Sábado, Septiembre 23, 2017
   
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I have a dream: La sierra de San Ginés

Hace poco pudimos comprobar que la reconstrucción de nuestro monasterio de San Ginés de la Jara - la casa del Patrón-   va en serio y a buen ritmo, esta vez parece que sí. Sin embargo desde los responsables de esta reconstrucción se demandaba saber el ¿para qué?


Es cierto que reconstruir un edificio para no darle uso es solo retrasar su ruina, y no hemos llegado hasta aquí para volver a dejarlo caer otra vez.


Naturalmente que a cada persona que se le pregunte, se le ocurrirá una posible utilización. Y posiblemente de eso se trate, de darle todos los usos posibles para volver a hacer del lugar lo que fue y nunca debió de dejar de ser. El centro del terreno que lleva su nombre.


Aunque tenemos que esperar a que el cenobio, junto con el monte Miral, nos desvelen sus secretos y reclamen la importancia histórica que muchos sospechamos que tienen, no quiere decir que podamos desdeñar y cerrar los ojos a lo que esta oportunidad nos brinda.


El monasterio además de poder y tener que ser un centro de interpretación de sí mismo y del monte Miral, con sus explotaciones mineras, ermitas, restos romanos y Cueva Victoria. Puede  ser un destino de Universidades que se encarguen de su excavación, además de poder acoger el culto en su iglesia en momentos muy especiales. Además de ofrecer una oferta hostelera en sus casas de labranza y jardines. Además de ofrecer un marco ideal para la recuperación de la flora autóctona. Además de poder interpretar la etnografía del Campo de Cartagena. Además de otras muchas cosas el Monasterio puede ser el centro neurálgico de la sierra que llevó su nombre hasta que intereses privados decidieron borrar de la faz de la tierra toda huella de nuestro patrón en estos lugares.


Pero empecemos por el nombre. En el "Itinerario descriptivo militar de España" de 1866 en el tomo IV encontramos referencias a la Sierra de San Ginés. Igualmente en el "Diccionario geográfico, estadístico, histórico de Pascual Madóz de 1846, encontramos una descripción de nuestra sierra de San Ginés. Este es el primer paso, volver a dar a estos montes el nombre con que de tiempos inmemoriales eran conocidos y no conformarnos con llamarlo por el uso que tuvieron en un pasado no muy lejano. Que ayuntamientos de Cartagena y La Unión estén de acuerdo en esto y en la idea de la unidad de un todo, es vital.


La antigua sierra de San Ginés, así nombrada hasta la mitad del siglo XIX, se extiende desde Cala Cortina hasta Cabo de Palos, comprendiendo las sierras, Minera de Cartagena, Minera de La Unión, la de Atamaría, Peña del Águila y los montes que van del Cantalar a Cabo de Palos y que cuidan del Septentrión a Calblanque. Nombres que aunque a nosotros si nos dicen cosas, conforme se aleja uno de nuestra tierra se pierden. Por ello la necesidad de resucitar el nombre, y dándole la dimensión que merece, hacerlo de todos los españoles. El patrimonio y la singularidad de ese patrimonio, que encierra esta sierra, la hace única. Solo tenemos que unir todas las piezas del puzle y ponerlo a trabajar, y el sitio donde hacer esto es el Monasterio.


Con este propósito he iniciado en Facebook un recorrido por esta sierra que nace en Cala Cortina y corriendo hacia Levante muere a los pies del faro de Cabo de Palos. En este viaje hacia Levante visitaremos fuertes, castillos y baterías de los siglos XVII al XX, como los de Santa Florentina, San Leandro, Santa Ana, San Isidoro, Trincabotijas alta y baja, el castillo de San Julián, las baterías de Conejos, La Chapa, Cabo Negrete y Cenizas. Pueblos y ciudades como Cartagena, La Unión, Portman, El Llano del Beal, El Estrecho de San Ginés, El Algar, Los Nietos, Los Belones o Cabo de Palos. Ermitas como la del Calvario, Santa Lucía, El Ferriol, El Estrecho, Los Belones, Portmán y las del Monte Miral. El monasterio de San Ginés de la Jara, La Cueva Victoria, minas como la Agrupa Vicenta o Las Matildes, restos romanos como la Huerta del Paturro, la calzada romana de Portman, el Castillico de Playa Honda y algunos más. Parajes naturales como la Peña del Águila o Calblaque y muchas más cosas que se hallan desperdigadas por esta columna vertebral de nuestra Historia.


