nuevas circunstancias en que se hallaba hundido nuestro país después de la Guerra Civil de 1936, hicieron que desaparecieran las fiestas de  Carnaval prohibidas por las autoridades. Fue una época en la que se veía en peligro la continuidad de los festejos, quedando roto el profundo arraigo que habían conseguido. Durante más de medio siglo en Cartagena no se escucharon las coplas que alegremente se cantaban en la época de Carnaval las ocurrentes críticas que se prodigaban. Pero en silencio impuesto por Orden Gubernativa no consiguió que se borraran de las mentes los festejos populares  que estaban  incrustados en el espíritu bordesico.

Con  la restauración democrática en nuestro País renacen las costumbres de antaño.

La reaparición del Carnaval en Cartagena en el año 1981 supuso un giro de 180 grados, tanto para los cambios las innovaciones, entre ellas la programación de actos como en su innovación.

Aparece en escena la Comisión de Carnaval tomando el testigo de la nueva etapa festiva colocando nuestro Carnaval entre los más destacados de nuestra Región.

El trabajo constante de las personas que se hicieron cargo de la organización y participación dio sus frutos, dieciséis años después, con la integración dentro de la Fundación Europea de Ciudades Carnavalescas.

Y por aquello que cantaba D. Hilarión en la Zarzuela La Verbena de la Paloma ("Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad"), los pregoneros ya no montan en burro, pero siguen dando comienzo a la fiesta, y concretamente en Cartagena en el Pabellón Municipal, como en años anteriores, este año hará el pregón la edil de la Mujer, Clara Heredia, y en dicho acto será elegida la reina de nuestro Carnaval.

 

Y con ese caldo de cultivo, parecerán las comparsas, el concurso de chirigotas (que cada año está contando con más adeptos) y qué decir del gran día del desfile donde el humor   sano y el ingenio no exento de picardía en los grupos y participantes están servidos dispuestos para  uso y disfrute de los cartageneros y para aquellos que nos honran con  su presencia.

 

Historias de Alumbres (XXVI): Fiestas cívico religiosas

Históricamente, la mayoría de las fiestas celebradas en Alumbres tuvieron su origen y desarrollo en un poderoso carácter religioso de la población, que auspiciado y mantenido por el Estado impregnaba todos y cada uno de los actos sociales, si bien, cada una de las fechas festejadas tuvo como motivo la conmemoración de un santo distinto y por tanto se debería a episodios diferentes, aunque el contenido fundamental de las fiestas programadas tuviera escasas diferencias entre unas y otras.

Como siempre respeté las creencias de mis antecesores quiero recordar parte de la saeta de Antonio Machado “Cantar de la tierra mía/ que echa flores/ al Jesús de la Agonía/ y es la fe de mis mayores.”

Las fiestas de Alumbres que voy a tratar en dos artículos son: Las Fiestas de San Roque; Fiestas del Rosario; Virgen de la Soledad; Fiestas del Sagrado Corazón de Jesús; Los Carnavales; Procesiones de Semana Santa; Fiestas por terminación de epidemia de cólera; Encuentro Vecinal “Alumbres está que arde.”

 

LAS FIESTAS DE SAN ROQUE

San Roque, nació en Montpellier en 1284 y murió en 1319 a los 34 años.

Al ser el patrón del pueblo, es natural que sean las fiestas más populares y de más larga tradición, y es en

torno a ese día, el 16 de agosto, donde se concentran los actos más importantes de las fiestas, por lo que se tiene constancia escrita de su celebración, al menos, desde principios del siglo XIX.

Es de suponer que esta festividad comenzara sacando al santo patrón en procesión rogatoria por el pueblo, con el fin de que protegiera a sus pobladores de las epidemias tan temidas y devastadoras de épocas pasadas, o para que lloviera y pudieran obtener buenas cosechas, e incluso para que les librara de fenómenos meteorológicos que pudieran traer como consecuencia, destrucción, hambre y desgracias. Después vendría la celebración, el aspecto puramente lúdico del acontecimiento si se cumplían los deseos de la población, todo en honor del Santo Patrón que lo había posibilitado.

De una u otra forma, y salvo los períodos de guerras, y algún que otro acontecimiento calamitoso, el pueblo ha venido disfrutando de sus fiestas patronales desde la erección de la parroquia en 1699, pero no hay que confundirse, pues para la mayoría de los alumbreños, las Fiestas de San Roque, son mucho más que un sentimiento religioso, porque en su organización y disfrute, hoy como ayer, participa la mayoría de los vecinos, independientemente de sus ideas políticas y religiosas, e independientemente de su condición social.

Las Fiestas de San Roque hoy, no son patrimonio de nadie, sino del conjunto del pueblo, y son lo que un buen sociólogo podría definir como “Un fenómeno social, imposible de explicar, desde un solo punto de vista.”

Para cualquier alumbreño/a, que haya pasado los mejores años de su vida residiendo en el pueblo, es decir, su infancia y juventud, es difícil que se olvide de esta pequeña porción de tierra y de sus fiestas de agosto. Por diversas circunstancias, mucha gente del pueblo se ha visto forzada a marcharse a otros lugares buscando un futuro mejor, pero en general siempre ha habido una actitud de manifiesta provisionalidad en su marcha, porque cuando llegan las fiestas, sea cual sea su actual residencia, ya sea en España o en cualquier otro país, un buen número de los emigrados vuelve a casa aunque solo sea por los días de fiesta, y los que no, las recuerdan con nostalgia.

