Iconografía de la mediocridad política

Hace poco hablaba en la presentación de mi último libro sobre iconografía e iconología y decía que; La Iconografía e Iconología son términos de origen griego, -curioso con lo que se están jugando hoy, cuna de la cultura y la democracia y ahora políticamente chabacanos a rabiar- y designan ramas específicas del estudio de la Historia del Arte. La Iconografía se ocupa del estudio descriptivo. La Iconología se preocupa de la interpretación de estos símbolos, atributos, alegorías y emblemas.

Pues ahora me embullo en el arte de la mentira, del mercadeo de las palabras y del engaño, que tiene su representación iconológica e icnográfica, arte que ha conseguido conquistar espacios de poder amparados en el parasitismo animal y en el absentismo de la razón, donde la desgracia de unos ha sido el oportunismo ilustrado de otros, el adjetivo para aquél que vive de las desagracias ajenas y con engaño, lo dejo a la elección del lector. Una vez consumado, con la ayuda de las cadenas mediáticas que van de progre, cadenas que solamente les falta alzar el puño o colgarse una kufiya entre calada y calada de fina hierba. Han conseguido victorias de fortuna inesperadas, estos de Podemos, Ganemos, Ahora Madrid o Sí se puede…, entre otros, de la mano de alguna jueza rancia y caduca, de una libertadora de la estupidez y los okupas con capa y leotardos, y de otros personajes que forman un cuadro decadente con policromía débil, superficial y sintética han empezado a gobernar multiplicando en su favor las premisas que denunciaban, ironía o desfachatez, los familiares ocupando cargos remunerados, esta es su pragmática filosofía. “To pa mí”

Donde la primera premisa ha sido descubrir la careta, la máscara de los trileros de las Ramblas catalanas o de la Plaza Mayor de Madrid, inventores por no decir araneros de fortuna del siglo XXI, sin hablar del castizo Puerto de Cádiz, cuna de ‘la Pepa’, y hoy malogrado políticamente. En Barcelona meramente han escenificado la caída de la Monarquía en una escena de teatro de lo más absurdo y ridículo, son ridículos, con medio sonrisas de frustración, no de victoria retiran el busto del monarca entre cartones y mediocridad política y sobre todo humana, la falta de clase es evidente. Gaudí no hubiera abovedado a esta secta de charlatanes del medievo con arcos de medioputo. Al cabo nada os debo que diría Machado, Mas el astuto hace su agosto desviando con la patraña de la independencia las pesquisas a su fortuna, así mete miedo al gobierno de Rajoy y pasa impune, aunque reniegue de su benefactor y padrino de esta jauría de malhechores que son los Pujol y sus acólitos.

Lo de Madrid se veía venir, una alcaldesa que traga co todo lo que le impone el coletas y sus acólitos y acolitas, que solo le falta hacer como Chávez y establecer una icnología de visión amenazadora permanente como la que hizo con aquellos ojos que vigilaban a los venezolanos ‘full time’ desde la subida al Calvario, no descarto una iconografía del pelo de Iglesias o las arrugas de la alcaldesa en la M-30 con la sentencia… “Os vigilo”, a lo bolivariano, yo creo que en Madrid se merecen algo más que saltimbanquis, fakires y ocupas en su Ayuntamiento. Como en Zaragoza, veremos en Octubre con el Pilar las tonterías que se inventan.

Y Cádiz…, lo que fue la tacita de plata, hoy es de barro, mancillada por la desavenencia con la elegancia y la clase, la que fue cuna de la Constitución de 1812 de la cual posiblemente el cantamañanas de su alcalde no conoce. La que es prima hermana de la malograda Habana y cabeza visible altanera de esa bahía, que es la entrada de la luz y la alegría a la piel de toro esta hoy acartonada y es mendiga de sus actos. Una Cádiz con clase, estilo y tapio torero a la vez que con casta militar y marinera que se han cargado, no sé si desde el vecino ‘Pai Pai’ al consistorio tiene algo que ver con la falta de clase, pero si yo soy el Comandante de Elcano, bastión de España Allende Mar, o me salto la escala o me presento en chanclas y en camiseta, vaya trago que se tuvo que pasar, pero la clase y la gallardía está por encima de la mediocridad de esta banda de feriantes de la política, seguro que Salzillo nunca le hubiera pintado a sus ‘vírgenes’ con sandalias azules.

Veremos más. Buen verano

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