Lunes, Mayo 20, 2019
   
Texto

El Rincón del Burladero

La cena de los idiotas

Se trata de una comedia que establece el inteligente humor y su tácita moraleja que inspira algún que otro artículo de crítica, sana, respetuosa y constructiva, máxime cuando la corrupción y los despilfarros políticos sigue siendo el segundo principal problema de las preocupaciones españolas, y es que  no es para menos, vaya tropa.

Decía Ramón y Cajal: “Lo peor no es cometer un error, sino tratar de justificarlo, en vez de aprovecharlo como aviso providencial de nuestra ligereza o ignorancia”. Así determinaría la prepotente actitud de nuestro equipo de desgobierno municipal, como en la obra de Veber, nos traen todos los miércoles un idiota a cenar y a resultas que el concurso lo ganamos los ciudadanos de Cartagena. Claro que, cuando es un personaje de rancio abolengo, pues todavía nos puede importar menos que nos choteen, pero cuando nos toma por idiotas personajes de la anodina farándula política municipal, pues esto cabrea.

Espero y deseo que durante estos meses tomemos buena cuenta los votantes y ciudadanos de la aquiescencia de nuestra Regidora con sus caballeros y damas de la mesa redonda, inmerecedoras/es de tal tarea y sobre todo, a esa ofensa permanente hacia la inteligencia de la ciudad de Cartagena en la que nos situamos y así, en las urnas le pegamos un cerrojazo a Santa Florentina y los mandamos al paro, aunque entren “los otros”, que miedo dan también.

Ya nos despedimos del año con manejos urbanísticos de tres al cuarto, en Cala Flores sin ir más lejos, algo intrascendente para el caos institucional de Cartagena que ha quedado en aguas de borraja y que nadie ha explicado contundentemente, ¿qué pasa en el Ayuntamiento para que los expedientes pasan de oca a oca y siempre con algo oscuro y oculto detrás?, informe arqueológico, Red Natura… , no me parece de recibo que esto le pase al neonato edil de Urbanismo que ha de ser escrupuloso de por más, ¿o es producto del poderío torero para aseverar quién manda?

Luego nos llegan las “Rimas y Leyendas”, que no de Bécquer sino de este gobierno, las agrandes obras previstas…, las que no se terminan y sabe Dios cuando se terminaran…, y lo que costaran…, para eso si hay dinero de la Comunidad, para el Rosell y Sanidad no, y las que se quieren empezar, apuesten quienes o quién las va a realizar y seguro que no se equivocan.

Lo del “Paro” y las copiosas declaraciones de la Alcaldesa en su ocaso político mediterráneo son de órdago. ¿Si la prioridad es luchar por el déficit en este año y en esta legislatura?, ¿por qué pagamos los cartageneros 2 millones de Euros en sueldos a cargos de confianza en la legislatura, medio millón al año?, échelos y cubrimos algo del déficit, ¿o se les debe algo?, estos no los ha votado nadie, son producto de la magia política. La bajada real del paro en la ciudad ha sido de 307 personas en el año –es para tirar cohetes y ponerse medallas- y los números de diciembre son consecuentes con la fecha, ya que de los 575  solo 9 no son, repito, no son, del sector de servicios y comercio, y esto lo dicen fuentes oficiales.

Pero la guinda la vuelve a poner el área de seguridad, vamos ganando adeptos a la insolvencia, si en el desastre de organización y falta de efectivos de seguridad de la última madrugada marraja se culpó a la propia policía local por parte de sus representantes políticos, ahora, en un acto de desmesurada grosería, producto solamente de la más profunda ignorancia, de la más inerte mediocridad, se culpa al propio público de Cartagena de los desmanes de seguridad de la Cabalgata de Reyes, del acto portuario al cantil del muelle mejor ni hablar, nadie ha cifrado los asistentes, las familias con niños que bajaron al centro a disfrutar de la cabalgata, pero de lo que no hay duda es que fueron muchas miles de personas, personas que deberían de haberlo hecho en espacios más abiertos, por comodidad y seguridad, ya que los ciudadanos por naturaleza se aglomeraron a su paso y además, en una emergencia, ésta hubiera acabado en desastre, de hecho, la falta de previsión a lo que nos tienen acostumbrados permitió una situación crítica con el hinchable de la 'cerda…', a pesar de ser el único culpable el público claro, a nadie se le ocurre sopesar la carrera o itinerario, no hay 'guiones' semanasanteros en seguridad y festejos. “Pa mear y no echar gota”.

