La hepatitis C, analizada en el congreso de la sanidad penitenciaria

“Si queremos eliminarla es necesario hacer una búsqueda activa de casos en los centros penitenciarios y tratar a los pacientes”, se ha expuesto en las jornadas formativas que la Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria celebra desde hoy y hasta el sábado en Cartagena con el objetivo de conocer los avances científicos en patologías prevalentes en el entorno penitenciario. La SESP estima que a finales de 2017 se habían tratado alrededor de 2.360 pacientes afectados con esta enfermedad.



Con el objetivo de actualizar los conocimientos y conocer los avances científicos y las mejoras en la atención a la población reclusa en patologías que son prevalentes en el entorno penitenciario, la Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria (SESP) celebra estos 10, 11 y 12 de mayo en Cartagena la XII edición del Congreso Nacional y la XX edición de estas jornadas. En estos encuentros, además de fomentar la formación de los profesionales sanitarios y que adquieran habilidades para la toma de decisiones, la SESP pretende dar a conocer a la sociedad el trabajo que los profesionales de la salud llevan a cabo en las prisiones españolas.

“Esperamos que la sociedad en general, y los responsables políticos en particular, se conciencien de que la salud de las personas privadas de libertad compete a las Consejerías de Sanidad de las Comunidades Autónomas en cumplimiento de la Ley de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud de 2003. Actualmente, la salud de los reclusos no compete las comunidades, excepto en Cataluña y País Vasco. Por ello, solicitamos que sea así en el resto en cumplimiento de la esta ley ya que, de no ser así, en un periodo corto de tiempo la asistencia sanitaria en las prisiones será inviable tal como la entendemos hoy”, ha afirmado el Dr. José Quiñonero, presidente de la Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria.

Entre los temas que se abordarán en las jornadas destacan las enfermedades infecciosas más prevalentes en el medio penitenciario como el VIH o las hepatitis B y C, las cuales serán uno de los temas principales que también se tratarán en las jornadas. Actualmente, según el Plan Estratégico para el Abordaje de la Hepatitis C, la población penitenciaria es uno de los grupos prioritarios en nuestro país. Según los datos aportados por el doctor, a finales de 2017 se habían tratado alrededor de 2.360 pacientes afectados con hepatitis C en los centros dependientes de la Administración General del Estado, pero aún quedan muchos pacientes por diagnosticar. Según los datos aportados por el doctor, algunos estudios estiman que con un 20% de tratamiento anual, una prevalencia de menos del 7% de nuevos casos anuales y una viremia de estos del 50%, podría eliminarse la hepatitis C en 2021 en los centros de Madrid.

“Si queremos eliminar la hepatitis C es necesario hacer una búsqueda activa de casos en los centros penitenciarios y tratar a los pacientes.  Los centros penitenciarios son focos primarios de pacientes con hepatitis C. La prevalencia de estas enfermedades ha descendido de forma sostenida en los últimos años gracias a los programas de prevención y al tratamiento. Sin embargo, con el sistema actual de detección de anticuerpos para el VIH, VHB, y VHC en las personas que ingresan en prisión, dejamos de detectar un número importante de personas que podrían estar infectadas sobre todo en centros de preventivos donde el número de presos que entran diariamente es importante y su estancia puede ser muy corta”, ha explicado.

Asimismo, el Dr. Quiñonero ha explicado las ventajas de la implementación de test rápidos como posible solución para los afectados con esta patología. Entre ellos ha destacado el diagnóstico en un solo paso, que consiste en la investigación de viremia (enfermedad causada por la entrada de virus en el torrente sanguíneo desde donde se puede extender a todos los órganos) en todos los pacientes de nuevo diagnóstico serológico que permite la disminución del tiempo de acceso al tratamiento. “Diagnosticar en un solo paso y poder tener acceso a los nuevos fármacos pangenotípicos, seguros y que tienen una eficacia superior al 95%, acortaría la demora de inicio del tratamiento e impediría que pacientes diagnosticados salieran en libertad sin ser tratados”, ha concluido.

La hepatitis C es una de las patologías que podría tratarse a través de telemedicina, otro de los temas que se abordará en las jornadas, donde se darán a conocer los nuevos avances que ya se están implantando en algunas entidades penitenciarias como el desarrollo de estrategias de teleconsulta o telemedicina, que permiten mejorar la atención sanitaria de la población reclusa. “En algunos centros penitenciarios este tipo de estrategias ya son una realidad, un paso adelante para mejorar la atención sanitaria de los presos que, además, permite conectar al facultativo especialista con el médico de la prisión. Su implantación en todas las prisiones es un paso muy importante que evitaría la excarcelación de pacientes en condiciones lamentables, la pérdida de citas importantes para la salud de los presos y la demora en el inicio de tratamientos. Sin embargo, aún ofrece dificultades técnicas y requiere una gran colaboración entre los hospitales de referencia y los centros penitenciarios”, ha explicado el Dr. José Quiñonero.

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