Viernes, Enero 19, 2018
   
Texto

El Rincón del Burladero

'La Llamada Literaria, otra década'

Un año más, y sin poco esfuerzo, cuando aún resuena el eco de la tradicional Llamada del Miércoles de Ceniza, el ya añejo cofrade que no mayor, con poso y solvencia, Jesús Muñoz Robles nos acerca ya, durante una década el acto cultural más antiguo de nuestra Semana Santa, un entrañable acto que caló en el fondo de las almas cofrades y culturales de nuestra ciudad de forma profunda. La ‘Llamada Literaria’, un proyecto sencillo, humilde y cargado de sentimientos que cuenta ya con casi medio siglo de vida, desde que en 1971 se produjera su génesis de la mano del Artista de la Palabra Manuel López Paredes, sigue calando profundamente en el procesionista cartagenero, con respeto y sinceridad, sin separarse de los postulados del Maestro, no en vano, quizás sea el único acto apartado de las miserias humanas en estas fechas, envidias, rencores, venganzas y demás indigencias morales que hoy, al igual que hace más de 2000 años en Jerusalén, persisten.

La Llamada Literaria es Pasión, es Inteligencia y Sentimiento, es Sabor Popular, es Cultura, es Cartagena en toda su salada extensión semanasantera. Es el primer Viernes de Cuaresma y se establece como un lamento de quietud en el corazón cofrade, por un momento, y mientras escuchamos un sincero y personal pregón de abolengo, un poema a la Patrona y a su hijo emanado 'del poeta' y del gran corazón de poeta que posee Antonio Navarro, o de la dulzura hecha poesía de Rosario del Carmen Garcia, roto por solamente por el dolorido quejido de una saeta a golpe de tambor… Aquí se renuncia etéreamente a las carencias terrenales, a las escondidas y desleales inquinas, a las pobres venganzas y a las ingentes vanaglorias y pedanterías que se suman a las deslealtades, desconfianzas  e  hipocresías que afean nuestras nobles tradiciones, no olvidemos que esta sacrosanta institución que en Cartagena se adorna en más de 500 años y solo por un momento…, nos encontramos en un ambiente de creencias, de respeto y armonía moral y espiritual, muy  perdida, y establecen los claros exponentes de un orden cristiano representado como cofrades y hermanos, aunque pueda parecer una fantasía, aunque sea etérea entre tanta mezquindad.

Es una fantasía, nuestra compleja institución adolece de camaradería y verdadero amor y respeto, no en vano, son los hombres los que la definen, ya sea morada, roja o amarilla…, ya sea en Cartagena o en otro lugar, lo colateral a la esencia propia de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, como allá en el tiempo de Herodes el Grande, está adornada de sectarios, como los antiguos y modernos fariseos, zelotes, saduceos o esenios, entre otros, donde el denominador común es la mentira farisea o la deslealtad saducea, hoy igual que ayer, el respeto y la lealtad se diluye en un cargo o en un cordón, el ansia mediocre de protagonismo en esta ciudad es superlativa, afecta a todos los estamentos, política, cultural, social, y esta expresión cultural donde miles y miles de cartageneros están involucrados no es ajena, desde la metafóricas prefecturas hasta las máximas instancias, complots, difamaciones, intereses… Quizás es esta condición humana la que mantiene durante siglos la propia expresión cultural o quizás, los que aportan desde el anonimato la templanza y el sentido parco y prudentemente juicioso. Esto no es nuevo, es inherente a la traición y ajusticiamiento del Salvador hoy igual que ayer.

Este Viernes de Cuaresma aparece en el calendario cofrade con una honda carga pasionaria en la ciudad, luego vendrá el resto. Un año más y ya son cuatro décadas y siete años, nos traen durante unas horas el discurso personal sentimental del corazón, del alma, del espíritu, dónde la rima sentida, la prosa pasional y la agrietada queja del impotente llanto que nace del corazón de la saeta, inundan de sentimientos, añoranzas y pasiones espirituales el ambiente de la ciudad. Otro año más, con más fuerza si cabe, se vuelve a realizar tan insigne y emblemático acto, un acto que no ha sido fácil de mantener tanto en sus principios como en la actualidad, “Ganar una batalla puede significar librarla varias veces”, (Margaret Thatcher).