No tengo ninguna duda de que los responsables técnicos de seguridad, dícese, el jefe de la Policía Local, el de Bomberos y el Coordinador de Protección Civil, por su experiencia y profesionalidad pusieron encima de la mesa el desdén y la inquietud que se avecinaba,  o sea, los problemas de aglomeraciones en tan escueto espacio, y no tengo dudas que los responsables políticos, dícese el nuevo delegado de seguridad –vaya debut- y el, ya famoso concejal de seguridad a pesar de la ironía, en un  acto de mal entendida lealtad institucional ahorraron en costes a costa de la seguridad de los cartageneros, y esto es tangible e imperdonable, pero lo triste es que encima, se vuelve a deteriorar la imagen de la Policía que se le encomienda o conmina la nada grata factura de denunciar a los insurrectos automóviles mal estacionados en la zona lindante al festejo en ese día, de vergüenza torrera, esta política municipal está sitiando al ciudadano y encima, la festera de guardia acusa y culpa de su inoperancia e incompetencia y falta de gestión a los espectadores del evento, -como ya no hay más fotos hasta Carnaval-, que quizás fueron los mismos que corearon…, de vergüenza, y uno y dos y….., el envío del prepotente Rey Mago de once peluches a un sólo balcón sito en la  carrera donde algún noble de la realeza cartagenera y pepera posiblemente moraría, quizás, quizás, quizás, vergüenza ajena daba ver el pueblerino espectáculo, ya lo decía Molliere; “Las personas no están jamás tan cerca de la estupidez como cuando se creen sabias”

 

No sé cómo se osa a culpar a la gente de los propios errores, eso es síntoma pueblerino y, a pesar de los concejales de esta ciudad, que bajo mi humilde opinión, ninguno está a la altura de la trimilenaria, con permiso de don Tomás, y algunas de hecho están en lontananza…,  a pesar de la política nociva hacia la ciudad desde la metrópoli y asumida por el Consistorio sin tapujos, a pesar de los esfuerzos de todos ellos y ellas por no dejar despegar a tan insigne Villa Mediterránea, Cartagena dejó de ser un pueblo hace décadas, a pesar de mantener este partido desgastado su política de aldea en una gran ciudad, me van a perdonar pero; “con buena picha bien se jode” que narra el dicho popular y si se sacrifica a impuestos al ciudadano al estilo medievo, no es muy difícil ponerse medallas. Esperemos que las dimisiones y los ceses vengan antes de que ocurra una desgracia, porque está visto que últimamente la Virgen de la Caridad tiene trabajo. Lo dicho, Pierre Brochant tiene donde elegir para cenar el próximo miércoles y jueves, y….

 

El libro gordo de PEPE-TE

La venda que oculta la realidad de esta región no se cae, menos tras la borrachera de prepotencia y el baño de masas de la última representación teatral con un coro de palmeros al son de ¡Presidente!, ¡Presidente!, a codazos en busca de  la renta fácil y amigable de un puesto político, más de lo mismo. Claro que si se cae y aparecen los de la rosa colora y demás juglares de lo absurdo, mejor mantenerla. En síntesis, otra muestra más de mediocridad bananera en un país de pandereta y una región de “alcasiles”, y eso se pagará en las urnas, o no, porque los dos años venideros, visto lo visto con los canticos al viento “pepero” y los disparates “sociatas” será otra tragicomedia, orasí, aderezado con antífonas catalanas de acompañamiento que enmascaran la realidad de una región trivial en un país desacelerado.

Entrando en materia y desautorizando al presidente en detrimento de aquella hermosa Carolina que nos acompañó de la mano de Pedro Ruiz en sus sainetes televisivos, volvemos a encontrarnos con un ejemplar de la ejemplarizante tarea política murciana gestionado por  los mosqueteros de la salvación de la región, región que se pueden guardar en las entretelas, y así, borrachos de soberbia remarcan su altanería presentando las memorias dieciochescas de su gestión, quince capítulos de trasnochada literatura que a nadie engaña, excepto para culminar el clímax en un congreso de plastilina, moldeado hasta en los medios de comunicación a imagen y semejanza del Virrey y el presidenciable.

Dicen los pregoneros del momento que el señor feudal ha realizado grandes hazañas, casi cruzadas místicas contra la infiel oposición, y justifican con trinos de fondo y algún arpa, las incompetencias demostradas al asumir las competencias de Educación y Sanidad, menos mal que las de Justicia no han llegado. En ambas, a la cola de las 17 taifas españolas, el informe PISA puede maquillarse o pintarse de colores azules pero es la más profunda realidad, y lo de Sanidad para “Cum Lauden” a la desacreditación en la gestión impuesta desde la capital.