La página va creciendo poco a poco según vamos avanzando en nuestro itinerario, además de hacerlo con los comentarios e informaciones nuevas que siempre son bien recibidas.


Por todo esto quiero invitaros a visitar “I have a dream: La sierra de San Ginés” y meditar sobre la posibilidad de hacer realidad un sueño. Como primicia me agrada compartir la primera parada de este camino que comienza donde el Apóstol desembarcó en Hispania.


LA BATERIA SAN LEANDRO


Aunque en el siglo XVIII ya estaba artillada con seis piezas, llegando a tener en 1741 hasta trece piezas, no fue hasta finales del XIX cuando adquirió su imagen definitiva cuando fue acasamatada en 1895.
La batería de San Leandro con sus cañoneras casi al nivel del mar, cita 4 metros, cuenta con tres casamatas a prueba de bombas donde se albergaban sendos cañones de hierro de 24 cm que dominaban la entrada al puerto.


El 7 de marzo de 1937, durante la sublevación de Cartagena, cuando el transporte militar Castillo de Olite cargado con tropas nacionalistas pretendía entrar a puerto para desembarcar en Cartagena, desde uno de los tres cañones de 57 mm con que además contaba se le hizo un disparo de advertencia, pero el vapor viró a toda máquina tratando de huir, siendo alcanzado y hundido por los disparos de la batería de La Parajol.


En 1942 fue desartillada quedando guardadas sus piezas en el parque móvil.


El 27 de mayo de 1970 pasa a ser propiedad del Ayuntamiento de Cartagena que desde entonces la ha tenido desatendid.


En 1994 se le presenta un proyecto al propietario, el Ayuntamiento de Cartagena para su restauración y explotación turística, pero fue desestimada.


En noviembre de ese año en el pleno municipal se presenta una moción que fue aprobada por unanimidad para que el Ayuntamiento proponga al Ministerio de Obras Públicas, Turismo y Medio Ambiente, que estudie la recuperación de playa, o la posible instalación de piscinas naturales en la Batería de San Leandro, ya que esta actuación, de poderse llevar a cabo, sería de gran interés económico y turístico para Cartagena.


En efecto se hizo este estudio y se envió a la Dirección de Costas, ya que la iniciativa privada estaba dispuesta a recuperar y acondicionar “Cala Chica” y la batería de San Leandro que desde ella se levanta.
El 4 de marzo de 1999 se debate en la Asamblea regional una moción presentada por el grupo socialista para la elaboración de un convenio para el estudio, conservación, restauración y uso de las fortalezas, torres y castillos de Cartagena, la moción fue rechazada gracias a la mayoría del Partido Popular.


En 2008 debido a la intención de una empresa de hacer un puerto deportivo con más de 600 amarres y su explotación durante 30 años, se planteó la recuperación de la batería a cargo del proyecto, pero el comienzo de la Crisis hizo olvidar estos proyectos.


En la actualidad este BIC se encuentra desde 1970 en estado de abandono total, víctima del vandalismo y lleno de inmundicias.

 

Cárcel de San Antón: La verdad os hará libres

En estos últimos años ha resucitado en la población el sentimiento de la pertenencia del Patrimonio como herencia de nuestros antepasados, estamos viendo como hay gente dejándose la piel por no dejar caerse edificios singulares de gran valor histórico: San Ginés de la Jara, Castillos de Los Moros y Despeñaperros, el cine Central, La Casa del niño…  ya han echado a andar hacía su recuperación, o lo van a hacer en breve. Otros van a tardar un poco más, pero hay gente empujando fuerte para conseguirlo, La Catedral, Villa Calamari, La Casa del Tio Lobo, las cinco ermitas del Miral, castillos como Atalaya y San Julián, los molinos de viento  y un sinfín de baterías de costa y fuertes.