En nuestra Semana Santa, la que algún perro-flauta de burdel criticará, o pretenderá hacer cortejos civiles…, se aúna a personas de dispares creencias, ideologías y sentimientos y eso la hace más grande, integradora y solidaria, la conversión de ateos, de algunos que se llaman no creyentes o laicos e incluso profanos o ateos se someten a la imagen, a la iconografía de una devoción, de una necesidad, de un fervor exacerbado, a los colores de una agrupación, al sacrifico de un capuz y eso es grande, eso es Cartagena, como dice el Papa Francisco, con una Iglesia  adaptada a las necesidades actuales y mirando al futuro sin olvidar nunca la Piedad, el Perdón y la Humildad, sobre todo la Humildad, alentar la integración y separarse de la avaricia, la ira, la envidia y la soberbia. Tarea difícil. “Por su traición fue recompensado con treinta piezas de plata (Mateo 26:15)”.

 

Mascaradas

Estamos en carnavales y las mascaradas están de moda, políticamente las caretas cambian de propietario según el viento, las orgias y bacanales políticas se suceden sin pudor, da igual el partido, más rojillo o menos, da igual el interlocutor, calvo o con coleta, listo o tonto, que abundan…, con barba o barbilampiño, el objetivo es ser de la casta o acercarse a sus prebendas, máxima cuando la unión de poderes en este país, judicial, legislativo y ejecutivo se diluyen en uno como la Santísima Trinidad. En el camino quedan las pretensiones honradas de dignificar las pensiones, por ejemplo, aunque esto sea a costa de cargos políticos asépticos e inútiles, como los senadores, por ejemplo, un nicho vacío y oscuro de cobro de favores, o la trasparencia interesada de boquilla. Las buenas voluntades y los buenos deseos mueren en el camino según  los corrompidos asuntos que muevan la sociedad, así, los del PSOE y PP siguen ocupando cargos de interés a pesar de sus acervos judiciales, como el alcalde de Granada en el primer caso, o el escandaloso presidente por designio del virrey –Valcárcel- en Murcia, Pedro Antonio Sánchez, escaso de vergüenza y cortito de dignidad, y ello gracias a los mentideros de los abrazafarolas de Ciudadanos, otro fraude electoral de este país que conjuntamente con Podemos han sido los más hipócritas o farsantes de las urnas. La catadura política moral del resto ya era sabida, y tampoco han engañado a nadie.

 

Lo dicho, el señor Sánchez de Puerto Lumbreras, además del batacazo púnico, que será legal según sus partidarios, pero es de amoralidad sin límites, de la mano de su compañera de ajetreos judiciales, Barreiro, senadora y sanadora de ungüentos ecónomos, se encamina al caso Auditorio y, además, si lo escuchamos, parece ir de víctima y declara haciéndonos un favor. ¿Qué querían esconder estos del PP para apartar a Garre? Mediocridad contra dignidad, indolencia contra esfuerzo, incompetencia contra sapiencia, inmadurez contra experiencia, no hay parangón. Decía mi madre que para ver estas cosas había que estar vivo, ¿No deben los parditos apostar por el mejor candidato contractualmente con sus votantes? Como diría Machado; Este hombre no es de ayer ni es de mañana, // sino de nunca; de la cepa hispana // no es el fruto maduro ni podrido, // es una fruta vana // de aquella España que pasó y no ha sido, // esa que hoy tiene la cabeza rapa.

 

La corrala no se queda allí, en todos sitios hay coros de palmeros haciendo la ola a los “palomeros” de turno que envilecen sarcásticamente con los pregones de fortuna carnavalescos, ansían un poco de protagonismo -y de ese pecado en Cartagena tenemos experiencia-, por ridículo claro. Si ya vestido de marinero nuestro casual alcalde lo hizo meando a barlovento hace un año, y así nos ha ido, ahora le ha tocado al “torraero” o el dador de chuches de la calle Saura, ¿en que estaría pensando para declarar a las carnes con y sin michelines la facultad de pecar y exhibirse la licencia de lo licencioso?…, ¿o quizás en hacer una fiesta en la piscina de su colega de partido y concejalía? este, de cura verdadero debía de ser un peligro, verdaderamente esta época permite la desinhibición de los fracasos y frustraciones propias, de las fantasías más perturbadoras, a las que me apunto, y sobre todo, los ridículos más espantosos, a los que no, aunque lo haga también.

