Miércoles, Abril 25, 2018
   
Texto

El Rincón del Burladero

No se puede huir de uno mismo

Decía Honore de Balzac que la mediocridad no se debería imitar, y sinceramente creo que los ataques populistas mediáticos son mediocres hasta doler y una esencia intima del populismo más chabacano, inculto y anodino, un populismo establecido en la radicalizada izquierda por antonomasia, frustrada y anárquica por ruin, que no han superado hoy el fracaso devastador de sus ególatras, tiránicos, autoritarios y dictatoriales poderes en el pasado, radicalismo de izquierdas que asume lo más vil del ser humano y hacen de las redes sociales un anónimo caldo de fracasada venganza, y les siguen, y les copian y se aborregan, a la que se suman algunos semi conservadores neoliberales de pacotilla con aires independentistas, ya sean autonómicos  o locales, y los hay tan chabacanos y ordinarios que hacen daño a la vista, hagan un ejercicio de pensamiento, los que puedan y sepan pensar.

 

No tengo dudas de que esta última sentencia es quizás hasta ofensiva para eruditos, pero no es más que el nexo para describir la herrumbre social y pedagógica a la que nos han volcado los intereses partidistas comerciales políticos y no tan comerciales, quizás gubernamentales, escondidos y agazapados tras la penumbra de la duda incrédula. Hoy, el dominio de las redes hace de situaciones de precariedad social, en claros estadillos de demagogia insustancial, un semanario de acontecimientos de masa dirigidos y estudiados, se puede maniobrar la conducta social de personas sin pasado, sin presente y con futuro interesado, se pueden tergiversar los resultados previstos engañando, decía el general alemán antinazi von Tresckow que para los idiotas las ordenes son leyes, y encima éstos nos intentan convencer, pero se olvidan los dirigentes de la demagogia que, en todas direcciones puede fluir la corriente de la banalidad y así, además de convocar altercados en universidades por quedada general, además de confluir en manifestaciones interesadas, también se pueden descolocar y arruinar pretendidos estrenos cinematográficos y multiplicar por mil las audiencias interesadas como la Santa Misa y otros. ¿De quién es el poder?

 

Los populistas de fortuna creen dominar a las masas, pues es inherente al ego grandilocuente que los suscribe creerse por encima del bien y del mal, pero cuando la sociedad cabal se pone en marcha, es como la marabunta, destroza partidos y envía a los personajillos de farándula al olvido más profundo, eso sí, con los votos, las urnas y la educación y el respeto, algo que en los tambalillos populistas no existe, más que el discurso fácil, grácil e inane, vacío a todas luces, tiene estos mediocres imitadores, y al final la mediocridad es una enfermad que llena de presuntuosa vulgaridad.

 

Hay muchos tontos de capirote en esta Cuaresma que visten de morado y precisamente no son de cofradías pasionarias. Hay abrazafarolas de naranja que vagan sin rumbo y sin palabra. Hay “correpasillos” perdidos de rojo y de carmesí que se apuntan al tren de fortuna, sin ideario y sin horizonte, chaqueteros. Hay penitentes de azul a los que las sombras de la corrupción hacen más vulgares, si cabe. Los empleos precarios, las pensiones sin rentabilidad y estos idiotas debatiendo por el rabo de los perros y facilitando el sometimiento de los puertos y transportes a las pandillas de siempre y, además, amparados por los libertadores de la igualdad, por los de la nueva política, pero con la misma casta mugrienta. Y son felices… “Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra, serlo” Freud. Y yo no veo… No se puede huir de uno mismo, la mezquindad siempre te persigue.

 

Crónica de un engaño

Podría ser el título de una novela aspirante al premio Planeta, o un telefilme dominguero por soporífero, pero es nuestra cruda y penosa realidad, la del PP, la de Murcia, la de la mentira y la conjura, y por extensión, la de todos los que ocúpanos espacios en esta tierra, murcianos en general y Cartageneros en particular. Ésta es la de un presidente marcado por la duda y su involucración en numerosos sumarios, un presidente que se aleja del ideario que cualquiera ratificaría, pero es impuesto por una horda de políticos que han hecho de este trabajo social, de gestión y de servicio al ciudadano su modo de vida y nada barato.

