Domingo, Abril 22, 2018
   
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Otra lección de dignidad

Decía Confucio: "Cuando estamos frente a personas dignas, debemos intentar imitarlas. Cuando estamos frente a personas indignas, debemos mirarnos a nosotros mismos y corregir nuestros errores." Y ahí radica el espíritu de este artículo, en aplaudir en papel electrónico, en dar un grito silencioso en nuestro castellano impoluto sobre la dignidad de nuestro protagonista, al que intentamos imitar día a día. Manuel Asensio Montilla, persona humilde donde las haya, trabajadora y dadora de ejemplos. No es casualidad que esta cincuentenaria generación haya roto moldes, el esfuerzo y la constancia, adornado con un sentido serio de la responsabilidad son las suertes de tan singular arte.

Este sustantivo, que establece el respeto y estima que una persona tiene de sí misma y merece que se lo tengan las demás personas, choca con la mediocridad humana en la que nos vemos envueltos, producto de la falta de preparación actual y envidias que, la vulgaridad ha inundado por doquier. La dignidad de Manolo se establece en estrecha correspondencia con el mérito y condición de él, y así, se erige su entidad como persona respetuosa y seria, que no es otra, que la que se refieren a la formalidad de las personas a la hora de cumplir con los compromisos adquiridos, y eso hoy es complicado de ver.

Así Manolo, inició un camino complicado en una carrera contra el tiempo, aquellos años de la transición no eran fáciles para nadie, sin embargo, gracias al esfuerzo, a la educación adquirida y aprendida en su familia, Manuel Asensio fue culminando exitosas etapas amparadas en constancia y el trabajo, ya que nadie le regaló, ni a día de hoy, le regala nada.

Ejerce, no sin pocas zancadillas, el cargo de inspector jefe de la Policía Local de Cartagena desde 2009, aunque lleva más de 30 años de servicio activo en la Policía Local. Además, es Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración y, además, ejerce como profesor asociado de la Universidad de Murcia. Fruto de su experiencia y sapiencia es conferenciante sobre temas profesionales y colaborador en publicaciones técnicas criminólogas. Su afición al deporte en general y a las técnicas de defensa personal completa su equilibrio personal. Y además su horizonte es defender las libertades y los preceptos democráticos, casi nada, y otros fariseos y fariseas dándonos lecciones.

Así que, como decía el periodista británico Philip Gibbs, "si hay algo que he aprendido, es que la piedad es más inteligente que el odio, que la misericordia es preferible aún a la justicia misma, que si uno va por el mundo con mirada amistosa, uno hace buenos amigos” y ese es el paradigma de este personaje con mayúsculas que enriquece nuestra cantera local, otro cartagenero ilustre, otro notable y con esa cita remarco sus tres guías: «Trabajar, Respetar y Motivar».

Como a toda persona vinculada a los cuerpos de seguridad y las FAS, las menciones y reconocimientos civiles suelen tener otro aroma, otro sabor, quizás más dulce, y sin duda, una de las que más merecidamente luce es la Gran Cruz de Caballero de Santiago, y lo demuestra eficientemente con su implicación en El observatorio de víctimas y medios de comunicación.

Desde el 2009, siguió aguas a la restructuración del cuerpo de Policía Local de Cartagena a su antecesor, pero siempre a más, y producto de ese esfuerzo cabe destacar la colaboración con los demás cuerpos de seguridad que ha sido constatada en la Ciudad Departamental, y sobre todo la imagen ciudadana del Cuerpo. Destaca su carácter dialogante, su compañerismo, su independencia de criterio, imprescindible para mantenerse airoso, y su defensa de una renovación interna para mejorar la especialización y la imagen pública de los agentes, lo cual ha conseguido y con nota, a pesar de las zancadillas. Como decía Aristóteles; “El sabio no dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice”, fundamental hoy en una sociedad bastante politizada.

El socialista Joan Lerma especificaba acertadamente que “Los cambios sociales y económicos de las sociedades industriales han provocado un alarmante retroceso de los valores éticos: honestidad, solidaridad, sentido del deber, reconocimiento del esfuerzo leal y del trabajo bien hecho”. Y esto es lo que choca con Manolo y otros grandes personajes de nuestra Trimilenaria, que mantiene la honestidad, la solidaridad y un alto sentido del deber, a pesar de las trabas políticas con las que se suelen tropezar en el camino, quizás ese sea uno de los principales problemas que nos encontramos en esta ciudad. Los intereses del partido de turno que usan las fuerzas de seguridad locales como verdaderas huestes personales, casi feudales, donde se sitúan aquellos que Pio Baroja describía, dentro de las siete clases de españoles, como “los que aparentan que saben y los que triunfan sin saber”. Injerencias negativas del político de turno en un mundo profesional dónde los efectivos llegan a esos cinematográficos 300.