 

“Asinque”, usando la metáfora de la novela corta venezolana que da título a esta misiva y en paralelismo de la misma con la obra de Lindo donde su ficticio héroe o heroína, persona totalmente mediocre llamado Prudencio, pero sin prudencia, como nuestros protagonistas, descubre un baúl lleno de máscaras y de disfraces extraños. Absorbe un disfraz tras otro y se aventura en la sociedad, sin miedo, sin temeridad, asumiendo cada vez una personalidad nueva, según la circunstancia política y social -y en última instancia, frustrada- esforzándose y trepando por buscar un espacio en este mundo confuso, vacío y anodino de la política y el superficial protagonismo actual.

 

Lo que se avecina en junio a gobernar la ciudad es más prepotencia y sobre todo mediocridad adornada de venganza y represalia, con la prepotencia enmascarada de los tardos socialistas de serrallo como el don Guido que cantara Machado. Gran pagano, // se hizo hermano // de una santa cofradía; //el Jueves Santo salía, //llevando un cirio en la mano.

 

“La felicidad del pobre parece la gran ilusión del carnaval, la gente trabaja el año entero por un momento, un sueño para hacer la fantasía de rey, de pirata o jardinero. Para todo acabarse el miércoles”. Vinicius de Moraes. Todo es efímero, transitorio y a veces mediocremente baladí.

 

Las ratas

Si algo hemos despejado de la ecuación política es que hay un denominador común, y es la vergüenza, o más bien la falta de ella, la manipulación de la confianza electoral se disipa en cuanto los intereses nomínales aparecen en escena, con un grado de encantamiento que sobrepasa la realidad más contractual de la consulta electoral y así, rodeados de palmeros y soplagaitas en unos casos y de macarras y chulos en otros, nos acercamos a lo chabacano y ordinario. Como en la novela de Delibes al que el titulo da nombre, buscamos airosos un Nini, no el actual epíteto de la degradación sociopolítica de este país en torno a su juventud más desestructurada, producto a una tibia educación y formación y, sobre todo, al protagonismo inventado a través de la televisión en su derivada más ordinaria o la telebasura, sino el iluminado protagonista de Delibes, el de singular bondad, la metáfora del nuevo profeta de este siglo XXI emanado del XX en clave política que justifica el título.

Un profeta que se aparta de la vulgaridad encontrada, de la lucha de poderes progres y fatuos del Vistalegre II, una lidia donde la faena más entera ha sido la propiciada por el príncipe de la coleta, el cual, ha vencido en su radicalidad más severa del tardo comunismo progresista del siglo XXI, una autocracia más que dictatorial amparada en la milonga de sus comienzos como parásitos de la penuria humana de la crisis sufrida en este país, absorbida y cuajada en el 15 M en su más profundo populismo multitudinario. No son más que en plan macarra, una reminiscencia cíclica del fracasado comunismo pasado de moda en España y en Europa, frustrados y fracasados.

Otra falsa profecía es la del PP, más de lo mismo y más palmeros que protagonistas, los compromisarios, depuestos ante la orden suprema, no han fallado, ya les valdría la censura lo contrario, y los poderes enmascarados de la Cospedal y demás baronesas noblemente siniestras siguen acaparando poderío estelar, como dice el anuncio, “poca broma”, una comparsa en vísperas de carnaval que adorna un congreso más templado que iluminado y debatido, otra mentira.