 

Todos tienen sus adeptos, ora por recoger viandas, ora por un saludo escamoteado –los hay-, oro poridiotas, ora por peleles..., y nosotros, espectadores engañados y tristemente sometidos. Decía Calderón en su obra La hija del aire, “Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos”, y sin querer ya pensaba él hace siglos en esta orgía de despropósitos políticos, en esta bacanal desvergonzada de dignidad, en esta farsa teatral de argumentos y de seriedad.

 

No hay diálogos entre besugos que diría Alberti en la obra retomada de Calderón, la del tonto, ironía y sabiduría. El Gordo y el Flaco tomado de su recurrente obra, solo monólogos entrelazados, a cada uno lo suyo, el pueblo, el votante ensimismado en la creencia de la desesperanza política y algunos en su turbadora por pútrida esperanza deshonesta. Nos han destrozado la dignidad, y la ilusión, ¿y la culpa? …, es la recurrente cascara de plátano, o de los técnicos, aunque algunos con sueldos escandalosos.

 

Es el símil como la actitud de Valcárcel y sus seguidores, desconcertante ante la primera lectura del relato de Alberti, pero perfectamente ordenada y reconocida con el tiempo, lógica, su lógica, en este caso mantener las alfombras tapadas, lo que nos da la sensación de la mierda que puede haber debajo, ¿por qué no levantarlas?, ¿por qué matar políticamente la bayeta y el aspirador?, ¿porque vetar a Garre?  Nos han quitado hasta las ganas de llorar, como en el poema, y sobre todo las de merendar…, ojo, la ironía no proporciona ningún consuelo más allá del momento de expresarla, solo más impotencia, como el pan de ácimo en la Última Cena, al final no significa nada a pesar del protagonismo del cuerpo…, la triste realidad se impone. Como decía Alabarte, y en esta región, “es que a mí me preocupa mucho el silencio y la astronomía, // y la velocidad de un caballo parado, y la inmovilidad de los trenes expresos que predicen la futura muerte del tranvía…, el estancamiento.

 

El Charlot de Alberti, en su segunda irónica genialidad sobre el dos veces tonto, es un vagabundo que recorre el devenir de las épocas, con una bruma de melancolía decorativa, insípida e impotente ante el transcurso del tiempo. Así nos sentimos algunos críticos ante tanta herrumbre política, desfachatez e ignorancia, como el tiempo de Alberti y Charlot en este semi absurdo poema, donde se contrae y dilata el pasado con el presente y el futuro, se apelmazan sin cronología como nuestras sentencias políticas, hoy puestas en tela de juicio más que nunca gracias a fiscales y jueces politizados por designios del Ejecutivo, y esto es un hecho amenazante, con partidos conservadores cono este no necesitamos los postulados venezolanos de Podemos. Da igual, la insurrección de lo prometido es ya una constante en el contexto actual, la mentira es una premisa insalvable. Este PP murciano como en la obra de Alberti es como la confluencia irracional de dos tiempos, uno deseado, que se retuerce y es ligero sin terminar de llegar, prometido y anhelado, y otro pasado y pesado hundiendo los pasos en la arena de la dignidad. Y termino con Buster Keaton que busca por el bosque a su novia, que es una verdadera vaca, otra ironía de la obra de Alberti basada en la de Calderón en la que yo me baso, “Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos”.

 

La búsqueda de Buster Keaton por el prado, es la perfecta e irónica por triste analogía de la vergüenza en esta región y en este país, la vaca, la dignidad o la sustancia vital que nos da esperanza y nos quebranta con la mentira, una farsa consentida y una mentira grande, enorme donde no caben ya nuestros zapatos, ¿Eres una dulce niña o una verdadera vaca?

 

Mi corazón siempre me dijo que eras una verdadera vaca. // Tu papá, que eras una dulce niña. // Mi corazón, que eras una verdadera vaca. // Una dulce niña. // Una verdadera vaca. // Una niña //Una vaca. // ¿Una niña o una vaca? // O ¿una niña y una vaca? // Yo nunca supe nada. ¿La vergüenza o la niña de Rajoy interpretada estelarmente por Valcárcel y su delfín?