Pero las fiestas no se organizan solas, así que es preciso que haya un grupo de gente que se dedique a la tarea de organización, y desde tiempos inmemoriales, cada año se constituye una Comisión de Fiestas, aunque en los tiempos actuales es mucho más fácil realizar esa función, porque la obtención de recursos económicos está más accesible, y las ayudas municipales también son más sustanciosas que en épocas pasadas, en las que el tema financiero era el principal caballo de batalla, porque eran los propios vecinos los que las propiciaban asignándose una cuota mensual voluntaria acorde con su economía, y la ayuda municipal, cuando la había, era más bien simbólica.

Las actividades festivas que se han mantenido fijas a lo largo del tiempo son: la misa solemne en honor a San Roque; la procesión de su imagen entronizada por las calles del pueblo; los fuegos artificiales y los bailes, con las diferencias que los avances de la técnica y los gustos hayan podido marcar entre unos y otros tiempos.

Hay otras, que si no se tiene conocimiento de su realización desde siempre sí que se sabe de su programación, al menos, desde finales del siglo XIX, como es la creación de una comisión de fiestas, los pasacalles, y la diana.

El resto de actividades han ido variando de acuerdo a los gustos, a las mejoras tecnológicas y por supuesto a los recursos económicos. En los años 30 del pasado siglo XX se elegían mises y damas, que era lo que años más tarde pasarían a llamarse Reina de Fiestas y Damas de Honor.

De la celebración de las carreras de cintas tengo constancia desde los años 20, aunque después se ha ido manteniendo la costumbre.

El primer partido de fútbol ligado a un programa de las fiestas patronales data de 1909 (Foot-ball Club Alumbres-Sporting Club Escombreras), después se fue convirtiendo en costumbre, hasta los últimos 20 o 30 años en los que algunas Comisiones de Fiestas no lo han programado.

Otra de las actividades que ha echado raíces en las fiestas es el Baile del Vermut, que se empezó a celebrar a mediados de los años 60 del pasado siglo 20.

 

FIESTAS DEL ROSARIO

Las fiestas del Rosario en Alumbres, antes y después de la creación de la Parroquia del Rosario en La Unión se celebraban durante tres o cuatro días, entre el 4 y el 7 de octubre que es el día de su onomástica, y en otro tiempo tenían tanta importancia como las fiestas patronales. Se adornaba e iluminaba la iglesia; se organizaban las clásicas verbenas y bailes nocturnos; se procesionaba a la Virgen con acompañamiento de banda de música; se daban limosnas a los pobres (en  las fiestas de 1891 fueron entregadas por el Círculo El Recreo de Alumbres) y se realizaba el clásico castillo de fuegos artificiales, que en tiempos pasados no era el acto final de las fiestas como ahora.

Además, de madrugada, jóvenes de ambos sexos se organizaban para recorrer las calles del pueblo cantando las tradicionales auroras, con acompañamiento musical de bandurrias y guitarras.

De la celebración de estas fiestas en Alumbres tengo constancia, al menos, desde 1891, aunque hacia la mitad del siglo XX, se fue perdiendo la costumbre.

 

LA VIRGEN DE LA SOLEDAD

Parece que la Virgen de la Soledad también fue muy venerada por los devotos del pueblo, de hecho, en 1890 se tiene registrada la construcción de un oratorio en el llamado monte Calvario de Alumbres, donde se subió la imagen de la Virgen en un día de fiesta, y de cuyo acto ya publiqué un artículo.

Pero antes, el domingo 22 de marzo de 1874, al poco de terminarse la guerra del Cantón, se celebró una procesión que salió desde la iglesia de Alumbres, donde al parecer estuvo custodiada la imagen de la Virgen durante la contienda, pasando por Escombreras hasta su altar en la ermita del Calvario de Cartagena.

Ese día fue una fiesta, y en Escombreras la procesión fue recibida por las autoridades del barrio y las personas más destacadas de la localidad, y sus calles y fachadas estaban engalanadas de colgaduras, banderas, gallardetes, flores y arcos de triunfo, y hubo suelta de palomas a su paso por las calles del pueblo y misa de Acción de Gracias en la capilla preparada por los Sres. de Aguirre y Salafranca.

Luego la procesión siguió su camino hasta el destino de la Virgen de la Soledad en el monte Calvario.

Fue el día 8 de noviembre de 1890 cuando se inauguró el oratorio en el monte Calvario de Alumbres dedicado a la Virgen de la Soledad, por iniciativa de un grupo de mujeres denominadas “Asociación de Mujeres Piadosas”, para lo que se organizó una procesión con la imagen llevada en andas, acompañada del clero, autoridades, y la mayor parte de los vecinos del pueblo, según el relato del cronista de la época. La fiesta religiosa continuó el domingo y terminó el lunes día 10 con una misa a tres en el nuevo santuario.

 

FIESTAS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Esta fiesta que fue instituida por Santa Margarita el 16 de junio de 1675, para celebrarla el primer viernes después del Corpus Christi, se celebraba en Alumbres a finales del mes de junio, y constaba fundamentalmente de misa solemne cantada y acompañada de banda de música u orquesta, y por supuesto, de la correspondiente procesión del Sagrado Corazón de Jesús con acompañamiento musical.

Tengo constancia de estas fiestas de los años 20 del siglo pasado, y de la misma época un poema dedicado a ellas del que fue maestro de escuela del pueblo D. Eubilio del Barrio, que está compuesto por 10 quintillas y la primera estrofa dice así:

 

“Volando a las altas cumbres

del religioso fervor

y olvidando pesadumbres,

gozoso el pueblo de Alumbres

 

celebra fiestas de amor.”

 

Pág. 153 de 170

 

 

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