Y ahí aparece nuestro investigado, antes imputado Presidente de la Comunidad por designio de Valcárcel, antítesis de Garre y fracaso del partido en Murcia, otro huido de la desvergonzada gestión regional, una vergüenza digna de la obra de Delibes, que nos ruboriza y ridiculiza. El de Puerto Lumbreras no está a la altura, le falta clase, estilo y distinción y a pesar del mercadeo y ninguneo de su investigación, al igual que la senadora errante, la Barreiro, es amoral su condición política, independientemente del resultado, se impone el abandono inmediato de las funciones por dignidad, hoy, olvidada, o como en las declaraciones de Ana Mato y la Gurtell, despreciada, ya hay que tener cara dura y poca dignidad, y la tienen. Hace tiempo que sabemos que los estómagos agradecidos no se someterán a los intereses regionales y locales, sino a los del partido, sean los que sean, aquí los de Valcárcel, ahora en Madrid los de su delfín García, pero…, como toda ley mística y cósmica en esta vida, a todo cerdo le llega su Sanmartín, reza el refranero español...

Y aquí, en Cartagena, en la ciudad más longeva del territorio, más menudeo de interés personal, por fin este alcalde de casualidad, que no se le olvide que no fue votado para aliarse con el agónico y lamentable partido de la Castejón, al que no puedo usar el termino socialista por respeto a los que lo han sido y lo son, ha vuelto a sucumbir al interés particular, ya en estos últimos meses ha dado pruebas francas del amiguismo, por ausencia de gestos y por pasividad y holganza ante movimientos comerciales, sin duda legales, pero del todo amorales, a los que en tiempos anteriores desde la oposición les ponía vocerío y lo adornaba de escándalo, y actúa lejos de lo prometido y sentenciado (hemeroteca), ahora gozoso, como todos, por el arbitrio judicial de la ex alcaldesa, enarbolando el gallardete número 4 que a nadie representa, consigue sacar a Bastarreche, entre otros, del callejero cartagenero bajo la Ley de Memoria Histórica, o desmemoria intencionada.

 

No olvidemos que, gracias a la gestión sin contrapunto del Almirante franquista, el agua corriente llego a la ciudad, y fue un baluarte de la Trimilenaria y su desarrollo social e industrial, éste sin mentiras, “asinque” seguirá siendo la Plaza de Bastarreche con mayúsculas, pese a quien pese, podía haber sido en lugar de las Puertas de San José, la de las Victimas del Terrorismo, la de Miguel Ángel Blanco por ejemplo o, sin ser políticamente incorrectos, la de Manuel López Paredes, insigne artista de la palabra que hizo con su esfuerzo y dedicación que Cartagena fuera más conocida, en una vida de trabajo literario que ya quisiera alcanzar tanto soplagaitas de pacotilla actual en lustros y además, era cartagenero, que curioso, la mente se contractura al elegir el nombre. Por cierto, al salir de la capital del reino hace unos días, dirección Cartagena por la R3 y al pasar bajo el cartel azul, como el Mar Mediterráneo,  indicador del desvío a Paracuellos del Jarama, pensaba en las matanzas republicanas, -que parece que fueron santos- y en las calles que hoy en este país rinden pleitesía al horror y al asesinato desmemoriado por interés fatuo, aquellos paseos que han adornado ríos de luctuosa y vergonzosa humanidad, calles hoy impías como las de Carrillo, la Pasionaria, e incluso Stalin…, autócratas del régimen más restrictivo y pretencioso a los que algunos libertadores de la mezquindad se aferran cual último suspiro, ahogados en la frustración, la envidia, el desengaño y el rencor. Citando a mezquinos, no podemos obviar la cobardía y la sumisión Arturo, el profeta catalán ante la justicia, como decía Hitler, “del mismo modo que de cien cabezas huecas no se hace un sabio, de cien cobardes no surge nunca una heroica decisión…”, solo hay que ponerlos ante el juez para que se acojonen, se carguen y se justifiquen, a ver si empieza a desfilar la reata ante los jueces, empezando por Pujol y demás…

Esperemos que el viento sople al amanecer para sacar esto adelante como en la novela de Delibes, metáfora de la esperanza trasnochada con esta clase politicucha.

Decía Lutero que tenía tres perros peligrosos, la ingratitud, la soberbia y la envidia y que dejaban una profunda herida al morder. Esa herida la sufrimos hoy como ayer con tanto palanganero y palanganera, mamporrero y mamporrera -que no se ofenda ningún tonto ni tonta-, elegidos por nosotros por designio e imposición impopular que en estas fechas no necesitan careta, solo un fina y delgada goma.

