Viernes, Mayo 26, 2017
   
Texto

Crónica de un engaño

Podría ser el título de una novela aspirante al premio Planeta, o un telefilme dominguero por soporífero, pero es nuestra cruda y penosa realidad, la del PP, la de Murcia, la de la mentira y la conjura, y por extensión, la de todos los que ocúpanos espacios en esta tierra, murcianos en general y Cartageneros en particular. Ésta es la de un presidente marcado por la duda y su involucración en numerosos sumarios, un presidente que se aleja del ideario que cualquiera ratificaría, pero es impuesto por una horda de políticos que han hecho de este trabajo social, de gestión y de servicio al ciudadano su modo de vida y nada barato.

 

Todos tienen sus adeptos, ora por recoger viandas, ora por un saludo escamoteado –los hay-, oro poridiotas, ora por peleles..., y nosotros, espectadores engañados y tristemente sometidos. Decía Calderón en su obra La hija del aire, “Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos”, y sin querer ya pensaba él hace siglos en esta orgía de despropósitos políticos, en esta bacanal desvergonzada de dignidad, en esta farsa teatral de argumentos y de seriedad.

 

No hay diálogos entre besugos que diría Alberti en la obra retomada de Calderón, la del tonto, ironía y sabiduría. El Gordo y el Flaco tomado de su recurrente obra, solo monólogos entrelazados, a cada uno lo suyo, el pueblo, el votante ensimismado en la creencia de la desesperanza política y algunos en su turbadora por pútrida esperanza deshonesta. Nos han destrozado la dignidad, y la ilusión, ¿y la culpa? …, es la recurrente cascara de plátano, o de los técnicos, aunque algunos con sueldos escandalosos.

 

Es el símil como la actitud de Valcárcel y sus seguidores, desconcertante ante la primera lectura del relato de Alberti, pero perfectamente ordenada y reconocida con el tiempo, lógica, su lógica, en este caso mantener las alfombras tapadas, lo que nos da la sensación de la mierda que puede haber debajo, ¿por qué no levantarlas?, ¿por qué matar políticamente la bayeta y el aspirador?, ¿porque vetar a Garre?  Nos han quitado hasta las ganas de llorar, como en el poema, y sobre todo las de merendar…, ojo, la ironía no proporciona ningún consuelo más allá del momento de expresarla, solo más impotencia, como el pan de ácimo en la Última Cena, al final no significa nada a pesar del protagonismo del cuerpo…, la triste realidad se impone. Como decía Alabarte, y en esta región, “es que a mí me preocupa mucho el silencio y la astronomía, // y la velocidad de un caballo parado, y la inmovilidad de los trenes expresos que predicen la futura muerte del tranvía…, el estancamiento.

 

El Charlot de Alberti, en su segunda irónica genialidad sobre el dos veces tonto, es un vagabundo que recorre el devenir de las épocas, con una bruma de melancolía decorativa, insípida e impotente ante el transcurso del tiempo. Así nos sentimos algunos críticos ante tanta herrumbre política, desfachatez e ignorancia, como el tiempo de Alberti y Charlot en este semi absurdo poema, donde se contrae y dilata el pasado con el presente y el futuro, se apelmazan sin cronología como nuestras sentencias políticas, hoy puestas en tela de juicio más que nunca gracias a fiscales y jueces politizados por designios del Ejecutivo, y esto es un hecho amenazante, con partidos conservadores cono este no necesitamos los postulados venezolanos de Podemos. Da igual, la insurrección de lo prometido es ya una constante en el contexto actual, la mentira es una premisa insalvable. Este PP murciano como en la obra de Alberti es como la confluencia irracional de dos tiempos, uno deseado, que se retuerce y es ligero sin terminar de llegar, prometido y anhelado, y otro pasado y pesado hundiendo los pasos en la arena de la dignidad. Y termino con Buster Keaton que busca por el bosque a su novia, que es una verdadera vaca, otra ironía de la obra de Alberti basada en la de Calderón en la que yo me baso, “Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos”.

 

La búsqueda de Buster Keaton por el prado, es la perfecta e irónica por triste analogía de la vergüenza en esta región y en este país, la vaca, la dignidad o la sustancia vital que nos da esperanza y nos quebranta con la mentira, una farsa consentida y una mentira grande, enorme donde no caben ya nuestros zapatos, ¿Eres una dulce niña o una verdadera vaca?

 

Mi corazón siempre me dijo que eras una verdadera vaca. // Tu papá, que eras una dulce niña. // Mi corazón, que eras una verdadera vaca. // Una dulce niña. // Una verdadera vaca. // Una niña //Una vaca. // ¿Una niña o una vaca? // O ¿una niña y una vaca? // Yo nunca supe nada. ¿La vergüenza o la niña de Rajoy interpretada estelarmente por Valcárcel y su delfín?

 

Tenebroso centro mío; // Que voy a ser racional, // Ya que hasta aquí bruto he sido. //Ea, vuelve tu a guiarnos. (El villano gracioso, Chato) En cuanto a “yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos”, no sé si he de acertar el camino. Contigo la llevas…, Calderón de la Barca, La hija del Aire.

