Domingo, Diciembre 15, 2019
   
Texto

El Rincón del Burladero

Dignificando la institución

Decía Francis Bacon: "La perfección de la propia conducta estriba en mantener cada cual su dignidad sin perjudicar la libertad ajena”. Y ahí radica el espíritu de este artículo, en dar un grito silencioso en papel pero enérgico y contundente sobre la dignidad del protagonista de esta misiva, al que intentamos imitar día a día unos y a los que, producto de la tibia condición humana juzgan libertinamente otros. Decía el abajo firmante hace unos meses que  Manuel Asensio Montilla, persona humilde donde las haya, trabajadora y dadora de ejemplos, no era casualidad que esta cincuentenaria generación haya roto moldes, el esfuerzo y la constancia, adornado con un sentido serio de la responsabilidad son las suertes de tan singular arte y le protagonista lo aplica con destreza.
La dignidad infiere la dignificación del cargo y nunca ha sido más digno el puesto de la Jefatura Local de Policía de Cartagena que en la actualidad y por derivación, el de sus miembros sin contingencia de género. Y si la dignidad establece el respeto y estima que una persona tiene de sí misma y merece que se lo tengan las demás personas, choca con la mediocridad y el chantaje  en la que nos vemos envueltos, producto sin duda de los intereses y envidias que la vulgaridad ha anegado en esta sociedad de oportunistas. La dignidad de Manolo y de su cargo se establece en estrecha correspondencia con el mérito y la condición de él, y así, se erige su entidad como persona respetuosa y seria, que no es otra, que la que se refieren a la formalidad de las personas a la hora de cumplir con los compromisos adquiridos, y levanta ampollas, desazones y rivalidades.
Así, don Manuel Asensio, inició un camino complicado en una carrera contra el tiempo y lo que no sabía es que también lo haría contra el sistema implantado, contra la política barata del siglo XXI y contra el chantaje corporativo al que se someten los altos cargos, pero esto va con el puesto y el sueldo…, a pesar de lo vivido en su génesis en aquellos años de la transición que no fueron fáciles para nadie. Gracias al esfuerzo y a la educación adquirida, Manuel Asensio fue culminando exitosas etapas amparadas en la constancia y el trabajo, envidiadas y golpeadas, nadie le regaló nada, a día de hoy, nadie le regala nada.
Y ahora un repaso a sus detractores, ejerce, no sin pocas zancadillas, el cargo de Inspector Jefe de la Policía Local de Cartagena desde 2009, puesto al que no todos pueden acceder y mucho menos alcanzar, premisa contraria -en el todo vale de hoy-. Así que, .aunque lleva más de 30 años de servicio activo en la Policía Local, no queda ahí su camino. Es Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración y ejerce como profesor asociado en el ámbito universitario. Fruto de su experiencia y sapiencia es conferenciante sobre temas profesionales y colaborador en publicaciones técnicas criminólogas. Su afición al deporte en general y a las técnicas de defensa personal en particular completa su equilibrio personal, a veces menoscabado. Y además su horizonte es defender las libertades y los preceptos democráticos, casi nada, y otros fariseos dándonos lecciones e intentando medrar.
El británico Philip Gibbs nos hacía reflexionar con una sentencia,  “Si hay algo que he aprendido, es que la piedad es más inteligente que el odio, que la misericordia es preferible aún a la justicia misma, que si uno va por el mundo con mirada amistosa, uno hace buenos amigos” y ese es el paradigma de este personaje con mayúsculas que enriquece nuestra cantera local, otro cartagenero ilustre, otro notable y con esa cita remarco sus tres guías: “Trabajar, respetar y motivar”.
Producto del esfuerzo, cree en el desarrollo en una Policía más dinámica, cercana y humana, constatamos la colaboración con los demás cuerpos de seguridad, y sobre todo, la imagen ciudadana del Cuerpo, que se ha reforzado a pesar de las interferencias políticas. Con un carácter dialogante, compañerismo, nobleza y humildad, muchas veces mal interpretadas por los aprovechados de turno que descargan en él las responsabilidades y frustraciones de otros, así, su independencia de criterio, imprescindible para mantenerse airoso, y su defensa de una renovación interna con el proyecto de mejorar la especialización y la imagen pública de los agentes, lo cual ha conseguido y con nota, a pesar de las zancadillas, y estando al margen de la popularidad y el protagonismo. Como decía Aristóteles; “El sabio no dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice”, fundamental hoy en una sociedad bastante politizada que es guía en nuestro protagonista.
Escribía de él…, Es luchador dentro y fuera de su particular albero, y siempre la mesura y la humildad han sido su estandarte, su grandeza reside en su humildad, y nos sigue haciendo grandes a todos y no merece ser lapidado por ignorantes de farándula en este, nuestro renovado Sanedrín. Si ser pretencioso le situaría en cercana similitud por su carrera y si obra al San Leandro cartagenero que da patronazgo al cuerpo.
A pesar de que la amistad sea una igualdad armoniosa como decía Pitágoras, y sea de obligado cumplimiento el presente. Es determinante que, los que ocasionalmente tenemos la oportunidad de elevar al éter críticas, apártennos nuestras vanidades y también hagamos acto de contrición y reconozcamos públicamente las grandezas ocultas en esta sociedad de los personajes que pasan de puntillas dejando un enérgico y exitoso rastro.
Y cierro como cerré. Humildemente me despido con una frase de Favaloro a modo de metáfora. “Proceder con honestidad en aras de la dignidad del hombre es el compromiso más trascendente en nuestro corto paso por este mundo”. Humildemente… y sabedor de ser disculpado por esta osadía.
 