   

Mear a sotavento o la parábola del marinero

Dicen los sabios del mar que mear a sotavento te evita mojarte, algunos en este país, sobre todo, los relacionados con la política, parecen perderse en los puntos cardinales marinos, y se mojan al mear, y lo jodido, es que pringan a todos. No es la primera vez que argumento la incompetencia de nuestros gobernantes o gestores, y temo que no será la última. Presidente, más presidentes de taifas, alcalde, vicealcaldesa, más concejales con entrecejo y entreceja, por lo del género, vamos, que buscar un lince entre populistas y anacoretas de la política con currículo en estos ambientes es tarea harto difícil, pero encontrarlo, ya es de nota.

 

Rajoy se ha meado encima por culpa del viento, mear a barlovento le va a traer cambiar de traje en breve, tras los temporales de frío y justificar lo injustificable con la subida de la luz, justo en un mes de enero lleno de desvergonzadas actuaciones del gobierno y con la fotografía de fondo de los Bárcenas, Sepúlvedas, correas y demás delincuentes con marchamo popular, pasándose por el arco del triunfo a una élite importante de sus votantes, a la sazón y vulgarmente llamados pensionistas por los apóstatas políticos en ejercicio, los mismos que pagan durante el cenit laboral y tras el ocaso profesional, una esa vergonzosa subida de 0.25% le va a costar caro, y se pringa.

 

Otro que mea “pa dentro” es el PAS en Murcia con su colla de ineptos palmeros disfrazados de ministrillos y ministrillas. La incompetencia en sanidad es suprema y el Rosell, demagogias aparte es necesario y determinante, a veces parecen de IU por las tonterías o “garzonadas” con las que nos sorprenden estos como derogar la ley de amnistía del 77 o desmilitarizar la educación.

Pero si en algún sitio se están meando los pantalones y los zapatos es en Cartagena, hemos pasado de enarbolar la bandera, perdón, el exiguo gallardete de la transparencia y la honradez a situarnos en las dudas mas escabrosas. Nos han dibujado un panorama de desmemoria histórica adulterada, los de MC con su teatrillo de lo absurdo cantonal, no hay más…, y no son más cartageneros…, y que ridículos. Los podemitas con su teatro de la desmemoria histórica, la perrera y los carteles del teatro chino…, como buenos rojillos de alma, no de carne, su populismo es determinante y el resto no existe, la indiferencia populista en el consistorio es inversamente proporcional al contraste. Además, sin querer le hacen la jugada a la troupe del teatro argentino del PP.

La departamental sigue a oscuras, sucia y casi impía por indiferente, pero…, legalmente se hacen concesiones urbanísticas, legalmente se acometen a oscuras y se adulteran con falsos aderezos para justificarlos, como las concesiones personales de palabra, pero son del todo amorales a la transparencia y al respeto popular, dícese, otrosí, la “fonda del sopapo” de Cuatro Santos,  según el acervo popular y populista, dan mucho de comer en la fonda por poco dinero…,  así, aderezando el gesto o la cocción con un justificante, la expropiación pendiente o…, “de estar justito al lado y con una infraestructura contundente y necesaria para ampliar el Ayuntamiento”, hacemos la concesión por un coste significativo pero sin significado, -para los estrechos o cortitos, esto no es más que pura ironía con “malafollá” cartagenera-.

Tras la parábola del agua, donde se sigue manteniendo lo “imprometido” en la tasa. Tras la parábola del “sanador” y anular la ampliación de la competencia privada sanitaria cartagenera tan necesaria, con aceras desencontradas por i-legitimaciones municipales, o no. Tras la parábola del mendigo del parquímetro de Santa Lucia, que negocia con la salud y la muerte con demagogia municipal. Tras la parábola del ridículo tranvía modernista por inexistente. Tras la parábola del recaudador de bienes muebles e inmuebles y, entre otras muchas, tras la grotesca parábola del libertador de la Atalaya, según vaya el viento y cale la orina, nos encontramos con el poema de la cárcel, pudiera ser el de Invictus a Madiva, o de Miguel Hernández a colación del encantador de serpientes y versado en la venta de humo; “Hombres veo que de hombres //solo tienen, solo gastan //el parecer y el cigarro //el pantalón y la barba. // En el corazón son liebres, // gallinas en las entrañas, // galgos de rápido vientre, //que en épocas de paz ladran // y en épocas de cañones //desaparecen del mapa”.