 

'La Llamada Literaria, otra década'

Un año más, y sin poco esfuerzo, cuando aún resuena el eco de la tradicional Llamada del Miércoles de Ceniza, el ya añejo cofrade que no mayor, con poso y solvencia, Jesús Muñoz Robles nos acerca ya, durante una década el acto cultural más antiguo de nuestra Semana Santa, un entrañable acto que caló en el fondo de las almas cofrades y culturales de nuestra ciudad de forma profunda. La ‘Llamada Literaria’, un proyecto sencillo, humilde y cargado de sentimientos que cuenta ya con casi medio siglo de vida, desde que en 1971 se produjera su génesis de la mano del Artista de la Palabra Manuel López Paredes, sigue calando profundamente en el procesionista cartagenero, con respeto y sinceridad, sin separarse de los postulados del Maestro, no en vano, quizás sea el único acto apartado de las miserias humanas en estas fechas, envidias, rencores, venganzas y demás indigencias morales que hoy, al igual que hace más de 2000 años en Jerusalén, persisten.

La Llamada Literaria es Pasión, es Inteligencia y Sentimiento, es Sabor Popular, es Cultura, es Cartagena en toda su salada extensión semanasantera. Es el primer Viernes de Cuaresma y se establece como un lamento de quietud en el corazón cofrade, por un momento, y mientras escuchamos un sincero y personal pregón de abolengo, un poema a la Patrona y a su hijo emanado 'del poeta' y del gran corazón de poeta que posee Antonio Navarro, o de la dulzura hecha poesía de Rosario del Carmen Garcia, roto por solamente por el dolorido quejido de una saeta a golpe de tambor… Aquí se renuncia etéreamente a las carencias terrenales, a las escondidas y desleales inquinas, a las pobres venganzas y a las ingentes vanaglorias y pedanterías que se suman a las deslealtades, desconfianzas  e  hipocresías que afean nuestras nobles tradiciones, no olvidemos que esta sacrosanta institución que en Cartagena se adorna en más de 500 años y solo por un momento…, nos encontramos en un ambiente de creencias, de respeto y armonía moral y espiritual, muy  perdida, y establecen los claros exponentes de un orden cristiano representado como cofrades y hermanos, aunque pueda parecer una fantasía, aunque sea etérea entre tanta mezquindad.

Es una fantasía, nuestra compleja institución adolece de camaradería y verdadero amor y respeto, no en vano, son los hombres los que la definen, ya sea morada, roja o amarilla…, ya sea en Cartagena o en otro lugar, lo colateral a la esencia propia de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, como allá en el tiempo de Herodes el Grande, está adornada de sectarios, como los antiguos y modernos fariseos, zelotes, saduceos o esenios, entre otros, donde el denominador común es la mentira farisea o la deslealtad saducea, hoy igual que ayer, el respeto y la lealtad se diluye en un cargo o en un cordón, el ansia mediocre de protagonismo en esta ciudad es superlativa, afecta a todos los estamentos, política, cultural, social, y esta expresión cultural donde miles y miles de cartageneros están involucrados no es ajena, desde la metafóricas prefecturas hasta las máximas instancias, complots, difamaciones, intereses… Quizás es esta condición humana la que mantiene durante siglos la propia expresión cultural o quizás, los que aportan desde el anonimato la templanza y el sentido parco y prudentemente juicioso. Esto no es nuevo, es inherente a la traición y ajusticiamiento del Salvador hoy igual que ayer.

Este Viernes de Cuaresma aparece en el calendario cofrade con una honda carga pasionaria en la ciudad, luego vendrá el resto. Un año más y ya son cuatro décadas y siete años, nos traen durante unas horas el discurso personal sentimental del corazón, del alma, del espíritu, dónde la rima sentida, la prosa pasional y la agrietada queja del impotente llanto que nace del corazón de la saeta, inundan de sentimientos, añoranzas y pasiones espirituales el ambiente de la ciudad. Otro año más, con más fuerza si cabe, se vuelve a realizar tan insigne y emblemático acto, un acto que no ha sido fácil de mantener tanto en sus principios como en la actualidad, “Ganar una batalla puede significar librarla varias veces”, (Margaret Thatcher).

En nuestra Semana Santa, la que algún perro-flauta de burdel criticará, o pretenderá hacer cortejos civiles…, se aúna a personas de dispares creencias, ideologías y sentimientos y eso la hace más grande, integradora y solidaria, la conversión de ateos, de algunos que se llaman no creyentes o laicos e incluso profanos o ateos se someten a la imagen, a la iconografía de una devoción, de una necesidad, de un fervor exacerbado, a los colores de una agrupación, al sacrifico de un capuz y eso es grande, eso es Cartagena, como dice el Papa Francisco, con una Iglesia  adaptada a las necesidades actuales y mirando al futuro sin olvidar nunca la Piedad, el Perdón y la Humildad, sobre todo la Humildad, alentar la integración y separarse de la avaricia, la ira, la envidia y la soberbia. Tarea difícil. “Por su traición fue recompensado con treinta piezas de plata (Mateo 26:15)”.

 

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