 

Tenebroso centro mío; // Que voy a ser racional, // Ya que hasta aquí bruto he sido. //Ea, vuelve tu a guiarnos. (El villano gracioso, Chato) En cuanto a “yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos”, no sé si he de acertar el camino. Contigo la llevas…, Calderón de la Barca, La hija del Aire.

 

'La Llamada Literaria, otra década'

Un año más, y sin poco esfuerzo, cuando aún resuena el eco de la tradicional Llamada del Miércoles de Ceniza, el ya añejo cofrade que no mayor, con poso y solvencia, Jesús Muñoz Robles nos acerca ya, durante una década el acto cultural más antiguo de nuestra Semana Santa, un entrañable acto que caló en el fondo de las almas cofrades y culturales de nuestra ciudad de forma profunda. La ‘Llamada Literaria’, un proyecto sencillo, humilde y cargado de sentimientos que cuenta ya con casi medio siglo de vida, desde que en 1971 se produjera su génesis de la mano del Artista de la Palabra Manuel López Paredes, sigue calando profundamente en el procesionista cartagenero, con respeto y sinceridad, sin separarse de los postulados del Maestro, no en vano, quizás sea el único acto apartado de las miserias humanas en estas fechas, envidias, rencores, venganzas y demás indigencias morales que hoy, al igual que hace más de 2000 años en Jerusalén, persisten.

La Llamada Literaria es Pasión, es Inteligencia y Sentimiento, es Sabor Popular, es Cultura, es Cartagena en toda su salada extensión semanasantera. Es el primer Viernes de Cuaresma y se establece como un lamento de quietud en el corazón cofrade, por un momento, y mientras escuchamos un sincero y personal pregón de abolengo, un poema a la Patrona y a su hijo emanado 'del poeta' y del gran corazón de poeta que posee Antonio Navarro, o de la dulzura hecha poesía de Rosario del Carmen Garcia, roto por solamente por el dolorido quejido de una saeta a golpe de tambor… Aquí se renuncia etéreamente a las carencias terrenales, a las escondidas y desleales inquinas, a las pobres venganzas y a las ingentes vanaglorias y pedanterías que se suman a las deslealtades, desconfianzas  e  hipocresías que afean nuestras nobles tradiciones, no olvidemos que esta sacrosanta institución que en Cartagena se adorna en más de 500 años y solo por un momento…, nos encontramos en un ambiente de creencias, de respeto y armonía moral y espiritual, muy  perdida, y establecen los claros exponentes de un orden cristiano representado como cofrades y hermanos, aunque pueda parecer una fantasía, aunque sea etérea entre tanta mezquindad.

Es una fantasía, nuestra compleja institución adolece de camaradería y verdadero amor y respeto, no en vano, son los hombres los que la definen, ya sea morada, roja o amarilla…, ya sea en Cartagena o en otro lugar, lo colateral a la esencia propia de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, como allá en el tiempo de Herodes el Grande, está adornada de sectarios, como los antiguos y modernos fariseos, zelotes, saduceos o esenios, entre otros, donde el denominador común es la mentira farisea o la deslealtad saducea, hoy igual que ayer, el respeto y la lealtad se diluye en un cargo o en un cordón, el ansia mediocre de protagonismo en esta ciudad es superlativa, afecta a todos los estamentos, política, cultural, social, y esta expresión cultural donde miles y miles de cartageneros están involucrados no es ajena, desde la metafóricas prefecturas hasta las máximas instancias, complots, difamaciones, intereses… Quizás es esta condición humana la que mantiene durante siglos la propia expresión cultural o quizás, los que aportan desde el anonimato la templanza y el sentido parco y prudentemente juicioso. Esto no es nuevo, es inherente a la traición y ajusticiamiento del Salvador hoy igual que ayer.

Este Viernes de Cuaresma aparece en el calendario cofrade con una honda carga pasionaria en la ciudad, luego vendrá el resto. Un año más y ya son cuatro décadas y siete años, nos traen durante unas horas el discurso personal sentimental del corazón, del alma, del espíritu, dónde la rima sentida, la prosa pasional y la agrietada queja del impotente llanto que nace del corazón de la saeta, inundan de sentimientos, añoranzas y pasiones espirituales el ambiente de la ciudad. Otro año más, con más fuerza si cabe, se vuelve a realizar tan insigne y emblemático acto, un acto que no ha sido fácil de mantener tanto en sus principios como en la actualidad, “Ganar una batalla puede significar librarla varias veces”, (Margaret Thatcher).

