Reclama al Servicio Murciano de Salud los gastos por acudir a la medicina privada

La viuda y los tres hijos de un hombre, quien falleció hace cuatro años por un cáncer de colo-rectal, reclama al Servicio Murciano de Salud la cantidad de 89.000 euros por los gastos que les ocasionó recurrir a una técnica que no contemplaba la medicina pública y que entonces recurrieron "para salvar la vida". El juicio quedó visto para sentencia ayer en el juzgado de Lo Social número 1 de Cartagena.



La parte actora, representada por el abogado José Antonio Martínez Moya, expuso ante el juez que este hombre, en el año 2005, tenía "dolor de estómago y se puso en manos del hospital del Rosell, ingresando voluntariamente y aceptando todas las pruebas a las que fue sometido. Luego fue dado de alta y tuvo que volver al encontrarse mal", explicó el letrado. Entonces buscó una segunda opinión médica y se enteró de que en la clínica San Jaime "estaban aplicando una técnica que no le ofrecía la Sanidad Pública, por lo que recurrió a ella para salvar la vida". Además, continuó diciendo, esa técnica, que se denomina 'sugarbaker' fue incorporada y presentada como novedad en rueda de prensa por el hospital de la Arrixaca en un congreso internacional en el año 2009. Respecto a la urgencia de la situación, Martínez Moya expuso que no sólo abarca el peligro de vida, "sino también el riesgo de pérdida de órganos o de su funcionalidad y el riesgo de poner en peligro la curación".

El abogado de la Comunidad Autónoma, que representó al Servicio Murciano de Salud, expuso ante el magistrado Carlos Contreras que este hombre le fue diagnosticado el 13 de mayo de 2005 que tenía un tumor secundario de principal, que el día 16 le fue efectuado una colonoscopia y "al día siguiente se fue a San Jaime porque consideraba que la sanidad pública no le convencía, pero lo hizo consciente y debe asumir sus consecuencias". También dijo que no era una "situación de urgencia inmediata" y que debía haber reclamado en el servicio de Atención al Paciente o por escrito a la central, por lo que solicita que se desestime la demanda.

La viuda de este hombre, quien falleció en febrero de 2006, cuando concluyó la exposición de sus conclusiones, quiso replicarle en sala, pero no fue autorizada por el juez. En el exterior sí comentó que una doctora le manifestó en el Rosell que su marido "se moría" y por eso buscaron una esperanza de vida.

En el juicio declaró como testigo un miembro del equipo médico de San Jaime. "La técnica de sugabaker no es experimental, pues lleva veinte años practicándose con unos resultados positivos que han llegado a alcanzar el 50%; muchos pacientes eran incurables antes de aparecer esta técnica". Del paciente dijo que tenía "un tumor maligno extendido en la zona abdominal". El abogado del Servicio Murciano de Salud expuso que en los primeros informes de la clínica no aparece que estuviese previsto aplicar esa técnica en el plan de actuación de este enfermo. El médico respondió que el paciente llegó en septiembre con una herida infectada, que hubo que tratar con antibiótico, y una obstrucción, que se limpió, antes de comprobar su reacción a la quimioterapia, situaciones previas antes de aplicarle la técnica.

 

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