Sin miedo y sin esperanza

“A veces en la vida hay que saber luchar no sólo sin miedo, sino también sin esperanza.” Sandro Pertini, Presidente italiano. Y esa es nuestra lucha contra el terrorismo, una lucha sin miedo, pues no debe de amedrentarnos, sería su victoria, pero sobre todo es una lucha  sin esperanza. La historia es implacable, el ansia de soberanía del radicalizado y yihadista islam, mal entendido y adaptado a los intereses de los autócratas han consumido al mundo civilizado en una  permanente debacle social, cultural y religiosa.
Cobardía. Que según nuestro diccionario es miedo o falta de valor en situaciones difíciles o peligrosas. A la falta de esperanza hay que sumarle este ingrediente que es el denominador común de estos actores del terror, la cobardía de no aceptar la evolución de una civilización a occidente, precisamente por ese orgullo ancestral, arcaico, primitivo, egoístamente soez y recesivo que no les permiten avanzar, así se auto-desestructuran y se produce la emigración desestructurada ya desde el origen, se auto discrimina en guetos con un sentimiento íntimo de “falta o pecado” que tampoco les permiten integrarse en sus nuevos hogares y en esas libertades a las que posiblemente teman.
A este sazonador de cobardía se suman los que amparan los actos de terror, los que tibiamente esconden su interés en la desacreditación del asesino, los progues que ignoran la historia y quieren cambiar el futuro a su interés, los que se esconden en siglas populachas, chabacanas y tórridas, para ser algo en una vida vacía que dilapidan, son seres sin espíritu, seres inertes…, que de manera fútil han acabado haciendo política de trastienda, barata y chocarrera para no condenar estos aberrantes actos de terrorismo. Estos son cobardes porque tienen miedo y son egoístas, y a éstos,  la providencia y el destino no les da una silla en La Belle Équipe, una entrada en Ba-ta Clan o un ticket en unas cercanías de Atocha, al contrario, se los da a los limpios y jóvenes de corazón. Quizás, como algún ministro canadiense apuntó por ahí…, deberían de acoger un terrorista en su casa y compartir las mieles del edén con él, la comida, la morada, la mujer…, como decía Gandhi, “El miedo tiene su uso pero la cobardía ninguno”.
Dolor o intenso sentimiento de pena, tristeza o lástima producido por una contrariedad. El dolor inferido por estos brutales ataques y asesinatos es estéril, no sirve de nada, como decía Concepción Arenal, “El dolor, cuando no se convierte en verdugo, es un gran maestro”, y a esta vieja Europa le ha enseñado mucho, esta frase y este personaje no es casual que sea citado, si bien dijo también que el dolor es la dignidad de la desgracia y esa es la dignidad amparada en su dolor del pueblo francés hoy, de los que nos han dado una lección de patriotismo a todos los europeos y en especial a los españoles, ya que andamos escasos de él, y por extensión al pueblo europeo y a los pueblos de alma pura…, decía que no es casual su cita aquí, porque esta escritora española, fue determinante en el movimiento feminista de la época, la lucha por la libertad. La lucha por los derechos de la mujer, la lucha por la libertad de todos ha costado mucho, mucho dolor que ha dado dignidad, y no será mancillada por ninguna horda radical. No hemos visto manifestaciones de musulmanes condenando tan brutales asesinatos, no hemos visto contundentes mensajes ni manifestaciones condenatorias del propio pueblo musulmán en contra de ello y de sus líderes, solo tibieza y lamentablemente, vergonzosa evasivas.
Libertad o facultad de las personas para actuar según su propio deseo en el seno de una sociedad organizada y dentro de los límites de reglas definidas, tomar una copa tras una semana de trabajo, asistir al trabajo en tren, ver un espectáculo… Hugo Finkelstein dijo que; “Todos hablan de libertad, pero ven a alguien libre y se espantan”, Ese es el principal fin de los atentados, coartar la libertad. No podemos permitirlo, no podemos permitir que el miedo, la sinrazón cambien los momentos cotidianos que tanto se añoran, que cambien la filosofía de vida europea, sería perder una batalla, aunque se supedite a la seguridad y al exhaustivo control.
Hay sacar las feroces garras que han marcado y forjado el destino del viejo continente. Todos somos recelosos, no hay integración, posiblemente a pesar de ser generaciones estacionadas, en su fuero interno y menos interno está el deseo de poder y sometimiento al pueblo europeo, y esa intuición y presentimiento se nos cruza en la mente continuamente, ¿tenía el judío recelo en los 40 a los alemanes? y no por pensar así era juzgado, tenían tristemente motivos.
Para que la libertad no se coarte, y a pesar de los pancarteros y voceros de guardia que esgrimen absurdos discursos, populachos y triviales, hay que actuar, el binomio de premisas y la dicotomía del juicio humanitario y la solidaridad con la seguridad está ahí, el estigma del rencor y el resentimiento es contrario a la seguridad de los europeos. Hay que condenar el discurso xenófobo, pero el que se hace en contra de occidente. ¿O no es racismo lo que adorna y justifica todas estas barbaries? ¿Y los que pitan el silencioso minuto de respeto? ¿Y los que piden el mismo respeto para víctimas y verdugos? Desgraciadamente Europa, otra vez ha entrado en clara movilización contra la radicalización y el terrorismo.
Venganza o la respuesta a una ofensa o daño causando otra ofensa. A pesar de que el británico escritor Walter Scott dijo que; “La venganza es el manjar más sabroso condimentado en el infierno”. Y Francis Bacon que; “Vengándose, uno se iguala a su enemigo; perdonándolo, se muestra superior a él”. En ocasiones hay que buscar la igualatoria. Aunque nuestra venganza no deja de reflejarse en una frase, que no se de quien es;  “A los que andan por la vida arruinando las de otros y luego siguen como si nada. Recuerden. La vida es un círculo, todo vuelve y te pega donde más te duele”, eso espero.
 