En nuestra Semana Santa, la que algún perro-flauta de burdel criticará, o pretenderá hacer cortejos civiles…, se aúna a personas de dispares creencias, ideologías y sentimientos y eso la hace más grande, integradora y solidaria, la conversión de ateos, de algunos que se llaman no creyentes o laicos e incluso profanos o ateos se someten a la imagen, a la iconografía de una devoción, de una necesidad, de un fervor exacerbado, a los colores de una agrupación, al sacrifico de un capuz y eso es grande, eso es Cartagena, como dice el Papa Francisco, con una Iglesia  adaptada a las necesidades actuales y mirando al futuro sin olvidar nunca la Piedad, el Perdón y la Humildad, sobre todo la Humildad, alentar la integración y separarse de la avaricia, la ira, la envidia y la soberbia. Tarea difícil. “Por su traición fue recompensado con treinta piezas de plata (Mateo 26:15)”.

   

Mascaradas

Estamos en carnavales y las mascaradas están de moda, políticamente las caretas cambian de propietario según el viento, las orgias y bacanales políticas se suceden sin pudor, da igual el partido, más rojillo o menos, da igual el interlocutor, calvo o con coleta, listo o tonto, que abundan…, con barba o barbilampiño, el objetivo es ser de la casta o acercarse a sus prebendas, máxima cuando la unión de poderes en este país, judicial, legislativo y ejecutivo se diluyen en uno como la Santísima Trinidad. En el camino quedan las pretensiones honradas de dignificar las pensiones, por ejemplo, aunque esto sea a costa de cargos políticos asépticos e inútiles, como los senadores, por ejemplo, un nicho vacío y oscuro de cobro de favores, o la trasparencia interesada de boquilla. Las buenas voluntades y los buenos deseos mueren en el camino según  los corrompidos asuntos que muevan la sociedad, así, los del PSOE y PP siguen ocupando cargos de interés a pesar de sus acervos judiciales, como el alcalde de Granada en el primer caso, o el escandaloso presidente por designio del virrey –Valcárcel- en Murcia, Pedro Antonio Sánchez, escaso de vergüenza y cortito de dignidad, y ello gracias a los mentideros de los abrazafarolas de Ciudadanos, otro fraude electoral de este país que conjuntamente con Podemos han sido los más hipócritas o farsantes de las urnas. La catadura política moral del resto ya era sabida, y tampoco han engañado a nadie.

 

Lo dicho, el señor Sánchez de Puerto Lumbreras, además del batacazo púnico, que será legal según sus partidarios, pero es de amoralidad sin límites, de la mano de su compañera de ajetreos judiciales, Barreiro, senadora y sanadora de ungüentos ecónomos, se encamina al caso Auditorio y, además, si lo escuchamos, parece ir de víctima y declara haciéndonos un favor. ¿Qué querían esconder estos del PP para apartar a Garre? Mediocridad contra dignidad, indolencia contra esfuerzo, incompetencia contra sapiencia, inmadurez contra experiencia, no hay parangón. Decía mi madre que para ver estas cosas había que estar vivo, ¿No deben los parditos apostar por el mejor candidato contractualmente con sus votantes? Como diría Machado; Este hombre no es de ayer ni es de mañana, // sino de nunca; de la cepa hispana // no es el fruto maduro ni podrido, // es una fruta vana // de aquella España que pasó y no ha sido, // esa que hoy tiene la cabeza rapa.

 

La corrala no se queda allí, en todos sitios hay coros de palmeros haciendo la ola a los “palomeros” de turno que envilecen sarcásticamente con los pregones de fortuna carnavalescos, ansían un poco de protagonismo -y de ese pecado en Cartagena tenemos experiencia-, por ridículo claro. Si ya vestido de marinero nuestro casual alcalde lo hizo meando a barlovento hace un año, y así nos ha ido, ahora le ha tocado al “torraero” o el dador de chuches de la calle Saura, ¿en que estaría pensando para declarar a las carnes con y sin michelines la facultad de pecar y exhibirse la licencia de lo licencioso?…, ¿o quizás en hacer una fiesta en la piscina de su colega de partido y concejalía? este, de cura verdadero debía de ser un peligro, verdaderamente esta época permite la desinhibición de los fracasos y frustraciones propias, de las fantasías más perturbadoras, a las que me apunto, y sobre todo, los ridículos más espantosos, a los que no, aunque lo haga también.