Por otro lado, y más destacable si cabe, es la obra humanitaria de Manolo que llega más lejos, siempre acompañado de su conciencia con nombre de mujer en perfecto engarce dorado y acompañamiento. Colaborador incansable con la Parroquia de San Diego, con las ONG´s  involucradas en el desarrollo del Casco Antiguo y la integración social, con las ONG´s de los propios policías locales que hacen de su profesionalidad un esfuerzo extra en un siglo XXI lleno de desgracias. Todo un hito.

Desde que hace alguna década y producto de la mediocridad política que nos adormece, y del propio cinismo popular, muestra de ello son las campañas en las urnas que parecen más comparsas de payasos, la seriedad y la responsabilidad se han convertido en defectos, resulta que estos personajes, tan necesarios, hoy más que ayer, están de más en nuestra anodina sociedad. Son luchadores dentro y fuera de su particular albero, y siempre la mesura y la humildad han sido su estandarte, como decía el polifacético Pascal Balise; “La grandeza reside en saber reconocer su propia pequeñez” y eso hace Manolo, nos hace grandes a todos y no merece ser lapidado como San Esteban por ignorantes de farándula en este, nuestro renovado Sanedrín.

A pesar de que la amistad sea un igualdad armoniosa como decía Pitágoras. Es determinante que, los que ocasionalmente tenemos la oportunidad de elevar al éter críticas, apártennos nuestras vanidades y también hagamos acto de contrición y reconozcamos públicamente las grandezas ocultas en esta sociedad de los personajes que pasan de puntillas dejando un enérgico y exitoso rastro.

 

Humildemente me despido con una frase de Favaloro a modo de metáfora. “Proceder con honestidad en aras de la dignidad del hombre es el compromiso más trascendente en nuestro corto paso por este mundo”. Humildemente…

 

Las cosas por su nombre

Hace escasamente unas semanas y moderando la presentación de la quinceañera revista 'Haz de lictores' citaba unas frases anónimas pero cargadas de realismo; “En el verdadero éxito, la suerte no tiene nada que ver; la suerte es para los improvisados y aprovechados; y el éxito es el resultado obligado de la constancia, de la responsabilidad, del esfuerzo, de la organización y del equilibrio entre la razón y el corazón”.

Hay personas en nuestra entrañable ciudad llenas de equilibrio que nos deleitan con majestuosas obras, y sobre todo hechos, pero luego hay Personajes, con mayúscula, que conforman un crisol de éxito, que, a lo rey Midas, todo lo que tocan lo convierten en oro, auténticos Magnates de la gestión que no tienen techo y se atreven, no por osados, sino por respetuosos y temerosos con cualquier empresa, sea ésta laboral, folclórica, tradicional o como en el caso que nos ocupa, socio-religiosa.

Este es el caso del ilustre Tomás Martínez Pagán, un personaje de nuestra tres veces milenaria tierra que sorprende a propios y a extraños pos su capacidad de gestión, por su habilidad para amasar resultados, que no fortunas, y éxitos…, ajeno a las críticas destructivas, mantiene el empeño en el objetivo, admirado y odiado, respetado y envidiado, no hay puntos medios, la mediocridad humana es extensa y es obligación de los articulistas y dadores de argumentos el remarcar estas facetas, al Cesar lo que es del Cesar, faceta que llegando al cenit de la dirección  de la Cofradía Blanca es imperioso resaltar. Es la última Semana Santa como Hermano Mayor, y de bien nacidos es ser agradecidos ya que su gestión ha ido más allá de la propia Cofradía y ha salpicado a todas con la metafórica agua bendita de nuestra  representación festiva más importante.

Muchas fueron las críticas recibidas por aquellos entonces, casi una década, muchos fueron los gratuitos comentarios que ésta, nuestra querida tierra acostumbra a engendrar, pero solamente hay que hacer un pequeño ejercicio de memoria para ver dónde estaban y dónde están en la Calle Palas, el camino fue arduo y, no nos engañemos, la verdadera esencia protagonista nació de los propios hermanos de la Cofradía, el trabajo es directamente proporcional a su éxito, que es enorme, pero la estrategia del líder es clara y la dirección nítida.

