Lunes, Abril 23, 2018
   
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¿Por qué la ausencia de representación institucional murciana en la Red Interautonómica sobre Memori

Esta mañana nos hemos levantado con la noticia de que el Gobierno Regional de Murcia no ha podido ser invitado (tampoco los de Madrid y  Canarias) a la primera reunión de la Red Interautonómica que sobre Memoria Histórica va a tener lugar el próximo jueves, día 15, en Pamplona, auspiciada por el Gobierno Foral de Navarra. En este caso ha sido porque no han sabido a que responsable o a qué departamento dirigirse porque no hay nadie encargado de tratar esta materia en nuestra Región.

De sobra sabemos la preocupación que sobre Memoria Histórica mantienen tanto el gobierno actual de la nación como nuestro gobierno regional, ambos sustentados por el Partido Popular (con el apoyo de Ciudadanos). Tal es así que hoy  desayunamos también con ésta otra noticia (ésta a nivel nacional): El Gobierno defiende que un colegio lleve el nombre de un militar golpista, el de Salvador Moreno de Pontevedra, el mismo nombre que el Ayuntamiento de Pontevedra cambió hace 15 años por el de Rosalía de Castro, y que el presidente “de todos los españoles” M. Rajoy no entendía por qué se cambiaba; es decir,  “el por qué se aplicaba la Ley”. Sólo el recordar que entre los méritos del tal Salvador Moreno están los de bombardear  a la población de Gijón en el año 1936 y que al año siguiente participó en “la desbandá” de la carretera de Málaga a Almería, provocando más de 4000 muertes de civiles, da grima y produce repugnancia.

El paralelismo en las políticas memorialistas del gobierno nacional y nuestro gobierno regional, no sólo está en el mantenimiento en  homenajes a la indignidad en forma de nombres a instituciones de enseñanza (recordemos el Colegio Jose Antonio de Fuente Álamo y el IES Ibáñez Martín de Lorca), de numerosos nombres franquistas en  plazas y calles de nuestra geografía, además de honores y medallas municipales al dictador y a relevantes personajes fascistas. Está también en el desprecio más absoluto a las víctimas del terrorismo franquista, porque éstas no son víctimas para ellos; y en el desprecio, más absoluto también, a las leyes  que no les interesan aplicar. Éstas, simplemente, no existen (la jactación del presupuesto cero es muy recurrente) o son ignoradas o despreciadas  por aquellos que abanderan el principio del “cumplimiento de la ley para todos y por todos”. No puede existir mayor cinismo.

Es evidente el “acolitismo” del gobierno regional de Murcia con respecto  al actual gobierno de la Nación. Es por ello por lo que no podemos extrañarnos de que no haya ni una moción,  iniciativa, ni mucho menos, Ley que arrope o mejore la Ley 52/2007 de Memoria Histórica porque  interesa ignorarla. Como consecuencia, ¿a quién se va dirigir el Responsable de la Memoria Histórica del gobierno foral de Navarra para invitar  al Encuentro programado sobre la misma?

Por tal motivo, la Federación de Asociaciones de Memoria Histórica de la Región de Murcia quiere denunciar esta situación ignominiosa que  pone a la región de Murcia, con respecto a las otras 14 Autonomías invitadas al Encuentro de dicha Red Interautonómica,   en un escenario  de indignidad  que es necesario corregir.  Alentamos al Parlamento Regional murciano para que tomen las medidas necesarias en favor de crear un Departamento, Dirección General o similar sobre la Memoria Histórica de la Región de Murcia que coordine y canalice todas las iniciativas que, desde el mismo, se realicen. Solicitamos e interpelamos al Gobierno Regional para que asuma la responsabilidad de estar entre las CCAA que van a trabajar las cuestiones de MH y pedimos que se sume a esta Red a la mayor brevedad posible.

 

José María Lapuerta, ¿una barriada franquista?

Últimamente está de moda cambiar el nombre de la calles  con reminiscencias franquistas, al calor de la llamada popularmente Ley de Memoria Histórica (Ley  52/2007 de 26 de diciembre). Recientemente, hemos visto como en la ciudad trimilenaria han cambiado las placas con las que eran conocidas algunas calles de la ciudad y sus diputaciones, por otras con nombres, en principio, más inocuos e inofensivos. 

En el año 2015 se propusieron el cambio de nombre de unas 30 calles que se concretó en febrero de 2017 con el reemplazo de las placas, así por ejemplo la Plaza de Bastarreche, pasó a denominarse Plaza de las Puertas de San José. Pero, ¿han cambiado todos los nombres?

Da la casualidad que me crié y engordé en la Barriada José María de Lapuerta. Una barriada obrera y humilde en la que pasé los mejores años de mi infancia. Nunca pregunté a mis vecinos quien fue aquel personaje que daba nombre a la popular barriada cartagenera pues daba por sentado que se trataba de algún ingeniero, médico u abogado famoso.

Dado que soy un amante de la historia e investigador histórico busqué en las hemerotecas cartageneras y localicé que aquel personaje que dio nombre a la barriada de la ‘Repesa’ había sido un afamado Abogado del Estado.

