Miércoles, Agosto 21, 2019
   
Texto

A dos puyas no hay toro bravo

Decía Ernest Hemingway: “Es moral lo que hace que uno se sienta bien, inmoral lo que hace que uno se sienta mal. Juzgadas según estos criterios morales que no trato de defender, las corridas de toros son muy morales para mí”. Pues sí, los resultados de los comicios de ayer son muy morales para mí, hacen que me sienta bien.

Las banderillas negras se han hecho ver y se ha lidiado una corrida electoral que ya se echaba de menos en la región y sobre todo en el trimilenario municipio cartagenero.

Los diestros han hecho su faena, yo hubiera preferido también rejones de castigo, un par menos de concejales populares menos pero…, no vamos a entrar en humillaciones políticas y electorales. ¿O sí?

Difícil tiene que llevar los resultados de esta lidia el PP, la mitad de los votos y la mitad de los concejales perdidos, está claro que la exalcaldesa no ha medido la distancia al astado, ha intentado adornarse en la suerte de banderillas con retórica amenazante, está claro que subliminalmente ha enviado un mensaje de temor y chantaje y está claro que ha recibido nueve cornadas, los mismos concejales perdidos.

La faena del diestro de Cavite empezó hace cuatro años, y ha culminado con las dos orejas, empezó solo, sin cuadrilla, pero, ¿quién de los protagonistas del cartel ha llevado cuadrilla?, ninguno, quiero decir sin parábolas y requiebros que la esencia del cambio recae en el de Cavite, y él debe ser quién lidere la Corporación.

Los resultados pueden ser más o menos discutidos, más o menos  maquillados y más o menos justificados pero la realidad es que dos tercios, o lo que es lo mismo, dos de cada tres votantes no quiere a Pilar Barreiro y la ha rechazado de plano y de pleno, y curiosamente eran de los que la votaban. La izquierda no ha sorprendido a nadie, son modas y cambios de siglas, es el permanente fantasma que acompaña a la extrema izquierda en este país, el quiero y no puedo. Cayó el Partido Comunista y sus acólitos en resurgimiento de IU, y ahora caen en resurgimiento de Podemos, tres concejales que de bronce y morado harán su particular lidia. El PSOE no ha aportado nada en las anteriores legislaturas y tampoco en la campaña, por honradez y decencia que se mantenga al margen, de vicealcaldesa y tres concejalías como mujer, deporte y descentralización les vale como proemio, no hay más méritos. Como Cs, méritos pocos, la inercia de la frustración conservadora nacional reflejada a nivel local, poco más.

Son descontentos con el PP y sobre todo con sus protagonistas, la huida a Ciudadanos y el apuntalamiento de MC es significativo, insisto, emanado del trabajo de ajusticiamiento al que ha sometido el único conejal autóctono al poderío, a la prepotencia y a la vanidad de un engreído Partido Popular que no ha medido su ocaso. Ocaso que se materializará con la huida a Madrid de la ex alcaldesa en breves fechas y su caída de las listas al Congreso, ¿apuestas?

Ahora toca gobernar a los que ha elegido el pueblo, y éstos no son los populares, en pacto con tripartito o cuadripartito, pero en un Consistorio la pluralidad es la esencia, y si entre todos se reparten las responsabilidades de gobierno mejor y óptimo.

Ahora toca al PP respirar la esencia de la oposición, el perfume del fracaso y el aroma del error. Han elegido mal, quizás para mantener las alfombras tapadas, Valcárcel hizo de su “capa un sayo” en la región con el compromiso y la complicidad de sus vasallos y vasallas. Ahora les toca llorar lo que no han sabido defender, pero en la oposición y espero que esto sea la tónica en la Asamblea. Peor no se ha podido hacer por parte de la autocracia gobernante popular hasta ahora, así que, por muy mal que vaya, los aires frescos siempre serán mejores que los viciados.

Maestro, en capilla y vistiéndote de carmesí y otro decías por la ciudad; MI SUERTE SERÁ TU SUERTE…, no defraudéis. Tenéis cuatro años para demostrar que Cartagena no se ha equivocado y el Partido Popular para hacer acto de contrición y sanear la herida que es honda y está gangrenada. “El torero sigue siendo mítico y, cuando expresa la valentía el pueblo se enardece y los viejos entusiasmos reaparecen. Tierno Galván.