Otra vez aparece el centralismo pimentonero que subyace desde hace siglos en esta región, desde que el Obispo huyera hacia tierras lejanas de la costa, florece como exabrupto de esta borrachera de vanidad, y si alguien tiene dudas, la voz de oro de la representación política murciana del PP, el Sr. Martínez Pujalte se encarga de airearlo, de sentenciar que Murcia es mejor que Cartagena, ya lo sabemos en la costa, y desde hace ya muchas décadas estamos más sometidos todavía, primero con la vergonzante gestión socialista y ahora con la sumisa inacción pepera. Y seguimos con el libro gordo de Pepete, en Educación y en Sanidad los exponentes regionales ya han hecho su trivial labor, y los/las locales, sin duda “Necesitan Mejorar” o por lo menos acabar la ESO…, política, el que la empezara.

Es obvio que en dos décadas la ciudad y la región ha tenido que mejorar, ¡solo faltaría!, pero, ¿ha progresado adecuadamente?

Socialmente, esta Región y esta ciudad vuelven a estar a la cola de los reinos de taifas, y eso no lo digo yo, lo dicen los datos oficiales, con un 30% de murcianos en el umbral de la pobreza nos permitimos jaranas políticas y teatros mezquinos. Además aireamos al viento los logros conseguidos, por respeto a los ciudadanos se hubiera agradecido más austeridad en las declaraciones.

En infraestructuras y transporte… ¿cuándo llegará el AVE a Murcia?, ¿y a Cartagena?, hagan sus apuestas, a Murcia sobre el 2020 y a Cartagena…

El cercenar un segundo hospital, necesario en la ciudad y la comarca o argumentar, con la pseudo privatización de la Mancomunidad con las desoladoras, no es una ironía, igual que el incremento del paro en la comarca, a pesar de colorear los datos a conveniencia política.

En lugar de las bambalinas en las que se menearon los “presidenciables” en el sarao, los murcianos necesitan menos gasto corriente, menos excelsa administración –por la cantidad desmesurada de funcionarios y cargos políticos con puesto de funcionarios-. Necesita menos cargos  de confianza, menos diputados, menos derroche y menos teatros de guiñol, por el contario, sí más trabajo y más atención, más compromiso sanitario y más calidad educativa y para eso hay que saber gestionar, y gestionar no es ahogar económicamente al ciudadano, por supuesto más igualdad entre los ciudadanos de la región, que hoy por hoy no la hay.

Además, los cartageneros necesitamos menos centralismo, menos humillación por parte de la metrópoli, menos consentimiento de nuestro gobierno municipal hacia el regional. Necesitamos menos cargos de confianza en el gobierno municipal, necesitamos menos concejales y concejalas de uno y otro color, ediles sin pasado que diría Machado, y sin currículo para gestionar, lo dice la página web del Ayuntamiento, porque algunos y algunas le echan un par…, y proceder de Nuevas Generaciones no es sentencia de confianza, más bien al contrario, verdaderamente peregrino, pero así…, adornan y rellenan, y visto lo visto con las gestiones realizadas equivocadas, como reconoce la Regidora, que sean más competentes, que ya huele y duele tanto escarceo.

Necesitamos menos acoso impositivo económico, menos impuestos y menos persecución con las multas para cumplir un programa económico, Cartagena necesita más empleo y menos parados y por supuesto menos propaganda ilusoria, vamos a doblar la caída laboral en la región, la nacional ya de Guinness. no más milongas, ¿“indicios de mejora”…?, sin cifras de calendario y sobre todo seriedad, sensatez para recobrar la confianza perdida, porque podrán ganar las elecciones de nuevo pero la confianza no la tienen, ni unos ni otros.

Cartagena necesita que las obras faraónicas no se incrementen un 300%, una buena gestión hubiera permitido terminar el aciago palacete de los deportes y hubiera sobrado dinero. Cartagena necesita a su consistorio luchando por la biprovincilidad  -recordar que la alcaldesa y el PP se sumaron en la primera legislatura, pero fue humo- y evitar la fuga de juzgados a la capital, además de evitar el cierre de hospitales, también promocionar debidamente el turismo de sol, campo y playa muy deteriorado, máxime con el privilegio de tener en nuestro territorio el malogrado Mar Menor. Cartagena necesita que su Regidora no permita descalificaciones entre Cartagena y cualquier otra ciudad y encima de su colega de congreso, como las vagas comparaciones de Murcia en detrimento de la Trimilenaria.

