Lunes, Septiembre 25, 2017
   
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El nuevo Mesías

“Yo no tengo pasta de apóstol ni de mesías. No tengo condiciones de mártir, soy un luchador social que cumple una tarea que el pueblo me ha dado”, esta frase de Salvador Allende parece que no está en el decálogo de Podemos y sus acólitos, pues su líder tiene alma de mesías y espíritu de caudillo, pero de secta o de sexta…, son muy mediocres. Como en todo hay analogías pretendidas y las analogías de los mesías de plastilina con el Redentor son interesadamente concurrentes y siempre banalmente recurrentes, producto de la egolatría de estos personajes de mercadillo. Si bien el Creador nació de la herrumbre social del momento, de la persecución y el sometimiento, de la necesidad de esperanza, este con coleta se ha beneficiado cual parásito carroñero, de la herrumbre social de una crisis emanada de la corrupción y el desenfreno político, se los ganó con mensajes sectarios y embaucadores y con el tiempo se han demostrado que solamente eran simples mentiras. La única verdad, es que proceden del régimen más parasitario de nuestro sistema vital educativo, han sido formados con beneficios y sin esfuerzos, con prebendas y sin responsabilidades y así lo agradecen.

 

Como todos los mesías de pacotilla, este Iglesias se ampara en la violencia descubierta y justificada para culminar su errático mensaje, “el cielo se gana con la violencia”, ojo…, la tierra también y la marabunta ruge, y cuando ruge, los alpargateros de la de la política radical huyen. No son más que lamentables anarquistas antisistema que se mueven en grupos, como los delincuentes callejeros, una secta al uso que amparan a terroristas y asesinos en su apología de la libertad, la genética es invulnerable, y hacen de los violentos pro-víctimas, como los terroristas de Alsasua o los voceríos permanentes por los encarcelados de ETA, apostar por los populismos dictatoriales y hacer del caos su forma de vida, es un hecho. Estos de la secta morada ayudan a dilapidar la hegemonía nacional para su autócrata y fascista dirección, mientras le den protagonismo barato y sacien su ego malversado por desfalcos y con mordiscos revolucionarios son felices, son como los “zelotas” dentro de los antiguos fariseos, e invaden alguna capilla con gestos soeces propios de su espíritu vulgar y chabacano, pero solo en torno a lo cristiano y permitido, son cobardes, hoy llenan el Congreso a modo da antiguo Sanedrín con el mercadeo ordinario como verdadera casta publicana de secta, de escribas paganos, y no son ni ancianos aunque comulguen con el fracasado y rancio leninismo del siglo pasado, ni sumos sacerdotes a pesar de creerse líderes espirituales de la falsedad, son guiñoles profanando y banalizando el corazón del Estado.

 

Una secta en la que su mesías disimula de mentira y en paralelo el sacrifico del Redentor, debería sufrirlo de verdad, ya que, al igual que Él le ocurrió, a todos nos gustaría ver como en su liderazgo el peso de la corona de espinas que sustenta en benéfico de esa clase de fariseos pobres, aspirante a ricos o a la casta casposa, le hiere y corrompe el semblante. Como es azotado sin pudor hasta sangrar y sangrar, y como traslada la dura y pesada cruz en la que justifica sus acciones frívolas, amparadas por la usura autócrata venezolana y la dilapidación colonialista persa, y así, a giro de agarrotada tuerka, llegar hasta el monte Calvario, cima de la soberbia del falso mesías donde, a modo de metafórica crucifixión le esperan los dos ladrones, sus colegas de partido, Monedero y Echenique, el caradura estafador y el explotador desagradecido, pero ellos se lo pueden permitir. Como centurión, un Longinos representado en el penitente Pedro Sánchez. Los Judas, en busca de una horca como la de Errejón o el ex general Rodriguez, príncipe de las tinieblas moradas, que ha hecho de la perfidia su bandera.

 

No falta el corro de santas plañideras en la irónica estampa, donde las magdalenas hacen justicia a la más ruin de las leyendas, pero sin arrepentimiento, perfumes olorosos y olor a hierba quemada con lágrimas de cocodrilo que atemperan el dibujo sarcástico de sus ofensivas estampas, desnudas y postradas ante su mesías de plástico y líder de alquiler, como en un telefilme de domingo. Es Cuaresma, y el podemita no resucitará, ni sábado, ni domingo, ni lunes…, es un fracaso, es una mentira basada en la frustración y la envidia, no hay humildad ni sacrifico, la divinidad de estos personajes es de pladur y como tal es frágil, la mentira se hace eterna en su mundo y la ceguera política es efímera por mentirosa, y pasa factura enviando al olvido al mequetrefe embaucador.

 

Es Semana Santa y mientras estos tontos de capirote de la cofradía del santo fracaso, que visten de morado y sin procesionar, hacen permanente alabanza del ateísmo y la irreligiosidad, solo la cristiana, al resto la temen como cobardes que son, me viene a la tecla una cita del británico Ballard donde afirmaba que “la creencia religiosa exige de un vasto esfuerzo de compromiso imaginativo y emocional, lo que es, sin duda, bastante difícil si uno todavía esta atontado por las pastillas de la noche anterior”. No es más que humor negro...

