Miércoles, Octubre 17, 2018
   
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Primero el manifiesto, luego la farsa

Primero nos sorprendieron desde las entrañas del verdulero partido popular pimentonero con la crítica ¡¡sana!!, llana y constructiva de sus militantes hacia el todopoderoso Valcárcel, “y un huevo por no decir una….”, y ahora se sube el telón de la farsa política “pepera” y chabacana de esta etapa que dura demasiado, resultado de la escasez de entidad de sus protagonistas y opositores, a cual peor.

Como en casi todos los municipios o taifas peperas que se ha convertido esta tercermundista región gracias, sin duda alguna, a los letrados de la estupidez y la incompetencia socialista que durante más de una década han hecho un permanente ejercicio de mediocridad, ineptitud  e incapacidad (a la imagen y semejanza del que fuera su mago amerlinado, o sea Zapatero) en esta regioncilla bananera, y así han dejado los surcos abiertos para que los sucesores allá en el 95 hicieran de sus municipios  más reinos de taifas, y de la región una virreinato medieval, con nobles y “noblas”, eso sí, de baja cuna y alta cama, y con sus mercadillos y “mercadillas” y demás aderezos medievales, sus villanos y villanas, sus extraperlos y sus mentiras, sus derechos de pernada y juegos de alcantarilla, así se alcanza un crepúsculo vespertino que aproxima el más parodiado ocaso político al que se acercan los populares, así las taifas se van reconvirtiendo en murales del fracaso, una hueste de personajes de esta farándula inventada que subsisten del amiguismo y de aborregamiento, faltos de ideas, coraje  y ¿porque no?, de dignidad se sitúan en los puestos de la referenciada gestión política abocándonos al despilfarro decoroso.

Una vez el que consejero de Educación se ha parapetado en este puente de plata metafórico al que se ha asomado en clara huida, había que hacer un desdén político y una mascarada o farsa en torno al virrey, así se filtran los mensajes de asonadas en el partido político, y aparece ese manifiesto que a nadie engañaba, prepotente, y casi aciago, pero de ahí se extendía o diseminaban las querencias murcianas, que a pesar de la pleitesía que el consistorio cartagenero le ha rendido al virrey Valcárcel desde el 95, dejaba claro que no los querían ni de cerca en la ciudad del Segura, claro que yo tampoco y me los tengo que tragar porque se supone que los hemos votado y los queremos aquí, encima nos tratan como tontos. Unas listas abiertas iban a permitir vivir del “paro obrero” a este ejército de políticos de plastilina. Algunos y algunas no saldrían de la cola del paro a pesar del problema que presentaría establecerles una profesión.

Siguiendo las palabras de Alfonso Ussía y ya mencionadas en estos lares, sobre la  “farsa”, cuando se hace bien se convierte en arte y de este arte nace la necesidad de buscar un sustituto político a lo que se ha convertido en un “ministrillo” feudal de turno, o lo que es lo mismo a un consejero, y aparece el interpelado delfín, o mejor, el escualo de Valcárcel, y así se mantiene la misma tónica política y la misma mediocridad, seguimos balanceando increíbles proyectos faraónicos que no quedan en nada y las villas siguen rindiendo pleitesía, de hecho se acaba de publicar la brecha salarial entre los trabajadores murcianos y el resto del país, ¿Quieren más argumentos?.

Nadie dudaba que el ex alcalde de Puerto Lumbreras, haciendo gala a su pueblo, “Un pueblo de servicios”,  le haría lo propio al partido – un servicio…- y si luego alguien, que no soy yo, ni los de aquí, lo proponen para Presidente de la Comunidad, pues seguimos en la misma bananera carrera política de esta región, que repito, está a la cola en todo.