En este país, en esta región y en esta ciudad los ciudadanos nos hemos convertido en potenciales delincuentes, estamos vigilados y asediados, mientras los únicos libres de  pecado son, curiosamente, la principal preocupación de los ciudadanos españoles después del paro, que no es otra que la corrupción y el manoseo político y esto lo dicen las encuestas estatales y dan fe las televisiones, ¿o no?

Cartagena, el PP y la sociedad política local necesitan un regio refresco en sus instituciones. Pero lo curioso, a pesar de parecer imposible es que es fácil de conseguir y es lo que los cartageneros esperamos de nuestros regidores. Decían que el camino se demuestra andando, aunque utópico. Deshacerse de los cargos de confianza y poner a todos los concejales sin dedicación exclusiva y con sueldos de la media a trabajar y a gestionar, a pensar…, sería un buen comienzo.

 

El libro gordo te enseña, este libro gordo aburre, tanto disparate ya no entretiene y os digo decepcionado, hasta el año que viene. Feliz Navidad

 

Decepción

Decía Moliére que “somos fácilmente engañados por aquellos a quienes amamos”, y en este caso por analogía de  quien confiamos políticamente o de quien recibe nuestro voto “universal”. Ese es el sentimiento que me embarga y me “fastidia por no decir, me jode”, un sentimiento de insatisfacción que surge cuando no se cumplen las expectativas y te machaca día a día, una DECEPCIÓN.

DECEPCIÓN porque los ricos siguen siendo más ricos y los pobres abundan cada vez más, ya no solo a nivel nacional, sin ir más lejos, en la decepcionante Región de Murcia, feudo del Virrey Valcárcel y su anodina corte, con su decepcionante gobierno del PP, y sus decepcionantes lacayos y lacayas consistoriales, se amplía la grieta social, las desigualdades son monstruosas, ya que hay más de 400.000 murcianos condenados al umbral de la pobreza, y en el país las grandes empresas y fortunas concentran el 72% del fraude fiscal, 42.000 millones al año, datos de escándalo y para muestra un botón, aquí en Murcia casi el 40% de los ingresos fueron para los más pudientes, que se establecen en un 20% de los murcianos y mientras, en esta decepcionante región, con estos decepcionantes políticos, en los ayuntamientos siguen dilapidando innecesariamente el erario en cargos designados a “dedo” y beneficiándose de sueldazos indecentes.

DECEPCIÓN porque lo que ha traído la crisis han sido menoscabos en unos pocos, los de nómina, y así, el Ministerio de Hacienda dirigido por el señor Montoro, en lugar de prescindir por decreto de la mitad más uno de los políticos en el Congreso y en el Senado, de la mitad más uno de los concejales en los 8000 municipios de la Nación, prescindir de la totalidad de los diputados de las 17 taifas y principal agujero de despilfarro del gasto público. En lugar de desenmascarar las grandes fortunas y los resultados de las grandes empresas como las eléctricas que nos ahogan, en lugar de gestionar los recursos de los más débiles en contra de los más fuertes, se ha dedicado a perseguir a la honrada y sufridora  clase media, al honrado funcionario y al honrado pequeño y mediano empresario, eso sí, con chabacanas medidas como amedrentar con impuestos y ya le circo, perseguir las bodas y bautizos, mientras en su casa el dinero se escapaba por las ventanas de Génova.

DECEPCIÓN porque el año próximo a los jubilados les van a subir, al más pintado 4 euros, un 0.25%, y a la viuda más desgraciada, ni tan siquiera uno. Vomitivo y se atreven a salir en el Congreso como perroflautas de la Moraleja a dar lecciones sociales, este no era el mensaje del voto, así sale de la crisis hasta Zapatero que muy despejado no es.

DECEPCIÓN porque hay asesinos en la calle con sorna, y a pesar de las demagogas explicaciones del gobierno, no entendemos los plebeyos que nos dirijan estamentos ajenos al Territorio Nacional. ¿Continuismo zapateril o incompetencia pepera?, creo que algo de las dos derivadas. Si esto pasara en Francia o  Alemania ¿hubieran salido estos asesinos desmedidos a la calle?, seguro que no, luego algo falla en nuestro sistema y en nuestros dirigentes.