Así, en el centro de San Antón, barrio castizo cartagenero, depuesto y desestructurado por la incompetencia municipal de décadas, se alzó en el 36 un monumento a la represión de uno y otro color, a la injusticia de uno y otro color y a la soledad y denigración humana de uno y otro color, piedras irrelevantes con triste pasado formando muros de llantos degradados, en un silencio de dolor ignorado y ahora, fruto de la especulación más desagradable, ocupa espacios centrales en los populismos literarios populares de este mes. Cantaba Dylan que la respuesta estaba en el viento. Ignorando la desfachatez impuesta de este gobierno municipal por ignorar en sustento, que no en tributaciones al Mar Menor, donde el cartel de bienvenida a La Manga perece caído, ya más de dos meses en la superficie de las Amoladeras a modo de metáfora del abandono, ignorado y degradado. La playa de Monte Blanco, yace ahogada por un sin fin de algas en decenas de metros que la deterioran, el Mar Menor, es una cloaca abandonada y vencida. Una vez aniquilado y esquilmado el IMSEL, como otros departamentos municipales por interés de partido y de partidarios, y estos son hechos, no opiniones, o de como violar la limitación en la ordenanza de terrazas con negocios afines, o el sainete de Protección Civil para colocar fraudulentamente a algún coleguilla de partido, y no ha terminado... La fracasada comedia en la Policía Local para descabezarla por soberbia perosnal, y más… Una pregunta en el viento tengo, si hace unos años, la sin par y única alcaldesa y ama del PP hubiera facilitado la venta penitenciaria, no interponiéndose y arrodillándose ante sus premisas electorales, de este mausoleo sanantonero de tan oscura tristeza, que sin duda debe ser derrumbado, sin memoria ni desmemoria, con una venta económicamente surrealista, sin duda, lejos de su valor, exponencialmente mucho mayor, y encima, cunado la vinculación proto-romántica y los lazos afectuosos están presentes con el comprador, -me recuerda el affaire del auditorio y donde ha quedado- asistiríamos, sin duda alguna, a un holocausto demagógico por parte del actual regidor con vocerío plenario impuesto, destacado en las redes sociales y fuente de regocijo populista. “Asínque”, sin su permiso, sin palmeros mediáticos, y sin coro rociero o comparsa de carnaval que nos asista, eso sí, “con todo respeto”, debería de mear a sotavento o mirar donde mea nuestro regidor, porque últimamente se pringa y nos pringa, da la sensación de que hay que sujetar amarras antes de la cercana despedida como protagonista mayor de la villa, cosa que aún dudo que haga. Usando el/su recurrente refrán en épocas de opinión solitaria, la mujer del Cesar, además de no ser puta, con perdón, ha de demostrarlo y esto se empieza a parecer a las inmediaciones de la fonda del sopapo a media tarde.

La memoria y la vergüenza a veces se unen por su fragilidad. “Si lo malo que dicen de ti es verdad, corrígete; si es mentira, ríete”. Epicuro.

A las cinco de la tarde. Cuando el sudor de nieve fue llegando.

 

A las cinco de la tarde

La cuesta de enero.

“Díselo, Carmen Romero, // dile que estamos aquí, // que él parece estar allí // y es aquí donde lo espero; // dile que ningún obrero // entiende que un presidente // mande guardias a su gente // en vez de mandar trabajo, // dile que va cuesta abajo // frente a la Cuesta de Enero, // díselo, Carmen Romero”. No sé si el poeta granadino contemporáneo Javier Egea (discípulo de Alberti) le dedicó estos versos a la exmujer de Felipe González o fue mera casualidad nominal, el caso es, que ya sea conservador, socialista, podemita ególatra o de imberbes irracionales los que ocupen el gobierno, los inicios de año son cada vez más caóticos para el desgraciado españolito con el corazón ya helado, que diría Machado, o bien subsiste con esfuerzo a expensas de un salario, o es medio, que no gran empresario –estos no se tocan-, o es jubilado, a la casta vividora de la política y la caradura especulativa de turno le da igual, 60.000 millones de euros de rescates bancarios…, un dato.