Así el reino de Valcárcel cambia a sus caballeros de la mesa redonda, le quita competencias al ex rector, ya que no lo quieren mucho los recortados, aguanta a la dama de las camelias sanitarias, por esto de mantener los recortes y algo más en la cocina, pero ninguno ni ninguna renuncia a su sueldo, si bien disfrutar de unas merecidas vacaciones estivales ya que hacer zanjas es duro…

Volviendo a sus manifiestos, panfletos, y demás propaganda de mercadillos pasamos de puntillas por las mentiras del manifiesto, aplaudidas por los mismos que las demandaban, el éxtasis de la farsa. De la falta de gestión política y compromiso con los votantes hemos pasado a perpetuar la especie popular murciana, imperativamente, ya saben…,  la dictadura de la democracia.  Hemos pasado de la proclamada, que no realizada defensa de los intereses regionales, a defender los intereses personales de perpetuar la raza murciana “pepera”.

Del ´hipercaudillismo' hemos pasado en dos semanas a una lección de despotismo ilustrado remarcado en el absolutismo monarcal. Efectivamente, como aventuraba hace unas semanas, sin errar un milímetro, llega la designación rápida de sucesor, del súper-sucesor, los codazos y las zancadillas han sido cercenados por el virrey, y no me equivoqué en mis temores. ¿Palmeros?, ya no tienen adjetivos calificativos suficientes…, por otro lado es la seña de identidad de este partido, si no, miren en Cartagena, palmeros y estómagos agradecidos, como diría un buen amigo…, hoy el PP en Murcia solamente tiene gentes que se adhieren por el bocadillo, y esto es una realidad, triste y a la sazón muy mediocre.

Y por supuesto, para terminar el epilogo tercero del manifiesto,  el agradecimiento y la sumisión del pueblo 'pepero' ante tan incólume líder de desaforada figura en pleno ejercicio de coherencia…, su coherencia, es total, casi fanática, y para terminar en su noveno artículo seguimos subiendo nota hasta el “cum laude” con  el respeto a los ciudadanos…, cada vez nos toman más, si cabe, por bobos

Sigo pensando que el partido Popular en Murcia sigue roto, y desgraciadamente sin futuro, no hacen falta más campesinos de tierras áridas, no hacen falta más políticos con las mochilas llenas de herrumbre por imputaciones judiciales y gestiones nefastas, no es necesaria esta tropa de tontos contemporáneos, de cínicos de banquillo y de cretinos esparcidos,  que nos rodean. Insisto,  hay que rescatar a aquellos/as que valían la pena  y que hace años se bajaron del tren de la decadencia.

El mensaje es el de siempre, y no por cansino es innecesario. Es determinante  remozar todas las instituciones y liberar de mochilas pesadas a la política regional desde la local, y así poco a poco hacer lo mismo con la nacional, si la base es mediocre y ruin, no subiremos a la cima desahogados.

 

Una década vigilando las playas. Gracias

Cartagena y su litoral cuentan desde hace diez años con un contingente humano dedicado al salvamento en playas homogéneo, organizado y consistente. No fue fácil dar forma a la actual organización, máxime con lo que entonces era la Portación Civil en el municipio, escasa y penada más que sufrida. Fue el interés de su actual coordinador y la fe en el proyecto de los entonces mandos los que apostaron por establecer una organización dedicada al salvamento en playas de calidad, y se consiguió, con esfuerzo y como diría Deming, mejorando continuamente.


Fue la lucha continuada de un año tras otro, la innovación y poder contar con un ejército de socorristas adictos/as al agua, gentes de la tierra que desde su nacimiento han practicado disciplinas relacionadas con el entorno acuático, y que con gallardía, sin atender a sexos, atendían y atienden día tras día las penosas tareas de mediar por la seguridad de los veraneantes, a pesar de las falsas leyendas que circunscriben este voluntarioso oficio y de las miserias políticas suscitadas en torno a su trabajo. Y así, poco a poco, nuestro litoral tiene su propio equipo de vigilantes, acaba de darse el pistoletazo real de salida a la estación veraniega y ya han sucumbido a los hechizos solares las primeras víctimas, y como cada año, un grupo de jóvenes, chicas y chicos que altruistamente nos dan lecciones de pundonor y responsabilidad, mozos y mozas que diría el paisano de poco más de 20 años, que toman con sus uniformes rojos y gualdas las playas del litoral cartagenero, desde Mazarrón hasta los confines cartageneros de La Manga, de oeste a este y viceversa, pasando por las propias playas del puerto cartagenero, tres centenares de personas dirigidos y coordinados por profesionales del salvamento con, cada año mayor despliegue de medios.