DECEPCIÓN por los problemas de la gestión sanitaria, por el copago, que al pobre, le afecta más pagar un euro que al rico treinta. Por desvirtuar la gestión pública de la sanidad sin argumentos que a nadie convence, por engañarnos con “liquidadoras” que justifican las innecesarias necesidades de la gestión pública, y una reata de gestores imputados por oprobio.

DECEPCIÓN por el sectarismo centralista de esta Región que con el beneplácito silencioso de nuestro Ayuntamiento en desamortizar a lo Mendizábal la sanidad cartagenera, y otras permiten acabar con el Rosell de manera nefasta  mientras se mantienen centros triviales como la 7 TV o la millonada del fracaso del aeropuerto internacional, entre otros. Y yo pregunto, ¿Por qué no cierran uno de los hospitales de Murcia?, o ¿es que renta más la venta de los terrenos?, porque esos terrenos se vendarán para ajustar las dilapidadas arcas regionales.  O ¿es un tema de votos regionales?

DECEPCIÓN, no por la marcha del Virrey, más que anunciada y aplaudida, sino por su relevo que, a día de hoy, entre imputados y negados, no acierto a ver un bizarro relevo. Quizás porque se alejan de mi corta entendedera.

DECEPCIÓN por los mediocres baños de masas que se darán este diciembre en Murcia con el beneplácito del Presiente en un  escenario de cuento y farsa donde los asistentes irán, unos a sacar la barriga y otros de figurantes en un contexto de plastilina.

DECEPCIÓN porque se han de pronunciar en breve en Cartagena por el ¿posible? relevo en el liderazgo del PP y el banquillo actual de Santa Florentina no es, ni de regional preferente y nos gustaría a algunos cartageneros que nuestra Trimilenaria ciudad militara por lo menos en la división de plata, la de oro imposible, ya lo sé.

DECEPCIÓN por la escasa o nula gestión del deporte cartagenero, hay más deporte importante de base y no solo futbol y fotografías de fotonovela, que por ignorancia o negación se ignora. Pero claro de donde no hay no se puede sacar, y se mantienen  los intereses arcaicos en las gestiones.

DECEPCIÓN porque la oposición regional y municipal es mediocre a rabiar, los partidos satélites son eso, satélites de la oportunidad, y estamos huérfanos de ideas y líderes, como si de una feria se tratara.

DECEPCIÓN porque hemos perdido la poca libertad que teníamos, somos perseguidos como delincuentes y vigilados como forajidos. En palabras del Ilustre “con mayúsculas” Decano cartagenero, “Estamos aquí porque hoy la  Justicia no se imparte, se vende”, ahora ya, ni respirar podemos, las leyes que deberían resguardar al ciudadano honrado le hacen sentirse perseguido y menoscabado, y hasta la justicia se resiente, las tasas hacen inviable los recursos y las defensas y aquí, al otro lado de la Cadena sufriendo otra vez los vaivenes del totalitarismo centralista. ¿Dónde quedó aquél Palacio de la Justicia?, y a esto, nuestro Consistorio calla y asiente, no como corderos y corderas sino como sirvientes del mecenazgo del Partido. ¿Sabe nuestra alcaldesa que se le votó para que defendiera los intereses de Cartagena?, a veces tanto tiempo en los puestos hacen confundir los objetivos y desvirtúan la realidad, no para establecer cámaras y multas para pagar sueldos exagerados a mediadores municipales, por ejemplo.

DECEPCIÓN por el reparto de cromos en el CGPJ, “a lo Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como”, y me dicen por ahí que la Justicia se establece en la pura democracia…

DECEPCIÓN por la gestión ineficaz de empresas estatales como Navantia que han perdido el tren de la competitividad por menoscabo en la gestión comercial de la misma y en los desarrollos productivos del siglo XXI, Calidad, Procesos, Producción… para muestra la pérdida franca de contratos.

DECEPCIÓN por los recortes en Educación y en una ley que a nadie beneficia, basada en promiscuas rencillas ideológicas, con esta ley no se desarrolla la cultura del esfuerzo, no se establecen las pautas interinas laborales necesarias y se desvirtúan los recursos necesarios, no los virtuales del 2.0 que es una milonga.

Alguien dijo que la vida es una constante ruleta de fracasos y decepciones, de tristezas y de lágrimas, sin embargo, también existen los buenos recuerdos, entonces nos gobernaban otros y no precisamente los del PZOE. Y por si alguien exhala una sonrisa al viento en esta lectura de cinismo, parafraseando…, esto no son celos ni rabia escondida, ni mucho menos envidia, simplemente es DECEPCIÓN.

