Lunes, Abril 24, 2017
   
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La Ruta de los Belenes

En esta España de pandereta y zambomba, ¡es Navidad!, de momento, podemos, pero no por Podemos y otros agnósticos de la tradición de nuestros orígenes, seguir festejando la Navidad con nuestros símbolos más longevos, dícese del adoptado árbol de Navidad y sobre todo de nuestro Belén, en casa y a pie de calle, símbolo ancestral del reconocimiento eterno al nacimiento del Salvador, digo de momento, porque no tardará algún imbécil o 'imbecila' en poner trabas por el derecho a la igualdad o el respeto a otras confesiones extranjeras de progre indigente, adulterando, prostituyendo e incluso violando la Navidad y su significado como pasa en Madrid con estos progres de tómbola mugrienta y en otras capitales y ciudades españolas con los mismos badulaques.

 

En este país también está de moda prostituir la historia, según interese al político que es asistido por la meretriz de turno, y ya hemos oído de todo, la historia se manipula y se mancilla fácilmente, izando banderas por falsos protagonismos. Con una película pávida para prostituir la heroicidad en Filipinas de manera banal y cobarde, con series televisivas semi históricas y adulteradas, llamando a la Navidad Solsticio o como la directora retrógrada de colegio progre, que solo quiere adornos de Navidad profanos, ya que ésta, la Navidad, no tiene nada que ver con la religión y no hay que molestar a otras confesiones., idiotas con pronóstico reservado y los padres que asienten más. Incluso oiremos, que el caganet, cual catalán de estirpe, ya estaba en el portal “cagándola” cuando llegó José y María. Lo dicho, estamos sobrados de imbéciles con certificado y partida de “bautismo civil” y en muchos casos con carreras superiores, en otros subvencionados, o con una paguica de las de antes…

 

A vola tecla, nuestro belén, tiene su origen en la Edad Media, hacia el 1223, y fue San Francisco de Asís en esa Nochebuena quien decidió reproducir una conmemoración cristiana celebrando una misa en una cueva próxima a la ermita italiana de Greccio como el “Nacimiento de Jesús”. La tradición se popularizó y ya, a partir del siglo XV se empezó a generalizar la costumbre del belén. En 1471 se creó el primer taller belenista en España, en Alcorcón. A Barcelona llegó mucho después, aunque dice la tradición catalana de Homs, Forcadell o Junqueras que antes de 1223, en casa de sus ancestros, charnegos catalanes de rancio abolengo, ya había belenes en torno al “caganet de guardia”.

 

Y ahora mi ruta de los belenes, tres altos en el camino, Cartagena, Murcia y Madrid recogen el protagonismo en esta ruta imaginaria a la que solicito mentalmente ilustren.

 

En Cartagena nos acercamos al pórtico del Palacio Consistorial al que Tomás Rico diera alma y la corporación actual escándalo y alboroto. Un portal de belén donde nuestro sin par alcalde ocupa, báculo en mano y semi aguerrida barba, el puesto principal de José. La ilustre por siempre vicealcaldesa, el de María, ¿había dudas?, y el delicado por manejable concejal de Educación y otros tantos menesteres asépticos, que ha hecho buena a su antecesora, de niño Jesús. No acierto a encontrar figura más suave y apropiada para tal lance. Un pesebre que en este caso no representa ni la sencillez ni la humildad, sí la soberbia realidad, con un buey con alma de concejal de Podemos que se encarga de mantener la “calidez” del lugar a su interés y la humilde mula de Ciudadanos, el animal más humilde y más corto de entenderás de la creación, dicen... Los Reyes los representan otra vez el omnipotente protagonismo del alcalde y la vicealcaldesa, tienen el don de la ubicuidad, de pajes que no pajas sus súbditos el amoral de Seguridad y el botones político de Vida y otros bártulos. Los representantes del PP, en manada como siempre, se quejan con behemencia de todo a modo de borregos, des-pastoreados sin pastor legible ni asomo de haberlo.