Son 'socorristas' que en su inmensa mayoría proceden de nuestros clubes de natación, de nuestra cantera de nadadores y nadadoras, algunos de ellos nadando desde edades muy tempranas, jóvenes que ocupan las aulas de nuestras Universidades en el resto de estaciones del año, que forman parte de las tropas y legiones tras el verano, que en primavera portan hachotes y varas penitenciarias, pero que también forman parte del paisaje nocturno de la movida del fin de semana, por supuesto. Un grupo de jóvenes que vuelven a darnos una lección de responsabilidad y honestidad y que en la mayoría de las oportunidades, gracias a las estúpidas imprudencias innatas en el ser humano, ponen en vilo su integridad física en un acto altruista y solidario por excelencia, de cooperación y salvamento.
Hace diez años no había casetas de salvamento, hace diez años las penurias y la falta de recursos era lo natural en esta labor playera. Hace diez años, apenas había socorristas. Hoy, no son personajes de fortuna, son parte de una elite del deporte, de los estudios, del esfuerzo…, hoy tenemos en nuestras playas a jóvenes vigilantes destacados de nuestra ciudad, y eso conseguirlo no es, ni ha sido tarea baladí, ha tenido un trabajo y un esfuerzo supremo.


Diez años de labor dura y eficaz que solamente el interés económico ha podido perturbar en su organización, el traslado o la diáfana gestión económica que el Ayuntamiento se ha empeñado en ofrecer a empresas afines al Partido Popular han ensombrecido tan honorable trayectoria en su gestión. Pero hoy no es fecha de recriminar favores, a pesar de que los paganos sean siempre los mismos, en este caso los socorristas y los dimes y diretes de la gestión económica, pero no la operativa que, de momento se mantiene intacta, a pesar de las demagogas esquelas publicitarias de los partidos políticos triviales, amparadas en la mediocre demagogia y la triste gestión actual del sistema de contratación, un 'playazo' que esperamos por la higiene y transparencia política que tenga sus días contados. Sí, yo me pregunto ¿por qué estos 'partiduchos como UPyD' en lugar de recriminar el 'playazo del contrato', recriminan la falsa falta de profesionalidad?, hay que ser mediocre y soez.


Así que, estas miserias que ahondan el mundo político y están tan de moda no deben perturbar el mensaje de este artículo. Todos los socorristas, chicas y chicos son personas de dilatada experiencia, sobre sus brazos y esfuerzos corren ya ríos de intervenciones, con éxitos demostrados y alguna frustración. Su dedicación al medio es continua, de hecho, casi todos los integrantes de los equipos femeninos y masculino de Waterpolo en Cartagena, que tantas alegrías ha dado este año al deporte cartagenero, son parte de este conjunto de trabajadores estivales.
Así que, valga este humilde homenaje escrito a los coordinadores, mandos y sobre todo a esa juventud íntegramente cartagenera que forman parte del paisaje playero, casi inadvertidos, que pasan casi de puntillas por nuestras retinas y dejan en una época netamente ociosa 8 y 9 horas diarias de su vida vigilando por prevenir males mayores, por ayudar.
Tras diez años de ascensión profesional…, a esa juventud que al ocaso, en la retirada vespertina, en el partido de 'voley' entre compañeros/as o en el camino de vuelta, cansados y castigados por el implacable astro rey, que sólo esperan contar como anécdotas alguna que otra picadura, sin males mayores, a esa juventud que se enfrentan con insospechadas situaciones críticas, a esas chicas y esos chicos que nos dan lecciones de madurez día a día a los de critica fácil como yo, simplemente quiero dedicarles unas palabras de reconocimiento, ahora que comienza el verano, ahora que comienza su misión, para que sean un poco menos olvidados, para que sean un poco más respetados y sobre todo para que sean un poco más queridos, se lo han ganado, y de qué manera.
Feliz décimo cumpleaños.

 

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