   

De Santa Florentina al cielo

La política y los políticos no dejan de sorprendernos, cuanto más seriedad y transparencia solicitamos los sufridos votantes, o lo que en algunos ámbitos se ha denominado víctimas del sectarismo partidista, más nos sorprenden, de hecho, no dejan de ser sorprendentes los ascensos y descensos en la gráfica de la lealtad consistorial cartagenera, imagen y semejanza de la política regional y del estatus de San Esteban (no el santo).

Así, a la limón y cumpliendo objetivos municipales, el debate se establece en que algún concejal ha perdido la confianza de la todopoderosa alcaldesa y ha sido relegado a oscuros desvanes en detrimento de unos y beneficio de otros, y ese no es el debate.

A mi humilde parecer, el debate es otro más alejado de las deslealtades y pragmáticamente real, ¿puede una persona nacida del útero de Santa Florentina, (no la santa, sino la calle) llegar a nacer de una placenta emanada de NNGG y llagar a desarrollar su vida “laboral” como si de un erudito de la gestión se tratara?  Entiendo que no, primero y principal porque esto no es un oficio, sino un servicio público pagado en base a la experiencia y sapiencia, y durante un espacio de tiempo, pero nunca eterno…, así me lo enseñó mi profesor de filosofía allá en los 70, además de enseñarme a pensar y discernir, algo hoy arcaico. Entiendo que en política se debe de alardear de “lo mejor de cada casa” y no de la falsa lealtad arropada de  fatuas guirnaldas.

Ante esta última jugada de ajedrez, donde los peones se han movido por intereses y desintereses comprometidos y ante la cercanía de la “juerga” electoral me planteo una seria duda, ¿quién ocupará  las vallas publicitarias anunciadoras de la buena nueva  como alcaldables? Hasta hace poco el “photoshop” ha hecho milagros en ellas con alguna imagen antigua restaurada más que retocada, pero el tiempo y los hechos marcan tendencias.

Cuando pienso quien ocupará esa imagen protagonista de un proyecto de futuro socioeconómico en una valla de 3 x 3 en un par de años, rápidamente me viene a la cabeza el glosario de las concejalías, cuanto menos me acojono y pienso en quien recaerá esa tarea, sin duda emanada de San Esteban (no el santo), porque yo no veo por estos lares a esa figura, y les invito a que hagan ese ejercicio de análisis, piensen en el actual panorama político municipal, en sus excelsos perfiles, en sus dilatadas experiencias políticas y gestoras… y demás desventuras, y busquen el idóneo/a.

La continuidad en el aborregamiento con la metrópoli es clara a estas alturas, vivimos en una región donde el murciano vale más que el cartagenero, casi el doble, y ante eso Santa Florentina (no, no es la santa), calla y asiente. Y para mantener la hegemonía feudal hay sometimiento consentido y, el delfín o delfina tendrá que tener ese sometimiento consentido a pesar de su “excelso perfil”, porque aquí políticos de perfil bajo no hay, sin perfil puede haberlos, pero, ¿de perfil bajo?, ni pensarlo. Y así  surgen las dudas, o no. Si Antonio Gálvez levantara la cabeza.

¿Alguien tiene dudas de que el AVE no llegará a Cartagena hasta sabe Dios cuándo?, yo ninguna,  como pronto en el 2020 y…veremos.

¿Alguien tiene dudas de que cerraran el Rosell?, yo ninguna, y más pronto que tarde, para eso han designado a los pertinentes “liquidadores/as” y no deja de ser escandalosamente curioso por no decir obsceno que, si con el Naval habían 1000 camas y más o menos se aguantaba el sistema, mas menos que más, como es posible que ahora con algo más de población, sean suficientes las del Santa Lucia con unas 660, eso sin entrar en detalles y datos reales, que podemos entrar y avergonzarnos de la gestión sanitaria local y regional, que no profesional. Mientras Murcia von varios sin problemas.

¿Alguien tiene dudas de que se seguirán mermando las plantillas y los recursos sanitarios mientras los cargos políticos inertes seguirán menoscabando el erario regional y municipal?, yo ninguna, y a todo esto, nuestras huestes políticas replegadas en las trincheras de la ausencia implícita, ¡de donde no hay no se puede sacar!