 

“Asinque”, usando la metáfora de la novela corta venezolana que da título a esta misiva y en paralelismo de la misma con la obra de Lindo donde su ficticio héroe o heroína, persona totalmente mediocre llamado Prudencio, pero sin prudencia, como nuestros protagonistas, descubre un baúl lleno de máscaras y de disfraces extraños. Absorbe un disfraz tras otro y se aventura en la sociedad, sin miedo, sin temeridad, asumiendo cada vez una personalidad nueva, según la circunstancia política y social -y en última instancia, frustrada- esforzándose y trepando por buscar un espacio en este mundo confuso, vacío y anodino de la política y el superficial protagonismo actual.

 

Lo que se avecina en junio a gobernar la ciudad es más prepotencia y sobre todo mediocridad adornada de venganza y represalia, con la prepotencia enmascarada de los tardos socialistas de serrallo como el don Guido que cantara Machado. Gran pagano, // se hizo hermano // de una santa cofradía; //el Jueves Santo salía, //llevando un cirio en la mano.

 

“La felicidad del pobre parece la gran ilusión del carnaval, la gente trabaja el año entero por un momento, un sueño para hacer la fantasía de rey, de pirata o jardinero. Para todo acabarse el miércoles”. Vinicius de Moraes. Todo es efímero, transitorio y a veces mediocremente baladí.

 

Las ratas

Si algo hemos despejado de la ecuación política es que hay un denominador común, y es la vergüenza, o más bien la falta de ella, la manipulación de la confianza electoral se disipa en cuanto los intereses nomínales aparecen en escena, con un grado de encantamiento que sobrepasa la realidad más contractual de la consulta electoral y así, rodeados de palmeros y soplagaitas en unos casos y de macarras y chulos en otros, nos acercamos a lo chabacano y ordinario. Como en la novela de Delibes al que el titulo da nombre, buscamos airosos un Nini, no el actual epíteto de la degradación sociopolítica de este país en torno a su juventud más desestructurada, producto a una tibia educación y formación y, sobre todo, al protagonismo inventado a través de la televisión en su derivada más ordinaria o la telebasura, sino el iluminado protagonista de Delibes, el de singular bondad, la metáfora del nuevo profeta de este siglo XXI emanado del XX en clave política que justifica el título.

Un profeta que se aparta de la vulgaridad encontrada, de la lucha de poderes progres y fatuos del Vistalegre II, una lidia donde la faena más entera ha sido la propiciada por el príncipe de la coleta, el cual, ha vencido en su radicalidad más severa del tardo comunismo progresista del siglo XXI, una autocracia más que dictatorial amparada en la milonga de sus comienzos como parásitos de la penuria humana de la crisis sufrida en este país, absorbida y cuajada en el 15 M en su más profundo populismo multitudinario. No son más que en plan macarra, una reminiscencia cíclica del fracasado comunismo pasado de moda en España y en Europa, frustrados y fracasados.

Otra falsa profecía es la del PP, más de lo mismo y más palmeros que protagonistas, los compromisarios, depuestos ante la orden suprema, no han fallado, ya les valdría la censura lo contrario, y los poderes enmascarados de la Cospedal y demás baronesas noblemente siniestras siguen acaparando poderío estelar, como dice el anuncio, “poca broma”, una comparsa en vísperas de carnaval que adorna un congreso más templado que iluminado y debatido, otra mentira.