 

En las últimas  fechas se les ha unido otro edifico singular, la vieja cárcel de san Antón, otro edificio que encierra entre sus paredes parte de la historia de nuestra ciudad. Historia que hemos de rescatar siempre buscando la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. No se puede defender el Patrimonio a cualquier precio, en otras ciudades sí, pero en Cartagena no. Esa historia debe ser al cien por cien verídica. En busca de esa historia escondida de la que la gente habla pero no dice nada me he lanzado a buscarla con la mente clara y en blanco, no he conseguido ni más, ni menos información que la que comparto. Que cada uno saque sus propias conclusiones.

 

Cuando el 29 de septiembre de 1929 el Castillo de Los moros pasó a pertenecer al Ayuntamiento, se pensó convertirlo en la cárcel de la ciudad, sin embargo a final de ese mismo año se comenzaron los trabajos para construir la nueva cárcel, en el mismo barrio donde estaba la ya vieja y destartalada cárcel; San Antón.

 

La ciudad ya tenía varios grandes presidios, los castillos de Galeras y San Julián y el famoso Penal donde su director Francisco Machado, hermano de los poetas Antonio y Manuel, recibió como huéspedes a Largo caballero, Besteiro, Aguiñiano y Saborit en 1917. Años más tarde, en 1934 medio Gobierno de la Generalitat de Catalunya sería confinado en sus celdas. Este presidio funcionó como tal hasta la mitad de los años 40, conviviendo durante años con nuestra cárcel de San Antón, dedicada ésta a un uso más doméstico.

 

Las obras de esta nueva cárcel se acabaron en 1936 y con el estallido de la Guerra se empezó a utilizar de inmediato. Fue en esta primera etapa cuando el terror se instaló entre sus muros. El 15 de agosto de 1936 al tiempo que tenían lugar los tristes sucesos del España Nº3 que se saldó con 209 ejecutados, que tras ser ejecutados en la cubierta del barco fueron arrojados al mar encadenados a rejas de hierro en Cala Salitrona. A la vuelta de la hazaña de la marinería del Jaime, se presiona al Frente Popular para seguir la orgia de sangre que se había comenzado la noche anterior con fusilamientos en las calles cercanas al Arsenal. Y se decide sacar de la cárcel de San Antón a dar un “paseo” al Alcalde perpetuo Alfonso Torres junto a  seis destacados ciudadanos, todos fueron conducidos a la carretera de Murcia donde se les ejecutó. Los paseos habían comenzado.

 

Poco después, el 7 de septiembre queda constituido en esta cárcel el Tribunal Popular  para juzgar a “los encartados en el movimiento faccioso”. Los juicios se celebran en la misma cárcel que muy pronto se quedó pequeña, por lo que una semana después, el se hizo hueco en la prisión y “fueron puestos en libertad todos los presos  que había por delitos comunes”.

 

Más trágico fue el vaciado de sus celdas un mes después, el 15 de octubre de 1936, fecha que quedaría grabada durante años en la memoria de la ciudad. Este día tiene lugar la mayor “saca” de prisioneros, en total 49 que fueron conducidos a las tapias del cementerio de Nuestra Señora de los Remedios, donde fueron ejecutados.

 

No hay más noticias en la Prensa sobre la prisión hasta acabada la Guerra, en las que dan testimonio de como la prisión acoge también a población reclusa femenina, muchas de ellas con sus hijos, como recoge La Hoja oficial de Cartagena el día 8 de enero de 1940. Haciendo mención de la visita a la cárcel de “camaradas de la Organización” para llevar juguetes a los hijos de las reclusas.

 

Pero también acogía a  presos como los dos antiguos milicianos acusados de asesinar y robar  “durante el periodo rojo”  a un comerciante. Poco después se ingresa a Francisco S.  por ser aficionado a los delitos contra la propiedad en el “periodo rojo”

 

Mientras, en el único periódico de la ciudad en aquel tiempo (LA HOJA OFICIAL DE CARTAGENA)  se publicaban todos los días largas  listas  de “Comparecencias” citando en los diferentes juzgados a los vencidos. El 31 de enero de 1940 junto a la noticia de la celebración por la colonia alemana en Cartagena del séptimo aniversario del “triunfo nacionalsocialista“ leemos la de la visita de la Falange a la prisión para repartir ropas de abrigo, ya que en la anterior  visita solo repartieron 90 prendas de abrigo, en esta ocasión fueron 100. Se finalizó el acto con el himno de la prisión compuesto por reclusos y los himnos del Movimiento.