 

Los otros

Es el año 2015 y sin finalizar una crisis de identidad, de moral y económica que asume a este, nuestro sin par País, que ya ni es grande, ni es uno, son diecisiete mini países con mini gobiernos y ministrillos y ministrillas, mini presidentes, aquí muy mini…, mini en todos los sentidos y mucho menos libre, somos esclavos de nuestra propia mediocridad y de la decepción  a  la que hemos sido sometidos en las urnas, con mentiras y falsedades y una crisis, donde los menos despejados se han hecho con el mando institucional, además gracias a nosotros, el pueblo. Un país donde los más listos y preparados se separan de una red de corrupción política que embauca a todo, y esto es un hecho.  Un país donde los políticos están en el punto de mira, ganado a pulso y ha dado carnaza a que otros listos de guardia, profesores de la horda “proge” universitaria, con un  discurso demagogo y bananero al estilo de repúblicas suramericanas se alcen con querencias de poder.

Aquí, “Soy la Pili”,  entre otros y otras nominados por ellos mismos a alcanzar la gloria electoral, espera el regreso de su juventud, de su madurez política, tras veinte años comandando los sinsabores cartageneros a su imagen y semejanza, como las diosas…, que la ha envejecido, nobleza obliga, o quizás a lo Dorian Gray (no Grey)  envejece el cuadro y no ella, vista la publicidad…, o como Mana, que canta lo mismo ahora que hace 25 años, decía que, una ciudad, que como en la sombría película, se combate en la guerra cotidiana y mediocre por salir adelante, “ Soy Pilar”, al igual que Grace, - pero no es Nicole Kidman- es una mujer de fuertes creencias religiosas…, que vive en un apartado caserón, bueno…, a caballo entre Madrid y Cartagena, con su descendencia política, quienes sufren una extraña enfermedad que les impide mantener contacto con la luz, metáfora de la realidad.

Un día llegan nuevos sirvientes políticos de fuerzas contrarias y por supuesto de alcurnia limitada al consistorio, sobre todo “el amo de llaves” o como Juan Valdés, don José para mí, por supuesto.  Además, otros señores de tostada estirpe que les acompaña pero desde lejos, esperando hacerse con algún tarugo del pan electoral, Manolo el del Bombo  y nacido antes, mucho antes del 78, pero para suerte de los cartageneros no tiene nada que ver con su homólogo de Ciudad Real, ¡¡esperemos!!,  y otros y otras de los que ni en su casa conocen, junto a una joven ¡casi muda! Anna bell, como las campanas pero sin badajo, que se dedica a hacerse un “book” a costa de la prensa local o aparato de propaganda del partido en el poder, un circo electoral y todos prometiendo el “oro y el moro”, aunque sean tonterías, tomando por tontos a les electores.

Puesto que, los sirvientes ya conocían la casa, de visita y ante la necesidad de alguien que se ocupara de los quehaceres diarios, nuestra protagonista  accede  a contratarlos, por imperativo electoral, no por su gusto, ya que tuvo que deshacerse de los viejos que ya era una carga para ella.

Mientras, va enseñando a los nuevos huéspedes la mansión, nuestra Grace de turno advierte de las estrictas normas que han de seguir, especialmente de una: todas las habitaciones deben permanecer en penumbra,  con las alfombras bien estiradas, por eso no deben abrir una puerta sin haber cerrado la anterior. Otra de las normas que han de seguir rigurosamente es la de cerrar las cortinas de las habitaciones, de tal manera que no entre ni un haz de luz, podría ser vergonzosamente mortal. Aunque otros antiguos y actuales moradores abran alguna cortina para encogimiento personal, y que ¡¡¡abatimiento!!!

El día a día en la casa transcurre tranquilamente entre las tareas del hogar y el jardín, y los ¿estudios? Severamente… religiosos que imparte a sus acólitos, el que se mueva se cae de la foto. Entre tanto murmullo, la reina de la mansión se siente temerosa de que cualquier sobresalto pueda afectar a sus descendientes políticos; los cuales, advierten a la madre de que allí viven fantasmas... Sería entonces, y tras percibir extraños ruidos de sables, cuando la protagonista intente averiguar lo que ocurre en la misteriosa mansión, para su sorpresa, la propia casa está llena de fantasmas y en breve, como queremos los que “no somos Pili, ni Grace”, y vivimos en el páramo,  que se abran las ventanas, que se corran las cortinas y que entre la luz en Cartagena, que corra el aire y que la bruma política se aclare, ya que empieza a oler electoralmente a muerto. “Soy Andrés y no soy Pilar y no es mi alcaldesa”, como en la radio.

 

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