 

Chiripitifláuticos y la penitencia de los curiosos

No hay duda, la Cuaresma se ha instaurado en nuestro país y con ello la celebración de la Pasión de Jesús de Nazaret, y de telón de fondo, “la penitencia” y a eso nos han catapultado nuestros actores de fortuna, a la penitencia permanente ante tanto necio, políticos al uso en indigencia intelectual en estas semanas de Cuaresma, y sin mucha confianza ni reputación, pero nos tienen en permanente penitencia y abocados a la exclusión social a 47 millones de españoles, a unos cuantos murcianos y a un cuarto de millón de cartageneros. Porqué penitencia es estar bajo el incansable y absurdo paraguas de sus teatros de guiñol, de sus sainetes de bar, de sus voceríos incontrolados, de las farsas de corrala y de los palmeros o meapilas políticos que los vitorean.

 

Dos farsas populistas se han culminado en esta región, ignorada por nosotros mismos, olvidada por Dios y por Valcárcel, lacerada por el PSOE y contaminada por Podemos, C´s, MC y otros de la nueva casta pero con la misma caspa, Murcia, una región que este “finde” pasado se convirtió en un plató mediático de los años 60, reviviendo las payasadas y tonterías de antaño por los Chiripitifláuticos, por ejemplo…, era una comedia petulante, sin fuste y que solo pretendía sacar unas risas al público más pueril, aquella y esta, ese público de antaño que apenas levantábamos un palmo del suelo y en blanco y negro aleteábamos alguna sonrisa, y el de ahora, que con unos años mas no ha salido de su miseria intelectual. Visto las absurdas payasadas presentadas sin inteligencia, hoy como ayer, ya con pelos en…, en el corazón…, seguimos asistiendo impertérritos a estas farsas de corrala, pero solo como parte del atrezzo, “ni pintamos ni cortamos”.

 

Sin escala temporal ni de importancia, el orden da igual, empezaré por la enésima puesta en escena de lo banal, ordinario, cotidiano y vulgar que es la descomposición que supone el PP en la región, y cada vez un poco más, el relevo del Virrey por al más incompetente del rebaño, pero es el único que le hace el juego. Un presidente sometido al escarnio popular, a la subscripción judicial y al presuntuoso ejecutivo, un referente de interés de este partido por los cada vez menos simpatizantes, un partido qué, en representación de su presidente, NO TIENE PALABRA, ni dignidad, un Partido Popular que con sus representantes electos idealiza el fraude electoral y la falta de compromiso con sus votantes  y exvotantes - se ríe de ellos-, una farsa  en la que se han dedicado a escenificar, depurando a los reversos del régimen de Valcárcel y, adoctrinando compromisarios durante un cuarto de siglo y encima, van y se lo creen, el que enfrente no haya más que vulgaridad socialista no significa que estos del PP no sean menos botarates, y así, analogía, metáfora y estúpido símil en liza, aparece un Locomotoro, “conductor de todo menos del codo”, un simpático 'paletillo' con boina…, que procesionando en Cuaresma no encontraría capuz para tapar su ciego ego, entre otras cosas, pero avergüenza a los conservadores de esta región que solamente solicitamos una “miaja de dignidad” libre de palmeros. Mirar un poquito hacia adelante, sería bastante revelador para el ignorante y no como este Capitán Tan o virrey de la desolación, que parece un rataplán y en sus viajes por todo lo largo y ancho de este mundo…, ha dejado un aeropuerto lleno de moscas, un Mar Menor arruinado y defenestrado, una desaladora ruinosa y sospechada, una región luctuosa, con sanedrín en San Esteban pernicioso y capitalino.

 

Y luego…, la socialista Valentina, dulce y fina como una sardina, pero enlataaa..., aquella que se paseaba por TV siempre provista de unas grandes gafas, y era la más inteligente, la sensata y la sabihonda del grupo. Saludaba: "Hola, señores chicos…", como la nuestra, no hay palabras, se pasea con un fotógrafo de cabecera y la sonrisa surrealista predispuesta y con la misma experiencia que “la Susana”, pertenecer al PSOE desde la pubertad y tener padrinos que las apañen, mismas gafas, misma sonrisa adulterada y mismo discurso. Esta metáfora de la comedia de los sesenta es la representada por el PSOE en Cartagena para consternación y penitencia de propios y extraño, baño de masas, pero de masa quebrada pastelera a cargo de los palmeros anunciadores del sacrifico de su oponente y opresor, la escenificación del sanedrín socialista en tierra proscrita, con ellas, los Hermanos Malasombra y su recurrente cantico harían un LP/33rpm, ¿se acuerdan los de ciertas edades? Penitencia a los bandidos por curiosos y atrevidos, y aforados, esta socialista es como la Tía Rita de los Chiripitifláuticos, siempre tendrá un papel secundario y todavía no lo ha visto, echo de menos a un Tío Alquiles que ponga orden y seriedad, lo han echado al pueblo.

 

Esta Región políticamente se podría describir a golpe de cantica Chiripitifláutica, el barquito chiquitito que no podía navegar, los hermanos malasombra que son malos de vedad…, la vaca Paca y su cencerro de lata, un Capitán no debe despreciar la sopa…, o el burro Perico, Joder…, Perico, Perico eres un gran borrico, y aquí lo dejo.

 

La penitencia es una mortificación impuesta para satisfacer la justicia divina y borrar nuestros pecados. No sé qué mal hemos hecho para merecer esto, pero joder, como lo estamos pagando.

 

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