Podemos, Cartagena y la decadencia

Que la marca blanca de Podemos en la ciudad de Cartagena se proclame ante la lidia y los festejos ancestrales españoles no es nada nuevo, ya lo hicieron sus antecesores antaño, El PTE, PCE, IU y demás siglas izquierdista en sus respectiva derivadas más decadentes que oscuras, algunas que ni ellos mismos conocen.
Nadie negará que obtener tres concejales, en paro ahora mismo en el ayuntamiento de Cartagena da reconocimiento y derecho a la opinión pero dudo que realmente represente el voto recibido y máxime con la errática filosofía política a la que se enfrentan día a día, hoy blanco y mañana negro o azul o verde….
Producto de las modas recurrentes y de las vicisitudes sociales del momento, en el 2014 nació Podemos, mejor dicho, un grupo oportunista con la moral de Marx –Groucho- en sus idearios,  ya saben, veletas de fortuna o ‘tentetiesos’ de arena. En Cartagena como en casi toda España, su grupo ha recabado el nicho de votos de la izquierda cartagenera rompiendo, eso sí, legalmente gracias a la tibia ruleta constitucional, a la izquierda de abolengo y se han convertido en un partido de decisiones recurrentes, improvisando y a la carrera, nada serio a tener en cuenta y condenado al ostracismo. Con esto quiero decir que los comentarios no tienen calado en la sociedad española ni cartagenera, como se está comprobando día a día, la mediocridad sigue anegando a este partido de oportunistas, tal es su filosofía que no hay filosofía ni ideario, lo mismo se acepta a un general sin tropa que mandar, que a un profesor, -no sé de qué- sin aula que regentar, o una camarera sin mesa que servir.
Dicho esto, y sin entrar en materias profundas taurinas y psicológicas, que posiblemente sería aséptico dado el foro,  decir que este debate no es nuevo, a pesar de que aparezcan innovadores de lo absurdo y, basándose en su propia y autócrata ignorancia pretenda hacer una salvaguarda de la dignidad y la libertad animal, la misma que defienden con mas ahínco los taurinos que los anti sistemas.
Partidarios y detractores de la fiesta taurina, esto no es nuevo. Y además ha dejado una marca imborrable en nuestro código de comunicación y comportamiento, en el ADN español. Sobre este tema, entre lo cruel de la fiesta y la hermosura de la faena han reflexionado innumerables pensadores españoles, Ortega y Pérez de Ayala entre otros y fue, es y será objeto de crítica social, sin duda, de hecho, un buen ejercicio para estos de Podemos es la lectura, se lo recomiendo…, Perez de Ayala en un ensayo de 1920 escribió… “Si yo fuera dictador en España, suprimiría de una plumada las corridas de toros, pero entre tanto que las haya, continuaré asistiendo. Las suprimiría porque opino que son, socialmente, un espectáculo nocivo. Continuo asistiendo porque estéticamente son un espectáculo admirable, y porque para mí, individualmente no son nocivas, antes sobremanera provechosas, como texto donde estudiar psicología del pueblo español”.
Pero no es este longevo y ancestral debate el que nos reúne en torno a este encerado mediático, es lo absurdo del mensaje y lo decadente de sus voceros, negar riqueza y trabajo, ¿mezquino, soez o simplemente absurdo y ordinario?