Y ahí aparece nuestro investigado, antes imputado Presidente de la Comunidad por designio de Valcárcel, antítesis de Garre y fracaso del partido en Murcia, otro huido de la desvergonzada gestión regional, una vergüenza digna de la obra de Delibes, que nos ruboriza y ridiculiza. El de Puerto Lumbreras no está a la altura, le falta clase, estilo y distinción y a pesar del mercadeo y ninguneo de su investigación, al igual que la senadora errante, la Barreiro, es amoral su condición política, independientemente del resultado, se impone el abandono inmediato de las funciones por dignidad, hoy, olvidada, o como en las declaraciones de Ana Mato y la Gurtell, despreciada, ya hay que tener cara dura y poca dignidad, y la tienen. Hace tiempo que sabemos que los estómagos agradecidos no se someterán a los intereses regionales y locales, sino a los del partido, sean los que sean, aquí los de Valcárcel, ahora en Madrid los de su delfín García, pero…, como toda ley mística y cósmica en esta vida, a todo cerdo le llega su Sanmartín, reza el refranero español...

Y aquí, en Cartagena, en la ciudad más longeva del territorio, más menudeo de interés personal, por fin este alcalde de casualidad, que no se le olvide que no fue votado para aliarse con el agónico y lamentable partido de la Castejón, al que no puedo usar el termino socialista por respeto a los que lo han sido y lo son, ha vuelto a sucumbir al interés particular, ya en estos últimos meses ha dado pruebas francas del amiguismo, por ausencia de gestos y por pasividad y holganza ante movimientos comerciales, sin duda legales, pero del todo amorales, a los que en tiempos anteriores desde la oposición les ponía vocerío y lo adornaba de escándalo, y actúa lejos de lo prometido y sentenciado (hemeroteca), ahora gozoso, como todos, por el arbitrio judicial de la ex alcaldesa, enarbolando el gallardete número 4 que a nadie representa, consigue sacar a Bastarreche, entre otros, del callejero cartagenero bajo la Ley de Memoria Histórica, o desmemoria intencionada.

 

No olvidemos que, gracias a la gestión sin contrapunto del Almirante franquista, el agua corriente llego a la ciudad, y fue un baluarte de la Trimilenaria y su desarrollo social e industrial, éste sin mentiras, “asinque” seguirá siendo la Plaza de Bastarreche con mayúsculas, pese a quien pese, podía haber sido en lugar de las Puertas de San José, la de las Victimas del Terrorismo, la de Miguel Ángel Blanco por ejemplo o, sin ser políticamente incorrectos, la de Manuel López Paredes, insigne artista de la palabra que hizo con su esfuerzo y dedicación que Cartagena fuera más conocida, en una vida de trabajo literario que ya quisiera alcanzar tanto soplagaitas de pacotilla actual en lustros y además, era cartagenero, que curioso, la mente se contractura al elegir el nombre. Por cierto, al salir de la capital del reino hace unos días, dirección Cartagena por la R3 y al pasar bajo el cartel azul, como el Mar Mediterráneo,  indicador del desvío a Paracuellos del Jarama, pensaba en las matanzas republicanas, -que parece que fueron santos- y en las calles que hoy en este país rinden pleitesía al horror y al asesinato desmemoriado por interés fatuo, aquellos paseos que han adornado ríos de luctuosa y vergonzosa humanidad, calles hoy impías como las de Carrillo, la Pasionaria, e incluso Stalin…, autócratas del régimen más restrictivo y pretencioso a los que algunos libertadores de la mezquindad se aferran cual último suspiro, ahogados en la frustración, la envidia, el desengaño y el rencor. Citando a mezquinos, no podemos obviar la cobardía y la sumisión Arturo, el profeta catalán ante la justicia, como decía Hitler, “del mismo modo que de cien cabezas huecas no se hace un sabio, de cien cobardes no surge nunca una heroica decisión…”, solo hay que ponerlos ante el juez para que se acojonen, se carguen y se justifiquen, a ver si empieza a desfilar la reata ante los jueces, empezando por Pujol y demás…

Esperemos que el viento sople al amanecer para sacar esto adelante como en la novela de Delibes, metáfora de la esperanza trasnochada con esta clase politicucha.

Decía Lutero que tenía tres perros peligrosos, la ingratitud, la soberbia y la envidia y que dejaban una profunda herida al morder. Esa herida la sufrimos hoy como ayer con tanto palanganero y palanganera, mamporrero y mamporrera -que no se ofenda ningún tonto ni tonta-, elegidos por nosotros por designio e imposición impopular que en estas fechas no necesitan careta, solo un fina y delgada goma.

   

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