¿Alguien tiene dudas de que el aeropuerto es y será un denostado fracaso que nos constará dinero a todos los contribuyentes?, máxime cunado hay una política de rentabilidad establecida sobe el de Alicante (30 minutos de Murcia) para recuperar los 600 millones invertidos en la provincia vecina. Por otro lado, el de San Javier sigue erre que erre en rentabilizarse (30 minutos de Murcia) ¿Error de gestión o de incompetencia? Posiblemente se abrirá antes del verano de forma absurda pero endeudado y con cuatro aviones de juguete, ¡que no nos tomen por tontos!

¿Alguien tenía dudas de que el affaire de Puerta Nueva iba a terminar como el Rosario de la Aurora en contra del Consistorio?, yo ninguna, ¿Pactos?, Sí, con el movimiento de sillones en Urbanismo, pero…, acecha Novo Carthago, verdadero problema. A algunos y algunas le produce sudor.

Si el paro en la Comarca de Cartagena aumentó un 2,4 (casi mil más) con respecto al mes anterior, que a la sazón es muy superior a la de la media regional, que se quedó en el 1,2%, el doble, y esto lo dice la  COEC y la Universidad Politécnica de Cartagena y con lo que está cayendo, ¿qué futuro laboral tenemos aparte de las milongas propagandísticas?

Si ahora resulta que, gracias a la acción divina de nuestra alcaldesa, José Cabezos es el vicealcalde; Joaquín Segado, concejal del Área de Empleo, Transportes, Industria, Deportes Juventud y Nuevas Tecnologías, ¡joder que cansancio! y Francisco Espejo, el edil de Urbanismo e Infraestructuras y algo más. Con estos cuatro magníficos, ¿qué pintan el resto que encima, además de cobrar un sueldo por mera decoración, o a la postre representar al consistorio en saraos y demás eventos sociales, su productividad es nula, o es que son “celebrities”? ¿Por qué hay una partida de medio millón de euros al año para pagar a responsables de área situados entre técnicos y concejales? ¿Alguien tiene dudas de que se está despilfarrando el dinero de Cartagena? ¿Alguien tiene dudas de que el paro no remontará hasta dentro de muchos años y no con la beligerancia que se desea?, ¿alguien tiene dudas de que se puede ahorrar en concejales, en cargos intermedios designados a dedo, de confianza o amigotes, y demás fauna política?  Yo ninguna. De hecho, eso sería un acto de confianza del partido en el gobierno, austeridad y seriedad y la mitad más uno de los cargos a la calle. Que no es más que lo que se pide, no los controles y la falta de libertad a la que estamos sometidos hoy, peor que hace 30 años. Y todo por el dinero, como en el Medievo, para mantener a la corte.

¿Alguien tiene dudas de que todas las obras en la ciudad se someten a extra costos irreverentes a la par que consentidos? ¿Error de gestión o de incompetencia o algo más?, no lo entiendo.

¿Alguien tiene dudas de que el deporte de base en Cartagena, además el que cosecha frutos y éxitos 'Allende Mar', este huérfano por apatía de sus responsables o por incompetencia que al fin y al cabo es el denominador común en la política española?

Espero llevarme una grata sorpresa cuando vea en unos meses las vallas anunciadoras de la buena nueva, y éstas estén soportadas por una cara seria, justa, honesta y transparente que al menos me apacigüe la inquietud de no equivocarme más en las urnas, aunque llevo varios sufragios acertando. Y espero que santa Florentina (la santa) no de más políticos, sino trabajo y responsabilidad a la par que humildad y rigor.

 

Vasallaje

Vasallaje consistía, en el medievo y ahora, en la relación personal por la cual el vasallo había de ofrecer o cumplir unos servicios al señor a cambio de la protección de éste. Así, viendo y analizando día a día el transcurrir de esto que se llama democracia, y de esta nueva ralea de políticos, no tengo dudas del acercamiento al vocablo que titula este artículo.

Recordando las tragicomedias y los relatos burlescos y la literatura casi lírica del medievo, me llega a la mente una obra del bachiller Fernando de Rojas, imponderable hoy para los descendientes de la ESO. Sí, es la que piensan, 'La Celestina', una obra cuyo interés más llamativo era y es su realismo, el que algunos lo llaman psicológico cinco siglos después. Así retrata, plasma o fotografía aquel ambiente burgués de mediados del XV, destacando una superficial y casquivana sociedad en crisis. Aparece reflejada en la obra una nueva clase de criados y criadas con una nueva y determinante relación meramente económica con su amos/as y su dueños/as. Poniendo en clara evidencia la crisis de entonces con un reflejo directo a lo largo de estos siglos hasta ahora, compromete filosóficamente los ideales humanos y religiosos frente a la importancia que adquiere el dinero, poderoso caballero…., que diría Quevedo. Ya advertía de la entelequia el bachiller en su prólogo, contra la corrupción que ocasionan los malos y lisonjeros sirvientes y contra los males que provoca el amor profano y la culminación perfecta del matiz. No voy a analizar las características de cada personaje por no establecer claras analogías actuales, eso lo dejo a la volátil mente del lector. Cuanto menos se reirán, no tiene desperdicio.