Si un partido político con tres representantes municipales opina que un coso multiusos, sin coste para las arcas municipales y por ende para pagar a estos representantes su salario, un coso que solamente pude traer trabajo, revitalización de la zona marginal de Mandarache, hacer  espectáculo y, ya no digo cultura no vaya a ser que aparezca algún tragaldabas de teatro con la ceja erguida, traer por extensión algo de riqueza y movimiento ecónomo a la ciudad, y además una construcción que puede llenar un vacío que la desgraciada gestión política por intereses partidarios del PP en la ciudad y la región no ha permitido. Ese partido político, Podemos, Cartagena si se puede o el partido de Mortadelo y Filemón…, da igual, no merece ni malgastar una metáfora taurina con ellos ni mucho menos representar a nadie que quiera un futuro digno para la ciudad, ¿ambigüedad?, sí, es el denominador común de los moraos de la política.
Pero si un denominador común tiene esta marca barata de los antiguos radicales de izquierdas es que actúan a “paso de banderillas” y como no, “a toro muerto gran lanzada”.
   

¿Vergüenza?

En este país casi todo está permitido. Aquí, los de mente deslucida, los tragaldabas tienen su sitio y posiblemente por delante del pueblo llano y trabajador, hace ya años que se instauró un oficio aséptico, lo que se conoce como el oficio político, que no politólogos, únicamente la recomendación de turno es el aval necesario para su desempeño, otra cosa es lo que se haga.

De esta forma vemos, como un ejemplar pueblo español es vacilado y ninguneado por los iluminados politos en Cataluña, y simplemente, en espartana microcirugía reparadora la incompetencia va a suturar poco a poco las heridas causadas por esta metástasis política que es el abuso de autoridad y el enriquecimiento de los dirigentes catalanes, a costa de la salud, el trabajo y el bienestar de 7 millones de moradores de las provincias de Cataluña y “allende” las fronteras provinciales, ¿se acuerdan? Barcelona, Gerona, Lérida y Tarragona. Y sobre todo con una respuesta tibia del gobierno de España, lo pagará en diciembre en las urnas. Máxime por el efecto contagio con el País Vasco y otras comunidades.

Cuando vemos a sus representantes políticos en el parlamento nacional o en el propio albero catalán, nos sorprende como pueden llegar a estar viviendo del cuento impunemente bajo la frustrada y estéril señera, y son los menos agraciados en todo, intelectualmente y demás tristes aspectos…, pero como decía mi madre, a todos los tontos les da por lo mismo, robar y jodernos. Robar, y para muestra el botón del clan Pujol,  sinvergüenzas con marchamo catalán, como aquél chorizo de antaño que comprábamos en la tienda de barrio para el bocadillo. Tras ellos su heraldo actual, el niñato y pijo catalán Mas, Convergencia y demás..., amparándose en su frustración independentista, donde se creen todavía, en el siglo XXI, que mantienen un feudo como en el medievo, estanco y particular -alguno hasta el derecho de pernada-. Y yo me pregunto, ¿cómo es posible ver el rosario vergonzoso de personajes del teatro de lo absurdo catalán, y no catalán paseando por los juzgados y todavía no hay nadie encerrado, trincado, preso, detenido…? Miedo, ineptitud, torpeza, incapacidad y sobre todo incompetencia, de todo un poco, otros ya estarían pagando y eso no es justo.

