Tragedia

Dice la que pule y da esplendor que una ‘tragedia’ es un suceso con desenlace fatal o desgraciado, también, y con diferencia de opiniones, es una obra dramática de asunto serio en que intervienen personajes nobles o ilustres y en la que el protagonista se ve conducido, por una pasión o por la fatalidad, a un desenlace funesto, en la Grecia antigua, tenía como objeto un efecto purificador en el espectador. Las ‘tragedias’ acaban generalmente en la muerte o en la destrucción física, moral y económica del personaje.

Argumentando la semi definición de ‘tragedia’, las palabras de un tal, no quiero retroalimentar su enorme egolatría superflua, Pablo Iglesias y de sus acólitos o huestes, en referencia a los familiares de los asesinos de ETA, ¡asesinos! Puede ser cualquier cosa menos una ‘tragedia’ y sí, un insulto a la integridad y la moral de cualquier persona de buen corazón y noble moral. Decía Corneille que el tema de una buena ‘tragedia’ no debe ser realista y solo Dios sabe que la ‘tragedia’ que están viviendo las familias de las mil víctimas de esta banda de delincuentes asesinos es muy realista y es desgraciadamente una ‘tragedia’ real.

Es otra ‘tragedia’ que las personas sin pasado y favorecidas, locuaces y con infantil mensaje por lo del oportunismo, se encaramen en púlpitos de plastilina, inventados y recreados, haciendo continua demagogia de una situación desgraciada en su beneficio, oscuro y tétrico. Aprovechados, además, contado con los medios de comunicación, beneficiados y díscolos que están de moda.

Es una ‘tragedia’ que un país noble, como España, de eterna e insigne historia, bordada con la sangre del sufrimiento de los más valientes y a la vez de los más débiles, unas veces por azares del destino y otras, las más, por la mísera cobardía humana, se vea mancillada por representadores de fortuna que no representantes, actores circunstanciales de una farsa, aupados por las frustraciones sociales y las de sus hordas donde solamente, la anarquía basada en la frustración y en el fracaso impera en su bandera, corazones oscuros, insinceras almas en pena que no alcanzan la paz porque la egolatría y la mentira adorna de negro su aura.

Más adelante hablaremos de lo cómico, de lo surrealista y del teatro de lo absurdo que describiría Becket, en las representaciones políticas municipales y autonomías, pequeñas taifas donde se abren las puertas a lo banal y entra de todo, banalidad que pasará frívola factura en pocos meses y donde se demuestra la poca inteligencia de los actores y actrices -y esto es un galantería-, y la farsa a la que sucumbimos con esta neo o tardo barroca izquierda nueva, Podemos, Ganemos, Dominemos, Avasallemos.., vacía de conceptos, de ideario y de argumentos. Pero ahora toca reflexionar sobre la ‘tragedia’ y a estos eruditos de la palabra, mercaderes de la charlatanería, fariseos de la palabrería y sobre todo, comerciantes de  ideas,  les deseo que solamente se le ilumine el carácter con experiencias consagradas y largo bagaje.

Como decía Steiner sobre el dramaturgo alemán Schiller en su aporía de la republica de las letras, donde el vergel de la cultura mutó en un campo de concentración, dejando ese estigma trágico en nuestra civilización. Aquí…, La aporía del frente popular del siglo XXI en España. La ‘tragedia’ es una experiencia que ilumina el carácter. Joyce Carol Oates

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