Comenzamos otra cuesta, la del 17, otra pendiente, con suave declive y con firme decadencia hacia la irrelevancia y la mediocridad de los que nos gobiernan y ocupan espacios representativos políticos, iluminadas como “la Lola catalana” del gobierno. Son estos que, de uno y otro color, vienen de vuelta de todo y nunca llegan a ninguna parte. Son los que han estado disfrutando unas Navidades copiosas, con pajarita, estrellas y barras, son los que han degustado grandes manjares y suntuosos caldos regalados, los mismos que ahora rellenan, las exiguas y fingidoras botellas de vino con pedigrí, de peleón de bodega y se limitan al rancho diario o al bocadillo de mortadela, eso sí, en plato de loza para mantener el hito. Son los que, tras autorizar y vitorear las subidas tarifarias preestablecidas de los poderes fácticos españoles como las eléctricas, comunicaciones y servicios básicos, tienen la cara dura, unos –gobierno- de subir el 0.25% las pensiones cuando el IPC lo desborda, y otros –el resto-, la poca vergüenza de mirar para otro lado desde la oposición, quejarse con tibieza desde los sindicatos y esconderse en la sombra de la demagogia como la patronal. Son los que someten al jubilado al pago, otra vez, de impuestos sobre una pensión ya devengada –toda una vida- y, además, al copago sanitario, más mierda señores. Mantener a tanto senador, diputado, concejal y demás casta política nos recorta el alma, el aliento y la vida, nadie, ni populares desvergonzados, ni podemitas y socialistas mentirosos, han pensado en reducir la larga nómina de parásitos de la política que nos ahogan, y mucho menos sus escandalosos sueldos.

Entre pelea y pelea, asistimos impávidos al ninguneo de esta sociedad, los podemitas que se matan entre sí (metafóricamente) por seguir engañando y mantenerse a flote en perfecto aquelarre del ridículo y la falta de dignidad mas espantosa. En el PP, Aznar y Rajoy, Cifuentes y Cospedal se necesitan y se temen, sin duda. Con primarias, posiblemente Rajoy estaría en Pontevedra y la Cospedal mandando pelotones de molinos inanimados en Criptana, cualquiera que haya sido compromisario, puede aseverar y demostrar la hipocresía y la falsedad con la que se mueven los congresos de todos, y digo todos los partidos. Por otro lado, el PSOE, entre sanchistas y susanistas no terminan de levantar cabeza. Y aquí en la Departamental y su comarca, ¿dónde tiene el corazón nuestra eterna aspirante a alcaldesa?, donde saque más beneficio, está claro, las ideas y la dignidad política están pasadas de moda, hace meses adoraba al Marqués de Sade socialista y ahora a la Bruja de Salem. Mientras, los de ciudadanos escondidos tras las cañas como el primer amor de Serrat.

¿Alguien duda de que Pedro Antonio Sánchez seguiría siendo la patética imagen de esta región con selección natural de las bases?, yo lo dudo. Aquí, en la tres veces milenaria ciudad, con el cantón por montera, hemos pasado de tener una alcaldesa en vinilo de 45 rpm movida a 33, a tener un alcalde de 33 rpm sonando a 45, no hemos avanzado nada, o mi transistor se acelera o es el mismo cochambroso humo que vendía el PP.  ¿Alguien duda que Segado, Espejo y acólitos estarían dando el espectáculo dantesco y mediocre en Cartagena con la selección de las bases?, yo lo dudo y por derivada directa, el populismo trivial y chabacano de MC en Cartagena estaría desterrado con líderes de consenso y no, con lo más mediocre de la ciudad, de la región y del país viviendo a nuestra costa. Los podremos erradicar, sin duda alguna, decía Mándela que todo parece imposible hasta que se hace.

“Asinque”, con esta banda de hipócritas y anacoretas de la dignidad dirigiendo los estamentos y con el aforo que los sustentan, emulando a Chaplin, sugiero aprender, como si se fuera a vivir toda la vida y vivir como si fuéramos a morir mañana, por lo menos que nos amarguen lo mínimo.

A las cinco de la tarde. ¡Y el toro solo corazón arriba!

   

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