Hoy vemos como en todas las agrupaciones se agolpan personajes de nuestra farándula semanasantera a recibir dádivas inmerecidas en cargos de fortuna, pero a nuestras más nobles tradiciones, como en tiempos lejanos, los acercamientos son para dar prestigio, sabiduría, trabajo y esfuerzo, que es a la sazón el denominador común de nuestros sentimientos cofrades, del sentimiento escondido bajo un capuz, no de la mediocridad del ser humano que parece hoy algo natural.

“La Amistad es una igualdad armoniosa”, otra cita, en este caso del filósofo y matemático griego Pitágoras, título de un anterior artículo, para obtener esa igualdad hay que reconocer a cada uno lo suyo, y como su columna remarca, “las cosas por su nombre”. En este contexto pasional, insisto, la llegada al mundo semanasantero cartagenero de Tomás Martínez como Hermano Mayor del Resucitado, con mayúsculas, fue en una etapa complicada, tanto en la Cofradía Blanca como en la propia Semana Santa cartagenera, y ha sido acertadísima y exitosa. Recibió, como todo en esta tierra, críticas y recelos, pero lo cierto es que ha demostrado con un continuo y minucioso trabajo, heredado del espíritu empresarial, cómo dirigir y gestionar una cofradía en el siglo XXI, organización, tesón y esfuerzo. Serían cuantiosos los aportes a relatar que esta mente despierta ha conseguido en el entramado pasional cartagenero, y mucho queda por andar, tras esta herencia magistral. Sin olvidar a esa conciencia acompañante con nombre de mujer, suelen ser como La Magdalena, adivinas y consustanciales a la vez que calladas y casi anónimas guías.

No cabe duda que no ha contentado a todos, pero quizás no era el objetivo. No cabe duda que los errores, a modo de piedras en el camino, se hayan cometido. No cabe duda que algunos de los nombramientos a lo largo de estos 8 años, quizás no han sido apropiados, pero tampoco desacertados ni desafortunados, a mí tampoco me gusta Rubalcaba ni el alcalde de Murcia, simplemente…, mirémonos al espejo y hagamos acto de contrición, y el que sea capaz…, que dé un paso adelante.

La huella que el hermano mayor resucitado está dejando, otra vez, en la rampa de Santa María será muy difícil de igualar, ha gestionado con pulso firme y un cualitativo grupo de colaboradores los Estatutos de la Hermandad y ha orientado hacia el siglo XXI a la Cofradía Blanca con éxito garantizado, siempre querida y siempre idolatrada por todos los cofrades de buen corazón. Se cae un As de la baraja que conforman nuestros cuatro hermanos mayores, un póker de ases siempre determinante en esta pasional catequesis.

Yo lo plasmo, porque nadie lo va a escribir, y así, orgulloso y avergonzado ante tan insigne figura, no puedo más que recalcar lo que en presente y en futuro, apartando envidias naturales y vanidades pecaminosas de la condición humana, le deberá la gran ciudad de Cartagena, tu Trimilenaria otra vez, a alguien que pocos títulos y galardones le queda por aglutinar, a dos y tres por semana, merecidos sin duda y además, producto de su eficaz, determinante y desinteresado trabajo, galardones personales con esencias institucionales, generosidad….

Retomo una cita de Einstein; “Debe evitarse hablar a los jóvenes del éxito como si se tratase del principal objetivo en la vida. La razón más importante para trabajar en la escuela y en la vida es el placer de trabajar, el placer de su resultado y el conocimiento del valor del resultado para la comunidad”. No sé si sus padres se ampararon en él para el mensaje, posiblemente no sabían mucho del insigne científico, pero algo de sabios tenían cuando, desde muy joven le inculcaron que el éxito está tras el trabajo bien hecho, en un campo de fútbol, en una oficina o en un sarao, en una procesión o en una conferencia…
Podría haber sintetizado en pocos renglones este artículo, seguro que criticado por envidiado; Maestro, te empujaron al ruedo desde un tendido de sol, cual maletilla vivaz, casi icue, te ajustaste la taleguilla y sin miedos te encerraste con siete miuras en una difícil plaza de primera, hasta el sobrero, y tras una faena digna de los más grandes como Lagartijo o Manolete, has cortado hasta hoy catorce orejas y siete rabos…, Magnate eres la Ostia.

Así que, 'Las cosas por su nombre' a pesar de los comentarios. No estoy a la altura amigo y maestro de tan noble amistad, pero solamente te falta poner orden en la tramoya política cartagenera, a pesar de los dolores de estómago que ello pueda causar y además, por ignorantes son temeros@s, no son enemig@s. Humildemente.

 

 

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