La ‘república independiente de Cataluña’ –esta minúscula- me suena a un eslogan mercantil, a IKEA, donde solo falta para escenificar el anuncio televiso una silueta del Sr. Mas y su grupo de colegas de bar en un felpudo, otrosí en breve podríamos ver al nuevo partido creado por Ibáñez sarcásticamente a modo de comic, porque al final se traduce en una tragicomedia con tintes de personajes del TBO, y hablo del nuevo partido en ciernes; Partido Mortadelista Filemonero Español, no desentonaría en el “Parlament”.

Tengo claro que el enriquecimiento de estos dirigentes, y podemos aburrirnos en citar prevaricaciones y corruptelas en Cataluña, y más acá, son estudiadamente desarrolladas a costa de los currantes catalanes, todos, tanto los de pata negra, si quedan…, como los charnegos sobre todo que diría Paco Candel en sus “Otros catalanes”.

Estos delincuentes de Palau, barretina, caganet y chistorra, han vivido como parásitos y viven de su entramado mezquino y filibustero, y me pregunto como todavía les siguen aguas algun@s. ¿Ciegos?, ¿sordos?, ¿o simplemente tontos? No tengo ninguna duda de que en su mezquindad está su cobardía, en el momento que se les prenda, se les arreste, se les someta a la lenta y esquiva Justicia, se les acaba la tontería, y dejan de hacer el ridículo y por extensión el de esta España mía, esta España nuestra.

La pomada al final se seca o se acaba de tanto usarla, como el amor y la comprensión y el Gobierno está siendo demasiado holgazán y descuidado con estos cacos de postín, ladrones de guante blanco entrelazados en la democracia, gentuza, porque son dictadores de la arrogancia y autócratas de la mentira, están sometiendo al pueblo catalán a penurias y recortes vitales para sus sistemas vitales y, a una sumisión medieval, una innoble tardo burguesía catalana, una tropa sin dignidad alguna, no tienen pudor en dejarse hacer vejaciones por los antisistema, por los anarquistas “rompe-todo” y tentetiesos, tunantes que hacen de su propia ignorancia y falta de dignidad su negocio social. He leído que; “La vergüenza es una sensación de ridículo y desnudez psicológica o moral, un sentimiento desagradable y humillante, que provoca remordimiento de conciencia y miedo a perder el aprecio y el respeto de los demás. Cualquier persona ‘normal’ experimenta vergüenza si es sorprendida en falta o cometiendo una acción indecorosa, si se descubre que su actitud es “hipócrita” o que su conducta es reprochable, ilegal o “inmoral”. De ahí, que la vergüenza constituye un importante regulador del comportamiento social, un freno contra la deshonestidad y un indicador de calidad humana”. Creo que está todo dicho. La vergüenza es la “ajena”, la que sentimos los españoles por tanto ridículo menstrual catalanista que no catalán.

 

Ciertos son los toros

Dicen que en la tauromaquia, encontramos la mejor representación de la existencia humana. Y así, el lenguaje se sirve del propio código del arte de la lidia como metáfora que refuerza sus enunciados. La vida es muy parecida a una corrida de toros y usa a propósito su lenguaje, Fernán Gomez decía que en la plena juventud y hasta la madurez se está en el ruedo; que en el borde entre la madurez y la ancianidad, en el callejón, viendo los toros desde la barrera; y que en la ancianidad se ven desde el tendido.

Así, jugando con las metáforas, me viene a la mente el Maestro Ortega y Gasset con su sentencia sobre el arte del toreo actual, "Ahora no se torea. Hoy se hace estilo, y así como el artista oculta la falta de densidad humana con el artificio, los toreros de hoy ocultan en el estilo la ausencia de arte." Si bien no llega a ser una pesadilla por lidiar con la tragicomedia, sí un mal sueño en directa metáfora del poder mal entendido. Así despejamos la figurativa incógnita de la política nacional, regional y sobre todo local, de sus diestros y cuadrillas, del artificio, del enmascaramiento y sobre todo de la ausencia de clase, hoy lejos de la elegancia política que nos merecemos, o no…, quizás tengamos lo que nos merecemos.