 

En Murcia, frente a San Esteban hay pugna por representar al Mesías, tal es el dilema que solo podemos ver a la portavoz cartagenera ocupando el puesto de destacada protagonista, para variar, como buena política cartagenera, le gusta ser la “prota” y ocupar el de María, sóla y viendo pasar a los aspirantes en un casting amenazante, judicialmente convulso. Un portal donde el San José de turno lo ocupa con recelo el presidente, pero fuera tiene a las huestes del Sanedrín acechándole tal, que confunden la escena con la Cuaresma más que con la Adviento. Aquí los borregos son de Ciudadanos que permiten el desatino y del eterno pastoreo socialista murciano, el niño…, perdido y en funciones.

 

En Madrid, es la Puerta del Sol la que se trasforma en pesebre de fortuna, o en el prostíbulo progre del solsticio, hay pedigüeños necesitados, menesterosos de Podemos y pordioseros de la CUP haciendo de rebaño entere balido y balido, los reyes los encarnan la alcaldesa, más bien perdida y en la inopia, y su forajido sequito a modo de camellos que son los que mandan, Pérez, Meyer, Maestre y Zapata entre otros. Luego intentan hacer de María, entre codazos, Santamaría, Cifuentes y la niña del cetme (no la ha visto más gorda en su vida la manchega), hay insana pugna salteada de recelo y envidia por ocupar el protagonismo. San José, creyendo en el Espíritu Santo…, no es otro que Rajoy que ocupa el sitio y no sabe cómo, y de niño, un Errejón que nadie mira, la pena lastimera de un doncel barbilampiño con alma negra y sombría, eso sí, huyendo de un Herodes con coleta que ha mandado darle muerte política. No olvidemos que Herodes al comienzo de su reinado mandó ejecutar a gran parte de sus seguidores, porque el consejo se había atrevido a recordarle los límites en los que debía moverse su poder, ¿les suena?, y además los reemplazó por personajes sumisos a sus deseos. Aderezando la fotografía, borregos, acémilas y bueyes intentado hacerse un sitio donde sea y como sea, y en medio del desatinado solsticio madrileño, el catalán de los tanques cagando-la, como siempre.

Como dijo Gandhi. “Si hay un idiota en el poder es porque quienes lo eligieron están bien representados” y sabe Dios que lo estamos. Feliz Nochebuena y Navidad a todos y todas.

 

Había una vez… un cuento de Navidad

Elijan ustedes lo que había una vez y lo que hay en política, ¿un circo?, ¿un cuento? Nuestra clase política (perdón por lo de clase) y sus escenarios parecen en numerosísimas ocasiones un circo con sus payasos, sus funambulistas, domadores, contorsionistas, etc. Podemos identificar políticamente cada profesión con su protagonista directo en claro ejercicio de pensamiento y metáfora. Para otros no es más que un cuento, son verdaderos personajes de cuento salidos de la pluma de Wilde, Andersen, Dickens o el mismo Dumas, sin discriminación de género, los mismos que ni en sus mejores sueños hubieran imaginado ser concejales, alcaldes o diputados con su género contrario. Lo de Presidente o ministrillo de taifa ya es de nota, y así nos va en esta región de abrazafarolas de la política, tan mediocre que duele.

Hemos pasado de puntillas ante el 38 cumpleaños de la Constitución española, una Carta Magna basada en una generosidad política y altura de miras sin parangón, había elegancia, clase, y como decía, altura de miras y generosidad con un pueblo valiente, conquistador y viril…, hoy mancillado por la prostitución de las ideas, de los intereses y de las injerencias, los espacios de gestión y responsabilidad se han convertido en poderes de bar, en argumentos de cantamañanas de la política, de monigotes de belén barato en pos de su vanidoso protagonismo, de ahí los falsos nacionalismos e independentismos arropados por la mezquindad de los intereses anárquicos de los indigentes de la moral.

Pensando en voz alta, y haciendo un ejercicio de realidad contractual, personal y de opinión, nada más y al hilo del prólogo, quiero metafóricamente detenerme en el “Christmas Carol” de Dickens, éxito reflexivo de la época y símil permanente de nuestros actuales personajillos del belén político al que nos asomamos. España ha tenido una suerte aciaga tras las últimas convulsionadas elecciones, tal es el despropósito que, en estas fechas, los fantasmas abundan más que nunca en nuestra piel de toro, los “Scrooges y Marleys” o protagonistas del cuento, se apilan en las cinco estrofas o relatos, en los consistorios, asambleas, diputaciones, Congreso y Senado, a modo de enchaquetado ególatra o presuntuoso asambleario postulando desde la alfombra, más guay que progre y más perro que cordero.