Y así, reseñando nuestro pasado más ilustrativo nos enfrentamos al feudalismo que impera hoy en los circuitos políticos, en el propio Gobierno de Nacional y ¿cómo no?, en el regional y local, éste ya de mercadillo, medieval…

Las huestes u hordas partidarias se refrendan de esta guisa, un señor  o señora con poder casi de pernada…, con sus súbditos/as, que le rinden vasallaje perpetuo y casi humillante, y si es necesario pelitiesa permanente por no decir adoración, pero por dinero claro o en otro estadio, por alcanzar un estatus hasta entonces impensable, normalmente emanado de las clases más frívolas, tanto cultural, moral como fútiles e ingrávidas. Pero estas clases de dudosa moral se afianzan a esas labores por un salario, por una irreal posición, y la resultante es una injerencia con el resto del pueblo sometido impunemente a estas mediocridades, éste –el pueblo- sigue pagando desmesurados impuestos, como antaño, el que más trabaja más paga y menos tiene para poder mantener los erarios, más feudales que públicos, y así se han convertido en un serio problema para la sociedad actual, han crecido a base de favores, se han incrementado las huestes funcionariales, tanto las nacionales, regionales como las municipales, han colmado los espacios inexistentes –mira que es difícil-, sobre todo de comediantes, trovadores, pajes y escuderos,  palanganeros, mamporreros, etc.

La diferencia hoy es mínima con la feudal, unos viven del cuento a costa de la política, otros cuentan cuentos para vivir de la política y algunos se basan en cuentos y favores para ocupar cargos políticos, se hacen fuertes para ello, se sirve al inmediato superior o superiora sin cuestión alguna, siempre hay, como en las tragicomedias, brazos ejecutores libres de moralidades, siempre está el malo, la mala, el juez y a la vez jurado, por supuesto el verdugo. Y sobre todo, hoy como ayer se llenan estas cortes y cortecillas de fortuna, de mentiras, envidias, promiscuidades, traiciones y demás miserias de la moral humana.

No quiero atormentar con tanta verborrea de trovador insatisfecho, pero analizo cinco siglos después y hemos avanzado milímetros. Seguimos controlados, siempre y además amenazados, en el pequeño feudo de Melibea que al fin y al cabo es el nuestro, no hay intimidad recaudatoria, el reino vecino al ser más fuete tienen derecho a más prebendas, más y mejores transportes, más y mejores hospitales, y demás desarrollo natural que el resto de los condados, marquesados, ducados, y el resto solo  mendigos, lacayos, los más cercanos a la corte, que no cortesanos ni cortesanas, aunque algunas cortes parecen verdaderas corralas a buscar el sustento pie en tierra Son feudos que ocupan la cola en desarrollo y gestión, son como el murciano de los primeros puestos en pobreza, no hay moneda para atajar la escasez, pero sí para mantener la corte llena de palmeros que no representan más que una carga para la villa.

Cantaba el trovador, y con acierto ya que en cada rincón de este país se puede encontrar a una Melibea, mujer enérgica y que toma sus propias decisiones, mujer arrogante, apasionada, hábil para improvisar y con un carácter fuerte. ¿Cómo no?, a pesar de que la edad le pasa factura, cinco siglos…, a los “Calistos y Calistas” que se presentan débiles de carácter, que olvidan sus obligaciones y sólo piensan en sí mismo. Siempre hay también una Celestina o más, persona vital, buscavidas y alcahueta de la corte, movida fundamentalmente por la codicia, dejen correr su imaginación y pónganle nombre. A diestra y siniestra aparecen los criados, lealtad la justa, no guardan fidelidad a su amo/ama y buscan su propio beneficio también.

El desprecio del pueblo levantado en armas pacificas a la par que la obra representada, será el que los arrastre al precipicio de la vulgaridad a estos personajes de tragicomedia, no tenemos más que usar las urnas, pero…, ¿qué hacer cuando no hay diferencia de escudos, de pendones, de estandartes, y sí analogías con el fin del vasallaje y la caída de la Edad Media…?

   

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