Cuando nace ‘la Repesa’
A las doce y media del 5 de abril de 1966 con presencia de autoridades civiles y eclesiásticas fueron inauguradas 266 viviendas, en las cercanías de la Finca Berizo, en el barrio de Peral. Dichas viviendas fueron construidas por la Refinería de Petróleos (REPESA) que con el tiempo tomaría la denominación de Repsol. La idea de la mercantil era que cada ‘Productor’, o sea obrero de la misma, pudiera tener una casa en propiedad. A ese primer bloque, sito entre la calle Alhucemas y Lepanto siguieron otros muchos hasta alcanzar la cifra de 776 viviendas. La mayoría de las viviendas estaba acogida a la Ley de 15 de Julio de 1954 del Instituto Nacional de la Vivienda.  Construcciones, todas ellas, de ladrillo visto color anaranjado, que tenían todo tipo de equipamientos para la época. La barriada contaba con zona de recreo para niños, amplios jardines y aparcamientos comunes. A los que se sumó con el tiempo un modernísimo colegio público, recinto ferial, campo de fútbol y bolos cartageneros. Cada obrero amortizaría el préstamo hipotecario en diez  años con cargo única y exclusivamente al fondo de ahorro de cada productor. Una bicoca para la época

Dicha barriada, por acuerdo del Pleno del Ayuntamiento de Cartagena, llevaría el nombre del primer presidente de la Refinería  de Petróleos de Escombreras, es decir, Don José María de Lapuerta y Pozas.

La ‘Repesa’ era la envidiada de todas las barriadas de Cartagena. Las fiestas que se celebraban en verano en el recinto ferial, que estaba junto al colegio, acudían artistas de campanillas y se llegaron a ver en su escenario a cantantes del renombre de Danny Daniel o del mismísimo Antonio Machín.  En su campo de fútbol se celebraba el campeonato de fútbol aficionado con partidos ‘a muerte’ entre el Atila y el Ayala y su equipo de juveniles C.D. Lapuerta llegó a militar en Primera Autonómica. Dicen que todo tiempo pasado fue mejor y a fe que el refranero español no se equivoca, con respecto a ‘la Barriada’, si comparamos aquello tiempos de otrora con los de ahora.

¿Quién fue José María de Lapuerta?

En el 2005 su nieta Rosario Silva retrató a su abuelo para la revista de la Asociación de Abogados del Estado. Entresacamos los datos más relevantes de esta remembranza.

Hijo de un Registrador de la propiedad había nacido en Madrid el 31 de Diciembre de 1897, estudió en el extranjero y se licenció por la Universidad de Madrid en 1919 y en 1921 ingresó en el Cuerpo de Abogados del Estado siendo destinado a La Coruña. En 1924 fue trasladado a la Delegación de Hacienda de Madrid. De 1927 a 1932  prestó sus servicios en la presidencia del Consejo de Ministros colaborando en la puesta de funcionamiento de CAMPSA. Entre 1932 a 1935 ejerció de Abogado del Estado en la Asesoría Jurídica del Ministerio de Estado.

Acabada la Guerra Civil  empieza su carrera política imbricado en el aparato franquista, después de pasar por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre fue nombrado Abogado del Estado en el Ministerio de Asuntos Exteriores y le correspondió negociar con la Alemania nazi las indemnizaciones por la participación de la ‘Legión Cóndor’ en la Guerra Civil. Puesto que ocupó hasta 1941, fecha en la que fue nombrado director general de Lo Contencioso del Estado. El 16 de octubre de 1942 fue nombrado subsecretario de Comercio, cargo que desempeñó hasta 1947.

Llama poderosamente la atención  que en esta semblanza biográfica nada se diga del periodo comprendido entre 1943 y 1949. Y es aquí donde resalta su participación activa dentro del Régimen pues en las primeras cortes franquistas fue nombrado Procurador a Cortes (lo que hoy sería denominado como Diputado) por designación directa del  entonces Jefe del Estado, Francisco Franco, cargo que ocupó desde el 16 de marzo de 1943 al una de mayo de 1946. Pero no solo en la primera legislatura fue designado  por el mismísimo Franco sino que renovó en el cargo en la segunda legislatura hasta el 5 de mayo de 1949.

Durante este periodo ocupó varios puesto de relevancia: subsecretario de Comercio, Política Arancelaria y Moneda (1942-1947), Jefe Superior de primera del Cuerpo de Abogados del Estado( 1948-1949)

Recordemos algunos Procuradores a Cortes de aquella etapa para comprobar la importancia del cargo: General Juan Yagüe Blanco, General José Millán-Astray y Terreros y el Gobernador Civil de Madrid Carlos Ruiz.

En 1950 José María de Lapuerta es nombrado primer presidente de la Refinería de Petróleo de Escombreras (Cartagena). En las imágenes del NO-DO se le puede ver junto al Franco dando un paseo por las instalaciones de la modernísimo Refinería.

José María de Lapuerta y Pozas fallecería en Madrid el 3 de febrero de 1968. En la parroquia de San Francisco de Asís de la popular Barriada se hizo una misa en su honor.

En definitiva, y al calor de la Ley de Memoria Histórica, ¿podría cambiarse la denominación de la Barriada Lapuerta? Recordemos que dice la Ley de Memoria Histórica:

“Artículo 15. Símbolos y monumentos públicos.
Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura. Entre estas medidas podrá incluirse la retirada de subvenciones o ayudas públicas.”

A la luz de esta información, quizás seria el momento de preguntar, con una consulta popular, a los casi tres mil habitantes de esta barriada si quieren mantener o no el apellido ‘Lapuerta’.

 

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