Jueves, Junio 20, 2019
   
Texto

'Notre Dame de París y Santa María la Mayor de Cartagena'

El infortunio se ha llevado por delante parte de la famosa Catedral de Notre Dame de París perdiéndose para siempre patrimonio de incalculable valor. Las reacciones de todo el mundo no se han hecho esperar y la Catedral de Notre Dame ya cuenta con donaciones millonarias. Estas ayudas procedentes tanto de organismos privados como públicos a día de hoy superan los 700 millones de euros.

Numerosos ciudadanos de la Región han manifestado su pesar y su asombro por la rápida y contundente respuesta de los organismos competentes de Francia y de la Unión Europea cuando se compara con los 80 años de espera que la Catedral de Cartagena sufre expoliada y en silencio.

Pese al gran apoyo ciudadano que históricamente ha tenido y tiene la restauración integral de la Catedral Santa María la Mayor de Cartagena, es la única de España que sigue en ruinas pese a estar en el Plan Nacional de Catedrales desde 1990. Numerosas Catedrales y Concatedrales de España se han restaurado integralmente y han emprendido mejoras de gran relevancia gracias a fondos estatales y autónomicos. Un buen ejemplo de ello lo encontramos sin ir más lejos en la Concatedral de Cartagena en Murcia.


Asombrados nos hemos quedado muchos por la pena manifestada en twitter por el Presidente de la Comunidad Autónoma por la Catedral de Notre “Damme” cuando sigue teniendo en su territorio a la única Catedral en ruinas de España tras gobernar su partido la Región desde 1995.
También nos sorprendió el rápido ofrecimiento de Angela Merkel a Macron para la reconstrucción de Notre Dame. En Cartagena sí que reclamamos justificadamente un ofrecimiento alemán en recompensa por la destrucción parcial de la Catedral de Cartagena por las bombas de los aviones alemanes durante la Guerra Civil.

Es de vital importancia que con urgencia se actúe y se ejecuten las obras para restaurar la primera Catedral de España. Los ciudadanos desean profundamente que el histórico protocolo firmado entre el Gobierno de España, Ayuntamiento de Cartagena y el Obispado de Cartagena empiece a dar sus frutos y todos veamos por fin realidades en nuestra Catedral.


 

Por el arco del triunfo

Algunos llevan unos días celebrando el histórico lunes 1 de abril. El gran mérito de los diputados, corríjame quien haya sido capaz de inferir algo más sustancial, es haber montado en un mes entre cafés y tostadas un texto que habla “de todo”, después de 14 años de comisiones de reforma del Estatuto.

Y he aquí que me llegan unos pantallazos del texto, quizás apócrifo, pero muy parecido a las loas escritas.

Un texto escondido y vivo, porque tras exigirlo José López esta semana le ha crecido una votación (art. 101), después de aprobarlo y reaprobarlo, pero votaremos.

Me centraré en el gran problema de esta Autonomía, muda hacia fuera, sorda hacia dentro. Uniprovincial porque nadie quería estar con ella y los de siempre se empeñan en ser menos.

Un ente acomplejado y de nombre erróneo, lo que ha marcado su errático y nefasto devenir en democracia. Lideramos todas las estadísticas negativas, pero eso sí, Murcia es la séptima ciudad de España en población y tiene “de todo”.

El Estatuto de Autonomía de 1982 establece como obligatorias las comarcas, incluso se aprobó una Ley en 1983 para desarrollarlas. La misma que se han pasado "por el arco del triunfo", pero peor es lo que nos trae el nuevo.

El texto elimina la obligatoriedad de las comarcas (art. 2), sólo abre la posibilidad de crearlas con una mayoría reforzada de 2/3 de los diputados, lo que supone un evidente retroceso en la aspiración social de justicia y solidaridad regional.

A la vez el nuevo texto crea un foro de alcaldes (art. 92), que como solo tiene el nombre entendemos que tendrá sede en la necesaria ampliación de la cafetería para futuras conquistas legislativas.

Sí hay un ámbito en el que han tenido que ceder a la demanda social y a la evidencia de que la biprovincialidad es necesaria, pero como prefieren seguir retozando en el fangal donde han crecido lo han hecho con un trampantojo.

Así consagran a Cartagena como capital legislativa (art. 3) equiparándola a Mérida o Santiago de Compostela, algo que era desde 1982 menos para quienes repartían el presupuesto.

Por otro lado la degradación de la comarca coincide con el leve impulso a la provincia (art. 2). Pues se convierte en tan posible ésta como la comarca que, como he explicado, deja de ser obligatoria.

En síntesis, los más de 40 diputados y diputadas (que estos detalles no se les pasan) que no repetirán nos imponen el último día de la legislatura un texto que limita la solidaridad regional y no ofrece soluciones de futuro para ponerse una medalla, que resulta ser el habitualmente incómodo “medallón” del desayuno.

La participación, la transparencia y los temas de fondo ya se solucionarán, al fin y al cabo llevamos 37 años y los que se van no son peores que quienes les precedieron, son la consecuencia.

¿Y los habitantes de la Región? Pues eso, aplaudan que es un éxito y sigan esperando su oportunidad, el 26 de mayo está a la vuelta de la esquina y algunos queremos y daremos mucho más.

 

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