Y por metáforas que no “verónicas” ni “naturales”. Había, en el centenario albero de la trimilenaria ciudad Departamental, allá en los lindes del Cuartel de Antigones en la falda del cerro de Despeñaperros, una de las eméritas cinco colinas que dan forma al corazón cartagenero, antes romano, antes cartaginés, antes ibero, antes…, -y cuatro tontos catalanes se creen el culo del mundo…-, un maletilla, que se encargaba en el coso a proveer de aromáticas viandas al respetable. Poco a poco, fue ganando en osadía y atrevimiento y con la casualidad como aliada, se veía lidiando el destino de los allí reunidos. Así fue descendiendo desde los palcos altos y las gradas del tercer otero centenario de Miguel Caballenas anclado en los cimientos del milenario Anfiteatro, a los palcos más bajos y a su grada cubierta y por último, vendía sus arrojos y osadías en tendidos y barreras. Así la suerte le catapultó, muleta en mano y haciendo oficio de gran maestro de la lidia –eso apuntaba- a los medios en iracunda faena donde uno de los mansos aparentaba bravura y trapío pero las cornadas de la vida, de los errores y las transgresiones la había convertido en amansada res, pero a pesar del faenón, la suerte de matar no le fue propicia al diestro de fortuna y fue indultada, la res…, ésta, ultima sus días de lidia en una dehesa allá por las tierras de Catilla a la que Machado diera “plectro” en su poesía.

Poco a poco, se fue organizando su cuadrilla, y con un crisol de colores y adornos plateados en sus taleguillas se encerró con los seis toros en brava lidia en demanda de la “Alternativa”, todo se aventuraba grácil y laureado, un coro de palmeros cantaban y festejaban al son del buen vino, un ejército de reporteros cubrían la carrera del maestro, en la propia “Repla”, en chiqueros, en el patio de caballos, en la barrera, en la Puerta Grande del coso, en el paseíllo, durante y tras el mismo, todo era fiesta y jarana, hasta que hubo que coger el capote y echarse al ruedo, los mansos se habían ido y empezaron a salir los Tulio, Pablo Romero, Miuras, Victorinos, Zalduendos, algún Torrealta, Domeq e incluso Torres.

La faena a poco de empezar se trastocó en penosa lidia, los que acompañaban aplaudiendo y coreando al son de las palmas fueron adornando las faenas con pañuelos, las autoridades, alguacilillos, sanitarios y representantes de la autoridad miraban con temple la faena e inmutables esperaban el natural desenlace, la cogida que se adivinaba.

No era lo esperado, un brindis al sol en la suerte de banderillas tras la de varas en un acto sobre el caballo de la mano del monosabio, no era suficiente, e incluso, algún descabello al aire junto a amagos de chicuelinas y revoleras tampoco, además de alguna manoletina y desdén, no eran suficiente para tan difícil faena.

La mirada perdida del diestro buscando la complicidad del ánimo y del aplauso, la irónica fotografía con el aliento menoscabado, las rancias desavenencias progresivas con la multicolor cuadrilla ensombrecida por su altanero protagonismo, y todo adornado con un tétrico pesar espiritual que las esencias chulescas de maestros consagrados como Aranguito, Triviño, Morito, Calero, o el mismo Gavira hacían el aire más denso sobre el albero marcado por la esencia parmente de Don Victor. La faena se fue deteriorando, quizás producto de la soberbia, quizás producto de la inquina desmedida, o simplemente porque para la lidia hace falta esencia, alma y humildad. Templanza y sobre todo respeto a las gradas y al morlaco de turno, apear de que esto no lo tenga. En el ruedo y en el albero político, no solo por querer y forjar un par de faenas, éstas aseguran una larga y propicia lidia, ¿dónde se quedaron los míticos políticos de antaño? Como dijo el ilustre Alcalde madrileño, Enrique Tierno Galván. “El torero sigue siendo mítico y, cuando expresa la valentía el pueblo se enardece y los viejos entusiasmos reaparecen”. Pero sin olvidar, como dijo alguien,  que un héroe no es más valiente que un hombre normal, solo es valiente cinco minutos más.

   

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