San Antonio y el milagro de la Mula

Para los lectores más allá del Puerto de la Cadena. Este pensamiento en tecla alta es sobre Cartagena y su paradigma político, pero puede ser extrapolado a cualquier ayuntamiento y taifa con cambalaches populistas y sociatas para gobernar o achatarrar.

 

No se me ocurre nada más atinado para ponderar la crítica municipal que nos ampara en torno al sillón real, la milagrosa fábula del santo y la mula. Ya fue un 13 de junio del 2015 donde la casualidad y los caprichos aritméticos lanzó a MC al Consistorio de la mano del PSOE y viceversa, ante la mirada perdida de C´s o los abrazafarolas de la política, y ahí están…, cobrando…, y con el visado de los podemitas cartageneros o barones de los absurdo y retrogrado, que luchaban entre ellos y contra la horda del PP heredada de la condesa descalza lucense, que ocupo por más de dos décadas la poltrona real, y ahí tuvimos todos la culpa, pero ante tan necio escenario electoral, lo menos malo parecía lo acertado en las urnas, craso error, el populismo empezó a gestarse en esta, ya casi cuatro veces milenaria tierra cartagenera. Recordando la fábula milagrosa de san Antonio y ante el revés al PP, la mula protagonista se postró ante el santo del día y el mal llamado de Padua otorgo los beneplácitos imperiosos por soberbios, que no imperativos de las alianzas más convulsas y desleales llevadas a cabo, ya desde el día 14 algunos sabíamos – dos apuestas lo avalan- que no se equilibraría el bienio dado el cariz de los personajes involucrados en tal hazaña revulsiva.

 

Y con esto, llega a expirar poco a poco el bienio ilustrado, pero sin ilustres personajes, y las cartas empiezan a destaparse en una partida fraudulenta y desleal donde la gestión ha sido más nefasta que inocua, el protagonismo barato ha sido el denominador común de los integrantes del “paso” rojiblanco, único denominador común de ambas formaciones, y la respuesta a un mensaje chabacano y ordinario, hacer de una gestión municipal penosa el icono redentor de la provincialidad cartagenera, es una manera de tomarnos por tontos. No es más cartagenero el que iza una bandera adoptada y adaptada que no dice nada. No es más cartagenero el que vocifera con posible privativa razón, pero sin tiento ni educación. No es más cartagenero el protagonista de saraos de pandereta llevados al victimismo provinciano que no provincial. No son más cartageneros que yo, si acaso, algo más petulantes y mira que yo lo soy.

 

“Asinque”, tras el pacto del Tinell cartagenero y “doblando el picoesquina” de Alcolea, la ciudad, ¡¡tras dos años de liberación y apogeo!!, sigue llena de mierda, llena de baches, abandonada, a oscuras y perdida. La magia del PP sigue tristemente establecida en el ambiente, se facilitan, con legalidad…, pero con una amoralidad rotunda que antaño era justificativo de vocifero y espectáculo circense plenario, las concesiones a amigos, conocidos y colegas, ya sean con la fonda del sopapo, o rue del percebe 13 en Cuatro Santos o con el eterno “presidio del santo tentado por el demonio”. La fracasada gestión e interesada dirección de la ADLE. La dirección de Protección Civil esquilmada para colegas de partido necesitados de títulos y justificantes.  Descabezar a la Policía Local sin motivo institucional y operativo alguno, cunado más dignidad alcanzaba el cuerpo. Apedrear Despeñaperros con incompetencias sustanciales a pesar de fichar a ideólogos del urbanismo investigados. Sucumbir patentemente ante la ineptitud al desarrollo arqueológico municipal con excusas y victimismo. Ignorar a los barrios y diputaciones, sin contar con el campo de Cartagena a pesar del fichaje del evadido o desertor popular Pérez Abellán, la pela es la pela, para acercar a la metrópoli el ambiente rural de cara a un futuro político más grácil. La demagogia embotellada como el fulero abaratamiento del agua de este partido. Esta ristra de decepciones no tiene parangón alguno, solo el ansia de protagonismo enmascara la sinceridad política a reconocer un fracaso latente, mediocre hasta doler y vulgar que escuece. Solo faltaban los podemitas en el gobierno municipal, lo que no consiguieron Moltó, Mateo y demás dignos comunistas lo intenta la Castejón, ¿o es el agónico grito de socorro del PSOE por ocupar la alcaldía? Si dos no se entienden, tres desavenidos son multitud, pobre Cartagena.

 

Se han destrozado las instituciones ácratas al movimiento populista ciudadano y al socialista instaurado en la festividad del santo de Padua aquel 2015, todo para el protagonismo latente de portar un bastón, ¡como si hoy eso fuera aval de distinción! Pero como la mula socialista primero y el asno popular después, éste, encarnado en un Espejo sacrificado y posiblemente un Nicolas atormentado serán junto al presidente popular errante, sin pasado y sin ningún futuro, la santísima trinidad ofrecida en sacrificio y sumisa al cambio local de estrategia política, vamos, que la alianza con el PP a modo de asepsia política local está servida, pero… Estos de MC con el cartero Sáez a la cabeza no engañan ya a nadie, pueden manejar las redes sociales, pueden enmascarar hechos retrógrados y el incumplimiento de su fantasioso programa político como lances taurinos pero, el fracaso está servido y a los que les hemos votado y nos han defraudado, solo nos queda, ante tanta deficiencia en nuestra clase política, encomendamos al santo luso de Padua para que refresque al PP cartagenero con nueva sabia, pero no como en la región, con la mentira y la farsa de la joven generación pero rancia por ser un guiñol impropio en la presidencia, que da vergüenza por indigna y ruin, menos mentiras y disfraces y más dignidad, decencia y vergüenza política.

 

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