No tengo dudas en aseverar la aparición del fantasma al líder podemita, que como buen radical de la izquierda y prostituyendo el ideario socialista se caracteriza por ser un viejo avaro político, a pesar de la juventud, con filosofía trasnochada y fracasada con marchamo de jabugo de imitación chino, arrastrando una larga y pesada cadena que representa todos los actos de avaricia política y vanagloria cometidos, y tampoco tengo dudas del oscuro espíritu errante, como icono de la filosofía comunista pura y dura del fracaso de Podemos y sus afines.

El fantasma de las Navidades pasadas se muestra en las sedes del PP, recordándoles épocas de gloria cuando la medio honestidad política imperaba tras la transición, y el batacazo de la realidad actual, salpicado de mediocridad política de sus representantes y palmeros, los mismos que no quieren leer, ni en Santa Florentina, ni en San Esteban, ni en Génova, lo trasnochado de sus protagonistas y la huida forzada exigida para refrescar un partido menoscabado por la incompetencia, la inutilidad y la lacra de los actos punibles judiciales a los que se enfrentan en parmente noria de desatinos, están ahí por imperativo electoral, nada más.

El Fantasma de las Navidades Presentes marca la alegría de la ignorancia, está representada en un partido socialista que en Cartagena y en la Región ha sucumbido al caos y al fracaso, al postureo y el mensaje infantil, a la inmortalidad superficial de las redes sociales y los diarios subvencionados, pero, con un baúl vacío de objetivos tangibles y fiables, mientras, en Madrid intentan revitalizarse. Un partido que enfermo terminal, celebra la Navidad con irresponsable alegría, ajeno a su realidad más vital, su propio fracaso enmascarado de quimérica victoria y sus alianzas contradictorias para obtener una “miaja” de amparo comediante, la esperanza ingrávida y gentil de regir la ciudad. Dice el cuento que el espíritu les muestra a un niño y una niña harapientos y desnutridos, que representan la ignorancia y la miseria… Siempre habrá un vestido de princesa del pueblo y una carroza en una cabalgata para ahondar en la pedante vanidad.

El fantasma de las Navidades futuras, sin duda está en el entorno permanente del PP y de su Presidente en Murcia, elegido por designación directa del Virrey del caos, hoy en Bruselas viviendo de rentas pútridas. Se les aparece el espectro a los nuevos ricos políticos como Ciudadanos, cantamañanas de la política que amenazan, pero no consuman, patéticos, nunca una carambola ha dado tanto de sí en uno y otro tapiz para llenar de mediocridad la vida política local, regional y nacional, de hecho, el mismo fantasma, posiblemente furule por el partido cogobernante en Cartagena y ahora supremo, aparece en todas las estancias, en todos los saraos y en todos los ejercicios de prepotencia y soberbia, la misma que temo relaje las formas para no abandonar la poltrona, la misma arrogancia que vende humo y que ha demostrado que el amiguismo y el colegueo son síntomas de epidemia política, la misma insolencia con la que se han cargado lo que no les gustaba, sin criterio ni juicio cual chatarrero inculto. A este partido local que es MC, hay que recordarle que en el futuro el fantasma le presenta la expiración política y protagonista de su gestión, otra vez por incapacidad como pasara años atrás con el Partido Cantonal, a pesar de los palmeros, que no dejan de añadir gramemas que dudo existan. La inmortalidad hoy es tan superficial como virtual, en las redes se hace de forma banal, el que nada era, se llena de vanidad mediocre, pero no perdura, y borrar de la futura lapida política el epitafio es tarea difícil para el egolatrismo y la vanidad.

Aquí, allí y más allá. Podemos disfrazarnos, evadirnos y adornarnos de vocerío vacío, pero cada uno tenemos que convivir con nuestros fantasmas, “asinque”, que no os visiten muchos fantasmas, que no fantasmos. Feliz Navidad.

 

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