 

El 8 de marzo aparecía la noticia  de una boda en la cárcel en  la Hoja oficial de Cartagena, justo debajo de la noticia de los “Consejos de guerra permanentes” del día siguiente, que se celebraban en el salón del Ayuntamiento,  exhibía la noticia una lista de los que esperan el fallo del juicio,  destaca el nombre de Antonio Puig Campillo.

 

Hasta el 18 de octubre de 1941 no hay más noticias sobre la cárcel de San Antón, y es en este día, como en los próximos años,  en que se  recordará a los 49 asesinados en la “saca” del 18 de octubre de 1936.

 

El 6 de noviembre de 1941  son encarcelados dos delincuentes por robar carbón de la estación de la MZA según nos dice “El Noticiero”,  Una semana después era un comerciante que vendía a precios abusivos quien ingresaba en la prisión. A  partir de estas fechas son delincuentes de poca entidad los que ingresan en San Antón, dando la Prensa puntual noticia de ello. Delitos que van desde “tantear” el bolsillo ajeno, faltar a la moral, promover escándalos, “blasfemar contra el Santo nombre de Dios”,  comprar objetos robados, embriaguez, tráfico de alimentos o por abandono del hogar, en este caso fueron encerrados tanto el hombre como su amante (El Noticiero 25-5-1942).

 

El 2 de julio de 1942 El Noticiero nos regala la noticia de la detención de tres “meretrices por bañarse faltando a las elementales reglas de decencia y moral” el baño les costaría 30 días en San Antón.

 

Durante años al ya amargo trance del ingreso en prisión había que añadir el “salir en los papeles” con nombre y apellidos, e incluso para más escarnio, la dirección del domicilio. Aireándose casos como el siguiente: “ Han ingresado en la cárcel de San Antón Elena S. M. R. de 36 años, natural de Bilbao con domicilio en la calle de Hiladores 3 y María P. R. de 48 años natural de Lorca, con domicilio en Balcones Azules 7-1º por dedicarse a recibir en sus domicilios.  Mujeres de vida airada sin estar provistas del carnet sanitario”.

 

Otras veces era la vergüenza para toda la familia: “María B. S. de 29 años, viuda, hija de Fernando y Antonio “natural de Medina de Las Torres” con domicilio en el Barrio Peral y María H. H. con domicilio en el Hondón, fueron puestas a disposición de las autoridades por tráfico ilícito de patatas".

 

A partir de 1943 la prensa es más comedida y solo publica los nombres de los nuevos reclusos, no sus hazañas. Pocos años después, al final de la década, tan solo una noticia al año de la prisión; la del recuerdo de los “49 caballeros caídos por Dios y por España” el 18 de octubre del 36. Esto sería así año tras año hasta que el 13 de enero de 1971, en que El Noticiero da la noticia del ingreso en San Antón de Joaquín Gorostidi Artola, condenado en Burgos a dos penas de muerte por el asesinato del comisario Melitón Manzanas. La pena le fue conmutada por 30 años de cárcel.

 

El 7 de junio de 1973 fue 'El Lute' quien llegó a San Antón procedente de la prisión de Sevilla. En el mes de octubre se volvió a recordar como todos los años que duró el régimen a los 49.

 

Otro “ilustre”  huésped de la cárcel fue 'El Vaquilla'

 

Llegado a este punto, y sabedor que hay que leer entre líneas en la Prensa del pasado, hay que decir que la prisión de San Antón no fue una “residencia” feliz para nadie durante los años de la dictadura, pero no más dura que cualquier otra prisión de España.

 

Apoyo y felicito a quienes quieren leer el libro de nuestros peores años como país, y me sumo a ellos para que podamos pasar página ya de una vez. Tan solo deseo que tengamos la madurez de no empezar el libro por la última página y sí empezarlo el día en que esas dos españas complementarias una de otra se volvieron antagónicas… Y eso no fue en un día de verano.

 

Conozcamos nuestra historia, asumámosla, olvidemos odios y aprendamos de ella para no repetirla.

 

 

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